"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
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lunes, 28 de mayo de 2018

Espiritismo, santería, vudú, umbanda, candomblé… al descubierto en un nuevo libro



Secretaría RIES, el 16.05.18

Bajo el título Cultos afroamericanos y cristianismo, la editorial Digital Reasons ha publicado un nuevo libro del filósofo y teólogo José Luis Vázquez Borau, integrante de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). El subtítulo de la obra ofrece más detalles sobre el contenido: Espiritismo, santería, vudú, umbanda, candomblé.

Necesario para entender la actualidad

Cada vez con más frecuencia aparecen noticias de hallazgos de restos de rituales esotéricos tanto en América Latina como en España y otros países europeos. A veces los medios de comunicación hablan de “ritos satánicos”, pero habitualmente se trata de cultos muy difundidos en los que se mezclan creencias africanas con elementos católicos.

Vázquez Borau, autor especializado en religiones y sectas, sobre las que ha escrito numerosos trabajos, presenta ahora con todo detalle, en esta obra, los diversos temas que confluyen en el oscuro mundo de los cultos afroamericanos, comenzando por explicar lo que supuso el traslado de millones de esclavos africanos a América entre los siglos XVI y XIX.

Al llegar allí, llevaron consigo sus religiones, que sincretizaron con la fe católica, identificando sus divinidades y entidades intermedias con las imágenes de devoción en la Iglesia (de Cristo, la Virgen María y los santos). Pero no sólo eso: también el espiritismo del siglo XIX ha intervenido en la formación de alguno de estos cultos, como el umbanda, muy difundido en Brasil y otros países.

Disponible en la RIES

El libro en papel puede adquirirse directamente a la Secretaría para España de la RIES, escribiendo a ries.secr@gmail.com. Su precio es de 12 euros, al que hay que añadir 2 euros de gastos de envío a España (en total, 14 euros). Los gastos de envío para América son de 10 euros.


El libro en formato digital cuesta 6 euros, y puede adquirirse directamente en la web de la editorial Digital Reasons.
Resumen del índice

Introducción     

Primera parte: la ruta de los esclavos y sus creencias en el siglo XVI      

1. La ruta de los esclavos hacia América               

2. Creencias principales de los cultos africanos 

3. El espiritismo de Allan Kardec              

Segunda parte: las religiones sincréticas y populares de América Latina y el Caribe        

4. Las creencias americanas antes de los descubrimientos         

5. La santería y el Palo Monte o Mayombé de Cuba      

6. El vudú de Haití          

7. El shangó de Trinidad y Granada          

8. Los cultos afrobrasileños       

9. Tradición oral y transmisión de la fe  

10. Proceso de iniciación, fiestas y rituales         

11. Conclusión 

12. Vocabulario

13. Bibliografía 
El índice completo puede consultarse en la web de la editorial Digital Reasons, pulsando en el botón “Descargar resumen”.

Categorías : Santería - cultos afroamericanos
(http://www.infocatolica.com/blog/infories.php/1805150856-espiritismo-santeria-vudu-umb#more35908)

sábado, 27 de agosto de 2016

Siniestro ritual de “cerramiento del cuerpo” une los cultos satanistas candomblé y umbanda en Brasil.



Un ritual de protección para ‘cerrar el cuerpo’ vincula diferentes tradiciones religiosas en Brasil, tal como cuenta Adam Lee en un artículo que ha sido publicado en español en el medio digital Global Voices gracias al trabajo de traducción de Andrea González. Lo reproducimos a continuación.

Cuando el comercio de esclavos llegó a Brasil en el siglo XVI, las creencias religiosas africanas y sus rituales lograron sobrevivir el largo y peligroso viaje junto con él. Por siglos, dichas creencias lograrían unificar a muchos descendientes de esclavos, que se estima fueron cuatro millones, que fueron llevados a este país, mediante las modernas religiones afrobrasileñas del Candomblé y Umbanda.

Durante el mismo periodo de colonización, 700.000 inmigrantes portugueses se asentaron en Brasil, trayendo consigo su propia clase de Catolicismo particular. Algunos de esos colonos intentarían hacerse de un hogar en el imperdonable desierto del Sertão. Los dos grupos étnicos lograrían compartir no solo gran parte de la misma región –el noreste– sino que también un aspecto importante entre sus religiones –un ritual conocido como fechamento de corpo o cierre del cuerpo.

El fechamento de corpo se basa en una plegaria de protección que tiene como efecto un corpo fechado o cuerpo cerrado. El objetivo de este ritual es protegerlo contra el mal –sea este espiritual, físico o ambos. Si se buscaba resguardar la integridad física, el receptor del mismo creería estar a salvo de ataques sin importar el arma que fuese, incluyendo las armas blancas, de fuego o inclusive del veneno de serpiente. Entonces, ¿cómo se transformó el fechamento de corpo en un hilo conductor que traspasó tradiciones religiosas tan distintas en Brasil? La historia comienza hace más de quinientos años.

El Catolicismo como pantalla

En el siglo XV los portugueses fueron a África en busca de una ruta hacia la India; comenzaron a producir caña de azúcar y después se cambiaron a una industria más lucrativa, la esclavitud. Durante ese mismo periodo, en África subsahariana, los misioneros provenientes de Portugal arribaron con el objetivo de convertir a los lugareños.

La manifestación posterior de los sistemas de creencias africanas en Brasil sugiere que su misión no fue exitosa totalmente. En lugar de que los africanos cambiaran fundamentalmente sus creencias, terminaron complementándolas y disfrazándolas con elementos del Catolicismo, la religión de los esclavizadores portugueses. Una de las creencias que se cubrió con esa pantalla católica fue el ritual del cuerpo cerrado.

En ese tiempo los primeros africanos que llegaron a Brasil fueron de ascendencia Yoruba, un pueblo que ocupaba la región donde hoy se encuentra Nigeria, Benín y Togo. La religión que profesaban era Candomblé, pero como llegaron al país en calidad de esclavos, no podían adorar libremente a sus dioses […] Debido a esta prohibición, ellos comenzaron a relacionar sus dioses con los santos católicos para practicar su fe en secreto. Aunque estos santos son cuantiosos, existen divinidades que son identificados con más de uno. Por ejemplo: Oxóssi, el rey de la cacería, es asociado con San Jorge y San Sebastián.

El candomblé como religión se formalizó en el siglo XIX. Después llegó Umbanda en el siglo XX, que es prácticamente una mezcla del Candomblé y el Espiritismo, que en sí es un movimiento religioso que cree en la existencia de espíritus y la reencarnación.

Las dos religiones africanas se “comparan con el Cristianismo y el Islam” ya que “poseen bases, ritos, visiones e interpretaciones completamente diferentes”, según el blog Tenda de Umbanda Filos da Vovó Rita, el cual es administrado por un terreiro (templo) Umbanda en Santa Catarina. No obstante, en el blog explican que tanto Candomblé como Umbanda comparten ciertas características en común, como la devoción a los dioses conocidos como Orixás y el uso de collares y tambores.

Además, las dos practican el ritual del cuerpo cerrado. Otro aspecto interesante del mismo –también llamado ‘kura’ o cura– es que se practica usualmente cada año en Viernes Santo, previo a la fiesta cristiana de la Pascua, en los templos de todo Brasil. Las curas son incisiones que realizan en el cuerpo del novato ya iniciado en Candomblé, en parte representan el símbolo de cada tribu, como símbolo de cada templo, pero estas tienen el objetivo de cerrar el cuerpo del iniciado para protegerlo de todo tipo de influencias negativas.

Con este fin, realizan las incisiones (lo que llamamos “cortaduras”) y dentro de las mismas se coloca un polvo, que sirve para proteger al iniciado. Este consiste en una mezcla de varias plantas y substancias, pero el tipo que se emplea para las Curas también contiene las hierbas específicas para la deidad del iniciado que recibe la aplicación.

Por otro lado, en la religión Umbanda generalmente se emplean métodos menos invasivos para “cerrar” el cuerpo. En lugar de hacer incisiones, el líder del templo utilizará una mezcla de hierbas y otros ingredientes para hacer cuidadosamente el símbolo de la cruz en diferentes partes del cuerpo de la persona que se somete a este ritual.

Los ingredientes varían. Según el blog Sete Porteiras, los elementos que se utilizan comúnmente son llaves, tiza blanca, hierbas, aceite de oliva, cadenas, amuletos, plegarias, velas, agua, conchas, cadenas de acero y ajo. Cada líder de templo tendrá su manera particular de manipular elementos físicos hechos para obtener la protección astral.

