"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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viernes, 14 de agosto de 2015

El "Libro de Mormón" es un documento históricamente falso



Luis Santamaría
El pasado día 21 de abril en el programa “Conoce las sectas", de Radio María España, se habló de algunas de las falsedades y mentiras, así como de la historia y confección del libro principal de la secta de los mormones, El Libro de Mormón. Remitimos a dicho programa, del que entresacamos algunos comentarios realizados por su director, Vicente Jara, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

Empecemos con algunas palabras de un cualificado mormón: “El Libro de Mormón y Doctrina y Convenios dan testimonio el uno del otro. No se puede creer uno y no el otro”. “Excluyendo los testigos del Libro de Mormón, Doctrina y Convenios es de lejos el mayor testimonio externo y las pruebas que tenemos de parte del Señor que El Libro de Mormón es verdadero”. “El Libro de Mormón es la palabra de Dios”.

“No estamos obligados a demostrar que el Libro de Mormón es verdadero o es un registro auténtico a través de evidencias externas, aunque hay muchas. Nunca ha sido el caso, ni es ahora, que los estudios de las enseñanzas demostraran que el Libro de Mormón es verdadero o falso. El origen, la preparación, traducción y verificación de la veracidad del Libro de Mormón han sido retenidos en las manos del Señor y el Señor no comete errores. Usted puede estar seguro de eso”. Palabras de Ezra Taft Benson (13º presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mormones, hasta el año 1994, fecha de su fallecimiento).

Veamos también estas otras, citadas por Jeffrey R. Holland, del Quorum de los Doce, de la misma secta de los mormones: “Sí, el Libro de Mormón es la clave de nuestra religión-la piedra angular de nuestro testimonio, la piedra angular de nuestra doctrina, y la clave en el testimonio de nuestro Señor y Salvador” (A Witness and a Warning, Salt Lake City: Deseret Book Co., 1988, p. 19).

Finalmente veamos algunas de dichas verdades citadas en el extravagante libro mormón:

- El Libro de Mormón habla de plantas, animales, técnicas metalúrgicas, etc., que no existían en la época en la que se dice que vivieron esos pueblos. Veamos algunos ejemplos:

- Así el maíz y la cebada, que aparece citada varias veces en el Libro de Mormón, veamos así Libro de Mosiah 7,22, que dice “nosotros actualmente pagamos tributos al rey de los lamanitas [los lamanitas son una parte del pueblo que los mormones creen que fueron a América en el siglo VII a. C. El otro son los nefitas, o sea, que estamos en esta época según el autor que escribe], este tributo equivale a la mitad de nuestro maíz y de nuestra cebada”. Sin embargo, lo que los mormones no parecen saber es que esas plantas fueron llevadas por los europeos en el siglo XV a América.

- 1 Nefi 18, 25: “Y ocurrió que encontramos en la tierra de promisión, mientas viajábamos por el desierto, que había animales de toda especie en los bosques; tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y la cabra, y la cabra montés”. Y dice el libro de Enós 1,21: “Y aconteció que el pueblo de Nefi [el pueblo de Nefi dicen los mormones que salió en el siglo VI a. C. de Palestina, y marchó a América, de lo que no existe evidencia científica ninguna. Además, estos relatos, dicen en la secta mormona, son del siglo V a. C el de 1 Nefi, y este de Enós del siglo V a. C.] cultivó la tierra, y produjo toda clase de granos y de frutos, y crió rebaños de reses, y manadas de toda clase de ganado, y cabras y cabras monteses, y también muchos caballos”.

- Dice su libro de Alma, 18, 10-12: “Y cuando oyó el rey Lamoni que Ammón estaba preparando sus caballos y sus carros…” y dos versículos más tarde, sigue diciendo: “Y aconteció que cuando hubo alistado los caballos y los carros…”.

Y sin embargo la verdad es otra: no había aún estos animales en esa época en el continente americano. No había caballos, los llevaron los españoles tras Colón, en el siglo XV, igual que el asno o el burro, las vacas, las reses, y lo mismo sobre las cabras y cabras monteses. Los españoles fueron quienes las llevaron a América.

Veamos algunos pasajes más donde se demuestra el engaño del Libro de Mormón:

- Libro de Éter 9, 18-19 [que cuenta, según dicen los mormones, cosas ocurridas en torno al siglo IV de nuestra era]: “Y también todo género de ganado, de bueyes, y vacas, y de ovejas, y de cerdos, y de cabras, y también muchas otras clases de animales que eran útiles para el sustento del hombre. Y también caballos y asnos, y había elefantes y currelomes y cumomes, todos los cuales eran útiles para el hombre, y más particularmente los elefantes y currelomes y cumomes”.

Como se puede ver el listado es enorme: bueyes, vacas, ovejas, cerdos y cabras: exacto, todos ellos animales que no había en esta época, todos ellos llevados a América por los europeos a partir del siglo XV. Y luego cita los caballos y los asnos; lo mismo. Y además, elefantes, por si no hubiera ya sobradas incongruencias. Y para incidir en la farsa, animales como los currelomes (sic!) y los cumomes (sic!), que sin duda son especies gemelas a los unicornios, los centauros, los pegasos y los guanaminos, todos ellos provenientes de la enferma cabeza de un inventor de novelas fantásticas, o de un aprovechado caradura y farsante que se atreve a decir que esto es un libro sagrado y divino, verdadera historia del continente americano.

Cerramos esta lista, por no ser extensos, con un par de citas de dicho libro, “piedra angular y clave” de la secta mormona, sobre dos técnicas metalúrgicas que tampoco existían en dichas épocas en América:

- Así se puede decir del acero. Dice el libro de Éter 7,9: “y fue a la colina y fundió mineral de la colina, e hizo espadas de acero”.

