"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

domingo, 14 de diciembre de 2014

"Almita desconocida": nuevo integrante del irracional panteón neo-pagano de la Nueva Era



Al igual que sucedió con el Gauchito Gil, la Difunta Correa y San La Muerte, la irracionalidad, la superstición, la ignorancia religiosa y hasta el sacrilegio y la blasfemia, se dieron cita de inmediato alrededor de la tumba de una pobre niña inocente poco después de ser asesinada brutalmente en el año 2002 -aparentemente por narcotraficantes- en la frontera entre Bolivia y Argentina. Este culto patético e irracional, está alejado de las normas de la piedad, de la razón y de la santidad debidas a Dios y se coloca en las antípodas del respeto debido a su majestad. Traemos a colación la siguiente nota, extraída del diario Clarín, de su edición digital del día 14 de diciembre de 2014 (http://www.clarin.com/policiales/narcotrafico-cronica-almita_desconocida_0_1266473370.html), para advertir a los católicos que 
SE ABSTENGAN DE PRACTICAR CUALQUIER TIPO DE CULTO RELIGIOSO, PUESTO QUE DE HACERLE COMETEN IPSO FACTO EL PECADO DE SUPERSTICIÓN E IDOLATRÍA, 
ofendiendo gravemente a Nuestro Señor Jesucristo, único Dios Verdadero, por quien se vive.

Al respecto, esto es lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica: 

"La superstición

2111 La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).

La idolatría

2112 El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los “ídolos [...] oro y plata, obra de las manos de los hombres”, que “tienen boca y no hablan, ojos y no ven”. Estos ídolos vanos hacen vano al que les da culto: “Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza” (Sal 115, 4-5.8; cf. Is 44, 9-20; Jr 10, 1-16; Dn 14, 1-30; Ba 6; Sb 13, 1-15,19). Dios, por el contrario, es el “Dios vivo” (Jos 3, 10; Sal 42, 3, etc.), que da vida e interviene en la historia.

2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia” (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf Gál 5, 20; Ef 5, 5)".

Lo que sí se puede hacer es, puesto que esta niña sí existió -debido a que su cuerpo fue, tal como lo registra la crónica policial, descuartizado-, rezar por su eterno descanso, pero al modo como se hace por los fieles difuntos, y no "peregrinando" a este lugar, y mucho menos colocando ofrendas ni dejando exvotos en acción de gracias, lo cual constituye los pecados de superstición e idolatría.

A continuación, ofrecemos el artículo del diario Clarín, antes mencionado.


Una niña de unos 12 años apareció descuartizada en 2002 en la frontera de Bolivia con Argentina. Nunca la identificaron, pero se cree que era una “mula” que llevaba cocaína. Hoy le hacen ofrendas para pedirle protección.
Es una tierra sin ley, un lugar en el que las fronteras parecen mera formalidad. Por sobre las patrias boliviana y argentina, aquí hay una nación más grande: la coya, con su cultura ancestral y, desde hace cinco siglos, una fe parida por el sincretismo de las creencias pre coloniales y cristianas traídas del Otro Mundo. Sin embargo, es una corporación multinacional la que domina este valle del chaco boliviano por encima de patrias, gobiernos y religiones: el poder narco.

Aquí, en la pequeña ciudad boliviana de Yacuiba, a un par de kilómetros del paso internacional que une Pocitos (Bolivia) y Salvador Mazza (en Salta, la mayor puerta de entrada de cocaína hacia Argentina), una deidad unificó la multiplicidad de culturas, intereses y creencias: la “Almita Desconocida”, una nena enterrada desde hace poco más de una década en el pequeño cementerio del barrio San Gerónimo.

Dicen que ilumina a sus devotos. Y llegan todos: enfermos, ciegos, agradecidos, necesitados, desesperados, borrachos, hombres, mujeres y niños. Pero los primeros que peregrinaron hasta su tumba a pedirle protección y valor fueron seres invisibles: los soldados del gran poder del territorio, las “mulas” (pasadores de droga) y los sicarios, quienes en su mayoría viven en Africa y Sector 5, los dos barrios –uno del lado boliviano y el otro, del argentino– desde donde operan e infunden terror los clanes narco. Y eso, se presume, es porque “Almita Desconocida”, con apenas 12 años, fue una de sus esclavas.

Pocos centímetros bajo tierra yacen algunas partes de la niña sin nombre que una vez fue “Almita”, antes de convertirse en mito, el 9 de agosto de 2002. Fue ese día que cerca de la terminal de ómnibus de Yacuiba alguien encontró su mitad inferior desmembrada y metida en una bolsa de nylon. Cuatro días después, y cerca del mismo lugar, apareció la cabeza de la nena junto a otros pedazos de su cuerpo.

“Ya una parte había sido comida por los perros del pueblo”, relata Juan Casassola Rodríguez (68). “Don Juan”, como le dicen, es el sepulturero del cementerio desde hace 15 años y fue quien enterró los restos de “Almita” hace 14. La aparición del cuerpo descuartizado conmocionó a los habitantes de Yacuiba y de Pocitos. Y también a los de Salvador Mazza. Por la quebrada que separa ambos países las noticias cruzan tan rápido como la cocaína y los bagayeros. En esos días entre el hallazgo y la sepultura, aparecieron muchos padres que llevaban consigo zapatitos de sus hijas desaparecidas para ver si coincidían con los pies de la muerta. Ninguno encajaba.

“Don Juan” recuerda su entierro como el más especial y mágico que le haya tocado preparar, o acaso el único. “Se hizo una peregrinación grande. Vinieron como 400 personas por este macabro hecho”, relata y abre los brazos para abarcar todo el campo seco que rodea los nichos y las tumbas. La mayoría de aquellos primeros fieles eran integrantes o víctimas del clan narco que, se dice por aquí, tenía esclavizada a la nena antes de que pasara a la posteridad mitológica.

No obstante, nadie nunca pudo saber quién fue “Almita”. Están los que aseguran que ella era “pasadora” de drogas de país a país y que, con el afán de recuperar urgente la cocaína que llevaba ingestada (¿en una guerra entre clanes?), la mataron y le abrieron el cuerpo. De cuando vio los restos de “Almita”, “Don Juan” describe: “Era un organismo incompleto. No tenía ni su pancita ni sus tripitas. La parte blanda ya no estaba”.

Andrea, una devota que esta semana viajó 500 kilómetros desde Santa Cruz de la Sierra “para agradecerle porque me va bien”, susurra que gente de Yacuiba le contó que “‘Almita’ vio lo que no tenía que ver: la cara del jefe narco”.

La tumba de “Almita Desconocida” es ya un altar que incluso han techado e iluminado porque los fieles aparecen a toda hora. Es un santuario colorido por las cientos de flores que le traen, iluminado por las velas que le prenden, perfumado por el tabaco que le dejan encendido y las hojas de coca que le esparcen sobre la superficie de cemento pintado de rojo que cubre el ataúd. Algunos también, como a la Pachamama, le convidan cerveza. Andrea, en cambio, vacía allí una pequeña botella de jugo porque “‘Almita’ es una nena y no toma alcohol”. “Ella captó mi alma y ya no puedo dejar de venir”, dice, mientras acaricia una gran cruz de madera sobre su ataúd. El santuario también está decorado con atrapasueños, un Cristo al que le cortaron las manos y un reloj de agujas detenido, nadie sabe por qué, a las 11.30.