Las plegarias de protección de un bandido

Los afrobrasileños no fueron los únicos que practicaban la ceremonia para cerrar el cuerpo. Los campesinos residentes de origen portugués, quienes serían denominados como Sertanejos –similar a un vaquero estadounidense– también lo adoptaron. El Sertão, ubicado en las tierras remotas del noreste, es el desierto brasileño. Las bajas precipitaciones anuales en la región históricamente han conllevado a sequías y, en consecuencia, el suelo no se presta para el cultivo.

Allí la vida es cíclica, llena de sacrificios y luchas diarias, pero a pesar de ello, su población prevalece y continúa haciéndolo. Euclides da Cunha, un autor y periodista brasileño que brindó cobertura a la Guerra de los Canudos, una rebelión campesina que se suscitó a finales del siglo XIX en el Sertão, habló respecto a la longevidad y la fuerza del campesino, cuando dijo que “el sertanejo es, sobre todas las cosas, una fortaleza”.

La región es hogar de una cultura definida. Por siglos, las tradiciones orales se han mezclado y han dado lugar a una vasta literatura conocida como cordel; a estilos musicales como el forró, frevo, xaxado, samba de roda y samba de coco; y a festivales de invierno (durante la temporada de lluvia) que se enfocan alrededor de San Juan, el bautista.

La religión en el Sertão también tiene un giro único. Los campesinos crearon su propia clase de Catolicismo rural en Brasil, combinando “la magia, la superstición, la presencia de amuletos, plegarias de fortaleza y protección, rezadoras y devotos”, de acuerdo con el investigador social Max Silva D'Oliveira. Esto incluía la ceremonia del cuerpo cerrado.

Luis Carlos Mendes Santiago, autor de la tesis titulada O Mandonismo do Sertão (Despotismo del Sertão), describe varios métodos y ceremonias que se practican para cerrar el cuerpo en el Sertão. Estas, a veces, van más allá de simples plegarias. Por ejemplo, el rito descrito por la afamada antropóloga brasileña Câmara Cascudo consiste en que la persona debe permanecer de pie, con su pie derecho encima del izquierdo, dentro de una cubeta de agua, mientras recibe gestos con la mano hechos con una llave. En otro, una monja cose el pan sacramental – considerado como el cuerpo de Cristo – debajo de la piel de la persona, mientras realizan plegarias y movimientos ceremoniales.

Uno de los sertanejos de más alto perfil que practicó este ritual fue Virgulino Ferreira da Silva, mejor conocido como Lampião. Él fue el líder bandido más famoso de Brasil que operó en el noreste del país durante las décadas de 1920 y 1930. Billy Jaynes Chandler, autor del libro El Rey Bandido, lo compara con Jesse James, el bandido más famoso de EE.UU. A pesar de que Lampião constantemente y con mucha vehemencia quebrantaba la ley, él nunca cambió sus creencias religiosas, las cuales se extendían hacia lo místico.

El blog Lampião Aceso describe sus creencias en la era del vandalismo nómada: “…comúnmente se creía que aquellos que conocían alguna plegaria para cerrar el cuerpo, y que tomaban sus precauciones, estaban protegidos contra las enfermedades y las balas mortales de sus enemigos. Lampião y su pandilla recitaban esas plegarias a diario. El líder de los bandidos creía que el poder de la fe era suficiente para protegerlos de los peligros inherentes del Sertão […]. Otro guerrero, siglos antes, se transformó en un símbolo de protección divina: San Jorge, que corresponde, en mitología, al Orixá de ejércitos y guerreros. […] Lampião no solo incluía en su plegaria de cuerpo cerrado algunos elementos de la oración de San Jorge, sino que también la vasta esencia religiosa del pueblo de las tierras remotas”.

Además de recitar plegarias de protección, él también era conocido entre colegas y enemigos por su habilidad de ver “más allá”. Asimismo, sus enemigos en Forças Volantes –soldados que fueron contratados para combatir a los bandidos– también tomaban el significado de sus propios sueños a pecho. En el libro Lampião: Senhor do Sertão (Lampião: maestro del Sertão), la autora Elise Grunspan-Jasmin brinda una explicación detallada:

“Lampião no solo poseía el don de interpretar las señales que auguraban la buena fortuna, peligro o mala suerte. Se dice que fue excepcional pues tenía la intuición de un clarividente y, según algunos de sus compañeros, un sexto sentido: él ‘vio’ lo que sus enemigos trataban de ocultar y también lo que nadie era capaz de ‘ver’”.

Pese a que rezaba diariamente, Lampião, quien se tuvo que haber considerado invencible durante su reino de 16 años como el principal forajido de Brasil, al final fue traicionado y murió a manos de las tropas de la policía. Su cuerpo “cerrado” fue abierto literalmente y una parte del mismo fue exhibida públicamente para disuadir a otros que quisieran continuar su causa. Se podría decir que su muerte prueba que el ritual del cuerpo cerrado no funciona o quizá sus casi dos décadas como forajido demuestran lo contrario.

Lo más interesante de todo no es el hecho de que el ritual del cuerpo cerrado vive o muere con ciertas personas, sino que este prevalece a nivel cultural, después de muchos siglos, inclusive cuando es practicado por los descendientes de dos grupos sociales completamente diferentes. Aunque los rituales como el de cerrar el cuerpo no se originaron en Brasil, el hecho de que se arraigaron aquí, entre aquellos que tuvieron una vida difícil –los descendientes de esclavos y colonos del Sertão– no parece ser coincidencia. Quizá la razón por la que ha perdurado se encuentra en el paisaje, geográfico y religioso, donde este posee una mayor relevancia –un punto de convergencia que resulta ser Brasil.

jueves, 21 de agosto de 2014

Hallan 15 cráneos humanos en el templo de una secta umbanda en Argentina


21.08.14
Una banda liderada por un pai umbanda fue desarticulada ayer, 20 de agosto, acusada de captar adeptos, golpearlos y luego asaltarlos en un templo en el que encontraron 15 cráneos y otras 22 piezas óseas. El templo funcionaba en Florencio Varela (al sur de Buenos Aires) y, según los investigadores, hacía las veces de aguantadero (lugar de refugio de delincuentes y de sus mercancías). Así lo cuenta el diario argentino Clarín.
El operativo fue realizado por personal de la DDI (Dirección Departamental de Invesitación) Quilmes, junto a la Sub DDI Florencio Varela, en una casa donde funcionaba el templo umbanda, ubicada en las calles El Hornero y Las Acacias. Según las fuentes policiales, la organización atraía por el culto a sus víctimas, quienes eran golpeadas y despojadas de sus pertenencias.

Acusaciones de robo
La investigación comenzó el fin de semana pasado, después de una denuncia presentada por uno de los damnificados. Durante los allanamientos se detuvo al pai umbanda, dueño del lugar, y a dos de sus colaboradores, que vivían en la misma cuadra. Uno de ellos tenía pedido de captura. El denunciante dijo que le sacaron 11.000 pesos (cerca de 1.000 euros) y lo dejaron inconsciente. La víctima marca como responsables a los dos colaboradores, quienes argumentan que el hombre realizó una ofrenda y que no se trató de un asalto. Según confirmaron las fuentes policiales, tras esa denuncia otra persona contó un caso similar ocurrido la misma noche.
Dentro del templo había 15 cráneos humanos y otras 22 piezas óseas. También había ofrendas que presuntamente se utilizaban en los ritos que se hacían dentro del templo. Entre esas cosas había cabezas de cerdos y otros restos de animales. En otra parte del templo había gallinas y cabras que, según se cree, estaban siendo preparadas para ser sacrificadas. Además, la Policía requisó un arma calibre 32 largo y algunos de los objetos robados, entre los que había anillos y relojes.
Según publica El Litoral, los informantes indicaron que si bien la policía sólo logró confirmar la denuncia de una víctima del pai y de sus colaboradores, los detectives creen que los arrestados habrían concretado al menos 10 robos más con la misma modalidad.
Defienden al líder
Norma, la hermana del pai Walter, negó que su hermano fuera líder de una banda de asaltantes y dijo que “es incapaz de robarle a alguien”. “Mi hermano no tiene nada que ver, él es hijo del templo, es fiel, y jamás en la vida le sacó plata a nadie, sólo pedía plata para comprar las velas para que los trabajos dieran resultado”, aseguró la mujer al canal de noticias C5N.
La hermana del acusado dijo además que el denunciante en realidad dejó sus pertenencias en el lugar y por eso la policía las encontró en el templo. “El reloj y el anillo de él fueron encontrados porque él mismo los dejó allí. Si mi hermano fuera ladrón, no tendría que pedirme plata a mí para comer”, aseguró Norma.
Las fuentes del caso indicaron que en las próximas horas podrían realizar más allanamientos en viviendas de la zona para dar con otros posibles cómplices de los detenidos. La causa judicial recayó en la UFI 2 Descentralizada de Florencio Varela.