- O el cemento, y citamos Helamán 3, 11: “Y así habilitaron a la gente de la tierra del norte para que edificasen muchas ciudades, tanto de madera como de cemento”.
(Fuente: http://infocatolica.com/blog/infories.php/1205121011-el-libro-de-mormon-es-un-docu)

Presentan la piedra que ayudó a “traducir” el Libro de Mormón



Luis Santamaría, el 8.08.15 
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IJSUD) ha hecho públicas varias fotografías de la piedra «mágica» que el fundador de la secta, Joseph Smith, dijo utilizar para traducir una serie de tablillas divinas que sirvieron como base de sus creencias. Tal y como han afirmado varios diarios internacionales como The Guardian, este acto supone todo un avance para sus seguidores de dicha fe, la cual fue creada en el siglo XIX y se ha dado a conocer aún más en los últimos años gracias a su presencia en la red. Así lo cuenta el diario ABC.

Las fotografías forman parte de un libro escrito por el historiador Steven E. Snow (un clásico de la IJSUD) que, además, cuenta con una instantánea de la traducción original de una de las tablillas halladas por Smith. Concretamente, los altos cargos de la secta afirman que su profeta encontró varios manuscritos sagrados con la verdadera palabra de Dios y los tradujo, en parte, gracias a la ayuda de esta piedra (pues estaban escritos en un idioma ilegible).

La piedra como tal tiene el tamaño de un huevo y ha sido dada a conocer en una conferencia de prensa en Salt Lake City. En palabras de los representantes de la IJSUD, con estas fotografías pretenden satisfacer la curiosidad de sus millones de seguidores quienes, a través de Internet, habían solicitado verla en otras tantas ocasiones. No es para menos, pues los miembros de la secta se han triplicado en los últimos 30 años.

«Internet trae consigo retos y oportunidades. Estamos agradecidos por la oportunidad de compartir gran parte de la colección en la Red», ha explicado el historiador. Según parece, esta apertura repentina podría buscar aumentar la confianza de todos aquellos no mormones que critican los orígenes de esta fe. Así lo cree, al menos, Terryl Givens, profesor de literatura en la Universidad de Richmond.

Y es que, en palabras del experto, al ser una de las religiones más jóvenes del mundo y haber nacido en Estados Unidos, la IJSUD ha sido sometida a un escrutinio mucho mayor que el resto. «Los orígenes de las otras iglesias están ocultos por la niebla de la Historia. La mormona es la primera religión del mundo cuyos orígenes fueron vistos en primera persona por periodistas e historiadores», añade.

Las instantáneas muestran también una bolsa de cuero curtido en la que se guarda esta reliquia y que, según se cree, fue fabricada por la esposa de Smith. Con todo, los representantes han recalcado que la IJSUD siempre poseyó la piedra, que fue transportada por todo el país a mediados del S.XIX. Sin embargo, hasta ahora no se había permitido hacer ninguna instantánea de ella, una decisión que, para historiadores como Richard Bushman (de la Universidad de Columbia) fue un grave error de comunicación.

La IJSUD fue creada hace 185 años por Smith quien, según dijo, encontró unas planchas de oro en Estados Unidos (más concretamente, en el norte de Nueva York) en las que estaba escrita la verdadera palabra de Dios. Tal y como dejó registrado el profeta, eran unas tablillas que provenían del Antiguo Egipto y, por lo tanto, estaban escritas en un idioma desconocido. Por ello, decía que el Señor le envió una serie de herramientas (entre ellas esta piedra) para poder traducirlas.

miércoles, 28 de mayo de 2014

La incursión de un periodista colombiano en el mundo de los mormones


El periodista colombiano Gustavo Rugeles logró romper las barreras y entrar en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IJSUD), “esta cerrada religión que siguen 15.000 familias en Bogotá, la cual funciona como una secta secreta”, según explica el medio digital Las Dos Orillas. Extraemos de él su reportaje.
Bajo el cielo de Bogotá un ángel de oro sostiene una trompeta dorada que anuncia la segunda venida de Jesucristo a la tierra: es Moroni, el profeta, símbolo del imponente templo de los mormones. La iglesia costó varios millones de dólares y hace parte de la red internacional de 141 templos en los que se reúnen 14 millones de fieles en todo el mundo, entre los que se encuentra el ex candidato presidencial republicano norteamericano Mitt Romney. Todos sus templos son como el de Bogotá, situado en la calle 127 con autopista norte: grandes construcciones que sobresalen sobre el entorno que los rodea. Nadie escapa a su presencia.