“Préndanle una vela y les atrapará el alma”, le sugiere Andrea a los enviados de Clarín y también a “Doña Rosa”, que viajó tres días desde La Paz para pedirle trabajo tras haber quedado viuda. “Me contaron que ‘Almita’ hace favores”, sonríe ella y deja ver sus dientes, cuatro de los cuales están cubiertos por una funda dorada con forma de corazón.

Según los devotos que llegan a San Gerónimo, “Almita” ha concedido favores y milagros. Se lee en las cientos de plaquetas amuradas a su alrededor; “Estás lejos del mundo pero en la gloria del Señor, una flor y una lágrima nunca faltarán en tu tumba”; o “Almita gracias por los milagros recibidos”.

La protección a mulas y sicarios que ofrece “Almita” no es un secreto aquí. “Ellos vienen por las noches o los lunes, que es el día que más gente llega porque es el ‘Día de las Almas’”, explica Carmen, vendedora de bebidas en la puerta del cementerio. “Yo también le estoy agradecida a ‘Almita’ porque desde que llegó tengo más trabajo”, admite inocentemente, bajo su toldo, protegida del sol que parece hervir la tierra.

De la devoción narco, “Don Juan” prefiere no hablar. Pero quien no lo niega es el cura Victorio Da Silva, de la parroquia San Pedro, de Yacuiba. “Los bolivianos son muy piadosos. Son muy supersticiosos y devotos de las almas, no sólo de las desconocidas, también de las olvidadas. Todos los días vienen a pedirme que recemos por la ‘Almita’ y yo aquí concedo los pedidos de la gente, siempre que no sean para San La Muerte”, aclara, en la penumbra del templo.

Eso no quita que Da Silva no sepa que el corazón mágico de “Almita Desconocida” ha empezado a latir en el pueblo boliviano gracias a la devoción que le profesan asesinos, traficantes y pasadores. “Es cierto. Ellos se agarran de todo para que les vaya bien en su negocio, infunden esa fe en sus ‘mulas’ para darles coraje, pobrecitas. Conozco sus movimientos, me crié en la frontera con Brasil y le puedo asegurar que la devoción también crece con el narcotráfico”.

Miguel, un chofer de la línea 2 de colectivos local, que termina en el cementerio, se enoja cuando se le habla del mito. “Aquí la gente cree que si se compra un carro es por ‘Almita’. Yo me rompo trabajando, señor”, dice.

Antes de volver a hablar mira de reojo, con desdén, una camioneta 4x4 de la que baja un hombre vestido con una remera negra con una cabeza sin rostro impresa. Luego suelta en voz baja: “‘Almita’ no trae bondad. Trae guerra, trae a los ‘pichicos’ (como les dicen a los narcos en Bolivia) y a los ladrones. Esos no tienen paz”.
(artículo extraído de: http://www.clarin.com/policiales/narcotrafico-cronica-almita_desconocida_0_1266473370.html)

sábado, 13 de diciembre de 2014

¿La Orden y Mandato de San Miguel Arcángel es una secta?

sectas

LUIS SANTAMARÍA 

Desde octubre de 2014 los medios de comunicación españoles y extranjeros se han hecho eco de un grupo religioso que está en el centro de la polémica: la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel (OMSMA), que aparece con otros nombres como los “miguelianos” (por el nombre de su líder, Miguel Rosendo) o La Voz del Serviam (LVS).

Se habla de este grupo como “secta católica”. Es necesario distinguir claramente entre una asociación de fieles que ha sido intervenida por la autoridad eclesiástica y las personas que han salido fuera de la Iglesia católica para continuar con una dinámica de lo que parece ser, ciertamente, un grupo sectario.

Unas detenciones y el dolor de las familias

Comencemos por el final (de lo que conocemos hasta ahora). El 11 de diciembre de 2014 han sido detenidos por la Guardia Civil en un chalet de Collado Villalba (Madrid) Miguel Rosendo da Silva –fundador y ex líder de la OMSMA y actual dirigente de LVS– y su colaboradora cercana Marta Paz. Justo un día después de que un grupo de familiares ofreciera una rueda de prensa en Galicia para contar lo que están pasando, “unos hechos que consideramos extremadamente graves, y que requieren una respuesta contundente por parte de las autoridades eclesiásticas”. Veamos con más detalle lo más importante de sus declaraciones.

La responsabilidad de todo lo que denuncian públicamente es del líder, y por eso señalan que “quienes permanecen bajo su influencia son víctimas, personas cuya voluntad ha sido anulada por este individuo”. Manifiestan sentir “un inmenso dolor”, y pasan a detallar las acusaciones principales. Algunos miembros “han sido víctimas de abusos sexuales”, enmascarados por el fundador como “rituales de sanación”. También se han dado, como algo habitual, agresiones físicas, casos de retención de personas y violencia psicológica y verbal. Y hay acusaciones de enriquecimiento ilícito con la excusa de que se trataba de una obra de la Iglesia, cuando realmente el dinero pasaba a disposición exclusiva del líder.

“Es necesario subrayar que estas prácticas sexuales, si bien cometidas en la mayoría de las ocasiones con personas mayores de edad, han podido constituir delito por valerse el supuesto abusador de una situación de superioridad manifiesta sobre su víctima, a la que anulaba su voluntad, a la manera de las sectas destructivas”. De este modo, subrayan, el movimiento “tiene todas las características de una auténtica secta destructiva, con la peligrosidad añadida de que se insertó en la Iglesia Católica para dar legitimidad a sus actuaciones”. Así, apuntan a la situación de vulnerabilidad de las personas que entraban a formar parte del grupo.

El fundador ejercía de curandero en Vigo, donde regentaba una herboristería y donde llevaba a cabo rituales de carácter esotérico. Cuando empezó a ejercer su liderazgo de forma férrea, aseguraba “que era el mismísimo San Miguel, y que como guerrero tenía que purificar las almas de sus seguidores, soldados de un ejército celestial”.

Los afectados reconocen también el lado positivo del grupo, que ha facilitado su inmunidad hasta ahora: “los miembros de la Orden y Mandato han cuidado a ancianos; se han ocupado de personas discapacitadas durante multitud de fines de semana; han acompañado en peregrinaciones; han colaborado de forma ejemplar en recogidas de alimentos benéficas; han realizado actuaciones musicales y de teatro y han ayudado en el orden de algunas procesiones.

Durante muchos años, la Orden y Mandato ha engañado no solo a un buen número de fieles de la Iglesia Católica, sino también a muchos sacerdotes y algunos obispos, que han dado cobertura a esta organización sin saber que estaban siendo víctimas de una auténtica estafa espiritual y material, por el beneficio de un líder sin escrúpulos”.
Como bien señalan estos familiares, “estos hechos no sólo deben preocupar a los fieles de la Iglesia, por ser absolutamente contrarios a la moral católica, sino a toda la sociedad, al poder haber sido constitutivos de graves delitos”. Y añaden que “ahora mismo estos supuestos delitos, que ya fueron denunciados en su día, se encuentran bajo investigación del Juzgado de Instrucción número uno de Tui”. Los familiares también quieren “advertir sobre la indefensión y la vulnerabilidad de los fieles de la Iglesia Católica”.