El culto umbanda, ¿una secta?
Por un lado, matanza y cadáveres en sus rituales; por otro, alusión a San Expedito, San Antonio, San Cosme Damián, Santa Catalina, San Francisco de Asís y Santa Rita. En pocas palabras, el umbanda es un culto sincretista de religión africana mezclada con el catolicismo popular, que surgió en 1920 en Brasil. ¿Por qué? Lo cuenta el Diario de Mendoza.
Una respuesta es que inmigrantes africanos -muchos de ellos esclavos- que llegaron a ese país recibieron de golpe la fe católica y ante ello prefirieron armar un combo de las dos creencias, incorporando -dentro del plano sobrenatural- la magia, en lugar de la aceptación de la voluntad de Dios. Esto se tradujo -desde la fe cristiana, en general- en la sustitución de Dios por lo contrario a Dios, es decir, el demonio.
Dentro de los llamados Nuevos Movimientos Religiosos, el psicólogo porteño José María Baamonde (fundador y presidente de la Fundación SPES en Argentina, y más tarde miembro fundador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas, ya fallecido), en un documento difundido por el Arzobispado de Buenos Aires, lo ubica en la categoría “Movimientos de Origen y Contenidos Afrobrasileños”, junto a otros como el Candomblé, la Quimbanda, la Macumba, el Batuque y la Pajelanca.
“Todos estos cultos son fuertemente sincretistas, mezclando elementos de origen africano, de origen amerindio, de origen cristiano, y de origen espiritista, en el caso de la Umbanda”, señala Baamonde.
“En general sostienen que existe un ser supremo y, entre éste y los hombres, una serie de entidades que denominan orixás. Estos orixás son antiguas divinidades africanas o fuerzas de la naturaleza divinizadas como el trueno, las aguas, etc., siendo a su vez los orixás homologados a figuras de santos cristianos. De tal manera que Ogum, el orixá o dios de la guerra, lo igualan a San Jorge; Iemanjá, la orixá o diosa de las aguas, la igualan a la Virgen bajo la advocación de Stella Maris; Xangó, el orixá o dios del rayo y el trueno, lo igualan a San Jerónimo; y Oxalá, el más importante de los orixás, lo igualan a Jesucristo”, detalla.
Por último, Baamonde explica que “un hogar relativista y principalmente antireligioso es el ‘caldo de cultivo’ para que los valores y la promoción personal vaya decayendo, llegando incluso a no tener importancia más que la de vivir el momento”. Y agrega que la proliferación de las sectas responde a la necesidad del individuo de “algo que responda sus interrogantes más profundos”.
Alejandro Frigerio, doctor en Antropología e investigador del Conicet, sostiene que es un culto al que acuden quienes buscan trabajo, amor, dinero y la solución sencilla o mágica de las cosas. Agrega que quienes acuden a ese culto lo hacen en un estado de debilidad emocional tal que invita a la credulidad.
Finalmente ¿es o no es una secta? Gran parte de la respuesta la aporta Federico Resnik, coordinador de la Asociación Argentina de Lucha contra las Pseudociencias (Asalup): “Un líder sectario se caracteriza por mantener una relación de manipulación con sus fieles, ahí es cuando identificamos a las sectas no por el nombre o por las rarezas de sus ritos”.
El pai umbanda detenido en Argentina ayer es acusado de engañar y asaltar a fieles y secuestrar cráneos y otros huesos. También detuvieron a dos de sus colaboradores, acusados de golpear y asaltar a los fieles a los que atraían al “templo".

jueves, 25 de julio de 2013

Cómo son las religiones afrobrasileñas: disfrazadas con elementos católicos, son formas encubiertas de espiritismo, ocultismo y satanismo

congá de terreiro


Algunas usan magia negra y otras, magia blanca.

Brasil, un país fuertemente católico, tiene dos peculiaridades: posee una de las principales multinacionales evangélicas (Pare de Sufrir), con abundante representación política en el parlamento, y tiene una fuerte presencia de religiones afrobrasileñas, que son la síntesis de variados cultos. A esto último queremos referirnos con una explicación detallada de sus puntos más ocultos.



Aunque Brasil sigue siendo el país con mayor número de católicos del mundo su proporción se ha reducido desde casi la totalidad de la población hace medio siglo, al 65% de los brasileños hoy. Ver aquí un informe.
Pero en Río de Janeiro la situación de la Iglesia Católica es peor, ya que los católicos son ahora una minoría entre los ciudadanos, apenas el 46%.
Hoy los evengélicos de Brasil, en pleno ascenso, representan el 22% de la población, o sea 42 millones de personas y también los seguidores de las religiones afro-brasileñas, la Macumba (Candomblé, Umbanda, Quimbanda), pasaron de  6 millones que eran en el 2000 han llegado en 10 años a ser 10 millones.
Hoy queremos tratar el tema de estas religiones afrobrasileñas.

