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miércoles, 15 de enero de 2020

¿Es demoniaco hacerse un tatuaje o un piercing? El Padre Fortea responde



13 de julio de 2017 
POR DAVID RAMOS | ACI Prensa
El famoso teólogo español José Antonio Fortea, autor del tratado de demonología Summa Daemoniaca, abordó recientemente la inquietud de si hacerse un tatuaje permanente en la piel, o un piercing (perforación), es demoniaco.

“Hay personas que preguntan si los tatuajes o los piercings son algo demoniaco. La respuesta es ‘no’. Solo es demoniaco aquello que tiene una relación directa con el demonio”, dijo a ACI Prensa.

El P. Fortea explicó que “tatuar el cuerpo, como ponerse un piercing, no es una ofensa a Dios. No hay ninguna voluntad de ofenderle”.

Incluso en casos en los que la tinta para tatuar pueda haber sido, como hacen algunos, consagrada al demonio, esto no necesariamente afectaría a quien se hace el tatuaje sin saberlo. "Consagrar la tinta al demonio es simplemente que esa persona invoca al demonio. Si se invoca al demonio pueden suceder cosas malas -físicas o espirituales-, pero no es infalible. Dios puede poner su mano para detener esa acción del demonio", señaló.

Sin embargo, precisó, “hay que recordar a los jóvenes que el cuerpo es una obra de Dios. Y que una cosa es poner algo encima de ese cuerpo y otra practicar en él reformas irreparables”.

“No hay nada malo en pintar algo sobre el cuerpo si eso va a desaparecer al cabo de unos días o semanas. Es el hecho de la irreversibilidad lo que hace que el sentido común se pregunte si es algo adecuado”, precisó.

El sacerdote español destacó que “no importa lo artístico o bello que pueda parecer un tatuaje, la piel en cualquiera de los colores y tonos otorgados por Dios a sus hijos será siempre mucho más bella”.

“Es curioso que entre la gente muy cristiana –de todas las confesiones– apenas si se dan tatuajes, pues la conciencia avisa de que eso no es adecuado”.

El P. Fortea añadió luego que si bien “es cierto que algunos pueblos han tenido la costumbre de hacerse tatuajes como un modo de mostrar su etnia o grupo religioso”, con el tiempo estas costumbres “han sido abandonadas”.

“Porque la razón indica que el cuerpo, joven o anciano, posee una mayor o menor belleza en sí mismo. Mientras que la acción irreversible del ser humano suele ser un aditamento que no mejora la simple y sencilla belleza del cuerpo mismo”.

“Si alguien me consulta si mi juicio sobre el tatuaje cambia si se tatúan rostros de Jesús, de la Virgen, crucifijos o cosas similares, la respuesta es ‘no’. En una casa puedo realizar los cambios que desee, porque es una obra humana. Lo mismo en un vestido: en él puedo realizar las reformas que considere convenientes. Pero el cuerpo humano es algo divino. Toda intervención irreversible en el cuerpo debe ser realmente conveniente y razonable”, añadió.

El sacerdote lamentó que “veo a algunas personas que se tatúan motivos de una vulgaridad increíble. Veo a individuos que pagan para dibujar sobre su cuerpo cosas muy feas y con un dibujo que no tiene ninguna belleza”.

Aún así, señaló, “por muy estético que sea un tatuaje, hay que recordar que es como si escogiera una ropa para mí con la obligación de llevar siempre esa ropa hasta el último día de mi vida”.

“La recta razón indica que no es una buena decisión”, concluyó.
(https://www.aciprensa.com/noticias/es-demoniaco-hacerse-un-tatuaje-o-un-piercing-el-padre-fortea-responde-41208?fbclid=IwAR2GbxHxAv_B188nifNReeiXVMnUtAzGCck_txw1dnPNFGUH5IOEfHUZlOE)

miércoles, 3 de abril de 2019

Harry Potter… una historia donde nadie quiere ser bueno

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El mundo está habitado por tres razas. Los que tienen pureza de  sangre son los hijos de brujas y magos. Los de sangre impura  son los muggles  (léase, humanos). Los que tienen pureza de sangre a medias son  magos a medias.

Se necesita sangre y miembros amputados como  el sacrificio indispensable para restaurar el cuerpo del  verdadero héroe del mal, Voldemort, ante el cual Harry se  doblega. La mezcla de racismo, violencia y ocultismo no es  algo tomado de una película sangrienta, sino el contenido  mismo del quinto volumen de la serie escrita por Joanne K.  Rowling, Harry  Potter y la  Orden de Fénix.  Todo mundo ha oído hablar del éxito de los libros de Harry  Potter. Nunca antes se había vendido un libro para niños con  tanta facilidad.

¿Es una inocente y entretenida historia de  hadas? ¿O es un libro que no deberían leer los niños?

En  febrero del 2004, después de que apareció el quinto volumen,  la  Comisión de Jóvenes de Munich publicó un  reporte que hizo olas.