¿Qué es la OMSMA? ¿Realmente está reconocida por la Iglesia?

La Orden y Mandato de San Miguel Arcángel es, desde julio de 2009, una asociación pública de fieles de derecho diocesano, conforme al Código de Derecho Canónico (cánones 301,3 y 312-320). Fundada por el laico Miguel Rosendo da Silva, provenía de un grupo que destacaba por su apostolado a través de la música religiosa, puesto bajo el patrocinio del arcángel San Miguel. Pero tal como señalaba en un comunicado en octubre el Obispado de Tui-Vigo, bajo cuya autoridad se encontraba erigida jurídicamente esta asociación, “en diciembre de 2012 llegan a conocimiento del Obispo unas supuestas irregularidades cometidas por el fundador y presidente de la Asociación y por algunos de sus miembros”.

Conforme a los procedimientos que contempla el Derecho Canónico, el obispo inició la investigación para comprobar la veracidad de esas acusaciones, nombrando a un visitador canónico que tenía como función “recabar información sobre la Asociación y referirle el estado de vida y apostolado de sus miembros, así como acerca del gobierno y la observancia de los Estatutos. Cuando el obispo recibió en marzo de 2014 el informe encargado al visitador, teniendo en cuenta sus conclusiones sobre las acusaciones que pesaban contra el fundador, decidió “apartarlo cautelarmente de todas sus funciones”, nombrando en su lugar a un comisario extraordinario en la persona de un vicario episcopal.

¿Qué pasó después? ¿Fue acatada esta decisión? Según informa el mismo Obispado, en una asamblea extraordinaria de la OMSMA celebrada en abril de 2014 se dio cuenta de la decisión jerárquica a los miembros, lo que provocó que “un grupo significativo de miembros, tanto por su número como por las responsabilidades que ejercían, entregan por escrito su parte de baja como asociados, dejando de pertenecer, consecuentemente, a la asociación diocesana”. Éstos son los que, en torno a su fundador y líder, apartándose de la disciplina eclesiástica, abandonaron la asociación de fieles y se constituyeron en un nuevo grupo, La Voz del Serviam.

Por lo tanto, hoy sigue existiendo la OMSMA. Tal como explica con detalle la nota de la Diócesis de Tui-Vigo, “sigue siendo una asociación pública de fieles de derecho diocesano establecida en Tui-Vigo. Consta de 27 miembros llamados ‘exploradores’ que realizan su labor de apostolado únicamente en esta Diócesis, y 4 ‘Consagradas Miguelianas’ que atienden una residencia geriátrica en Bustarviejo (Madrid). Todos ellos están bajo la responsabilidad del Comisario Extraordinario”. ¿Se trata de una secta? No, claramente. ¿Ha habido actitudes y comportamientos sectarios? Hasta la intervención episcopal, parece claro que sí.

Bajo un nombre nuevo

El siguiente episodio fue la mudanza doble, geográfica (de la Galicia originaria a Madrid) y nominal (de OMSMA a LVS), del núcleo principal del grupo dirigido por Miguel Rosendo da Silva. En tanto se constituyeron en un grupo autónomo, fuera de toda autoridad externa, y habida cuenta de sus doctrinas y prácticas, podemos hablar de una secta.

A pesar de esta doble mudanza y de la discreción con la que se movió el líder, enseguida crearon sendos perfiles en las redes sociales más importantes de Internet, Facebook y Twitter, donde se publicitaban con su nuevo nombre y su nueva apariencia. Cantaban los mismos que antes, también en parroquias y otros ámbitos católicos, ya sin su llamativo hábito anterior (azul y amarillo), pero con las mismas voces y los mismos rostros, fácilmente reconocibles.
Su apariencia católica y la ausencia de una palabra oficial de la Iglesia sobre ellos hicieron que se movieran con facilidad en los entornos eclesiales, promocionando algunas nuevas canciones. El 13 de octubre, unos días antes de que saltase el escándalo a nivel mediático, escribían en sus redes sociales: “ya estamos grabando... un adelanto de un de los temas que estarán en el nuevo CD: María, tú eres la puerta”. De hecho, difundieron algunas fotos de sus actuaciones en parroquias madrileñas y llegaron a ser entrevistados en algún medio católico de comunicación.

Esto hizo que el Arzobispado de Madrid tomara cartas en el asunto, y así el 25 de noviembre su vicaría general hizo pública una nota en la que, ante las informaciones de que LVS “viene desarrollando actividades, sobre todo musicales, en parroquias, iglesias y otras instituciones eclesiales”, en realidad “no es una asociación reconocida por la Iglesia Católica, pues no ha sido aprobada por la autoridad eclesiástica”.

Por ello, añadía, “el grupo como tal, conforme a lo establecido en el canon 300, no tiene autorización para usar la denominación de católico”. Y, en consecuencia, la determinación de la autoridad es clara: LVS, como grupo o sus miembros, no tiene permiso para actuar “en ninguna comunidad parroquial, comunidad religiosa, iglesia, oratorio, asociación o institución católica de nuestra Archidiócesis”.

Así, este caso demuestra que, pudiendo haber casos y actitudes de sectarismo en realidades y grupos de la Iglesia Católica, no podemos hablar nunca de sectas, ya que para ello es necesaria la autonomía. La Iglesia tiene mecanismos, dentro de su regulación jurídica (el Derecho Canónico), para erradicar estos comportamientos y velar porque cada uno de sus organismos cumpla fielmente las normas eclesiales y sus propios estatutos. En definitiva, que cumpla los fines de apostolado, evangelización, culto y caridad propios de toda agrupación católica.

REFERENCIAS
- Nota de la Diócesis de Tui-Vigo sobre la Asociación Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, 9/10/14.
- Nota de la Vicaría General del Arzobispado de Madrid sobre La Voz del Serviam, 25/11/14.
(http://www.aleteia.org/es/religion/articulo/la-orden-y-mandato-de-san-miguel-arcangel-es-una-secta-5864788135510016?)


jueves, 11 de diciembre de 2014

Psicólogo analiza los riesgos que corren los menores en las sectas



En el marco del Máster Universitario en Criminología y Seguridad de la Universidad de Valencia el pasado 26 de noviembre tuvo lugar la ponencia “Los Menores ante las sectas”. Estuvo a cargo del psicólogo José Miguel Cuevas Barranquero, profesor en la Universidad de Málaga, vicepresidente de la Asociación Iberoamericana de Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP) y director de la revista sobre abuso psicológico Traspasos.

Los principales trabajos de Cuevas giran en torno a la evaluación de la persuasión coercitiva, así como en la peritación y abordaje de casos de sectarismo. Asiste a víctimas de sectas en el sector público, a través del Organismo Autónomo Local “Marbella Solidaria”, en la provincia de Málaga. Es autor de varias publicaciones en torno al fenómeno sectario y colabora con distintas organizaciones preventivas e informativas.