Entrar en el grupo
Tuve que hacerme bautizar como mormón para poder ingresar al monumental templo. Llevaba cerca de seis meses asistiendo a una capilla de la IJSUD ubicada en el barrio Chapinero en compañía de Lucía, mi novia, una devota de la fe de la IJSUD. Lucia no tomaba café, tenía un profundo respeto y devoción por sus creencias y el mayor anhelo en su vida era lograr la vida eterna; la más grande promesa de la iglesia para quienes se mantengan firmes en la fe. Aunque compartía su mismo sueño de alcanzar la vida eterna en familia, nunca logré creer de llenó en esa promesa, pero seguí asistiendo porque vi una oportunidad de conocer los secretos de una de las religiones más místicas del planeta.
La primera vez me recibieron como un visitante tuve que entrevistarme con un obispo de esa capilla para que me hiciera un recorrido por los rincones de la iglesia y me explicara los aspectos básicos de una creencia que es, si se quiere, una de las religiones más influyentes y misteriosas que existen: los mormones dicen recibir bendiciones patriarcales que son consideradas revelaciones del Padre celestial; utilizan una ropa interior llamada “Garments” que los protege de las tentaciones externas y los hombres, quienes son los únicos que gozan del don del sacerdocio, dicen tener poderes de curación por intermedio del Espíritu Santo, no toman té, café, ni bebidas negras, bautizan los muertos de su árbol genealógico para encontrarse con ellos en el más allá y creen en lo que denominan la restauración del evangelio de Cristo.
Se autodenominan cristianos pero sostienen que el Nuevo Testamento no goza de credibilidad y creen a ciegas en su código sagrado, El Libro de Mormón, proveniente de unas placas de oro que fueron traducidas por un profeta que según ellos las recibió de manos de Dios. En teoría, creen y dicen que son dioses en potencia y que a su partida de la tierra pasaran a ocupar otro lugar en el universo y que estarán a la altura de su padre celestial: Elohim, el nombre secreto de Dios.
Después de seis meses de disciplinado adoctrinamiento espiritual, logré la esperada entrada al gran tempo de calle 127. Ese día me presenté solo porque mi novia sabía que yo en el fondo no creía en su fe y que me había hecho bautizar movido por la curiosidad de entender su religión. Ella lo consideraba una ofensa. Yo sólo quería investigar. Siempre fui respetuoso de una fe que nunca compartí pero que, confieso, me apasionó.

El bautismo
Estaba en un lujoso sótano adornado por una pileta en el centro, rodeado por las cabezas de las doce tribus de Israel: Tribu de Judá; Simeón; Benjamín; Dan; Efraím; Manasés; Isacar; Zabulón; Aser; Neftalí; Rubén y Tribu Gad. Todo se llevó a cabo en medio de un silencio reverencial y el eco de los himnos sagrados. Observé como muchas familias practicaban un ritual para bautizar a sus familiares fallecidos, incluso a quienes no eran mormones. Ese día me sentí como en una sociedad secreta que practicaba extraños ritos de corte masónico. Me vistieron de blanco y tuve que entrar descalzo al lugar al que ellos consideran la casa de Dios en la tierra.
El templo es reverencial y allí las 15.000 familias mormonas practican ritos de iniciación y ordenanzas. Cualquier visitante puede entrar a la sala de espera, pero sólo quienes estén bautizados y lleven consigo la respectiva recomendación del obispo de su barrio pueden acceder a él. Aunque las demás religiones cristianas los consideran una secta, ellos sostienen que son los verdaderos seguidores de Cristo y que los demás siguen doctrinas que han sido tergiversadas con el paso del tiempo. Creen ser los únicos dueños de la verdad y fundamentan sus creencias en la supuesta venida de cristo a América.

Un grupo especial
Los niños tienen un trato especial. Cada domingo van con sus padres al culto, pero asisten a unas clases donde aprenden la historia de la iglesia y los pilares de sus creencias con una estricta metodología que no deja lugar a las preguntas y al razonamiento. La IJSUD fue fundada oficialmente el 6 de abril de 1830 en Fayette, Nueva York. Un joven llamado José Smith fue su primer presidente. Se asegura que cuando José tenía 14 años salió una tarde a orar en el bosque y de repente se le presentó una llama incandescente que el describió como la figura de Dios y Jesucristo.
Cuenta que la figura le habló y le hizo una revelación que cambio su vida. De ser un joven campesino, de escasos recursos y buscador de tesoros, paso a ser el encargado de la restauración de la Iglesia de Cristo. Cuenta la historia que días después, a José se le apareció el ángel Moroni, recibió unas placas de oro grabadas en antiguo egipcio –un lenguaje indescifrable- con la historia de unas antiguas civilizaciones que vivían en ese terrario y que meses más adelante el traduciría y se convertirían en lo que hoy por hoy se conoce como El Libro de Mormón.
Siempre escuché mitos alrededor de los mormones. Que practicaban ritos masónicos, que invocaban espíritus a través de la magia, que estaba detrás de los grandes poderes, que sus miembros eran millonarios. No todo es verdad, pero lo cierto es que están rodeados de misterios. Hasta 1968 los negros no eran aceptados en la iglesia y al día de hoy, son pocas las personas de raza negra que se ven en sus cultos; hasta 1890 practicaban la poligamia y se sabe que en las zonas rurales de Utha, en Estados Unidos, sus líderes la siguen practicando.
Se dice que todos los mormones gozan de buena situación económica y aunque eso en parte es verdad, lo cierto es que a su iglesia asisten personas de todos los estratos sociales, pero al cabo de un tiempo, logran ascender socialmente porque tienen una gran solidaridad con sus hermanos menos favorecidos. Muchos de sus miembros trabajan en obras de la iglesia en temas administrativos, financieros y ellos mismos suplen todos los servicios que se requieren en los templos y en las capillas, cuentan con centros académicos donde sus miembros pueden prepararse profesionalmente.
Prefieren hacer sus negocios entre ellos y claramente no es una religión que haga gala de la pobreza y el sacrificio. Asimismo, cuando uno de sus integrantes fallece, todas sus propiedades son heredadas a la iglesia, que actualmente es dirigida por Thomas Spencer Monson, presidente de la iglesia, a quien sus fieles consideran un profeta vidente y revelador de la voluntad de Dios en la tierra.
Yo siempre quise saber por qué Lucia se había sumergido en ese mundo. Ella me contaba que desde muy pequeña escuchó al Espíritu Santo y se convenció de su vocación y de cuál sería su destino. En su historia fueron determinantes un par de misioneros norteamericanos que algún día tocaron la puerta de su casa y le entregaron el Libro de Mormón que cambió su vida para siempre. Los misioneros, también conocidos como Elderes, son un entrenado grupo de ejecutivos que hacen una misión obligatoria que consiste en viajar a otro país durante dos años en los cuales su única tarea es conseguir seguidores para la iglesia.
Los hay desde la China hasta el África y es quizá gracias a ellos, que hoy es una iglesia en franco proceso de expansión por encima del cristianismo tradicional, del catolicismo e incluso del judaísmo. Sin embargo, siguen manteniendo un manto de misterio y prefieren mantener su anonimato como si se tratara efectivamente de una secta secreta.
(extraído de: http://infocatolica.com/blog/infories.php/1405231020-la-incursion-de-un-periodista)

