"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

lunes, 4 de noviembre de 2013

La Virgen de Guadalupe en batalla contra la Santa Muerte por la devoción de los mexicanos


 
Imagen del ídolo demoníaco llamado "Santa Muerte"

Cuidado con el paganismo.
La Santa Muerte, es una devoción no oficial que rinde culto a la figura esquelética de la guadaña en mano. Su difusión está ligada a la delincuencia organizada, la desesperación y las antiguas tradiciones mexicanas; y su crecimiento ha sido sustantivo en los últimos tiempos, por eso decimos que se comienza a establecer una batalla con la Virgen de Guadalupe.
Veamos cómo se interpreta desde la frontera mexicano-estadounidense.



Entrando en una tienda de comestibles mexicanas o botánicas – una tienda que vende hierbas y remedios populares –, es probable que usted vea las veladoras – velas religiosas altas en frascos de vidrio – alineadas. Hay velas de devoción a Nuestra Señora de Guadalupe, el Sagrado Corazón de Jesús y San Judas. Y a menudo en la línea de los santos e imágenes religiosas están las velas de la Santa Muerte.
QUIEN ES LA FLAQUITA
La Santa Muerte por lo general se representa en velas o en estatuas como un esqueleto vestido con largas túnicas o un vestido de novia. A veces tiene una peluca, a veces lleva una guadaña, a veces de pie sobre la tierra. Se ha convertido en el patrón favorito de los narcotraficantes que transportan droga por la frontera México-Estados Unidos, donde las capillas a ella se pueden encontrar a lo largo de los bordes de la carretera.
Muchos, si no la mayoría de sus seguidores, se llaman a sí mismos católicos.
Sin embargo, la Santa Muerte no es ningún santo. Santos, después de todo, son personas reales, no personificaciones de una experiencia universal, que viven con Dios en el cielo, de acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica. Pueden ser intermediarios o intercesores ante Dios, escuchando las oraciones de los fieles y pidiendo a Dios que haga milagros.
Sus seguidores creen que la Santa Muerte concede favores por su cuenta, y no todos ellos son el tipo de favores que la gente piense que Dios aprueba.
Eso es parte de su atractivo, dijo R. Andrew Chesnut. Chesnut escribió “Devoted to Death: Santa Muerte, the Skeleton Saint” para ayudar a familiarizar a la audiencia de habla Inglesa con La Flaquita, (uno de sus muchos apodos).
“La gente está dispuesta a pedirle favores que no van a pedir a otro santo”, dijo Chesnut. “Usted no ora a otro santo para que su cargamento de cocaína llegue de forma segura.”
PATRONA DE LOS DELINCUENTES
Tal vez así es como se convirtió en el más conocido patrón, por elección, para aquellos que están en el lado equivocado de la ley, traficando drogas o secuestrando personas para cobrar un rescate.
Estas personas suelen optar por la Santa Muerte de la vela negra – un color que Chesnut dice rara vez se ve en los santuarios públicos, pero a menudo es fotografiado en las casas de los criminales mexicanos después de que se les detiene. 
Ella también es a menudo vista como alguien que puede ayudar a una mujer encontrar a un hombre, o mantener al hombre que ella tiene, como una patrona ruda de la justicia y la venganza, portadora de la salud, riqueza y sabiduría.
La más popular de sus velas es la que tiene siete colores, que reúne todos los poderes que la Santa Muerte tiene, dijo Chesnut.
La mayoría de los católicos de habla inglesa nunca han oído hablar de la Santa Muerte, incluso si han visto alguna imagen suya. Puede ser que hayan visto las calaveras de azúcar que los niños comen en el Día de los Muertos, o visto los esqueletos juguetones que son abundantes en el imaginario mexicano. Pero estos están destinados a quitar un poco el miedo a la muerte, a no dar a la muerte el poder de Dios – el poder que algunos de los que adoran a la Santa Muerte creen que ella tiene.
ORÍGENES
De donde proviene la Santa Muerte no está claro, pero Chesnut traza paralelos a La Parca, una forma femenina del Grim Reaper (esqueleto con una guadaña) que los españoles que evangelizaron América Latina utilizan en sus imágenes. Ella se combinó con probabilidad con Mictecacihuatl, la diosa azteca de la muerte.
Sin embargo, La Parca, al igual que Grim Reaper, no han sido vistos en el mundo cristiano como dadores de favores benéficos. Otras culturas de América Latina tienen los santos esqueletos, pero ellos son hombres, y generalmente se basan en personas reales, aunque sólo ligeramente.
La Santa Muerte parece ser una figura de la religión popular de México, y muchas de sus devociones incluyen invocaciones a Jesús, la Trinidad y Dios el Padre. Muchas de las novenas prescriptas incluyen oraciones católicas tradicionales, así, como el Padre Nuestro.
Archivos de la Inquisición de finales del siglo 18 hablan de una “idolatría indígena” de la muerte, escribe Chesnut, pero después de eso, no hubo referencias a La Blanquita (la Dama Blanca) hasta mediados del siglo XX, cuando fue vista generalmente como alguien que podría traer al marido o al novio de nuevo.
Ella comenzó a obtener más atención en la década de 1980 como patrona de los criminales, y el número de devotos se ha disparado en las últimas décadas.
LA CONFUSIÓN SOBRE LA SANTA MUERTE
Algunos católicos mexicanos o mexico-americanos pueden estar familiarizados con ella, y verla como una parte más de su fe. Sacerdotes de los Estados Unidos informan que tienen feligreses que llevan las imágenes de la Santa Muerte a la iglesia para que las bendigan.
El Padre Esequiel Sánchez, párroco de la Parroquia de San Beda el Venerable en el lado suroeste de Chicago, dijo que le ha sucedido un par de veces.
“Ellos quedan siempre sorprendidos cuando les dices que no puedes bendecirla”, dijo el padre Sánchez, ex director del ministerio hispano de la Arquidiócesis de Chicago. “Podría haber sido una devoción que su abuela tenía, no es una cosa nueva. Pero no deja de ser una superstición.”
Algunas personas están dispuestas a abandonar la Santa Muerte cuando entienden lo que es, y no es. Otros necesitan más catequesis para entender por qué no pueden ser buenos católicos y ofrecer oraciones a la muerte, el último enemigo que Jesús venció.
“Es una oportunidad para la catequesis”, dijo Sánchez. “Y como cualquier catequesis, puede ser aceptada o rechazada.”
CONTRARIA  A LA NOCIÓN CRISTIANA DE LA MUERTE
Miles de personas rinden culto a la Santa Muerte en “misas” en la Ciudad de México, e iglesias dedicadas a ella se han abierto en Los Ángeles y algunas de las ciudades del suroeste del país.
Los obispos católicos de Estados Unidos no han hablado de la Santa Muerte, pero los obispos mexicanos, dijo Chesnut, y el gobierno mexicano tumban sus altares al borde de la carretera.
Sin embargo, Chesnut dijo que no cree que el apoyo de la represión del gobierno a la Santa Muerte sea una estrategia ganadora para la Iglesia, especialmente en las zonas donde el aumento de la devoción se atribuye al menos en parte, a la falta de atención para enseñar a la gente acerca de la fe.
Una de las cosas que ha atraído a la gente a la Santa Muerte es que la muerte es imparcial, explicó Chesnut, que procede de la misma manera para los ricos y los pobres, los poderosos y los débiles. La Iglesia con demasiada frecuencia en México es vista como estando del lado de los ricos y los poderosos, dijo, y la Santa Muerte parece estar utilizando su guadaña para apretar un poco las clavijas, como sus seguidores creen que puede hacer con sus enemigos.
“Es una expresión de desesperación de la gente”, dijo el padre Sánchez. “Es una manera como la gente está tratando de sobrellevar la situación. Los santuarios, las ofrendas, las promesas… su comportamiento, es muy pagano.”
La idea toda, dijo, es una corrupción de la noción católica de la “santa muerte”, que ocurre cuando una persona está en un estado de gracia, después de haber tenido la oportunidad de los sacramentos, y tiene un “paso seguro” a la vida eterna – lo contrario de lo que promete la Santa Muerte.
Fuentes: Michelle Martin para Newsweekly OSV, Signos de estos Tiempos