Haciendo hincapié en los daños de las sectas a los menores, el psicólogo repasó algunos aspectos relevantes de esta problemática, abordándolos de forma práctica y con útiles recomendaciones. Para ello repasó algunos ejemplos de fenómenos destructivos que han afectado directamente a menores.

Riesgos para los niños en sectas

José Miguel Cuevas también expuso los habituales riesgos y daños demostrados de los menores que ven forzados su paso por estos grupos, siendo educados en habituales pautas disciplinarias, con férreos esquemas rígidos y con una probabilidad real elevada de sufrir negligencias, tanto de abandono físico y afectivo, como de riesgos para la salud (en ocasiones abandono de prácticas sanitarias obligatorias como la vacunación, negación de auxilio sanitario, desarrollo exclusivo de medidas “sanitarias” alternativas…) que en casos extremos pueden llegar a hacer peligrar la vida del menor.


Estos menores son educados en pautas de sumisión y obediencia extrema al liderazgo de las estructuras de las organizaciones, alterando los roles educativos paternos, que quedan relegados a un orden inferior al de la estructura jerárquica grupal. El autor expuso los riesgos más importantes clasificados en cuatro subgrupos de técnicas coercitivas (ambientales, emocionales, cognitivas y disociativas).
En cuanto a los riesgos ambientales, Cuevas citó algunos como la sobreprotección y evitación de responsabilidades, la explotación infantil, el abandono material y afectivo, la dejación del rol paterno/materno-filial, la perturbación de los roles de autoridad (ya que la única autoridad es la jerarquía sectaria), las dificultades para la relación con los iguales externos al grupo, el aislamiento de familiares no sectarios, el aislamiento social y la dependencia.

Yendo a los riesgos emocionales que corren los menores en las sectas, el psicólogo se refirió al autoritarismo marcado, el riesgo de negligencias y abusos, la inmadurez afectiva y racional, la inducción de fobias sociales y otros miedos, el fomento de la culpa, la ansiedad obsesiva y el perfeccionismo.

Como riesgos cognitivos citó el fomento de la visión de un mundo injusto y catastrófico, el posible retraso educativo, la inducción de creencias fundamentalistas y acientíficas, la rigidez mental, el fomento del llamado “pensamiento mágico”, el fomento de la obediencia junto al déficit del pensamiento crítico, la alteración de proceso de atribución (todo lo bueno es por el grupo, todo lo malo viene de la sociedad), etc.

Por último apuntó a la disociación, que incluye diversas actitudes: la participación en rituales de intensa emocionalidad, los abandonos y negligencias sanitarias, la consideración extrema de la sexualidad (o bien con la perversión y abuso, o bien con la demonización), los problemas de autoestima e identidad, la vulneración de la libertad y del desarrollo de la personalidad y, en algunos casos, el uso de drogas.

En un momento posterior, José Miguel Cuevas repasó las evidencias científicas halladas en distintas investigaciones de otros colegas, y que confirman los graves riesgos demostrados por estos grupos. También describió el panorama real de una sociedad poco comprometida y sensible con estas constantes agresiones, en gran parte a la ignorancia en torno al funcionamiento y a la prevalencia real y elevada de estos fenómenos, que afectan a una parte importante de la población (todos estamos sujetos a estos riesgos).

Problemas legales y jurídicos

En este sentido repasó alguna jurisprudencia legal sobre estos grupos y las dificultades encontradas en la lucha contra estas organizaciones coercitivas. Cuevas dio sus recomendaciones, en base a las evidencias que han ido recopilando en la experiencia en su asociación, especificando algunas herramientas de evaluación específicas y validadas para medir la manipulación, el abuso y la persuasión coercitiva. Herramientas como la escala GPA, que mide el abuso psicológico grupal, y que ha sido validada en España por la doctora Carmen Almendros, o la entrevista del psicólogo ponente, la EPC, validada recientemente como herramienta fiable para detectar la presencia de persuasión coercitiva.

Recomendó también que cualquier perito que aborde temas sectarios debe tratar de especializarse en este sector tan complejo. Y que de una manera u otra ha de valorar a familiares y ex víctimas, no sólo a las personas que siguen dentro del grupo, que habitualmente suelen ser testigos poco fiables, acostumbrados a ser condescendientes con el grupo, obedeciendo, como siempre, a la jerarquía a la que están sometidos.

En efecto, raramente serán colaboradores los miembros cuando se trata de perjudicar los intereses del grupo, haciendo justamente esfuerzos reactivos sumamente defensivos; como ocurriría con cualquier otro grupo delictivo que fuera investigado: sus integrantes están motivados para dar una versión interesada. De esta manera, cuando se valora directamente a víctimas que aún sigan dependiendo del grupo hay que partir de la hipótesis de que resulta muy probable que intenten simular, dar una versión y un contexto socioemocional favorable a los intereses del grupo

Por tanto, según este psicólogo, sería conveniente abordar con ellos algunas herramientas que detecten casos de simulación, como la entrevista clínico-forense y otras herramientas evaluativas concretas para detectar casos de posible simulación. De esta manera, se podría detectar si realmente los integrantes del grupo dan una versión realista en torno al grupo controvertido al que pertenecen.

En efecto, estas herramientas, según el psicólogo, raramente son aplicadas por parte de sus colegas, siendo necesaria la especialización y el abordaje para evitar evaluaciones predestinadas a ser manipuladas en favor de los intereses sectarios. También dio otras recomendaciones periciales para incrementar el rigor en la evaluación pericial psicológica y psiquiátrica.

Entre los casos de grupos coercitivos históricos que han atentado contra menores, hizo un repaso de casos clásicos en España: Niños de Dios, Edelweiss, CEIS, Raschimura, etc., así como también algunos casos recientes en la actualidad internacional, algunos de ellos con protagonismo español: el caso Antares de la Luz, el asesinato de Dylan por parte de su madre Katherina (en Torrevieja, Alicante), los abusos sexuales del “Maestro Amor”, recién procesado, la escuela de kárate de Torres Baena, el Pastor de Salem, los Defensores de Cristo y un largo etcétera.

No dejó pasar el psicólogo la ocasión de describir algunos de los habituales problemas y consecuencias psicopatológicas de pasar por estos grupos, describiendo algunas de las lesiones psicológicas que generan estos grupos, como el trastorno de estrés agudo, el trastorno de estrés postraumático, el trastorno disociativo, inducción de fobias, trastornos emocionales… y la importancia de vincularlos al daño manipulativo generado dentro de las dinámicas grupales.