QUE ES LA MACUMBA

Macumba es una palabra africana de origen bantú. Era el nombre que se usaba para designar a todas las prácticas religiosas bantúes principalmente en la Bahia en el siglo XIX. Más tarde (siglo XX), estas prácticas se organizaron en lo que ahora se llama Umbanda, Quimbanda y Camdomblé.
“Macumba” en bantú cuyo significado equivale al de la “Ecclesia” griega: reunión, asamblea. Por extensión, es también “Sinagoga” en idioma griego, que significa el estar reunidos, con énfasis en lo espiritual. Con la palabra Macumba los afro-americanos expresan una forma propia y peculiar de religiosidad que incluye el culto diferenciado a: 1, el Supremo Hacedor; 2, a ciertos dioses, expresiones divinas, energías dotadas de carácter y voluntad, ángeles y demonios o espíritus de la naturaleza; y, 3, a las ánimas o espíritus de los muertos.
Es un culto sincretista (reagrupación de elementos de diversas doctrinas o prácticas religiosas) a base de una religión africana y católica popular, cultos indígenas brasileños, espiritismo y ocultismo.
Comenzó a mediados del siglo XVI cuando llegaron a América los esclavos del África y utilizan tanto magia blanca como la negra, la “fumaça a direita” de la “fumaça a esquerda”.
¿CÓMO LLEGARON ESTOS DIOSES NEGROS AL BRASIL?
El cálculo más prudente estima que los barcos negreros condujeron a Brasil aproximadamente tres millones de negros sólo entre los siglos diecisiete y diecinueve.
Los principales focos de distribución de los esclavos fueron: Bahía, Río de Janeiro, San Pablo, Pernambuco, Alagoas, San Luis de Marañón y Minas Gerais.
El sincretismo religioso, la mezcla del animismo africano (yoruba, nagó, egbá, ketu, mandingos, etc.), el cristianismo de los conquistadores portugueses y los “caboclos” (caciques) de los autóctonos tupí-guaraní, produjo esta verdadera amalgama de religiones que han dado como consecuencia la Umbanda, la Kimbanda, el Candomblé, los grupos espíritas (Monjes Tupyaras)
Río de Janeiro, una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, ve al amanecer como se apagan las velas de las ofrendas hechas la noche anterior a los Orixá y, a veces, también, a los Exú. Todos pasan junto a ellas como pretextando que no las ven, pero se cuidarán muy bien de acercarse demasiado.
Y al llegar el día de Año Nuevo, esa noche del día 31 de diciembre, la noche de San Silvestre, se reunirán millones de personas en la playa de Copacabana a esperar al año que se inicia hasta que aparezca el primer rayo de sol en el horizonte oriental del Atlántico, mirando el lugar de donde llegaron los dioses negros… Entre tanto, millares de muchachas vestidas de blanco y celeste arrojarán flores al mar en un homenaje a Yemanyá.
En la playa, en medio de la arena, se irán apagando las velas y sólo quedarán las botellas de “cachaca” como recuerdo de las macumbas que recibieron el nuevo año.
LA TEOLOGÍA DE LA MACUMBA
Para los teólogos de la macumba, el hombre es un ser imperfecto que dispone de numerosas vidas sucesivas para ir corrigiendo parsimoniosamente sus debilidades y miserias hasta alcanzar la “plenitud divina” que consiste en adquirir conciencia de nuestra condición humana que es ser una partícula viva en el cuerpo infinito de Dios.
De acuerdo al Candomblé y la Umbanda (formas de la Macumba) los pecados que ocasionan degradación espiritual son el egoísmo, el odio, el rencor y la venganza, la avaricia y la ambición desmedida.
En cambio, la lujuria, la glotonería, la borrachera y la irresponsabilidad son pecados menores, cuyo efecto karmático no es demasiado retardatorio.
Otros pecados de extrema gravedad son el quebrantamiento de secretos, la violación de juramentos y los actos blasfemos contra las cosas sagradas.
Tras complejas disquisiciones teológicas, se entiende que la voluntad de Dios se condensa en formas de energía capaces de generar el mundo material o de modificarlo. Los estadios intermedios entre Dios y su creación estarían a cargo de dioses subalternos, dotados de personalidades muy definidas que son los Orixá y los Exú (malignos) cuando muestran caracteres más cercanos a las pasiones humanas. De hecho, se deja entender como una diferencia entre los Orixá y los Exú que éstos son característicos de nuestro planeta, mientras los Orixá son cósmicos.
En todo caso, la Macumba procura entablar relación y comercio con los Orixá, las ánimas de los muertos y los Exú, dicho en el orden de la disposición del Terreiro o templo.
EL TEMPLO = TERREIRO
El Terreiro es un terreno bien cercado con un edificio rodeado por un patio razonablemente amplio. En él hay tres zonas muy diferenciadas que suelen llamar “Paraíso”, “Purgatorio” e “Infierno”, en el lenguaje cristianoide que se utiliza en la macumba. El edificio principal es el Paraíso y pertenece al Orixá o Santo.
Consta de una gran sala con piso de tierra apisonada y por lo general ornamentada pobremente. Es el lugar de las danzas y los trances mediúmnicos. Una zona pequeña, a un lado, está destinada a la Orquesta Sagrada. Al fondo o en un rincón está el altar “exterior”, visible para todos. El otro altar, secreto, se llama “Peji” o “Congá” y se encuentra en un cuarto contiguo. Es el santuario.
En el Congá hay un altar bajo, escalonado, donde se encuentran las estatuillas de los Orixá que impropiamente se han llamado ídolos o fetiches. Las estatuillas son importadas directamente de África, labradas por hechiceros en determinadas maderas como la caoba africana o el Iroko, una madera parecida al roble, de hermoso color rojo oscuro. Cada estatuilla se encuentra sobre su “Otá”, una peana de piedra también labrada con los signos propios del Orixá. Junto a cada otá hay recipientes valiosos, hechos de cerámica, llenos de agua de lluvia o de manantial, marcados con los signos del Orixá correspondiente con una tiza especial llamada “pemba” que es también importada de África, donde se la elabora siguiendo rituales mágicos y sin que entren en contacto con ella más que obreras vírgenes.
Ante cada “ídolo” hay un plato con la comida sacramental que el Orixá prefiere, además de frutas frescas. En el suelo, limpio como un espejo, se distribuyen cráneos de animales sacrificados (se dice que de vez en cuando se encuentra algún cráneo humano) así como toda la variedad de instrumentos de culto.
Para penetrar en el Peji o Congá es preciso haber realizado antes actos sexuales y luego haberse purificado mediante un baño especial. Las mujeres que se encuentran en su período menstrual no pueden siquiera mirar en dirección a la entrada del santuario secreto.
Dicen los miembros de la Umbanda que permanecen solos en el Terreiro, que los Orixá conversan frecuentemente entre sí cuando se encuentran a solas. Se pueden escuchar sus voces que suenan como gemiditos o vagidos de cachorros.
Fuera del edificio principal, se encuentra otra construcción, menor. Es el Purgatorio, la Morada de las Animas, y tiene la forma clásica de un pequeño mausoleo o bien de una capillita de cementerio. Allí se depositan las ofrendas a los recién fallecidos y a los antepasados.
Finalmente, el Infierno es una construcción diminuta situada a la izquierda de la entrada principal del terreiro, según se entra en él. Su aspecto recuerda al de una caseta de perro. Allí moran los Exú, dioses de carácter demoníaco y sumamente poderosos. Según el célebre macumbero Oliveira Magno,
“… este planeta en el que vivimos pertenece a los Exú”.
Frente a la morada de los Exú debe depositarse diariamente platillos de comidas sagradas de acuerdo a las preferencias de sus moradores.
LOS MORADORES DEL CONGÁ
La distribución del Terreiro deja ver de inmediato que allí no hay ningún lugar para el Supremo Hacedor. Dios no está en el Paraíso.
El antropólogo brasilero Néstor Ortiz Oderigo repite en su libro “Macumba” los conceptos sudaneses, ashanti y bantú respecto del Dios Supremo:
“Él es tan grande, tan omnipresente y lejano, que no osaríamos dirigirnos a Él”.
Por lo tanto, se le ignora, o se finge ignorarlo, aunque en Angola, en momentos de extrema aflicción, algunos osan hablarle:
“Tú me estás tratando peor que a los demás. ¿Es que te has olvidado de que eres bueno?” —algo que hace recordar el Salmo 77: “¿Has olvidado Yahvé tener misericordia?”.
El verdadero Culto está dirigido a los Orixá, entidades que no resulta fácil definir.
De acuerdo al “Catecismo de Umbanda”,
los Orixá son “emanaciones activas de la voluntad del Unkulunkulu (el Viejo-Viejo, Grande-Grande, es decir, Dios) que es una Santísima Trinidad o Trimurti, formada por Zambi u Olorún, equivalente al Padre o a Brahma; Obatalá, el Hijo o Vishnu, e Ifá, el Espíritu Santo o Maya (¿quizás debió decir Shiva?)”.
El Santuario está reservado exclusivamente para los Orixá. Aunque también existen algunos Terreiros de Kimbanda en que el Congá está ocupado por los Exú. Es decir, el Terreiro íntegro se dedica al aspecto “negro” de la Macumba. Esto produce gran terror entre los devotos.
Los Orixá fueron identificados extrañamente con algunos Santos católicos durante los siglos XVI y XVII. Es muy probable que esas pseudo-identidades se hayan debido, al principio, al temor de ser castigados como paganos por sus amos católicos en aquellos tiempos de migración masiva de esclavos en que se procedía al bautismo masivo de las cargas humanas sin más catequesis que unos pocos sermones. No obstante, las representaciones de Orixás en equivalencia a Santos adquiere un sabor especial en la Macumba que hace sospechar en una segunda intencionalidad, quizás la de asimilar o “vampirizar” leyendas y tradiciones cristianas. Es una característica del espiritualismo negro la de “comer” o “asimilar” cuaquier cosa material o simbólica de la que se espera obtener alguna clase de energía. Cuando se trata de rituales o leyendas, les resulta fácil dotarlas del “ritmo” africano, del “sabor psíquico” necesario para incorporarlos orgánica y armoniosamente a su acerbo.
Esto resulta poderosamente notorio en el caso del principal Orixá, cuyo nombre es Obatalá y Oxalá, al que se identifica con Jesucristo.
La caracterización de Oxalá es de extraordinaria belleza y elegancia, pero nos induce a pensar en príncipes zulúes más que en la imagen de un Jesús, sea como el Niño, el Cristo de las Bodas de Caná o el Crucificado.
Oxalá es el príncipe de la Corte Celestial y de todos los espíritus. Sus amuletos son anillos de oro y de plomo; sus símbolos, una cruz rematada por aros en sus cuatro extremos y un cayado con cruces en bajo relieve. Las comidas que se le ofrendan son carne de cabra y de paloma. Se le viste en sus ídolos con ropajes blancos y adornos de cuentas del mismo color. El día más favorable para invocarlo al cuerpo de los “médiums” o “cavalos” es el Viernes y cuando el médium es poseído por Él, se expresa emitiendo un gemido trémulo y prolongado.