domingo, 3 de noviembre de 2013

El neo ateísmo agresivo y totalitario que pone en cuarentena a los cristianos



El Prefecto de la Doctrina de la Fe habla sobre el ateísmo intolerante.

Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, antes de su famoso artículo sobre la santidad del matrimonio indisoluble, publicó otro en L´Osservatore Romano, también de gran calado, sobre las tendencias del llamado “nuevo ateísmo”, un ateísmo militante, proselitista, por lo general bastante grosero y de bajo calado filosófico e intelectual.

Müller analiza esa «visión del mundo seudocientífica» que tiene un «programa político totalitario» de «poner en cuarentena» a quien cree en Dios.
Decía, entre otras cosas, Johann Wolfgang von Goethe: «La vida es demasiado breve para beber vino malo». En esta sugestiva agudeza se reflejan las visiones multicolores de tipo epicúreo que caracterizan a las élites postmodernas.
A la obstinación infantil de este nihilismo quisiera oponer el optimismo de la visión cristiana del mundo y del hombre. El optimismo que San Pablo expresa con entusiasmo en su Carta a los Romanos:
«[Vuestra caridad sea] con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración; compartiendo las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad» (12, 12-13).
Es un hecho que la vida sobre la tierra es breve; y a medida que pasa el tiempo el hombre percibe cada vez más la brevitas vitae como un desafío existencial.
Pero éste es, precisamente, el punto: el beneficio del tiempo tiene sentido como recurso para despertarse del sueño de la ideología de la autorrealización, de la visión del hombre que se apoya en sí mismo.
«La vida es demasiado breve para desperdiciarla con una mala filosofía». Diciéndolo con palabras de la Gaudium et spes:
«Sin embargo, ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones más fundamentales: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es el sentido del dolor, del mal, de la muerte, que, a pesar de tantos progresos hechos, subsisten todavía? ¿Qué valor tienen las victorias logradas a tan caro precio? ¿Qué puede dar el hombre a la sociedad? ¿Qué puede esperar de ella? ¿Qué hay después de esta vida temporal?» (n. 10).
El ateísmo es la afirmación de que Dios no existe. No hay nada nuevo en esto. El salmo de David (14, 1), hace tres mil años aproximadamente, ya hablaba de esto:
«Dice en su corazón el insensato: ¡No hay Dios!».
Las estadísticas más recientes revelan un aumento vertiginoso de los “convertidos” al ateísmo: más del diez por ciento de la población mundial se declara atea.
¿Por qué cada vez más personas son ateas? ¿El ateísmo es realmente esa actitud lógica que los ateos sostienen que es? ¿Por qué libros como El gen egoísta y El espejismo de Dios de Richard Dawkins o Dios no es bueno de Christopher Hitchens, están en la lista de los más vendidos?
Benedicto XVI, en su carta al ateo Piergiorgio Odifreddi, ha afirmado que Richard Dawkins propone una especie de «ciencia ficción».
Michael Blume, el famoso biólogo evolutivo y teólogo, ha confirmado que «en sus afirmaciones, Benedicto XVI tiene totalmente razón».