La agencia responsable de proteger a  los niños en la ciudad juzgó que el libro de Harry Potter no  era adecuado para los niños. “La novela relata una oscura y  complicada historia que deja en los lectores un estado mental  parecido a un sentimiento entre la rabia y la ansiedad, estado  que se resuelve en escenas tanto brutales como sangrientas.

 Los jóvenes lectores no tienen las armas para disolver esta  tensión ni para descargar las preocupaciones y ansiedades  recolectadas en su lectura”.

Recientemente,  apareció un libro dedicado a explicar este  fenómeno:  “Harry  Potter, Good or Evil?” (Harry Potter, ¿bueno o malo?), por  Gabriele Kuby.

La autora es socióloga y escritora. Propone la  tesis de que Harry Potter es un proyecto a largo plazo “que ha  formado a una generación entera y como resultado a toda una  realidad social”. Responde a la pregunta: ¿es Harry Potter  bueno o malo? Su respuesta no es ambigua: contesta que es  malo.

Analiza los tomos, paso a paso, en sus 160 páginas, y  refuerza sus conclusiones con citas del texto de la novela.  

Kuby  examina la técnica de J.K. Rowling desde una perspectiva  cristiana. Explica cómo se modifica el estado normal de  conciencia en el curso de la lectura, rompe inhibiciones para  participar en la magia y modifica puntos naturales de  orientación; especialmente, el criterio que distingue entre  bien y mal es disuelto con confusión mental y desarme  emocional.

Describe lo que sucede cuando el mundo humano es  denigrado y cuando el mundo de brujas y magia es glorificado.  

G.  Kuby desacredita la guerra aparente entre el bien y el mal, en  la que Harry Potter está involucrado. Rechaza los argumentos  de muchos críticos que opinan que Harry Potter es  pedagógicamente valioso porque está comprometido en la guerra  entre el bien y el mal.

Potter no lucha contra el mal; de un  libro a otro su afinidad con Voldemort crece, y Voldemort es  resueltamente malo. En el quinto volumen Voldemort toma  posesión del mago, lo que lleva a la total destrucción de su  personalidad.

Estos  libros asumen que el mal es parte de toda existencia humana.  

Pongamos un ejemplo: durante un juego de Quiddich, el maestro  Quirrel quiere asesinar a Harry con una maldición. El profesor  que odia a Harry, Snape, lo salva a través de una  contra-maldición. Dumbledore le explica: “Tu padre le hizo  algo a Snape que no puede perdonar. Él salvó su vida. Snape no  puede soportar estar en deuda con tu padre... Con la deuda  saldada puede continuar odiando a tu padre con una conciencia  más clara”. Esto provoca una gran confusión: alguien que odia  a Harry le salva la vida. Lo hace a través de una maldición, y  lo hace con la intención de poder seguir odiándole.  

Además,  llevan a sus lectores a un mundo plagado de monstruos crueles,  de espíritus manchados de sangre, de maestros malévolos y  sádicos, de horribles hechizos y maldiciones, sin hacerles  saber que hay vías para vivir fuera de ese mundo. Más aún, no  hay la menor insinuación o pista de que alguno esté buscando  salir de allí.

El temor de Harry y de sus grandes amigos es  ser expulsados de Hogwarts, la escuela de magia y brujería,  pues entonces tendrían que entrar al mundo de los humanos  (muggles),  lo que es presentado como un prospecto detestable.  

El  libro carece de una dimensión trascendental. Todo lo  sobrenatural es demoniaco en él. Los símbolos divinos están  pervertidos.

La habilidad del lector para distinguir el bien  del mal trata de ser mutilada a través de la manipulación  emocional y de la confusión intelectual. Gabriele Kuby se  pregunta cómo los padres de familia, que dicen querer lo mejor  para sus hijos, les facilitan esta lectura. Su respuesta es  interesante: solamente una cultura enferma puede considerar la  varita mágica como apetecible.

Harry Potter no es un cuento  moderno de hadas. En los cuentos de hadas, las brujas y magos  son figuras claramente malvadas de cuya influencia el héroe se  libera a través de actos de virtud. En esta historia nadie  quiere ser bueno. Gabriele  Kuby recomienda a los padres de familia analizar con maestros  y amigos la obra de Harry Potter.

La autora también dice que  experimentó momentos oscuros durante la lectura de este libro  en el curso de su investigación.

No se le hace un favor a la  generación joven cuando se le seduce con la magia y se les  llena la cabeza con imágenes de un mundo donde el mal  gobierna, mundo del que no se buscan salidas, sino que es más  bien deseable. Hay que tomar en cuenta que el niño se educa  también con lo que alimenta su espíritu. 

Complemente esta información con:


Harry Potter hace daño a los niños

Guía para el mundo de Harry Potter

Exorcista advierte sobre Harry Potter

El Cardenal Ratzinger 
(Papa Benedicto XVI) y Harry Potter
(http://www.buenanueva.net/potter/nadieBuenob.htm)