Xangó (llamado también Agodó y Beri) es el Orixá del relámpago, los meteoritos, los torrentes y las cascadas. Es uno de los Orixá más populares en la Macumba. El célebre poeta y sambista Vinicius de Moráis, decía de sí mismo que es: “… poeta y diplomático… el blanco más negro de Brasil, de la estirpe directa de Xangó”. Voluble como todo Orixá, en algunas regiones lo identifican con San Miguel Arcángel y en otras con Santa Bárbara. En Río de Janeiro lo identifican con San Jerónimo. El día para invocarlo es el Miércoles. Su talismán, los fragmentos de meteoritos. Lanza y machete son sus símbolos. Sus comidas sagradas son el gallo, el carnero y la tortuga. Sus vestiduras rituales son rojas y sus adornos son cuentas y aderezos de latón, rojos y verdes. Cuando llega, hace que su médium lance un grito “e-i-i-i”, el mismo con que los fieles le responden honrándolo.
Ogún es el temible Orixá de la guerra, suele identificarse con San Jorge, San Juan, San Pablo, San Antonio y San Roque. Sus fetiches son el martillo, la lanza y el pan. Sus símbolos, la espada o alfanje y la lanza. Su comida es una cabeza de buey, carne de carnero y gallo rojo, aunque de vez en cuando le place comerse una gallinita de Angola. Viste de rojo y se adorna con pulseras en estaño y bronce, verdes y blancas. Su día es el Martes y su grito, un alarido sobrecogedor.
Oxossi es el Orixá soberano de la naturaleza agreste y libre, señor de las selvas y la cacería. Lo identifican con San Jorge, San Sebastián y San Benito. Sus amuletos son el arco y la paila de barro cocido. Su símbolo es la flecha. Come maní, carne de cordero, maíz tierno y gallo. El día para invocarlo es el Jueves y su sonido es un grito que asemeja el quejido de un perro.
La lista de los Orixá es numerosísima, y tendremos que remitirnos únicamente a los más conocidos. De los Orixá hembra, la más importante y amada (aunque suele ser peligrosa) es Yemanyá, la diosa de las aguas. La identifican siempre con la Virgen María, aunque tiene muchas connotaciones que hacen pensar más bien en Afrodita. Sus amuletos son las conchas y las estrellas de mar. Su símbolo, el lirio. Se le ofrenda maíz verde, macho cabrío, palomas y gallos. Sus vestiduras son blancas y azules, aunque a veces se la viste también de rosa. Se adorna con pulseras de plata y aguamarinas. Su día es el Sábado y su grito es “Hin-hi-ye-min”. Es importante notar que, aunque tiene aspectos de indudable erotismo, Yemanyá es una diosa que sólo acepta las formas más nobles del sexo.
Yansán es la diosa de la atmósfera, las tempestades y la venganza. La asimilan a Santa Bárbara. Su amuleto es un fragmento de meteorito y sus símbolos, el rayo y la espada. Sus comidas sagradas son carne de carnero y de gallina. Se viste de rojo y verde, adornada con pulseras rojas de cobre o latón. El día para invocarla es el Miércoles y grita: “E-i-i”.
Oxún es una diosa de un ámbito poco definible del universo. Pero se la supone soberana de los rayos, relámpagos y lluvias. La identifican con la Virgen de Lourdes y la Inmaculada Concepción. A veces, también con Santa Ana. Come carne, gallina y frijoles negros. Viste de blanco y azul con pulseras de plata. Se le invoca en Sábado y se presenta emitiendo un sonido sordo y fuerte como un zumbido “hmmm-hmmm”.
Hay una suerte de Orixá doble, o una pareja de Orixá, que podría asimilarse a Gémims, Castor y Pólux. Se le considera, entre otros aspectos, el Orixá de la infancia y le asimilan a la pareja de los santos Cosme y Damián. Su amuleto representa, sin embargo, unos trillizos. Los Ibeiyi, es su nombre, aunque se les suele llamar cariñosamente Dos-Dos y Besitos. Su comida sagrada es de bombones, pasteles y dulces, aunque no desdeña los licores fuertes siempre que sean aromáticos y dulces. Visten de rosa y blanco, adornados con pulseras multicolores. El día para invocarlos es el Domingo, y se presentan con sonidos susurrantes y risitas.
Finalmente, debemos mencionar a un Orixá de la mayor importancia, respecto del cual hay opiniones encontradas sobre si es un Orixá verdadero o un Exú de dimensiones cósmicas. Es el Señor Omulú, Dios de la “Calunga Pequeña” (los cementerios) y la “Gran Calunga” (el Océano). Llamado también Ototó y Xapanán, se le conoce principalmente como señor de las enfermedades y la recuperación; de la peste, la viruela especialmente. Sin embargo, tiene resonancias misteriosas que lo muestran como un dios de conocimientos ocultos y de misterios. Suelen identificarlo con San Lázaro, con el Cristo de la Buena Muerte y con San Sebastián. Su amuleto representa una calavera y su símbolo es una lanza aguda, como el Pilum de los romanos. Se le ofrendan gallos negros, carneros y tortas de maíz. Sus vestimentas son amarillas y negras y se adornan con pulseras negras de cuentas de plomo. Se le invoca los Lunes y se presenta gritando “Haaa” en un tono francamente terrorífico. Es un dios feo, bizco y torcido, grueso y de fuerzas hercúleas, además de cojo. Es uno de los dioses más reverenciados en todas las formas de macumba.
DEMONIOS Y HECHIZOS
Si las huestes de los Orixá son numerosas, la de los Exú lo son todavía más y más minuciosamente detalladas.
Pombayira, la diableza de la concupiscencia, tiene por si sola más de cuarenta expresiones diversas que la califican desde como una suerte de “hermanita” (María Batista, entre otros nombres), hasta la Pombayira Mulher da Rua (prostituta), pasando por características de vampirismo, homosexualidad, fortuna en el juego y poderes adivinatorios. En algunas de sus expresiones, esta Exú prefiere encarnar en médiums de sexo masculino, aunque naturalmente encarnará casi siempre en mujeres.
El principal de los Exú, al menos teóricamente, es el Exú Rey o el Mayoral. De acuerdo al “Catecismo de Umbanda”, él es el Lucifer del cristianismo. Es muy inteligente y sabio, trata a la gente con mucha amabilidad. Concede riqueza y placeres tanto en esta vida como en las futuras, a condición de que se le sirva. Viste con gran elegancia una capa negra forrada con seda roja y tiene cuernos caprinos o de carnero en la frente. Es de finos rasgos, hermoso y magnético a su manera y sus modales son de exquisita cortesía. Es preciso reverenciarlo como un rey.
El Exú Siete Encrucijadas y el Cierra Caminos son los más solicitados antes de comenzar cualquier liturgia de Macumba. Ambos son servidos por legiones de Exú menores, y tienen el poder de franquear o bloquear los poderes psíquicos y de frustar los más poderosos encantamientos si no se les solicita reverentemente su permiso para efectuar las ceremonias.
El Exú Velludo puede ser un amigo inapreciable si se le sabe invocar a tiempo, pues se complace en defender a sus amigos en las situaciones de peligro. Es un combatiente muy temible, feísimo, pero sólo se muestra malvado y cruel con los enemigos de sus devotos.
El Exú Rompe Ramas se complace a su vez en favorecer las uniones ilícitas, deshacer matrimonios y quebrantar los compromisos formales. Sugestiona a las mujeres induciéndolas a la lujuria y hasta la prostitución. Con su íntima amiga, la Exú Paloma Negra, arman enredos endiablados en que se mezclan erotismo y venganza. Paloma Negra es la protectora de brujas y hechiceras. Según la tradición africana, una bruja es resultado de ciertos caprichos de la naturaleza. Se nace bruja. La hechicera en cambio es una mujer cuyos estudios le han dado poderes que suele aplicar para fines benéficos.
Los asesinos se encomiendan al Exú Siete Cruces, que vive en las puertas de los cementerios. Se goza causando muertes violentas. Calavera, Ganga yTiriri son los Exú de los cementerios que colaboran con el Señor Omulú. Tiriri no sólo gusta de los cementerios, también se le encuentra con frecuencia en los descampados solitarios y las colinas sin árboles.
Al Exú de los Umbrales hay que pedirle su benevolencia mediante ofrendas antes de iniciar cualquier ceremonia. Conviene dedicarle una capillita como una casa de muñecas en el patio de la casa, junto a la puerta principal de entrada.
Junto a Pombayira, Quirimbó es el Exú sexual por excelencia. Es el gran demonio de las perversiones sexuales y es complaciente con quienes le hacen ofrendas generosas.
Exú Siete Puertas es el diablo patrono de los ladrones. Le encanta hacer desaparecer las cosas. Hay que dejarles sus ofrendas encima de un hormiguero, pues las hormigas son sus animales preferidos.
Encomendándose al Exú Siete Puertas, es fácil encontrar las cosas perdidas, pero, si es uno mismo el extraviado, se recomienda invocar al Exú Siete Remolinos que es el demonio de los caminos y puede resultar muy útil para los viajeros.
El Exú Piedras Negras es el demonio que controla la fortuna, el oro y la industria. Acomodando largas series de “casualidades” es capaz de hacer la fortuna de sus fieles, aunque casi siempre a costa de la ruina de otro.
Arranca Todo y Pagano son dos Exú maldadosos y versátiles, siempre dispuestos a cometer cualquier fechoría a cambio de unas ofrendas. En cambio, Medianoche es el Exú de las Ciencias, en particular de la lingüistica, la antropología, la arqueología y las matemáticas. Es filósofo y maestro de hechicerías. Él fue el verdadero autor del famosísimo Libro de San Cipriano, al que los brujos manejan con el cuidado con que se maneja la nitroglicerina. Se dice que San Cipriano se limitó a escribir mecánicamente mientras el Exú Medianoche lo poseía.
El especialista en Magia Negra Afroamericana, antropólogo Auisio Fontenelle, dice de estos demonios en su libro “Exú”:
“…su modo de actuar es falaz. Aparentan mansedumbre, pero internamente son fieras. Podemos servirnos de ellos para neutralizar los maleficios que nuestros enemigos les encomendaron, porque son sumamente venales y se dejan comprar por todos”.
Más adelante, comenta:
“…si les hacemos algún presente, podemos estar seguros de que ejecutarán nuestros deseos; a ellos no les importa ni en lo más mínimo si lo que les pedimos puede tener efectos buenos o malos en este mundo”.
Para los Exú se utilizan las mismas ofrendas de alimentos sagrados que para los Orixá, aunque agregando abundante aguardiente, tabaco, pimienta y, cuando se trata de Exú de asuntos eróticos, dinero. Los signos que se dibujan para ellos, si se hacen con la tiza “Pemba”, tendrán por objeto sólo apaciguarlos y tenerlos cortésmente a raya. Cuando se quiere entablar relación con ellos, los dibujos simbólicos o “pontos riscados” (puntos arriesgados) deberán hacerse con carbón.