martes, 3 de septiembre de 2013

Los mormones admiten y corrigen "errores" en su revelación relativos a la poligamia y al racismo



Joseph Smith, fundador de la secta mormona,
cuyos principios cambian según el viento de los tiempos...

Una prueba irrefutable acerca de la falsedad de la doctrina de esta secta, es la existencia de groseros errores filosóficos y teológicos.
La admisión de tales errores por parte de los sectarios no hace más que confirmar dicha falsedad.

por Luis Santamaría 

Una supuesta revelación de un ángel dada a Joseph Smith en 1827 provocó que tres años más tarde se publicara el Libro de Mormón, también llamado “El Otro Testamento de Jesucristo”. El movimiento religioso, considerado una secta por el cristianismo, se conoce con el nombre oficial de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IJSUD), tal como informa el medio Noticia Cristiana.
Ya que la Biblia no les parece suficiente, los mormones utilizan una serie de libros para apoyar sus creencias como el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y La Perla de Gran Precio. Además, tienen un grupo de líderes que forman el Quórum de los Doce Apóstoles, y cuyas decisiones se consideran equivalentes a la palabra de los apóstoles de Jesús. 

Modificaciones doctrinales
En abril de 2013, el mormonismo decidió anunciar una nueva versión de algunos de sus libros, incluyendo comentarios interpretativos y modificando algunas de sus doctrinas establecidas por su fundador. La última revisión de los textos mormones se publicó en 1981, algo que ocurre de vez en cuando, ya que el gobierno de los EE.UU. prohibió oficialmente revelar ciertas prácticas. Este año, sin embargo, es más profundo.
La declaración oficial publicada en el sitio web oficial de la IJSUD dice que sus editores llegaron a una decisión “después de ocho años de trabajo”. Los editores hicieron cambios en los textos que supuestamente fueron revelados por el ángel Moroni a Joseph Smith: “La intención era modificar las preguntas que eran confusas… errores gramaticales confusos… corregir errores en las guías de estudio e incorporar hallazgos históricos recientes en los sectores de Doctrina y Convenios”.
Las revisiones en la doctrina no son insignificantes, porque admiten errores y cuestionan la infalibilidad de una revelación especial. Sobre todo si se modifica varias veces y se deja llevar por los líderes mormones, es porque lo consideran importante debido a los cambios en la forma de pensar de la sociedad.

Dos temas principales: poligamia y racismo
Los cambios significativos desafían dos grandes errores históricos presentes a lo largo de los 180 años de tradición de este grupo religioso. Las dos nuevas “declaraciones oficiales” que aparecerán en la edición impresa de los libros a partir del año 2013 se ocupan de las cuestiones controvertidas de la historia de la secta: la poligamia y el racismo. El material está llegando a otros países donde hay iglesias mormonas.
El objetivo parece ser que están “tratando de acercarse para ser vistos como una denominación cristiana… y esto es un paso importante en este proceso”, dice Kyle Beshears, estudioso e investigador de la apologética. Aunque Joseph Smith enseñó el “matrimonio plural”, basándose en el relato bíblico de Abraham, después de recibir una “nueva revelación”, el presidente de los mormones, Wilford Woodruff, publicó un manifiesto para el cambio, afirmando que la monogamia fue aceptada por la IJSUD y enseñada desde el 6 de octubre de 1890. Sin embargo, muchos seguidores del mormonismo mantienen la práctica hoy.
Según Beshears, es muy difícil de conciliar las ideas de Smith en la Declaración Oficial 1, de 2013, debido a la sección 132 de Doctrina y Convenios que dice claramente que la poligamia es un aspecto de la “alianza nueva y eterna”. Los versículos 61 y 62 dicen: “Si un hombre se casa con una virgen y desea desposarse con otra, y la primera consiente, y él se casa con la segunda, y son vírgenes, y no han dado su palabra a ningún otro, entonces queda justificado; no puede cometer adulterio, porque le son dadas a él; pues no puede cometer adulterio con lo que le pertenece a él y a nadie más. Y si le son dadas diez vírgenes por esta ley, no puede cometer adulterio, porque a él le pertenecen y le son dadas; por tanto, queda justificado”.
Con la Declaración Oficial 2 también se modifica un artículo de Doctrina y Convenios que no permite a los negros ser ordenados sacerdotes y tampoco tienen acceso al más alto nivel de la salvación después de la muerte. La razón sería la maldición que se menciona en el Libro de Mormón en 2 Nefi 5:21-23: “Y él había hecho caer la maldición sobre ellos, sí, una penosa maldición, a causa de su iniquidad. Porque he aquí, habían endurecido sus corazones contra él, de modo que se habían vuelto como un pedernal; por tanto, ya que eran blancos y sumamente bellos y deleitables, el Señor Dios hizo que los cubriese una piel de color obscuro, para que no atrajeran a los de mi pueblo. Y así dice el Señor Dios: Haré que sean repugnantes a tu pueblo, a no ser que se arrepientan de sus iniquidades. Y malditos serán los descendientes de aquel que se mezcle con la posteridad de ellos; porque serán maldecidos con la misma maldición. Y el Señor lo habló; y así fue”.
El apologista Beshears explica que “la respuesta puede ser encontrada en el ambiente cultural en los Estados Unidos en los siglos XIX y XX. La Iglesia de los Santos de los Últimos Días fue influenciada por el racismo fuerte, que fue visto en todas las facetas de la vida americana durante más de 200 años”. Beshears es enfático: “aunque los líderes actuales no resuelven los problemas teológicos acerca de la poligamia y el racismo… al menos corrigieron las doctrinas falsas y peligrosas de Joseph Smith”.