Richard Dawkins, en sus obras, habla del concepto de “memética”. Del mismo modo que los genes difunden la información biológica por procreación, así los “memes” difunden la información cultural por imitación. Las ideas y las opiniones pasarían de una cabeza a otra como “memes” invisibles. Dawkins ha aplicado esta teoría para criticar la religión: para él, los credos religiosos serían como un virus que ataca al hombre enfermo.
Blumer afirma que los “memes”, a pesar de los numerosos propósitos, no han sido definidos; y tampoco se ha publicado aún ningún estudio empíricamente sostenible. En 2010 todos los “meméticos” abandonaron esta teoría.
Sólo Richard Dawkins no se ha pronunciado sobre al fracaso científico de esta propuesta (“Religionswissenschaftler bestätigt Benedikt-Urteil über Dawkins”, www.kath.net, 30 de septiembre de 2013), tal vez porque el ateísmo moderno pretende justificar, de manera aparentemente científica, el proceso de descristianización de la civilización europea y norteamericana, iniciado en el siglo XVII, y promover un estilo de vida hedonístico marcado por el lucro y el beneficio.
El llamado “neo-ateísmo”, de hecho, no propone ninguna nueva fundación respecto a las formuladas claramente por David Hume y todos aquellos que han pertenecido, o pertenecen, a la categoría de los empiristas y de los materialistas.
La novedad está en el hecho de que en el horizonte de la teoría evolucionista y neurofisiológica se cumple un esfuerzo por ampliar el enfoque típico de las ciencias naturales, en modo tal que la astrofísica, la biología y la investigación sobre el cerebro llevan a una visión científica del mundo, considerada objetiva, que no concede espacio al hombre como persona, como sujeto responsable de sus actos, como tampoco a su relación personal con Dios.
Esta visión seudocientífica del mundo, promovida por el neo-ateísmo, es exaltada como un programa de opinión que hay que imponer a toda la humanidad y según el cual, a la persona que crea en la existencia de un Dios personal no hay que concederle el derecho a la existencia, ni mental – pues al haber contraído el “virus divino” hay que ponerla en cuarentena –, ni física (hay que considerarla una parásito).
Si miramos el ateísmo político, sembrado por el nacionalsocialismo en Alemania o por el programa estalinista de extinción de la Iglesia llevado a cabo en la Unión Soviética, resulta aún más evidente el carácter intolerante e inhumano del neo-ateísmo.
Está claro que el llamado ateísmo científico tiende a imponerse como una visión global del mundo y, por tanto, como programa político totalitario.
Al principio de la era moderna asistimos a la oposición entre empirismo y racionalismo y, por consiguiente, al intento de resolver el dualismo en favor de una de estas dos vías de acceso a la realidad.
¿Puede el pensamiento apropiarse del mundo material? O, al contrario, ¿la razón no es otra cosa que una función del proceso evolutivo?
El hombre, como sujeto pensante, ¿es solamente parte de un momento de la diferenciación de la materia, sujeto a las leyes de la selección natural como un producto, carente de sustancia, de una totalidad integral que incluye todo?
Robert Spaemann resumió bien el concepto de modernidad en sus repercusiones negativas sobre el hombre como persona, como ser con capacidad moral e intelectual propias:
«La visión científica del mundo quita al yo y al tú, a la breve vida del individuo, su complejidad y su significado, el ser la representación única de lo incondicionado, en beneficio de un desarrollo colectivo, que es de por sí verdadero portador de significado» (Gesammelte Reden und Aufsätze i, 14).
Este enfoque tiene sus propias raíces en el empirismo de David Hume, según el cual «nunca vamos más allá de nosotros mismos» (cfr. Gesammelte Reden und Aufsätze ii, 9), lo que constituye una visión limitada que no tiene en cuenta las capacidades evidentes del intelecto de ir más allá de lo inmediato.
De la condición intrínseca del hombre, como ser esencial dotado de tendencia al conocimiento de la verdad y del bien y, por tanto, a la realización de la propia persona que existe en una naturaleza corporal-espiritual, se ocupan poco los descubrimientos de la reciente investigación de tipo evolucionista y de la neurobiología, que se limitan a considerar las condiciones materiales de la razón y de los actos de la voluntad del hombre, y cuya interpretación seudocientífica se superpone a una filosofía basada sobre el materialismo monista.
El verdadero proyecto de la modernidad, con su innegable valor de humanización, alcanza su objetivo sólo si la diástasis entre el empirismo y sus derivados, – el materialismo, el positivismo y el racionalismo -, que tiende a transformarse en monismo de tipo idealista, es superada.
Fuentes: Valores Religiosos, Signos de estos Tiempos

sábado, 2 de noviembre de 2013

¿Qué hacer cuando un familiar o amigo está en una secta?