ÁNIMAS DE LOS MUERTOS
Éstas pueden clasificarse en cuatro clases.
Las ánimas de los “Pretos Velhos”, o antepasados africanos, espíritus bondadosos, siempre dispuestos a dar consejos bienintencionados, a revelar secretos del pasado de la vida de uno y de grandes dotes de diagnóstico médico. Los más populares de los Pretos Velhos son Rey Congo, Padre Cipriano, Abuelo Benedicto, Padre Guinea, Tío Antonio, Padre Chico, Mestre Luis, Tío Custodio, Padre Serapión, María Conga, Abuela Luisa, Madre Emilia, Abuela Ganga, Tía Rosa…
La otra clase es la de los “Caboclos” o espíritus de héroes y antepasados de la raza Tupí-Guaraní, indios americanos que se mezclaron étnicamente con los negros haciendo aportes culturales también para ciertas formas de macumba. Son espíritus terriblemente violentos y movedizos, y de hecho son los que más hacen de las suyas con los médiums. Los más populares son Arruda, Ubirajara, Tupinambá Tierra Tiembla, Urubatán, Arrancatodo, Hoja Verde, Jurema, Iracema, Diamantina, Jupira, Cici, Areia.
En tercer lugar encontramos los espíritus de nuestros familiares muertos, nuestros antepasados directos, sean éstos de la raza que fueren, ya que los antepasados negros son benevolentes y aceptan con cordialidad las mixigenaciones (mezclas raciales) y los entronques con otras razas. Si uno llama a la abuelita, o a una tía muerta, en una sesión de Macumba que no sea de “esas para turistas”, se supone que reconocerá sin lugar a dudas al espíritu invocado, podrá conversar con él e incluso averiguar cosas que sólo esos parientes podían saber.
La cuarta categoría de ánimas de muertos, es la de los difuntos recientes, vecinos, grandes figuras de mucha popularidad, gente que de algún modo es importante. Se les ofrenda aguardiente y velas encendidas.
En general, los espíritus de los muertos pueden hacer favores a quienes los invocan, aunque sus poderes son limitados. Debemos entender que el ánima o espíritu que podemos evocar es sólo una porción de la auténtica “alma” del difunto pues, si existe la reencarnación, la mayor parte del “alma” se encuentra ya viviendo otra vida e incluso se han dado casos en que un macumbero ha invocado a un antepasado que era él mismo en una vida anterior. Esto puede provocar locura e incluso la muerte del invocante. Se suelen tomar precauciones para que tales accidentes no ocurran.
LOS TRES TIPOS DE SERES
Es en ese contexto de Orixás, Exús y espíritus de los muertos que se desenvuelve la Macumba como un sistema complejo y altamente sofisticado de comercio con lo sobrenatural. Cuando no se trata simplemente de reverenciar lo sagrado, dicho comercio es magia.
En su obra “Umbanda y Ocultismo”, el investigador y Babalao Oliveira Magno enuncia el siguiente postulado de las prácticas mágicas:
“Todo cuanto hiciéramos a un cuerpo físico repercutirá en su espíritu, y todo lo que hiciéremos a un espíritu habrá de repercutir en su cuerpo físico”.
La interrelación entre espíritu y materia debe entenderse en el contexto panteísta de la macumba: no son los seres humanos los únicos que poseen espíritu o “forman parte de la carnazón de Dios”. Los animales, las plantas y los objetos inanimados poseen también un espíritu, aunque para llegar a conocer tales espíritus falten todavía siglos de investigaciones de los hechiceros experimentales. La interdependencia de cuerpos y espíritus no es sólo y estrictamente individual: es también universal.
Si se quiere hacer un daño físico a una persona, hay que vulnerar primero su espíritu. Para vulnerar su espíritu hay que actuar sobre objetos materiales. Oliveira Magno especifica que en magia se debe siempre “realizar un acto material indicativo de la alteración espiritual que se quiera producir”.
La intervención de los Orixás, los Exú y los espíritus desencarnados de los difuntos, es imprescindible para la magia, ya que son éstos los espíritus encargados de transmitir el acto material simbólico, la “brujería” al espíritu de un ser vivo al que se desea hechizar.
LAS CEREMONIAS
Las diversas formas de Macumba ciertamente tienen ceremonias distintas en algunos aspectos, pero quizás las formas más clásicas sean las de la Macumba de Umbanda, que algunos clasifican como Candomblé Afrocaboclo, pues se muestra abierta a los dioses según la tradición bantú, sudanesa y tupí-guaraní.
La primera ceremonia en un Terreiro de Umbanda es la consagración del lugar, para dotarlo de la fuerza espiritual y purificarlo de las cargas fluídicas de los que trabajaron en su construcción y de las “emanaciones groseras” de los materiales empleados en ella. Esto se hace mediante abundantes y copiosas fumigaciones acompañadas de cánticos y danzas rituales. Es un proceso largo y lento, que puede tomar varias semanas pues para su buena realización debe hacerse concordar días de la semana con fases de la luna.
Una vez purificado el Terreiro, en el centro del espacio de danzas, en el “Paraíso”, se entierra el Axé, es decir el conjunto de idolillos que representan al Orixá a quien se consagra el Terreiro y sus falanges espirituales. Encima del Axé se planta un mástil llamado “Ixé”, que lleva en su parte superior el símbolo del Orixá titular del templo.
En tercer lugar se procede a instalar el Peji o Congá, el Santuario Secreto, lo que implica una serie muy larga y complicada de rituales diversos, ya que cada Orixá reclama sus propias danzas, cánticos y liturgias.
Por último se disponen, en un orden intuitivamente diseñado por el Babalao, los objetos de culto previamente purificados y consagrados.
Fuera de la construcción principal, se consagra y purifica también el Infierno, para que los Exú no se sientan postergados. El Purgatorio de las Ánimas de los Difuntos puede esperar —y a veces conviene que así sea— a que se haya efectuado la primera “Mesa” de Umbanda al Orixá.
Veamos, entonces, las jerarquías de los que participan en la “Mesa” de Umbanda, tanto hombres como mujeres:
HOMBRES: El Babalao, o Babalorixá. Se le llama también “Padre del Santo”, aunque ello no significa que se suponga que el Orixá sea hijo suyo o que él sea hijo del Orixá. Se le llama también Príncipe de Umbanda y Pagé.
MUJERES: Ialorixá, o Madre del Santo, es Princesa de Umbanda y tiene los mismos deberes y atribuciones que el Babalao. Solamente le está vedado ejercer las prácticas adivinatorias con el “Rosario de Ifá” (instrumento africano consistente en una cuerdecilla en la que van ensartados caracoles o nueces, y que al sacudírsele produce distintas combinaciones de piezas boca arriba o boca abajo, que son interpretadas adivinatoriamente por el Babalao).
Sus deberes son:
1) Dejarse poseer por el Orixá patrono del Terreiro. Identificar a los espíritus que se manifiestan en los trances.
2) Atender los “Ídolos del Peji” y trazar los símbolos mágicos con Pemba o carbón según el caso.
El Babalao o Babalorixá deberá también trazar los signos “pontos riscados” correspondientes a cualquier ceremonia, sesión de trance, rito o sacrificio que se realice.
3) Explica la doctrina y la predica. Vigila el comportamiento de los médiums durante los trances, y las actuaciones de sus ayudantes.
4) Preside las ceremonias de sacrificios, diagnostica enfermedades y prescribe remedios. Instruye, prepara y da la iniciación a los médiums, lanza y deshace hechizos y adivina el futuro mediante los “Buzios” (ciertos caracolillos de mar considerados poderosamente mágicos. La adivinación por Buzios goza de alto prestigio) y el Rosario de Ifá.
A las órdenes de Babalorixá o la Ialorixá, se encuentran los Ogán y las Yibonán. El Ogán Calofé es llamado también el “Padrino del Terreiro” y su situación jerárquica es sólo un poco inferior a la del Babalorixá.
Ogans y Yibonans son auxiliares directos del Jefe del Terreiro y sus deberes son actuar como sacristanes en la preparación y ejecución de las ceremonias. Dirigir las danzas de introducción al trance colectivo. Entonar los versículos cantados (pontos cantados) y ejecutar los sacrificios cruentos.
El Ogán Alabe tiene también una posición importante, ya que es el jefe de los Ogán Nilus, los batidores de los grandes tambores rituales llamados “atabaques” (atabales).
Después vienen los cambondos y las sambas, llamados también “hijos” e “hijas de Santos”, quienes se ocupan de abrir y cerrar las puertas del Terreiro; servir al Babalao; auxiliar a los médiums (los hombres a los hombres y las mujeres a las mujeres) durante las sesiones de “trance”. Cantar y danzar.
Entre las más altas categorías de mujeres en la Umbanda están: la “Yalaxé”, especialmente encargada de ayudar al Babalao en el cuidado de los ídolos del Congá, así como la “Yabassé”, que es la cocinera encargada de la “comida de los Orixá”.
DIFERENCIAS ENTRE CANDOMBLÉ, UMBANDA Y QUIMBANDA
Son referidas a la naturaleza de las entidades adoradas y / o invocadas; los  procedimientos de culto; los elementos culturales de los componentes de sincretismo; y por último, la utilización de las fuerzas metafísicas recorridos.
En el  Candomblé , culto, los orishas [o Orijás] son considerados dioses, en Quimbanda y Umbanda, aunque el culto también invoca y evoca Orishas, ??estos son considerados meros espíritus de los antepasados ??más antiguos junto muchas otras organizaciones que representan a más antepasados moderno y / o contemporáneo.
En el  Candomblé,  los dioses, desde su origen en tierras africanas, también son antepasados, pero su antigüedad se remonta a tiempos inmemoriales. Son como los dioses griegos y héroes, grandes reyes, guerreros y personajes que se han convertido en mitos, han mitificado y así lograr el estatus de deidades.
En  Quimbanda y Umbanda, los padres son vistos como los mismos antepasados muertos, hombres y mujeres prominentes y / o sabio o incluso perversos.
La  Umbanda  afirma fines enfrentan trabajan con “fumaça a direita”, con un discurso más cerca del cristiano. El Quimbanda aunque sus teóricos niegan, está fuertemente asociado con la magia negra, trabaja por el mal y más allá de los espíritus humanos sin cuerpo.
En las palabras del místico y escritor José Romero Palmer Abraham:
“El Quimbanda es un culto de magia a las entidades malévolas, llamadas Exus, quimbandeiros… En general, la Quimbanda sólo funciona por mal o por bien a una persona para someterse a la voluntad de otra.”
Fuentes: MP Files, Umbanda-Candomblé, Signos de estos Tiempos 

