"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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miércoles, 29 de enero de 2020

Argentina: habla una víctima de la secta del pastor Hurtado, condenado a prisión.

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FUENTE: La Capital

Nélida Enri, una de las víctimas del pastor condenado el pasado mes de diciembre en Argentina a 24 años y 6 meses de prisión por los delitos de trata de persona y abuso sexual, se mostró “muy conforme” con la sentencia. Contó cómo el líder religioso explotaba a sus seguidores e instó a potenciales víctimas de otras redes a “animarse a denunciar”, según informa el diario La Capital, de Mar del Plata.

Nélida Enri participó en el proceso judicial y se mostró “muy conforme” con la sentencia dictada por jueces Roberto Falcone, Mario Portela y Alfredo Ruiz Paz. “Creo que en Latinoamérica y el resto del mundo es la primera vez que se le da tantos años a criminales que usan la religión como pretexto para enriquecerse, tratar personas, servirse de ellas, reducirlas a servidumbre”, expresó la mujer minutos después de que el Tribunal federal leyera el fallo.

Nélida es una enfermera que desde su adolescencia tiene vínculos con la Iglesia Evangélica. En el camino de seguir su fe se encontró con el hombre que terminó arruinándole la vida a una gran cantidad de personas, aprovechándose de su vulnerabilidad. En 2010 escuchó la palabra de Isaías Hurtado por FM Zion y a partir de allí empezó a frecuentar el templo de O’Higgins 333. “Pedí permiso al pastor de la iglesia donde iba y empecé a ir al lugar. Veía que había discípulos, pero yo no tenía idea de todos estos entretelones que se conocieron en el juicio”, relató.

“La idea era comprar la sede de O’Higgins, que hoy pedimos que sea destinada para el uso contra la trata de personas, pero todos queríamos aportar, todos queríamos sostener nuestro culto. Me dijo que saque un crédito, jamás había sacado uno. Lo hacía con la fe de pensar que eso iba a ser un lugar de bendición para gente”, continuó.

Con la promesa de que conservaría parte del dinero y el resto sería destinado a la compra del lugar, Nélida obtuvo el crédito pero finalmente perdió todo. “Supuestamente se lo dieron a una familia. No supe más nada. Desde ese día dejé de ser ‘la hermana Nely’ y empecé a ser una señora nomás. Me recibían en la calle, no me atendían más el teléfono y cuando me lo atendían me ninguneaban”, relató. A raíz de esta situación comenzó a buscar ayuda. Investigó a quién recurrir y entonces llegó al perito en sectas Héctor Navarro, quien “me ayudó a entender lo que es una secta como esta, donde uno empieza a través de una verdad, a seguir una mentira”.

“Aprendí mucho de Navarro. A la gente que le está pasando algo así, si tiene este problema, que seguro debe estar en muchos lados, recurran a él, a nosotras, al fiscal que nos trató como seres humanos; la fiscalía puso a disposición psicólogos, profesionales altamente capacitado y hasta una querella para víctimas de trata de personas, algo inédito”, continuó, y por último dijo: “Si existen víctimas de casos así anímense, denuncien, porque el evangelio no es un comercio”.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Víctima de secta maoísta: "Me siento como una mosca atrapada en una telaraña"


Los captores de las tres esclavas liberadas en Londres dirigían una secta maoísta


La prensa británica les identifica como Aravindan Balakrishnan, de 73 años y origen indio, y su mujer Chanda, de 67 y origen tanzano

La pareja de ancianos detenida el jueves pasado bajo la acusación de esclavizar y explotar laboralmente a tres mujeres durante 30 años llegó al Reino Unido en los 60, y fundaron en los 70 un colectivo maoísta que la prensa británica califica de secta. Los presuntos captores han sido identificados por la BBC como Aravindan Balakrishnan, de 73 años, y su mujer Chanda, de 67, ambos de origen indio y tanzano.

Balakrishnan, conocido como el «camarada Bala», formó parte del comité de dirección del Partido Comunista británico, pero fue expulsado en 1974 porque su facción «intentó ponerse por encima de la disciplina del partido». En 1976, cayó por primera vez bajo el radar policial al formar un centro «okupa» maoísta en Brixton, al sur de Londres, el mismo barrio en el que fueron liberadas el mes pasado, según trascendió la semana pasada, sus tres esclavas: una británica de 30 años, una mujer irlandesa de 57 y otra de origen malasio de 69 años.

Vivían como un «colectivo» en torno a una «ideología compartida», ha explicado Scotland Yard, que todavía no ha confirmado la identidad de la pareja detenida. Según la ONG que se encarga de atender a sus «esclavas», les sometieron a «abuso físico y mental durante 30 años».