¿Qué hacer cuando un familiar o amigo está en una secta? El portal católico Aleteia ha publicado la respuesta del experto Vicente Jara, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). Según él, nunca hay que perder la esperanza, y por eso propone unas pautas para saber cómo actuar, que resumimos a continuación.
Como respuesta general a la cuestión, Jara afirma que se puede ayudar a un familiar o amistad a salir de una secta. No hay que perder la esperanza. Pero más que un acto concreto será un proceso, muchas veces largo. En este proceso deberá implicarse la familia, los amigos, y especialistas en sectas y en psicología clínica.

Salir de una secta
La secta nunca es un lugar adecuado en el que estar. Sabemos además que de las sectas se sale. Muchas personas permanecen, pero muchas otras logran salir. En definitiva, cuando dentro del grupo no se satisfacen las expectativas y uno cree que fuera puede lograrlas, y además se da un detonante capaz de vencer la resistencia al cambio, se produce la salida de la secta. No es fácil, es un proceso difícil y doloroso.
Hoy en día, dentro de las agrupaciones sectarias, existen muchas que son de estructura menos rígida, más “light", más volubles, más permeables en la forma de entrar y también de salir, sobre todo en la Nueva Era. En ellas las personas entran y salen con gran libertad, dejan un grupo, dejan un sanador o gurú, y van a otros.
Las sectas siempre engañan, pero también ofrecen cubrir necesidades en los adeptos. Además, son lugares que impiden el flujo y movimiento de información con el exterior, los sentimientos, comportamientos y pensamientos del adepto mediante procesos de premio y castigo, mediante anulación del sentido crítico y coerción psicológica.

Tipos de adeptos
a) Niños. Si es menor de edad la protección legal y la subordinación a sus padres es clave en un Estado de Derecho. Aquí el mayor problema está en los casos de sectas donde los padres han entrado con niños, o incluso peor, donde los niños han nacido ya dentro de la secta.
b) Adolescentes. Periodo complicado en el que, sin embargo, al ser menores de edad, la actuación de psicólogos y especialistas en sectas suele ser en general altamente positiva.
c) Adultos. El gran problema estriba en cuánta libertad de actuación existe en las
d) Enfermos y mayores. Son un colectivo muy expuesto a las sectas, que sólo buscan su dinero y bienes. Por la debilidad propia, son fácilmente manipulables. A veces la captación de las sectas ocurre en los mismos hospitales y centros de salud. También está el caso de personas enfermas, que no encontrando soluciones en la medicina oficial científica, acuden a todo tipo de sanadores

Pistas para la ayuda
- Alta implicación de la familia, amigos, profesores, agentes de pastoral, sacerdotes, etc
- Contar con la ayuda de especialistas en sectas, psicólogos, y a veces, de abogados.
- Es un proceso, a veces lento y doloroso, con recaídas y retrocesos. No perder la esperanza.
- A veces el afectado ha huido de una situación familiar o social desesperada, o buscando lo que no tenía o no encontró en su entorno. Es necesario sanar y restablecer las condiciones previas.
- No calificar al grupo como secta, lo que siempre tiene connotaciones negativas.
- El afectado debe ir poco a poco reconociendo al grupo como una secta, pero ha de hacerlo por sí mismo, nunca de manera directiva por parte de otros. Sólo así él irá viendo por sí mismo la realidad del grupo sectario.
- No cortar nunca las vías de comunicación con el afectado. Estar disponibles para que el afectado hable con confianza. Escucharle y no aleccionarle.
- Ofrecer siempre cercanía y amor incondicional al afectado. La mayoría de los adeptos permanecen en la secta por el que dirán sus familiares y amigos al volver.
- En los primeros momentos la persona puede estar muy alejada de sus familiares y amigos. Ser pacientes, el afectado ha sido dañado en sus juicios lógico-críticos y en sus propios sentimientos.
- El diálogo con el tiempo deberá ser más frecuente, más íntimo, más profundo. Irá dándose de manera natural y gradual. Al principio no abordar temas conflictivos o profundos, sino entablar diálogo general y superficial de temas cotidianos.
- Interés real en las actividades y en el grupo sectario en el que ha estado o está. El afectado ha de notar y sentir de manera efectiva que “sus cosas” son importantes para sus familiares y amigos.
- No agobiar al afectado con llamadas telefónicas o mensajes. Estar disponibles para él; él irá recuperando la confianza y venciendo los miedos que le han construido contra su mundo anterior.
- Conforme se va obteniendo información del grupo sectario y los procesos de captación vividos hay que ponerlos en conocimiento de especialistas en sectarismo y psicólogos especializados.
- Valorar lo que el grupo ofrece de positivo, pero mostrar que no todo es tan perfecto en esa agrupación. O que hay más motivaciones y fines que los simples y aparentes. Hacerlo a modo de sugerencias.
- Distinguir ante el afectado entre los integrantes de las bases y los líderes de la secta.
- Evitar buscar culpables.
- No dar dinero al afectado sino ayudarle de manera directa en lo que necesite.
- Volver a traer al recuerdo del afectado momentos alegres del pasado.
- Ayudar al afectado a proyectarse de manera feliz, libre y autónoma, en un futuro que él construya al margen del grupo sectario.
- Buscar asesoramiento jurídico si fuera necesario.
- Contar con la ayuda de especialistas en esta problemática y no acometer en solitario un proceso de este tipo.
- Acudir a Dios pidiendo por el afectado y por el buen desarrollo del proceso de ayuda.
- Se puede pedir ayuda a la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). Secretaría de España: ries.secr@gmail.com. Secretaría de Iberoamérica: ries.america@gmail.com.