jueves, 31 de enero de 2013

Testimonio de ex-mormona: "descubrí que los mormones no tienen argumentos ni respuestas"



por Luis Santamaría 

Yasmin Oré Ramírez, hoy con 28 años de edad, nació y creció en Lima, Perú, en una familia de tradición católica… hasta que una amiga le invitó a los mormones. Entró en el mormonismo buscando gente acogedora, virtuosa y protectora, pero cuando ella intentó extender esa fe descubrió que ni se sostenía en la Biblia ni respondía al anhelo de su corazón.
Recogemos su testimonio en primera persona, tal como lo cuenta a Religión en Libertad y como lo ha transcrito el periodista Pablo J. Ginés, porque explica cuál es el proceso por el que se entra en este grupo, cómo captan nuevos miembros, cómo los entrenan y los envían a calles y casas. En la foto de la izquierda podemos verla con Luis Santamaría, de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

»Mi familia era católica, aunque mis padres no estaban entonces casados por la iglesia, por unos problema de partidas de bautismo quemadas o perdidas. Dejaron el tema y se casaron por lo civil. Me dieron una educación católica: hice la secundaria en el colegio Presentación de María, de religiosas, recibí los sacramentos, la comunión y la confirmación. A los 19 años estudiaba derecho, iba a misa e incluso cantaba en el coro, pero mi formación y mi fe era muy superficial.
»Yo había oído hablar de sectas demoníacas y satanistas, y mi papá me prevenía contra los Testigos de Jehová que tocaban a menudo a la puerta. Pero nadie me había hablado de los mormones

La amiga y la acogida
»Yo tenía una amiga en mi colegio de monjas que era mormona. Me dijo: “acompáñame un domingo a ver mi iglesia”. Así que un domingo me salté la misa para ir con ella a ver su iglesia. Y me gustó. La gente era muy acogedora: todos lo eran, las señoras, las chicas de mi edad, los chicos.
»Tenían reuniones para jóvenes en las que hablaban sobre las virtudes. A otros jóvenes quizá les parecería aburrido, pero yo era una chica con pocas amistades. No me gustaba salir de fiesta, las fiestas no me llenaban. En cambio, esta gente, que parecía tan pura, virtuosa e inocente, sí que me llenaba.
»Hoy que soy católica y adulta sé que tenemos que enfrentar el mal que hay en el mundo y en nuestras vidas, pero entonces, con 19 años, yo no quería enfrentarme a la realidad, no quería embarrarme. Yo quería protección, un entorno seguro, un grupo acogedor y virtuoso que me protegiese. Los mormones me ofrecían eso. 

Dos chicos jóvenes hablando de Dios
»Ellos me enviaron dos jóvenes misioneros a visitarme a mi casa y darme charlas dos días por semana. Eran dos chicos de mi edad, de 19 años, uno peruano y otro de EEUU. Yo les decía a mis padres que eran cristianos y amigos de mi amiga y que venían a hablar de Cristo y de Dios. Ellos, demasiado confiados, nos dejaban solos en el salón.
»Yo estaba impresionada de que dos chicos de 19 años, de mi edad, me hablasen de Dios con pasión. Más aún, estaban dedicando 2 años de su vida joven sólo a eso, a hablar de Dios. Me sorprendía y admiraba: no conocía a nadie en la Iglesia católica que hiciese eso. 

Mr. Smith y el “verdadero” cristianismo
»En las primeras charlas, te hablan del Libro de Mormón. Te dicen que la enseñanza plena cristiana se había perdido desde la muerte del apóstol Juan, y que no se ha recuperado hasta que un ángel revela al profeta Joseph Smith, hacia 1830, dónde está el Libro de Mormón con todas las enseñanzas perdidas.
»Usan siempre las mismas citas de la Biblia para apoyar al Libro de Mormón. Los mormones enseñan, según su libro, que Jesús, al resucitar, se apareció y enseñó a los pobladores de América. Eso lo apoyan en la Biblia cuando Jesús dice: “tengo otras ovejas que no son de este redil”. Para justificar que además de la Biblia esté el Libro de Mormón citan Ezequiel 37, 15-17, que habla de “un palo de Judá” y “un palo de José, o Israel”, que Dios ha de unir. Ellos dicen que esos dos palos son dos libros: la Biblia y las escrituras de Mormón. Y sobre el profeta Smith citan Amós 3,7: “el Señor no hará nada sin revelar sus secretos a sus siervos los profetas”.