Un caso muy complejo
Balakrishnan y su mujer dirigían desde los 70 un grupúsculo cerrado y opaco, el Instituto de Marxismo-leninismo de los Trabajadores Pensamiento Mao Tse Tung, desde el que reclutaban mujeres en ambientes izquierdistas a través de conferencias, charlas y sesiones de cine-club. La mayoría, según explica un experto al «Evening Standard», eran estudiantes extranjeras con dificultades en adaptarse a la vida en el Reino Unido.

«Eran un grupo muy reducido, muy cerrado, bajo el liderazgo del 'camarada Balakrishnan'», y la mayoría de sus miembros eran extranjeros», explica Steve Rayner, un profesor de la universidad de Oxford que investigó el grupo en los 70. «Se negaban a aceptar la legitimidad del Estado y mantenían una actitud hostil hacia el establishment y hacia el resto de la extrema izquierda de la época», asegura. «Su ideología estaba profundamente desconectada de la realidad», dice Rayner, que en su día describió al grupo como secta milenarista.

«Me siento como una mosca atrapada en una telaraña»
Este lunes ha trascendido también que la pareja estaba conectada a trece pisos en Londres, que usaban, según creen los investigadores, para intentar despistar la acción policial. Scotland Yard tiene destinados casi 40 agentes de su unidad de lucha contra el tráfico de personas al caso, y han realizado registros durante todo el fin de semana. Se estima que hay entre 4.000 y 6.000 víctimas de la trata de personas en Reino Unido, viviendo en condiciones de esclavitud.
«Me siento como una mosca atrapada en una telaraña», explicaba una de las esclavas de Brixton, conocida como Rosie. «Mi vida es un tormento», decía a Marius Feneck, un vecino a quien habría escrito cientos de cartas. Este lunes se ha sabido que las autoridades municipales del distrito de Lambeth estudiaron el caso de Rosie en 2010 y 2011, por lo que crece la polémica sobre una posible negligencia de los servicios sociales.

La primera advertencia les llegó hace 15 años, cuando la policía les pidió investigar a Rosie ante la sospecha de que nunca había pisado el colegio. Fuentes de Lambeth aseguran que se trata de una operación «extremadamente compleja», y que están todavía «escarbando bajo la superficie» del caso.

Víctima de la secta de Osho


Víctima de la secta de Osho




En los años setenta por voluntad de sus padres entraron a formar parte de sectas religiosas peligrosas que les privaron de tener una infancia y un desarrollo normal. Ahora, en plena madurez, Maroesja ha empuñado la cámara y se ha atrevido a reconstruir lo que fue su infancia y su adolescencia. Este es un documental muy personal, en el que Maroesja por primera vez se enfrenta a su madre y le pregunta qué hizo con su vida. Buena parte de sus primeros años los pasó, mucho tiempo alejada de su madre, entre la India, la comuna de ímsterdam en la que viví­an unos 240 "sannyasines" y una comuna infantil de Gran Bretaña, donde trabajaba muchas horas al dí­a. Rajneesh Chandra Mohan, también conocido como Bhagwan Shree Rajneesh y como Osho, fue un gurú con gran predicamento entre ciertos grupos occidentales en los años 70 y 80. Fue considerado por muchos de sus seguidores como un dios. Nacido en el seno de una modesta familia de India, Rajneesh cambió su nombre por el de Bhagwan (dios) e inició un movimiento supuestamente renovador de la humanidad, pero que se limitaba a utilizar terapias de choque para lavar los cerebros de sus seguidores y conseguir que trabajaran para él, además de predicar una promiscuidad sexual que era fomentada también entre los niños. Llegó a amasar una inmensa fortuna, gracias a la cual se dice que disponí­a de tres docenas de Rolls Royce y varios aviones privados para su uso personal. Cuando Bhagwan es expulsado de la India, se traslada a Estados Unidos. Maroesja y Lietje le siguen. En Oregón el gurú formó la comuna más grande del mundo, que según Bhagwan habí­a de ser "un campo de energí­a, una fuerza magnética, que serí­a la esperanza, el futuro y el destino de la humanidad entera". Ahora Maroesja echa en cara a su madre la dejación de sus responsabilidades sobre ella, lo que la dejó en manos de los dirigentes de la secta. Su infancia y se adolescencia estuvieron lejos de ser normales: fue privada de la proximidad de su madre, de cualquier acceso a formación y a información, tuvo que cumplir todos los caprichos del gurú, trabajar hasta la extenuación y mantener relaciones sexuales con cualquiera que se lo pidiera.