Para saber más
LIBROS:
- José Mª Baamonde, La manipulación psicológica de las sectas, Paulinas, Madrid, 2003.
- Varios autores de la RIES, “Sectas y familia”, revista Familia, Instituto Superior de Ciencias de la Familia, Universidad Pontificia de Salamanca, nº 44, Salamanca, 2012.
- Manuel Guerra, Las sectas. Su dimensión humana, sociopolítica, ética y religiosa, EDICEP, Valencia, 2011.
AUDIOS:
- Vicente Jara, “Conoce las sectas", Radio María España, programas “Ayudando a salir de la secta” (I), (II) y (III).

El artículo íntegro, en Aleteia.

Las brujas sí que existen, y que las hay, las hay, e invocan al Demonio


En 1982, vivía en Inglaterra en una ciudad llamada Bexhill-on-Sea. Estaba recién ordenado como sacerdote anglicano y trabajaba en mi primera parroquia. Muy cerca de la antigua parroquia había un aquelarre de brujas cuyo líder decía ser el sucesor de Aleister Crowley.

Aleister Crowley fue un ocultista inglés al que le gustaba describirse como “el hombre más perverso del mundo”. Fue un sinvergüenza que se daba pábulo a sí mismo, un fraude y un charlatán, pero también un  educado, inteligente y voluntarioso satanista. Era realmente perverso y se vio involucrado en todo tipo de perversiones viles, adicciones y prácticas ocultistas inimaginables. Murió en Hastings, al sur de Inglaterra en 1947, la ciudad más próxima a Bexhill siguiendo la costa.

Las “brujas” que decían ser sucesoras de Crowley eran muy conocidas en la ciudad. Vivían en una especie de comuna hippie, y su líder, un hombre lujurioso de unos cincuenta años, frecuentaba todos los pubs. Abundaban los rumores sobre el consumo de drogas, inmoralidad sexual, corrupción de gente joven y prácticas oscuras y ocultistas.

Siendo un sacerdote joven, me encontré con varios jóvenes que se habían involucrado con dicho aquelarre. Una tarde, fui testigo de cómo un sacerdote mayor consiguió exorcizar a una joven de quince años de lo que parecía ser una posesión demoníaca, dicha joven había pasado tiempo con las brujas. Las historias que los jóvenes contaban eran de acciones y comportamientos enfermizos y terroríficos. Más de una vez, tuvimos que tratar con influencias espirituales que eran oscuras, destructivas y demoníacas.

¿Las brujas son reales? Por supuesto que lo son. ¿Son mujeres de piel verde, sombrero puntiagudo y verrugas en la nariz que llevan un caldero? Por supuesto que no. ¿Acuden a una Academia que se llama Hogwarts, juegan a una forma de hockey en sus escobas y luchan contra animales míticos? Por supuesto que no. Todo esto es un intento de hacernos creer que las brujas no existen.

La brujería sobrevive y con buena salud en nuestra era moderna y secular. Recibe el nombre de “Wicca” y sus adeptos crecen exponencialmente. Los seguidores de la wicca dicen ser los paganos modernos. Ellos afirman recurrir a los poderes de la naturaleza para cuidar a la gente, leer el futuro y poner a las personas en contacto con sus seres queridos que han muerto. La religión moderna Wicca proviene de otro inglés, Gerald Gardener, que en 1950 sintetizó varias formas de paganismo antiguo en un nuevo batiburrillo de paganismo.

Para simplificar, los paganos dicen rendir culto a los dioses y diosas del mundo antiguo. Los primeros cristianos entendieron muy claramente que los dioses y diosas paganos eran demonios. Entendieron que los ritos paganos eran sacrificios realizados a los demonios, que a través de los ritos paganos de iniciación, los devotos se entregaban a sí mismos a los demonios. Como resultado, los adoradores paganos eran poseídos frecuentemente.

¿Es posible que la gente actual convoque a los antiguos dioses y diosas y se ofrezcan a sí mismos para ser infestados por semejantes espíritus? Por supuesto que sí. C. S. Lewis comentaba sobre la locura de invocar a los malos espíritus, diciendo que se les llama, no habría que sorprenderse si éstos se presentan a la puerta.