Hacer preguntas es bueno
»Yo en esa época escribía un diario, que aún conservo. Y apunté una idea que se me pasó por la cabeza: “si ese Libro de Mormón es otro testamento, ¿por qué no hay pruebas arqueológicas, por qué no hay papiros de él o pergaminos de él, como con la Biblia?”. Ellos enseñan que el ángel se llevó el libro de láminas de oro que José Smith había leído y traducido al inglés. Pero ¿por qué Dios hizo algo tan distinto a lo que hizo con la Biblia? Me daba vergüenza preguntarles eso porque ¡ellos eran tan amables!
»A la pregunta de por qué no tenemos los textos que el ángel reveló a José Smith, ellos responden citando a San Pablo: “la fe es certeza de lo que no vemos”, y también citando su propio libro: “hay muchas cosas de Dios que no las vas a ver”.
»En realidad, como comprobé después siendo misionera mormona, a los jóvenes misioneros mormones no les enseñan muchas respuestas a las objeciones. Muy pronto responden a todo con esta frase: “Te invitamos a que ores a Dios esta noche y que Él te hable y verás que es verdad lo que enseñamos”.
»Y oré esa noche. Y no sentí nada, Dios no me dijo nada. Y lo escribí así en mi diario, sinceramente. Pero a ellos, sugestionada o por lo que sea, les dije: “sí, siento que es verdad”. Yo quería pertenecer a ellos. Sólo me pedían ser buena, y yo quería ser buena, y pensaba que la Iglesia verdadera sería simplemente la obediente a las cosas buenas, virtuosas, y parecían ser ellos.
»Era 2005, se acababa de morir Juan Pablo II, salía Benedicto XVI como nuevo Papa, y algunos me decían que si era feo, que vaya aspecto, que cómo iba a seguir yo en la Iglesia Católica. 

Rebautizada mormona
»En fin, en esa fase, después de 4 o 5 charlas, te invitan a bautizarte como mormón. Para eso, te hacen antes una entrevista previa. Has de decir que crees en el Libro de Mormón y que aceptas al profeta Joseph Smith. También te preguntan si has matado a alguien, si has abortado, si has tenido relaciones sexuales. Creo que ellos no quieren aceptar a cualquiera, a gente que ha tenido una vida muy poco virtuosa, excepto si son parientes de alguien. Pueden rechazarte. Me parece que a las personas con inclinaciones homosexuales las rechazan a todas o casi todas, por ejemplo.
»A mí me aceptaron y organizamos mi bautismo mormón. Mi papá no vino: les dijo que éramos católicos “de la Virgen y del Señor de los Milagros”. De mi familia solo vino mi mama ¡y mi madrina del bautismo católico! Hoy digo: ¿qué barbaridad, no? Mi madre lloraba: “hija, pero si yo te di los sacramentos en la Iglesia católica”. Y yo le respondía: “¿prefieres que me vaya de discoteca cada sábado, por ahí?”. Con eso la presionaba. Ellos me veían feliz, y veían que los jóvenes mormones parecían gente buena. Era una falsa elección: o ellos, o el mundo de la noche y las discotecas.
»En el bautismo mormón entras en una piscinita de cuerpo completo, con una túnica blanca. Tú escoges qué hombre te bautiza: yo escogí a los dos misioneros que conocía. Te echan para atrás, como hacen los baptistas y otros protestantes, y te sumergen y dicen: “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, pero, atención, porque ellos no piensan que es un único Dios; para ellos son tres dioses distintos. A Joseph Smith se le aparecieron el Padre y el Hijo en un bosque, hay un dibujo típico que lo ilustra, como dos cuerpos distintos. Cada vez que en el Antiguo Testamento se dice que Moisés vio la cara de Yahvé, o que Dios señaló con su dedo, o dio la espalda al pueblo, etc., ellos interpretan que Dios Padre tiene cuerpo, con dedos, cara, espalda, etc.
»En cuanto empiezas a ir a los mormones te animan a pasar con ellos mucho tiempo. Te hacen estar cómodo, es como tener otra familia. Ellos no creen que Dios habita en ti y te transforma y hace santo. No, ellos creen que por sus propias fuerzas serán perfectos, que ya lo están siendo, porque cada uno va a ser un dios. Y claro, esa perfección es imposible, pero esa es la fachada que intentan dar.
»Son muy exigentes en el control de la sexualidad: cualquier encíclica católica sobre el tema es mucho más humana, más comprensiva. Ellos son más tajantes, te controlan demasiado, como un robot. A las chicas las animan a estudiar, sí, pero lo ideal que plantean es que enseguida se casen y que tengan muchos hijos. 

Muchos manuales para estudiar
»Una vez bautizado, te dan muchos manuales para estudiar, algo que haces cada domingo en su escuela dominical. Mi experiencia, y lo vi con otra gente poco dada a los estudios, es que los primeros meses al menos hay mucho interés y se leen los libros. Ellos ofrecían también un servicio para ayudar a encontrar y ayuda a la gente.
»Enseguida te dan un “llamamiento”, que es un cargo, en mi caso era una función con jóvenes. Un año después me hicieron misionera de barrio: a tus ratos libres acompañas a los misioneros en sus visitas a las personas interesadas, que en su vocabulario se llaman “investigadores”. Los acompañantes sirven para hacerse amigos de los “investigadores” (es decir, las personas no mormonas), invitarles, tender lazos, etc…
»También aprendí a rezar al estilo mormón, siguiendo un tríptico que lo explicaba. Hay que hacer una breve oración al levantarte, otra al acostarte y otra en cada comida. La estructura es siempre igual: “Padre Celestial, te damos gracias por tal cosa, te pedimos tal otra, en el nombre de Jesucristo”. En las comidas, das gracias por la comida. Se dice siempre “Padre Celestial”, no “Padre nuestro”.