martes, 23 de julio de 2013

Obispo mexicano: la santería es incompatible con la fe cristiana



por Luis Santamaría 

El pasado mes de junio, y en medio de varias noticias relacionadas con los cultos sincretistas afroamericanos (santería, umbanda, vudú, candomblé…), el obispo auxiliar de Durango (México), monseñor Enrique Sánchez Martínez, escribió un interesante artículo en El Siglo de Durango, en su sección llamada Episcopeo, con el título “La santería es incompatible con la fe cristiana”. Lo reproducimos a continuación.
He querido comentar sobre este tema porque muchos católicos, y muchos de ellos comprometidos en la Iglesia, practican la santería y muestran todo un sincretismo religioso. Hice una síntesis de un artículo en www.conoze.com, y de una Carta Pastoral de Mons. Eduardo Boza Masvidal, Obispo Cubano, que nos ayudará a entender este fenómeno.
Busque en Internet sobre éste término y existen cientos de sitios donde se informa y se ofrecen servicios de esta práctica de culto proveniente de las islas del Caribe y las Antillas. La santería ha causado curiosidad, extrañeza y fascinación al conocer que ahí se usan imágenes de santos y vírgenes a quienes se atribuyen poderes sobrenaturales, se invocan a las divinidades para lograr las causas imposibles, el éxito en los negocios, la adivinación del futuro, la solución de problemas amorosos o bien la curación de enfermedades imposibles para la medicina.
En México los santeros tienen un éxito considerable al recibir a personas necesitadas de sus servicios. Promocionan sus poderes y supuestos milagros en periódicos, sitios web y redes sociales y garantizan el trabajo mientras el cliente, desde luego, muestre los billetes y, al final, la fe requerida para conseguir lo imposible.

¿Qué es la santería?
En síntesis, este culto pudo tener su origen en reinos del norte de África en los siglos XVII y XVIII. Desde 1810, las crisis de los reinos yorubas africanos fueron aprovechadas por las potencias imperialistas facilitando la esclavitud que llegó a territorio americano. Entre 1800 y 1840, miles de yorubas fueron enviados a posesiones urgidas de mano de obra esclava: Brasil y Cuba.
Los misioneros evangelizaron y sembraron en nuestro pueblo la semilla de la fe cristiana. Cuando vinieron de África negros como esclavos, aquellos hombres no pudieron ser debidamente evangelizados. Ni los sacerdotes sabían sus lenguas africanas ni ellos entendían el español. Se les hacia ir a la iglesia y practicar la religión católica, pero sin que hubiera habido una verdadera conversión.
En su interior ellos seguían pensando en sus dioses paganos, y cuando veían en los templos católicos las imágenes de los santos cristianos, los identificaban con alguno de sus dioses, con los que les encontraban algún parecido o algún punto de contacto. Así nació y fue creciendo esa mezcla y confusión religiosa que después se extendió aún a personas de otro origen y raza.
La santería cree en un ser supremo, olorun, creador del universo, un ser omnisciente y justo, en su poder es totalmente distinto y apartado; para el contacto con los humanos se requieren deidades intermedias que conceden los favores solicitados. Los santeros, quienes tienen que ser iniciados, se relacionan con los orishas o santos, emanaciones de olurum.
Los orishas son intérpretes del destino y necesitan ser honrados y complacidos con rituales, oraciones y sacrificios; velas, comida o elementos naturales en su honor. A ellos se les dedica una especie de altar, cuya imagen se asocia con la de los santos y vírgenes católicos como Obatalá, la virgen de la Merced; Yemayá, la virgen de la Regla; Orúnla, san Francisco de Asís; Changó, santa Bárbara; Eleguá, san Antonio de Padua; Oyá, la virgen de la Candelaria; Obá, santa Catalina; Oshún, la virgen de la Caridad del Cobre; Babalú Ayé, san Lázaro; Ogún, san Pedro; Orisha Oko, san Isidro Labrador; etc.