Si una persona se implica en adivinación del futuro o de otro tipo – tarot, Ouija, sesiones de espiritismo, sanación con cristales, channeling o astrología – se están metiendo en el mundo de lo oculto. Si se involucran en ciertos tipos de psicología profunda – técnica de renacimiento, espiritualismo, visiones de otras vidas, espiritualidad nativa americana, espiritualidad ecológica y teología feminista – probablemente están dejándose llevar al ocultismo, también. El vago atractivo del movimiento New Age, así como su peligro espiritual, está bien explicado en el documento del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso llamado Jesucristo, portador del Agua de la Vida. Esta enseñanza oficial de la Iglesia subraya el peligro del movimiento New Age y nombra las diversas prácticas (aparentemente menos dañinas) New Age que pueden llevar a los creyentes al ocultismo.

¿Qué es lo mejor que podemos hacer cuando nos confrontamos con alguien involucrado en el ocultismo? Sería correcto hacerles frente y mostrarles los errores en sus creencias y prácticas, pero probablemente esto no haga mucho bien. Uno de los síntomas de la implicación en el ocultismo es una especie de ceguera espiritual, moral e intelectual. Como san Pablo dice en Romanos 1, 21.24, “se extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad”. Deberíamos recordar lo que el Papa Francisco ha dicho, “si no rezas a Dios, rezas al diablo”.

¿Qué hacer cuando tenemos que afrontar la oscuridad? Yo recomiendo ayunar en viernes, rezar algunos rosarios extra e invocar a los santos ángeles, especialmente a san Miguel. Esto no sólo haría salir a las brujas volando, sino que haría mucho bien a nuestra vida espiritual.

¿Qué es la Wicca?




Wicca es la reconstrucción y reinterpretación de religiones ancestrales pre-cristianas , fundida con elementos de modernidad como el romanticismo y el retorno a la naturaleza, el feminismo, el colectivismo, el ecologismo y el anticapitalismo.
12.04.2013 


1. ¿Cuál sería la definición de Wicca?

La Wicca es una religión más del Neopaganismo, si bien la originaria y la más numerosa. El Neopaganismo es un redescubrimiento y también una invención acrítica de religiones pre-cristianas ligadas a la fecundidad y la naturaleza. El Neopaganismo engloba corrientes religiosas de los antiguos celtas, de los germanos, de los escandinavos, de los indios de norte-américa, de los aborígenes australianos, de los indios mesoamericanos precolombinos, de religiones antiguas de Grecia, Roma, Egipto, Babilonia, India, Polinesia, etc., muchas veces reconstruidas con apenas rigor antropológico e histórico.

Wicca tiene un fondo y un origen anglosajón. De ahí se extendió a los EE.UU, Australia, Canadá, Nueva Zelanda,… asumiendo en sus distintas ramas y variantes elementos de otras culturas y religiones.

“Wicca” (masculino) y “Wicce” (femenino) son precedentes etimológicos de “Witch”, (brujo/a) en inglés. La Wicca es brujería, pero no es la brujería medieval europea; no es la magia negra (uso de muertos o espíritus, recurso a demonios, realización de hechizos y conjuros para causar daño); ni tampoco es la magia natural (propiedades ocultas de plantas, piedras, palabras, talismanes…) de esa época, ni de la Antigüedad, ya sea de Grecia, Roma o Egipto en los siglos previos y posteriores a la aparición del Cristianismo, si bien no puede verse totalmente ajena a algunos elementos de ella. Mucho menos Wicca es satanismo en cualquiera de sus formas. No obstante, muchos practicantes usan el término Wicca y “Witchcraft” (Brujería) de manera sinónima.

La Wicca pretende ser la religión ancestral natural y mágica de los pobladores primeros de las Islas Británicas antes de ser evangelizados por el Cristianismo. Este pretende ser su origen. No obstante, en gran medida es una neo-construcción de lo que aquello debió ser, pues en verdad aún hoy no es bien conocido del todo por los antropólogos, historiadores, fenomenólogos de la religión, y demás especialistas.

2. ¿Cuál fue su surgimiento?

En el año 1951 fue abolida la última “Witchcraft Act” (Legislación de Brujería) existente en Gran Bretaña -las cuales venían existiendo desde la época de Enrique VIII-, que era en ese momento el Acta de 1735. Por esta ley, quien decía que podía (no que lo lograra, sino que pretendiera poder hacerlo) conjurar espíritus, conocer cosas ocultas, predecir el futuro, realizar hechizos y encantamientos,… podía ser castigado con penas desde monetarias a encarcelación, o a ser expulsado del territorio. Al perder vigencia dicha Ley algunas personas empezaron a ser conocidas como brujos y brujas, los cuales decían haber estado escondidos de la luz pública por miedo a aquella legislación anti-brujos.

Uno de ellos era el ocultista Gerald Brosseau Gardner (1884-1964). Gardner fue miembro de grupos esotéricos como la Sociedad Folclórica, la Hermandad de masonería irregular Co-Masonería, la Orden Druida, o la Hermandad Rosacruciana de Crotona. De esta última afirmó –aunque con vaguedades y escasas referencias claras- que a partir de 1939 le iniciaron en la Wicca; es lo que él definió como el grupo de brujas de New Forest, las cuales, afirmaba, habían mantenido en la clandestinidad su religiosidad pagana pre-cristiana y por ellas le fue transmitida por iniciación a él.