El culto mormón
»El domingo hay una reunión de unas tres horas. La llaman “reunión sacramental”. Se juntan todos los miembros de una zona. No hay un oficiante sino un par de conferenciantes o discursante, los que les toque ese día. Uno habla del ayuno, otro del diezmo (un tema muy insistente). Otro día pueden hablar del bautismo de los muertos o del “sellamiento”, como llaman al matrimonio. Al final, siempre alguien “da testimonio”, pero eso no consiste en contar su experiencia sino simplemente en exponer, de una forma muy repetitiva, que dé seguridad, semana tras semana, que crees en Joseph Smith, en el Libro de Mormón y en su iglesia.
»Después me tocó ser misionera en el extranjero. Es algo que todos han de hacer: 2 años los hombres; uno y medio, las mujeres. Se realiza poco antes de acabar tus estudios. Te mirarían muy mal si no lo haces. Normalmente uno se casa después, a las chicas les animan a casarse con jóvenes que ya han misionado, porque son más maduros en la fe.
»Los misioneros mormones son, sobre todo, esos chicos y chicas jóvenes. También hay adultos ya jubilados que van como misioneros unos años al extranjero. Y hay además matrimonios mayores, a veces pre-jubilados, que pueden ser presidentes de misión. No hay misioneros “de por vida”. Tampoco hay “pastores”. Lo más parecido es el “obispo”, pero no se mantiene con los diezmos, sino con un oficio. Los diezmos son para mantener las “capillas” (centros locales) y el resto va todo a la central a Estados Unidos. Por eso no hay escándalos de pastores con vehículos o gustos lujosos. 

Pagar las misiones a tu hija
»En 2006, yo llevaba ya un año y medio de miembro, y mi novio era un mormón peruano que ya había sido misionero. Quedamos en que yo haría la misión y quizá luego nos casaríamos. El me animó a ir a la misión. Es caro: parte lo pagas tú, otra parte tus padres y otra la iglesia. Yo tenía ahorrados como 500 euros, mucho para Perú, que gasté en esto. Mis padres debían comprometerse a 100 euros mensuales. Mi madre lloraba: les quitaban a la hija y además había que pagar por ello. Y había que comprar mucha ropa y materiales, gastos que impacientaban a mi mamá. “Es una vez en la vida”, le decía yo.
»Primero me mandaron a Colombia casi un mes a formarme. Era como un internado donde estábamos muchos muchachos y muchachas de Perú, Colombia, Venezuela… Nos enseñaban cómo convencer a la gente, con unos vídeos, cómo hablar, qué hacer si te sale mal. Era muy pesado, pero yo estaba contenta. Te enseñaban las escrituras que hemos comentado y cómo responder las preguntas de los “investigadores” (la gente no mormona).
»Los mormones no quieren que les refutes mucho; el mormón da sus citas, y si le hacen preguntas dicen lo de “récelo y verá que es verdad”. Ellos dicen que no tienen que perder tiempo refutando doctrinas. Apenas intentan tapar dudas con la Biblia o el Libro de Mormón. Nos enseñaban a hablar sólo de Joseph Smith, de la nueva revelación completa, del Libro de Mormón.
»Nos explicaban que la enseñanza cristiana se pervirtió con Constantino en el siglo IV, que se corrompió el cristianismo. Luego aprendí que esto lo tomaron de otros protestantes. Allí nos enseñaron que Calvino y Lutero apenas “prepararon” el camino para la recuperación del cristianismo, que llega con Joseph Smith. 

La compañera inflexible
»Llegué de misionera a Guayaquil, Ecuador, en marzo de 2007. Me pusieron una compañera chilena, de mi edad, muy reglista y exigente, que no admitía ningún decaimiento ni cansancio. Era hija de mormones, con nueve hermanos, crecida en familia mormona, no como yo. Los misioneros van en parejas, a todas horas excepto al baño. Espanta peligros, pero también “tentaciones”.
»Cada día a las 6,30 de la mañana nos levantábamos a estudiar lo que hablaríamos en la calle. A las 9,30 salíamos, tratábamos a la gente, de pie, caminando, con el calor de Guayaquil. Un descanso para almorzar, y seguir hasta la noche. De noche nos arrodillábamos y rezábamos pidiendo más “investigadores”. Si nos peleábamos entre nosotras, ese era un momento para pedirnos perdón. Aunque los lunes era día de descanso y otros misioneros hacían turismo, ella me ponía a estudiar. Y así, siendo misionera en Guayaquil, se quebró mi confianza en la fe mormona. 

La anciana católica resistente
»La primera “caída” fue por una señora de unos 75 años, que era muy católica, aunque uno de sus hijos era evangélico y el otro era obispo mormón. Este obispo nos insistía y mi compañera se había encaprichado con conquistarla, y le llevaba postres y la visitábamos mucho.
»Cuando un católico se pone muy firme, nos habían enseñado en que hay que insistir en que la Iglesia católica ya no era de Cristo, que no lo era desde Constantino, que todo era malo desde entonces: las imágenes, la Virgen, el bautismo de niños, etc.
»Y mi compañera insistía tanto que yo recordé mi propio pasado católico y me emocioné. Y se lo dije a ella, a la compañera chilena, llorando: “si convenzo a esta señora siento que estoy traicionando algo mío”, dije. Mi compañera quedó de piedra. “Es normal, hace poco que eres miembro, eres de familia católica, yo hablaré con la señora”, respondió ella. No sirvió de nada: la señora llegó a la entrevista bautismal por insistencia de su hijo y sin convencimiento, pero como dijo que no pensaba ni dejar de fumar (algo importante), la rechazaron. Y la dejamos. 