¿Por qué no se pueden conciliar el cristianismo y la Santería?
Existen diferencias importantes que hay que señalar. El cristianismo es monoteísta, cree en un solo Dios. El Dios cristiano es el Dios de la Biblia, uno en naturaleza y trino en personas, Creador y Señor de todas las cosas. Esta creencia en un solo Dios es fundamental en nuestra fe. En el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel tenía constantemente la tentación de volverse hacia los dioses de los pueblos paganos vecinos y los profetas les hacían una crítica dura e irónica haciéndoles ver que esos eran dioses falsos, hechura de manos humanas, que tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen, tienen boca y no hablan y es por eso que la ley de Moisés les prohibía hacerse imágenes para apartarlos de esa tentación. Jesucristo es ese único y verdadero Dios hecho hombre por amor a nosotros.
La Santería, en cambio, es politeísta, cree en muchos dioses, cuyos nombres ha dado a las imágenes de la Virgen María y de los santos cristianos. Pero la Virgen María y los santos cristianos no son dioses; son solo criaturas humanas, personas reales que han existido, y en su vida han dado ejemplo de fidelidad a Dios y de santidad de vida. Es algo completamente distinto.
El cristianismo es una religión de amor. Ese único Dios verdadero es un Padre que nos ama y al que nosotros amamos. En la oración acudimos a Él con confianza de hijos y en su Providencia descansamos confiados. La Santería, en cambio, es la religión del temor, del miedo. Hay que hacer cosas para librarse de males y apartar poderes maléficos, o para tener suerte y hacer propicios los dioses. Se teme más que se ama.
El cristianismo nos lleva a hacernos mejores, a transformar nuestra vida. En la medida en la que vayamos viviendo de verdad tenemos que hacernos mejores, vencer nuestros defectos y adquirir más virtudes, más dominio de nosotros mismos, más caridad, más humildad, más espíritu de servicio, en una palabra, más santidad. La Santería, en cambio, se queda en prácticas externas, en ritos y ceremonias que no nos transforman por dentro y que adquieren cierto sentido mágico cuyo efecto depende de los actos en sí, sin que cambiemos interiormente.
En nuestra sociedad duranguense, en general, pero especialmente entre la “alta sociedad", empresarios, políticos, profesionistas y personas con medios económicos altos, ha proliferado la creencia y la práctica de la santería.
Esto nos revela que no hemos tenido un proceso serio de Evangelización y Catequesis, y que existen vacíos de formación cristiana en nuestro pueblo. Esto hace más urgente y necesaria la Iniciación Cristiana en nuestra Arquidiócesis.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Vudú, candomblé, santería: mezcla de cultos animistas y demoníacos con barniz cristiano

Muchos piensan que los ritos afroamericanos como el vudú haitiano, la santería cubana y candomblé brasileño, son solo inocentes expresiones culturales y religiosas de los pueblos nativos de Centro y Sud América; sin embargo, la realidad que ocultan estos siniestros cultos no es para nada inofensiva, puesto que se trata de un sincretismo de cultos animistas-demoníacos -dice San Pablo que "los dioses de los gentiles son demonios"-, con un ligero y superficial barniz cristiano. Precisamente, el hecho de que quienes practican estos cultos posean imágenes cristianas en los altares, contribuye al engaño de personas que, de buena fe pero ignorantes del peligro en el que se encuentran, acuden a estos "santeros". Ofrecemos una breve descripción del sincretismo afrosuramericano, a fin de que, individualizados, estén prevenidos y no acudan a estos tenebrosos ritos.


 
 
                   


Breve descripción del sincretismo afrosuramericanno
 

Poco a poco, el pueblo de color, descendiente de los esclavos africanos llevados al nuevo continente, realizó una fusión entre los elementos de su religión ancestral (que debían practicar de manera oculta) con la de sus amos católicos, en el área de influencia de las Coronas española y portuguesa.

Se acaba así en un sincretismo que se diferencia de las versiones negras del cristianismo en el norte de América donde a los esclavos abrazaron el protestantismo.

En la zona de Caribe y Brasil, la religión de los siervos conservó muchos más elementos de sus creencias africanas animistas, ocultas por las versiones populares de la religión de sus amos o integradas con ellas. Las más extendidas de estas creencias son el
Vudú, en Haití, el Camdomblé, en Brasil, y la Santería en Cuba.

La mayoría de los esclavos llevados a las colonias portuguesas, españolas y francesas del Caribe procedían de una región del África occidental que los negreros llamaban la Mina o Costa de los Esclavos (un territorio que en la actualidad abarca Togo, Benin, Ghana y parte de Nigeria).

La mayoría procedían de la etnia yoruba, con unos ritos en los que se sacrificaban animales y se comían algunas partes de la víctima. Por tanto, fue fácil para estos africanos asumir el rito sacrificial de la misa. Los dioses y diosas de sus creencias fueron enseguida identificados con algunos santos católicos que tenían algunas características semejantes.

El
Camdomblé, un culto que nació ilegal, es ahora una religión reconocida cuyo principal contenido, aunque tenga elementos católicos deformados, son danzas de posesión espiritual que conducen a estados de trance.
Vudú es una deformación de la palabra «vaudoux», aplicada a un dios serpiente con poderes de oráculo, venerado en un frenético baile tribal por esclavos del actual Benin.

La palabra
«vodou» es análoga a «espíritu» en la lengua africana de la que procede. La mayoría de los términos que usa el Vudú son criollos, de la lengua haitiana que combina francés, español y africano, y tiene algunas conexiones con el «patois» de los criollos de Nueva Orleáns (EE.UU.).

En estas creencias del nuevo mundo, de procedencia africana (existen otros sincretismos de origen indoamericano), los espíritus no son concebidos como entidades individuales sino combinaciones de personalidades con varias identidades relacionadas.

Se honra, por ejemplo a un espíritu llamado
«orisha» en la Santería y «orixá» en el Camdomblé, una forma del dios serpiente, en el día de San Patricio, de quien la tradición dice que expulsó a las serpientes de Irlanda.
«Ogou», el dios yoruba de la caza, en Haití es «Ogoun» u «Ogun», el espíritu del hierro y la guerra, identificado con Santiago el Mayor. «Xango», el dios yoruba del fuego y el trueno, se ha travestido mágicamente en Santa Bárbara.

Existen unos 400 espíritus menores pero un único espíritu mayor, que no se implica en la creación. Esta deidad,
«Olorun» u «Olodumare», el Soberano del Universo es, para los antillanos el «Gran Met» contracción de «gran maestro» en francés. La mayoría de los ritos del Vudú empiezan con oraciones católicas como padrenuestro, avemaría y algunas variaciones del credo niceno, recitados en francés por el «presavann», el «sacerdote del bosque» en criollo.

Luego, la lengua cambia al criollo y empiezan las danzas extáticas y los tambores a ritmo cada vez más trepidante.
Pero el Vudú no tiene nada que ver con la religión de los «zombies», los muertos vivientes, o los hechizos con muñecos, divulgados por las simplificaciones de Hollywood.

Lo que sí es cierto es que los esclavos, que se reunían de noche para practicar su creencia y sacrificar animales, en una de ellas, en 1791, se conjuraron para luchar contra sus cadenas.

Dos años después, en la isla de la Española (que comparten la República Dominicana y Haití) la esclavitud se abolió en Santo Domingo, colonia española, y, en 1804, se proclamó la República de Haití, colonia francesa, reconociendo la igualdad para todos sin distinción de color o credo, 60 años antes de la proclamación de emancipación de Estados Unidos.

Se ve aquí la importante componente liberadora e igualadora que tuvo la religión. No hay que olvidar que los esclavos de Haití se independizaron de la Francia revolucionaria, que proclamaba estos principios.

El
Camdomblé recoge una serie de creencias africanas practicadas por los esclavos de Brasil en el siglo XIX, sobre todo en la región de Bahía. En el sureste del país se llama Macumba y en Río de Janeiro, Umbanda. El término camdomblé se refiere al grupo de devotos y el lugar donde celebran los ritos y danzas.

En algunos casos, los esclavos liberados que regresaban a Africa y se iniciaban como intermediarios con los espíritus volvieron a Brasil llevando estos poderes. Son, sobre todo, mujeres mayores.
Santería («camino de los santos») es el nombre que se da en Cuba a estos ritos ancestrales, mezclados también con creencias populares católicas y
yorubas. Con el éxodo de más de un millón de cubanos a Norteamérica, se ha extendido también a EE.UU. y Canadá y a otros grupos hispanos y afroamericanos. A los intermediarios que dirigen el rito se les llama
santeros.

Investigadores de la historia de las religiones han encontrado explicaciones más profundas que las simplificaciones de estos ritos animistas, bastante desconocidos, expresiones ancestrales y primitivas del ser humano oprimido, en su búsqueda del encuentro con la divinidad liberadora y trascendente. De todos modos no son en ningún caso religiones propiamente «cristianas».

 Jesús Colina (fuente: catholic.net)