En el año 1954 Gardner publicó "Witchcraft Today" (La Brujería hoy en día), y en el 1959 "The Meaning of Witchcraft" (El significado de la Brujería), si bien antes de la derogación de la “Witchcraft Act” publicó bajo el pseudónimo de Scire en el 1949 los rituales en su obra "High Magic´s Aid" (Ayuda para la Alta Magia). Gardner entendía la Wicca como Brujería, y posteriormente rescató para ella el término "Wica", que con el tiempo quedaría como "Wicca".

Gerald B. Gardner es el principal difusor de la Wicca, y de la teoría falsa de la existencia y continuidad de esta religiosidad a lo largo de los siglos, encubierta en la sociedad británica. Los orígenes de esta teoría y de la misma Wicca se encuentran en las ideas del romanticismo de final del siglo XIX y su vuelta a la naturaleza y las divinidades de la antigüedad. Hay además influencia del folclorismo inglés, grupos rosacruces, masones y ocultistas, como la Golden Dawn, o de autores como Aleister Crowley, Charles G. Leland, y obras como las de Margaret Murray o James Frazer. La obra de Margaret Murray, "The Witchcraft in Western Europe" (La Brujería en la Europa Occidental), de 1921, afirmaba que había una corriente subterránea de creencias y culto pagano que de manera continuada venía practicando su antiguo culto al dios cornudo, símbolo de la fertilidad (nada que ver con cultos satánicos). Según M. Murray se seguían reuniendo en "covens" (aquelarres o círculos) durante las lunaciones y en los ciclos estacionales principales, donde se comía y bebía, se danzaba, se daba rienda suelta a la sexualidad entre los miembros, dando así culto al dios cornudo que presidía el “coven”.

Lamentablemente para los creyentes en la Wicca, no hay indicios científicos fundados de que todo esto sea así; más bien parece ser falso. No existen pruebas que mantengan ninguna de estas tesis, y parece ser que más bien no ha habido ninguna continuidad de prácticas ocultistas, brujeriles o paganas durante tanto tiempo de manera establecida, coordinada y lineal en las islas británicas o en ningún lugar de Europa. Las tesis de M. Murray y de G. Gardner son fruto más de la fantasía y la especulación desenfrenada que del trabajo científico y concienzudo de un investigador. Hasta donde se ha certificado y demostrado los grupos más antiguos son de la década de 1930, con influencias folclóricas, romanticismo, teosofía, mitología, druidismo y magia.

Sin embargo, y a pesar de ello, sí podemos afirmar que la Wicca amalgama y concita prácticas pre-cristianas ligadas a la tierra y la naturaleza, al margen de tradiciones reales o de organizaciones existentes.

Otros brujos que en estas décadas de 1950-1960 decían también –falsamente- ser iniciados y sucesores de las líneas de brujos y brujas antiguos y tradicionales, son Robert Cochrane, Sybil Leek, Charles Cardell, Raymond Howard o Rolla Nordic, modelando entre todos lo que será la Wicca que se estaba constituyendo. Pero los libros de G. Gardner, sus numerosas apariciones públicas en los medios de comunicación y su ayuda como iniciador de diversos “covens” por el que surgieron multitud de grupos mágicos en las Islas Británicas, lo convirtió en el principal impulsor, aunque hemos de mencionar la ayuda de la sacerdotisa Doreen Valiente en la constitución de algunos de sus rituales Wicca.

3. ¿Qué características tiene la Wicca?

Wicca es la religión del dios de la fertilidad y la diosa madre de la naturaleza. Junto con las corrientes que la concibieron, corrientes esotéricas, ocultistas, herméticas, rosacruces y masonas, teosóficas y druídicas, mágicas y paganas, es una religiosidad que también da respuesta a los sentimientos de pan-urbanización y destrucción planetaria, a la necesidad de retorno a lo natural y la temporalidad marcada por los ciclos astronómicos, la identidad con las raíces legendarias y el localismo de la tierra, así como manifestación rupturista propia de la época en la que surgió, anti-normativa y pan-sexualista. El pasar de las décadas posteriores ha seguido influyendo en la Wicca asumiendo ideologías feministas y de los derechos de los gays, el pacifismo, la contracultura anti-capitalista, el ecologismo como ideología, los movimientos anti-nucleares, el neo-indigenismo o las corrientes anti-globalización e individualistas del consumismo.

Tras medio siglo de existencia Wicca la diversidad es tal que ha sido necesario establecer una gran tradición Gardneriana, denominada “British Tradicional Wicca” (BTW), que intenta mantener la pureza de su fundador, y englobaría la de G. Gardner, junto a la de Alex Sanders, marido de la sacerdotisa Maxine Morris, así como los aportes del matrimonio de sacerdotes de la Wicca, Stewart y Janet Farrar, así como la Wicca Algard, de Mary Nesnick.