José Miguel Cuevas hizo hincapié en la necesidad de que todas las partes implicadas den un paso adelante en esta materia: políticos, agentes judiciales, policiales, peritos, ciudadanía en general… y la necesidad de proteger con más vehemencia y fuerza a estas víctimas de abuso y maltrato, independientemente del contexto en el que hayan sufrido estas manipulaciones: grupos, sectas, parejas, etc. 
(artículo extraído de: http://infocatolica.com/blog/infories.php/1412080851-psicologo-analiza-los-riesgos#more27209)

El cardenal venezolano Urosa rechaza “falso espíritu de la navidad”

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Mensaje de Navidad 2014 del primado de la Iglesia en Venezuela: “La Navidad cristiana implica rechazar todo pecado” porque el centro de esta fiesta es Jesús
RAMÓN ANTONIO PÉREZ 
“Nuestra fe está amenazada por los embates de la superstición, por la ficción de la nueva era con el inexistente y falso “espíritu de la navidad”, que es vana idolatría y debemos rechazar frontalmente (…) por la expansión de la santería, que es una religión distinta y contraria al cristianismo, incompatible con la fe en Cristo (…) y por nuestra debilidad humana, que nos hace olvidar que nuestra felicidad está en amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos”.

Son extractos del Mensaje de Navidad 2014 que el cardenal Jorge Urosa Savino envió a los venezolanos este 10 de diciembre bajo el título: Navidad Feliz y Provechosa, y que será leído el próximo fin de semana, 13 y 14 de diciembre, en todas las misas y celebraciones de la Palabra que se realicen en capillas, iglesias filiales, parroquias y vicarías de la arquidiócesis de Caracas; además de en las escuelas católicas en su primera oportunidad; y a través de los medios de comunicación de Venezuela.

El arzobispo de Caracas es un insigne defensor de la fe católica: su doctrina, sacramentos, sus sacerdotes, feligreses y fiestas religiosas, entre otros aspectos.

Precisamente, resguardar el verdadero sentido de la Navidad ha sido una de sus motivaciones durante la época de Adviento debido al materialismo con que se rodean estas fiestas en el mundo entero.

En la primera parte de su mensaje, explica que la Navidad “es mucho más que los festejos, excesos y gastos que acompañan estos días. Esa navidad incompleta es una navidad frívola, con ‘n’ minúscula, vacía y pagana, para nada provechosa, sino perjudicial y no cristiana”. Luego reitera: “La Navidad, de verdad verdad, es el natalicio, el cumpleaños de Jesucristo”.

En la Navidad “celebramos, con intensa alegría y gratitud, la  inmensa bondad de Dios Padre celestial, que nos envió a su único Hijo para que, hecho hombre por nosotros, nos liberara del pecado y nos diera la salvación. El centro de la Navidad es Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, Dios con nosotros, que es “el camino la verdad y la vida”, acota.

El cardenal venezolano habla de la necesidad de fortalecer la fe de cada cristiano durante el Adviento, motivando a “vivir de acuerdo a nuestra excelsa condición de hijos de Dios, discípulos de Jesucristo, y miembros de la santa Iglesia católica”.

Considera que se tendrá una Navidad provechosa si en estos días de Adviento se fortalece la fe y la práctica religiosa.

“Tendremos una Navidad feliz y útil si afrontamos el reto de vivir como hijos de Dios, de vivir como hermanos, practicando la solidaridad, rechazando el mal en todas sus formas, perdonando a quienes nos ofenden, trabajando por el país, luchando por los derechos humanos, la libertad y la justicia”, escribe.

Navidad implica rechazar todo pecado

El mensaje navideño del Cardenal Urosa también abordó la situación de crisis que se vive en Venezuela. “Todos estamos preocupados por la difícil situación el país”, dice recordando “que la actual crisis económica de Venezuela se da cuando tenemos cuantiosos ingresos por los altos precios del petróleo”.

Sin embargo, el purpurado va más allá y enumera algunas de esas causas de la crisis: “el gravísimo pecado de la codicia, el afán desenfrenado de dinero fácil, que lleva a la corrupción, al robo de los recursos de la nación, a la especulación, a exigir precios exorbitantes, etc”. 

En ese contexto denuncia que Venezuela está sumergida en un ambiente socio-moral de laxitud, de poca conciencia de la maldad de esas acciones. “Pues bien: es necesario recordar que todo eso es pecado, que nos separa de Cristo, nos hace vulgares delincuentes, y que Dios lo castiga.
Resalta que actualmente existe en el país una situación de violencia que afecta a todos los sectores. “Esa violencia que se manifiesta cuando reaccionamos exageradamente ante cualquier contrariedad u ofensa. Y que en sus expresiones más graves lleva al odio, al asesinato, a la delincuencia asesina, y a la destrucción de los demás”.

Nuevamente es tajante en sus palabras: “Pues bien: es necesario que en esta Navidad reflexionemos sobre esas plagas de nuestra actual situación socio-moral, que las rechacemos de corazón, y escuchemos la palabra de Dios que nos dice en sus mandamientos: “No robarás….,  y  No matarás….”.

Acercarse al sacramento de la Confesión

El arzobispo de Caracas invita a la feligresía católica y a todos los venezolanos a vivir con verdadero sentido la Navidad de este año 2014.

“Más allá de los festejos y las maravillas gastronómicas  de estos días, vivamos una Navidad auténtica y religiosa, no frívola ni pagana,  realmente provechosa -exhorta-. ¡Llenémonos de Dios!  Vivamos esta Navidad con gratitud al Señor y celebrémosla en familia con una actitud realmente cristiana”.

“¡Tengamos el Nacimiento en nuestros hogares!”, pide recordando la tradición de colocar un pesebre en las casas de familia, centros educativos y otros lugares.

Finalmente expresa sus deseos de que las personas se acerquen “al sacramento de la reconciliación y participemos en la Santa Misa el 25 de diciembre y el 1º de enero, que son días de precepto, recibiendo la sagrada comunión, y, por supuesto, todos los domingos, que son el Día del Señor, de Cristo resucitado”. 
(artículo extraído de: http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/el-cardenal-urosa-rechaza-falso-espiritu-de-la-navidad-5907425886470144?page=2)

martes, 9 de diciembre de 2014

«Ser masón y católico: ¡Imposible!»

Un libro-testimonio sobre la masonería, escrito por un antiguo masón, está dando mucho que hablar en Francia: J´ai frappé à la porte du Temple. Serge Abad-Gallardo era masón durante más de veinte años antes de encontrar descanso y la fe católica. Él relata su viaje en Yo llamé a la puerta del Templo. Para la revista Famille Chrétienne, levanta el velo sobre un mundo que califica de opaco.