Evangélicos y testigos, ¡mucha Biblia!
»El caso es que descubrí que casi no teníamos argumentos ni respuestas. Los testigos de Jehová nos ponían cabeza abajo, no aceptaban ni a Joseph Smith ni su libro y no estábamos preparadas para refutarles nada. Y también los evangélicos nos refutaban y yo pensaba: ¿somos misioneras, entrenadas, pero no sabemos responder cosas supuestamente básicas de la Biblia? Y empecé a dudar. Esa era mi segunda “caída”, ver que no teníamos respuestas. Y lloré otra vez: “estoy dudando de la fe”.
»La misión, que debía reforzar mi fe mormona, la estaba destruyendo. Y me preguntaba: “¿estaré haciendo bien al querer cambiarles su fe?, ¿tengo derecho a cambiar su vida? ¡Si hasta yo dudo!”.
»Yo ya me había empezado a fijar en cosas: que los mormones casi no usan la Biblia, que habían tenido poligamia en un pasado reciente, que había doctrinas ocultas. Y yo me di cuenta que me gustaban y me emocionaban las campanas en las iglesias católicas, y ver la gente que salía en procesión, devota del Divino Niño. Y la Virgen. Me preguntaba: “¡cómo voy a decir que esto es malo y pagano!”.
»Y en un encuentro con el obispo mormón le dije: “siento que miento cuando hablo”, y dije que quería dejar la misión. Pedí a mi compañera: “Dile al presidente de la misión que me vuelvo a mi país, que me siento un robot”. 

Defendiendo al Papa
»El presidente de la misión intentó disuadirme para que no marchase. Pero yo no le dije simplemente “añoro a mi familia” o “estoy cansada”. Yo defendí a la Iglesia católica. Le dije que ya no quería hablar mal de la Iglesia católica, que yo pensaba bien del Papa, y que en la Iglesia católica hay santos y gente buena. Y eso le enfadó.
»Él me insistió, que la Iglesia y el Papa son la Ramera de las escrituras, que mis sentimientos venían del demonio, que si volvía al catolicismo mi vida sería un desastre en todos los sentidos. Durante una semana cada noche mi compañera me intentaba convencer; le daban instrucciones de cómo convencerme. Y le dije: “sal de mi cuarto que me confundes”. Y esos días, después de varios años, empecé a rezar a la Virgen, a pedirle que me protegiera, porque mi compañera se ponía muy sectaria y tenía miedo de que llegara a pegarme. Me dije: “en cuanto llegue a Perú con mi familia lo del mormonismo se va a acabar”. Ya sabía que no podría encajar.

De vuelta a casa: un año de insistencia
»Al final me pagaron el vuelo a Perú. Y fui a mi casa. Allí los mormones me enviaron a mi novio, a los amigos, a mi mejor amigo. Yo dudaba. ¿Volver? Pero ahora ellos me daban miedo, no seguridad. Ya mi hermano me había dicho: es una secta. Insistieron casi un año. Pero yo ni les recibía, ni a mi antiguo novio: no quería recaer por amistad. Mis papás me dijeron: corta con todos ellos. Mis padres cobraron la fuerza que antes no habían tenido.
»Estuve un buen tiempo aislada en mi casa, sólo con Internet, leyendo de gente que salía de sectas. Hablé con el párroco de mamá, pero sólo me dijo: “bienvenida, no te sientas mal”. No me dio más formación. Yo necesitaba una atención especial, acababa de salir de un grupo muy cerrado e intenso.
»Mis padres se estaban convirtiendo, avivando su fe católica en las catequesis del Camino Neocatecumenal, pero tampoco ellos me daban respuestas. Yo creía que la Iglesia católica era verdadera, y que la evangélica también lo era, porque leía muchos testimonios de ex-mormones en Internet que eran evangélicos. No había ningún “carisma” católico que me limpiase de mi experiencia mormona. Pero los pastores evangélicos tampoco me inspiraban confianza.

Los que sabían de sectas
»Y un día mi madre me dio un folleto sobre sectas de los Apóstoles de la Palabra, un apostolado católico muy basado en la apologética, en la defensa de la fe. Busqué su dirección. “Viven aquí en la esquina”, me dijeron. Llegué en bici, y allí estaban las Hermanas de los Apóstoles. Mi historia les asombró. “Nunca nos había llegado alguien con esta necesidad. Ven con nosotras los sábados”, me invitaron. Y fui a sus charlas: entendí la enseñanza católica sobre las imágenes, Dios, la naturaleza de Cristo, me dieron libros, todo bien explicado. Y ahora, cuando venían los mormones, ya no los rehuía: los enfrentaba, les sacaba la Biblia, les refutaba.
»Hoy, mirando al pasado, creo que lo que mas me ayudó fue la presencia de la Virgen María, que he reconocido después. Al volver al catolicismo, vi películas sobre ella, le recé… María, creo, es lo que más me ha alegrado recuperar, y ella me ha atraído a través de sus imágenes.
Publiqué mi testimonio en algunas webs católicas, y conocí por Internet a quien hoy es mi esposo. Él también había estado cerca de los mormones por un amigo suyo y a mí me ayudó con argumentos y amistad. Él es español, de León. Después de tres años de novios “cibernéticos” nos casamos en Lima y ahora vivimos en Madrid. Somos catequistas de niños de Primera Comunión en la parroquia de San Romualdo. Y les damos pequeñas enseñanzas de una fe razonable, para defender la fe de la Iglesia de todo tipo de ataques.