(Portaluz/InfoCatólica) «Se ha atrevido. Ha osado escribir sobre lo que nadie habla, sobre lo que a menudo se oculta. Corriendo el riesgo de levantar el velo sobre la masonería, aportando un testimonio. Su testimonio», introducía el pasado 2 de octubre L´Indépendant.
Su autor es un francés nacido en Marruecos en 1954 y de origen español, andaluz para más señas. Serge Abad-Gallardo, casado y con dos hijos, vino al mundo en una familia «católica, pero poco practicante», que tras la independencia del reino alauita se asentó en Francia en 1961. Con ello, su padre, contable de profesión pero también boxeador de alto nivel, pudo convertirse en campeón de Francia en 1951, y al año siguiente en campeón de Europa.
Finalmente sus padres se instalaron en Bastia (Córcega) en 1966, donde realizó sus estudios secundarios. En Marsella se licenció en arquitectura y empezó a ejercer como profesional liberal. Luego se incorporó a la función pública, con distintos cargos técnicos en Bastia, en Guayana, en la región de París, en la Costa Azul y, actualmente en Narbonne (Aude), donde trabaja en el área de urbanismo.
Pero fue al inicio de su carrera como funcionario, a los 33 años de edad, cuando un contacto profesional le llevó a ingresar en la masonería.
¿Por qué ingresó en la masonería?
Creo, simplemente, que me planteaba las mismas cuestiones que cualquiera sobre las razones por las que tenemos conciencia de estar en la tierra. Me pareció que la masonería podía tener respuestas. Además, me había alejado de la fe, en particular de la Iglesia. Y sobre todo creo que había en mí una cierta curiosidad por el «secreto masónico».
¿Cómo fue el primer contacto y en qué obediencia?
Fue una relación profesional, el gerente de una agencia inmobilaria, quien me propuso entrar en la masonería en 1988. Él tenía grado de oficial en una logia de Derecho Humano, que es una obediencia internacional y mixta. Yo me inicié en 1989, tras haber sido objeto de tres investigaciones y de las formalidades habituales.
¿En qué consisten?
Tres personas que tienen el grado de maestro se reúnen contigo y te preguntan sobre tu trayectoria personal, tus ideas filosóficas y socioeconómicas. Luego, si este paso es juzgado satisfactorio, se te invita al Templo masónico. Se te tapan los ojos, de forma que no ves ni las personas ni los lugares. Es entonces cuando debes responder a numerosas preguntas. Cuando te vas, los masones votan para aceptar o rechazar tu admisión. En mi caso, el voto fue unánime para aceptar mi candidatura. Luego pasé las pruebas de iniciación, que describo con precisión en mi libro J’ai frappé à la porte du Temple, parcours d’un franc-maçon en crise spirituelle (Téqui, París). No solamente cómo tienen lugar, sino cómo las viví yo.
Un proceso muy selectivo, según narra...
Las pruebas tienen lugar en el Templo y con los ojos vendados. Finalmente, tu padrino te quita la venda de los ojos y eres admitido entre los masones, con grado de aprendiz. Luego, al cabo generalmente de un año, pasas otras pruebas para convertirte en compañero. Entonces ya puedes hablar y participar activamente en los trabajos masónicos, porque como aprendiz, durante todo un año, estás obligado a un estricto silencio y se te encargan trabajos secundarios (poner y quitar los objetos del ritual para los trabajos, servir las comidas, lavar la vajilla, etc.). Un año después, pasas una nueva prueba para convertirte en maestro. Se trata, claro, de pruebas simbólicas.
¿Son tan impresionantes como se dice los ritos de iniciación?
Eso depende de las obediencias. Pero el objeto mismo de la iniciación, y de otras ceremonias para pasar al grado de compañero, y sobre todo de maestro, es sacudir la imaginación. Y, por tanto, impresionar.
¿Cómo?
En el Gran Oriente de Francia hay momentos un poco inquietantes, como cuando ponen la hoja de un cuchillo sobre el brazo del candidato (que tiene los ojos vendados) y se abre una botella de éter para que sienta el olor y parezca más creíble el anuncio de la ceremonia de mezclar su sangre con la del Venerable Maestro. Evidentemente, no hay corte, y eso es ficticio: en el momento preciso una voz se alza para interrumpir la ceremonia de la mezcla de sangres. ¡Pero eso lo ignora el candidato hasta el último momento, y piensa que realmente le van a hacer un corte en el antebrazo!
Eso en el Gran Oriente. ¿Y en Derecho Humano?
La primera prueba de iniciación es bastante impactante: tienes los ojos vendados, la música es ensordecedora y angustiosa (como la de una película de terror), se te empuja brutalmente a andar de un lado a otro, y se te detiene también brutalmente. Se te hace beber un brebaje dulce, luego uno amargo, luego los dos… Todo se hace para provocar en ti una inquietud. Del mismo modo, la primera cosa que ves cuando se te levanta la venda es una luz cegadora, e inmeditamente después, cuando los ojos se acostumbran... ¡las espadas de los masones apuntando hacia ti, diciendo que sus hojas amenazan a los traidores!
¿Qué le gustaba de la masonería?
La tarde de la iniciación, se te acoge con calor y fraternidad. Uno se siente honrado de formar parte de una sociedad secreta que te ha juzgado digno de estar entre sus adeptos. Más tarde, cuando te conviertes en maestro, conoces personas del ámbito político o administrativo que de otra forma jamás habrías conocido. Se tiene la impresión de formar parte de una élite de iniciados. También los símbolos son un objeto de estudio que puede parecer interesante.
¿Hay un ambiente de libertad en las logias?
En principio, la palabra es libre, y por tanto parece interesante poder expresarse libremente e intercambiar ideas. Pero pronto uno se da cuenta de que la palabra sólo es libre en el marco de lo que en mi libro denomino «la palabra masónicamente correcta». Es decir, uno no puede expresar fácilmente, y menos aún defender, convicciones direrentes a las sostenidas por la masonería (por ejemplo, sobre el matrimonio homosexual, la familia, el aborto, la eutanasia, etc.). Si eso sucede, uno queda enseguida en minoría, si es que no es objeto de burlas.
¿Dónde queda entonces la fraternidad?
La fraternidad resulta sobre todo de un sistema de influencia interna a fin de que algunos puedan acceder a ciertos poderes masónicos. Hay clanes. Por supuesto conoces también personas sinceras con quienes se pueden crear lazos de amistad.
¿Qué era lo que menos le gustaba de la masonería cuando estaba dentro?
Tanto en Derecho Humano como en el Gran Oriente, que también frecuenté, el anticlericalismo que existe en las logias. Se trata a veces incluso de cristianofobia.
¿Otros masones lo experimentan de la misma forma?
El pasado 4 de noviembre participé en un programa de Radio Courtoisie sobre la incompatibilidad entre el compromiso masónico y la fe católica, y una oyente llamó para decir que también ella había dejado la obediencia de Derecho Humano por el anticlericalismo que había encontrado.
Y usted había entrado, sobre todo, por razones digamos «espirituales»...
No encontré ninguna espiritualidad real en la masonería, y menos en los altos grados por encima de maestro.
Supongo que usted ha leído el testimonio de Maurice Caillet, en Yo fui masón...
Conozco muy bien a Maurice Caillet, con quien estoy habitualmente en contacto. Es un hombre fuera de lo común y de una gran valentía, y también de un gran rigor moral. Tengo un gran aprecio por él y por su esposa. Sé lo que él ha sufrido a causa de la masonería y cuáles han sido los problemas y amenazas que ha padecido.
Él explica muy bien el funcionamiento de la hermandad entre los masones para la promoción profesional. ¿Lo vivió usted también?
Yo jamás utilicé directa y voluntariamente las redes masónicas para obtener promoción profesional. No va con mi carácter. Pero, por ejemplo, el puesto que ocupé en la Guayana me fue comunicado por un masón. Y el presidente de la institución que me empleaba era también masón. Yo no lo sabía. Por entonces yo tenía una firma «masónica». No hay duda de que ese presidente se dio cuenta y me escogió con preferencia a otros por mi pertenencia a la masonería. Nada más contratarme, me confesó su pertenencia al Gran Oriente de Francia.
Es decir, la red funciona...
En mis diversas funciones, fui requerido muchas veces por masones. Pero jamás entré en juegos de poder. Es una de las cosas que me decepcionaron de la masonería.
¿Cuál es la estructura masónica, los famosos «grados»?
Hay que diferenciar entre grados y oficios. En cuanto a los oficios, hay que tener el grado de maestro para ocuparlos. Cuando me convertí en maestro, rápidamente tuve puestos de oficial: Gran Experto, Maestro de Ceremonias, Segundo Supervisor, Orador, Venerable Maestro, etc. Si hablamos de grados, hay dos niveles: primero, las «logias azules», donde se encuentran los aprendices (1º grado), los compañeros (2º grado) y los maestros (3º grado); y segundo, los Altos Grados, que se supone son más espirituales, más esotéricos. Es a ese nivel donde se encuentra el aspecto más oculto de la masonería.
¿Cómo se entra en ese nivel?
No se puede pedir el ingreso en los Altos Grados. Al contrario, pedirlo es un riesgo cierto de que te rechacen. La única posibilidad es ser cooptado por masones que te juzguen digno de ello. Esos altos grados se reparten entre el 4º y el 33º, siendo los grados 31º, 32º y 33º puramente administrativos. El masón de 4º grado es pues superior, en el plan iniciático, a un maestro que sólo esté en el tercer grado. El 4º grado es el de «maestro secreto».
¿A qué nivel llegó usted?
Dimití tras unos años de integrar los altos grados, cuando había alcanzado hacía algún tiempo el 12º y debía pasar al 14º. Sus nombres son totalmente ridículos, pero significan el aspecto hermético de la masonería: 4º, Maestro Secreto; 5º, Maestro Perfecto; 6º, Secretario Íntimo; 7º, Preboste y Juez; 8º, Intendente de la Construcción; 9º, Maestro Elegido de los Nueve; 10º, Ilustre Elegido de los Quince; 11º, Sublime Caballero Elegido, 12º, Gran Maestro Arquitecto... Me faltaban casi 18 grados para alcanzar el grado 30. Estaba pues haciendo mi camino en los altos grados.
¿Es cierto que los grados inferiores ignoran quiénes son los grados superiores?
Como usted dice, los masones de grados «inferiores» no saben nada sobre los grados «superiores». En efecto, los masones que están en los grados inferiores (en las logias azules) no saben quién está en los Altos Grados, ni cuáles son sus símbolos o la naturaleza de sus trabajos. E incluso cuando formas parte de esos Altos Grados, no sabes quién, dentro de ellos, está por encima de ti. En este punto, la masonería tiene un funcionamiento muy estanco y cultiva el «secreto dentro del secreto».
¿No enrarece eso el clima?
Tienes la sensación de estar siendo constantemente observado por personas que te «juzgan» o valoran tu capacidad para pasar a un grado superior. Pero tú no conoces las «reglas del juego», porque los contenidos de los grados superiores, desde que eres aprendiz, jamás se te comunican antes de que accedas a ellos.
¿Por qué decidió dejar la masonería?
Creo que se trató sobre todo de una experiencia de fe. Ser masón y católico: ¡Imposible! Es verdad que había ciertas cosas que no me gustaban en la masonería. Pero no existe ningún grupo humano ni ideología que sean perfectos. Sólo Dios es a la vez perfecto e infinito. No hay que olvidar que somos imágenes suyas, aunque muy imperfectas. En realidad, mi decisión de abandonar la masonería y mi retorno a la fe están vinculados. Dimití, sobre todo, porque me di cuenta de que no podía buscar a Dios en la masonería. Y luego está, claro, la cuestión de Cristo.
¿A qué se refiere?
El Cristo que invocan los masones no es para nada el Cristo de los cristianos. Para ellos es un sabio, un filósofo, como mucho un gran iniciado (¡!). Mientras que, para los cristianos, Él es Dios encarnado, muerto en la Cruz para salvarnos. Sólo cuando comprendí, primero intuitivamente, luego con mi inteligencia, y luego con mi corazón y mi espíritu, que el camino masónico era incompatible con mi relación con Cristo, o que constituiría un obstáculo en el camino que Él me pedía seguir, decidí dimitir.
¿Puede relatarnos su conversión personal al catolicismo?
Puesto que yo estaba bautizado, no fue realmente una conversión, sino un retorno a la fe. Aunque la conversión de un cristiano dure toda la vida. Pienso que el sacramento del bautismo actuó y me llevó hacia la luz de Cristo, y al mismo tiempo me alejó de la luz artificial, simplemente humana, de la masonería. La palabra luz es evocadora. Porque la masonería está íntimamente ligada a lo que en Francia denominamos Las Luces. Mientras que el cristiano utiliza la palabra Luz, en singular.
¿Cuál es la diferencia?
Pues que, si bien pueden existir «luces» diversas, sólo son humanas. Por el contrario, Dios es «la Luz». Los masones, aunque lo mencionan mucho, no han comprendido el primer versículo del Evangelio de San Juan : «Y la luz se hizo en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron» (Jn 1,5). ¡Como se ve, es una cuestión de «una» Luz, y no de «las» Luces!
¿Cuánto duró su proceso de retorno a la Fe?
Un periodo bastante prolongado. Me resistí durante mucho tiempo a la llamada de Cristo. Nunca he hecho rápidamente las cosas importantes. ¡Y estaba muy ciego! Tenía necesidad de estar seguro de que tomaba el camino correcto. Conocí a un sacerdote franciscano hace unos quince años. Fue una revelación. Tuve entonces la certeza de la presencia de Cristo en mi vida. Volví a rezar.
Luego, algunos años después, escuché la voz de Cristo en una capilla. Y como todavía me resistía, pese a todo, a Su Amor, recibí en Lourdes una gracia particular e inesperada. Fue entonces cuando decidí, ante el increíble acontecimiento que acababa de vivir, hacer un retiro en una abadía. Allí comprendí que Cristo me buscaba más que yo a Él. Y entonces, simplemente, le amé, con un amor inmenso, lamentablemente muy débil ante Su Amor por nuestra pobre humanidad.
¿Puede hablarnos de esa experiencia en Lourdes?
Describo todo esto en mi libro. No me gusta hablar de ello, porque es una experiencia muy personal. Pero tenía que decirlo. Después de todo, no me pertenece.
¿Sufrió algún tipo de amenaza cuando abandonó la masonería?
No exactamente. No puedo decir que me hayan amenazado. Maurice Caillet cuenta que a él, sí. Y una mujer, autora de un libro sobre la masonería que cito en el mío, dice que ha sufrido amenazas físicas. En cuanto a mí, ¡ya veremos en el futuro! Por el momento, lo que sí puedo asegurar es que todos los masones que conocía me han dado la espalda. Ni uno me llama por teléfono. Algunos me evitan por la calle. Lo lamento sinceramente, y rezo por ellos. Sólo mantengo contacto con tres o cuatro con quienes tengo lazos de amistad, más que masónicos. ¡Veremos si dura !
¿E insultos?
Insultos, sí, en ocasiones muy virulentos, por parte de algunos masones. Lo que más molesta a los masones es la publicación de mi libro y las conferencias que estoy pronunciando. Esto confirma que no es fácil expresar con comodidad una opinión contraria a la doxa masónica. Significa igualmente que mi libro dice verdades que molestan realmente a la masonería.
¿Intentaron disuadirle de que se fuera?
Algunos hermanos y hermanas de los Altos Grados me pidieron que reflexionara antes de irme, e intentaron convencerme de que me quedase. Tuve discusiones francas y serenas con ellos, pero me era imposible quedarme en la masonería. La llamada de Cristo era demasiado fuerte, y los dos caminos demasiado incompatibles.
¿No es compatible la pertenencia a la masoneria con ser cristiano?
Si uno es totalmente sincero, no se puede en absoluto ser masón y cristiano, y menos aún católico. Explico en mi libro, y aún más en mis conferencias, mediante numerosos ejemplos tomados del ritual y de la filosofía masónicos, las razones de esta incompatiblidad.
Incluso canónica...
La Iglesia sigue excomulgando a los católicos que sean masones. Esta excomunión se basa sobre numerosos puntos fundamentales de incompatibilidad. Se trata de una decisión que la Iglesia ha madurado, tras haber estudiado los rituales. Yo lo confirmo tras una experiencia de veinticinco años en la masonería.
¿Qué razones doctrinales hay para esa oposición?
Un ejemplo: para la masonería, la Verdad es subjetiva, cambiante, contingente, inmanente y construida poco a poco por el ser humano. Para la Iglesia, la Verdad es objetiva, definitiva, establecida, trascendente, esencialmente divina. Ahora bien, no se puede creer en dos versiones antinómicas de la Verdad. No se puede tener fe en una cosa y en su contraria: o la Verdad viene de los hombres, o viene de Dios.
Antes mencionaba usted también discrepancias en temas morales...
Sí, es otro caso: la masonería no reconoce una moral divina. No hay ninguna referencia a la ley natural en la masonería. La moral es cultural, social y cambiante. Mientras que la Iglesia reconoce la moral y la ley naturales en cuanto que vienen de Dios. Para la Iglesia, hay una definición precisa del Bien y del Mal. No así para la masonería, para quien son dos ideas cambiantes. Además, los fundamentos filosóficos de esta antinomia tienen implicaciones prácticas que hacen imposible la «doble pertenencia», como el aborto, el divorcio, el matrimonio, etc. Sobre este último punto, por ejemplo : para la Iglesia el matrimonio es un sacramento eterno. Para la masonería, es una unión revocable.
Es conocida la influencia de la masonería en la política francesa. ¿Hay mucha diferencia segun quién gobierne?
En principio, no hay diferencia política entre derecha e izquierda en relación a la masonería. Pero, en la práctica, es evidente que la masonería, en Francia, tiene una referencia muy escorada a la izquierda. También actúa en la derecha, pero de manera más discreta y, sobre todo, menos eficaz.
Por ejemplo, en mi libro demuestro que los dos gobiernos franceses bajo la presidencia de François Hollande, el de Jean Marc Ayrault y el de Manuel Valls, incluyen un número anormal e increíblemente alto de masones. Ahora bien, son precisamente estos gobiernos los que han traído las leyes sobre el matrimonio homosexual, el intento de imponer la ideología de género en las escuelas, y el debate sobre las madres de alquiler. O la transformación de la laicidad en secularización de la sociedad. Todo induce a pensar, en efecto, en una importante infuencia real de las ideas masónicas en la vida política. Porque esas ideologías nacen de las ideas de la masonería, que está en una especie de «revolución social permanente».
Es la ideologia relativista, dueña y señora de Occidente...
La ideología relativista es el fundamento mismo de la distorsión masónica. No es pues sorprendente que se haya instalado en Occidente, y en particular en Francia, donde la masonería, y en particular su obediencia mayoritaria, el Gran Oriente, mantiene desde hace trescientos años una lucha feroz contra la Iglesia católica.
¿Y eso lo reconocen los masones?
Vincent Peillon, ex ministro socialista en el gobierno Ayrault, explica claramente en sus escritos y entrevistas hasta qué punto el ideal masónico, sobre todo desde principios del siglo XX, está en el origen del envío de maestros a la Francia rural, con el fin de oponerse a los sacerdotes y fundar una ideología relativista con un fondo de anticlericalismo. También lo dice, sin ambigüedad alguna, Paul Gourdeau, antiguo gran maestre del Gran Oriente de Francia, a quien cito en mi libro: para la masonería, se trata de un combate contra la fe cristiana. ¡Para la masonería, no se trata de una cuestión de detalle, sino de una visión global de la sociedad !
Por último, ¿ha encontrado en la Iglesia la respuesta a sus inquietudes?
Para ser totalmente claro, yo no tenía inquietudes. Si simplemente hubiese tenido una inquietud existencial, habría podido ser colmada por la labor o el ritual masónicos, o ¿por qué no ? por una sencilla psicoterapia. No es eso: yo buscaba. Buscaba a Dios. Que nuestra presencia en la tierra resulta de la voluntad de nuestro Creador, eso es una evidencia. Pero hay que saber qué poner bajo esa palabra. Incluso Jacques Monod, premio Nobel e inventor de la teoría del Azar o la Necesidad como explicación de la vida, reconoció que la complejidad de la vida era tal que no podía ser resultado sólo del azar, y todavía menos de la necesidad.
¿Y encontró a ese Dios?
Para mí, la cuestión era saber si ese Creador es el dios de los masones, es decir, el Gran Arquitecto del universo, una especie del Relojero de Voltaire, un principio indefinido... o bien el Dios Todopoderoso, a la vez «Elohim el Creador, Yahvé el Dios amante, Adonaï el Dios Todopoderoso». Es decir, el Dios de los cristianos: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Encontré que Dios no es un vago principio. Es ante todo un Dios personal, a quien me puedo dirigir, que escucha mis oraciones, a quien adoro, y que nos ama hasta el punto de haber descendido a la Tierra para morir en la Cruz por nuestra redención.
Lo que encontré en la Iglesia, que no se puede encontrar en la masonería, es el camino que lleva a Dios: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14, 6). Ésa es la Verdad esencial que Jesús nos trae y que la masonería nos quiere negar. El objetivo explícito de la masonería es prometer a todos la felicidad en la tierra. Soy testigo de que fracasa en ese objetivo.
Y usted, ¿es feliz?
Para responder a su pregunta: sí, soy feliz. Pero no en el sentido en el que lo entendería la masonería. Porque soy feliz como se es feliz cuando uno se sabe real y auténticamente amado. Amado por Dios. Como es el caso de todos los hombres y de todas las mujeres. ¿Cuándo querrán unos y otras abrir su corazón al Señor?
(artículo extraído de: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=22705)