Sin embargo, la existencia de otros linajes o denominaciones (como Cochrame, Feri, Seax-Wicca, de Raymond Buckland, que introdujo la Wicca en EE.UU, o incluso la Wicca Diana, fuertemente feminista), y sobre todo las ramas eclécticas y sincretistas de tantos practicantes Wicca en la actualidad, que la viven y desarrollan sin apenas normas comunes y al margen de tradiciones previas, lleva a una elevada diversidad en creencias, rituales y formas de iniciación, muchas veces contrapuestas, más cuanto muchos seguidores de Wicca hoy en día se inician solos, leyendo libros por su cuenta o a través de Internet, aspecto que choca contra el principio iniciático, llegando a creer en soledad y sin pertenencia a un "coven".

Wicca es religión de la naturaleza, de la fecundidad, de la vida. Pero no toda la Wicca ve la realidad natural de igual forma. Así, el arco va desde el pan-naturalismo o la divinización ultra-ecologista, y la necesidad de realizar los rituales y los actos mágicos "en" la naturaleza, a los que ven la naturaleza como un ámbito intermedio entre lo humano y lo divino, o como telón donde se manifiesta la divinidad según la ley esotérica de la correspondencia (“El Todo en la Parte; la Parte en el Todo”), hasta aquellos que conciben la naturaleza como un marco neo-romántico en el que no necesariamente hay que interactuar, pues muchos practicantes Wicca apenas tienen contacto con ámbitos naturales puros.

La simbólica natural vista, aspecto primigenio de Gardner para la religiosidad Wicca, muy pronto englobó a los propios celebrantes, a los sacerdotes masculinos y las sacerdotisas femeninas, representantes de las deidades, la masculina y la femenina, respectivamente. La sacerdotisa concita y congrega aspectos lunares, primaverales y misteriosos; el sacerdote aspectos solares, de señorío de vida y muerte, y de realeza de la caza. Ella es diosa Madre, y él es el Cernunnos celta o dios cornudo. La diosa es Doncella, Madre y Vieja-Bruja, triplemente diosa. El dios es Amante e Hijo, doblemente dios.

Para algunos seguidores Wicca los dioses son reales, para otros no son sólo dos, sino que la naturaleza ofrece multitud de divinidades, para otras corrientes sólo la diosa es la divinidad principal, y otros consideran al dios y la diosa como aspectos complementarios del mismo ser divino único. Incluso otros seguidores de la Wicca no creen en la realidad de las divinidades, pues para ellos sólo son arquetipos, al estilo de Carl G. Jung. Así, Wicca es una religiosidad politeísta, o duo-teista, o incluso monoteísta, para algunos. O de veneración de la naturaleza e inmanentista para unos, panteísta para otros, o también animista, o simplemente psico-mágica y esotérica.

4. ¿Qué ritos practica?

La Wicca se ha fragmentado mucho desde sus mismos inicios, con muchas contradicciones entre sí y diferencias esenciales. Apenas podemos encontrar elementos comunes entre sí más que dos reglas o leyes: “Wiccan Rede” (Consejo Wicca), "An it harm none, do what ye will" (“Sigue tu propio deseo pero sin causar daño a nadie”), con claras resonancias al ocultista Aleister Crowley y su "Do what thou wilt shall be the whole of the Law", quien a su vez bebió de François Rabelais. A esta ley principal se añadió a finales de los años 60 por parte de Raymond Buckland una segunda: "Three-fold Law" (La Ley del Tres o del Retorno), que establece que "Cada acción mágica -buena o mala- cometida volverá sobre quien la realizó aumentada por tres, en el cuerpo, el alma y el espíritu".

Otra serie de aspectos morales de la Wicca se encuentran en las 4 parejas de virtudes (Alegría, Reverencia, Honor, Humildad, Fuerza, Belleza, Poder y Compasión) de Doreen Valiente, y el código de 20+161 Leyes Wicca, de Gardner y Alex Sanders.
Wicca es religión de iniciación en los misterios. Tiene tres grados, desde el aprendiz o miembro brujo del "coven" al iniciado al sacerdocio, y finalmente el sacerdote con capacidad de formar otro "coven". Los “covens”, o grupos Wicca, son dirigidos por un sacerdote y una sacerdotisa.

Wicca cree en la magia, que considera como realización del deseo humano y que maneja y controla las fuerzas desconocidas de la naturaleza. Los practicantes de la Wicca buscan participar de la fuerza divina, unirse a ella. Los sacerdotes incluso pueden ser poseídos por el dios masculino o femenino en el ritual de "bajar el Sol" o "bajar la Luna", respectivamente.

Los rituales son fundamentales, y para muchos practicantes, anteriores a las creencias, pues permiten la ensoñación y el desenvolvimiento de lo inconsciente del ser humano y el encuentro con la experiencia religiosa.

La Rueda Anual de celebraciones de la Wicca engloba las festividades del año solar y lunar al completo con las 8 fiestas sabbats solares y las 13 fiestas esbats de las lunas llenas. Los sabbats son Samhain, Yule, Imbolc, Ostara, Beltane, Litha, Lammas y Mabon, ligados a equinoccios y solsticios y a las fiestas agrarias intermedias. Así son recreados y participados eventos de fecundidad, de esperanza, de recogida del fruto, de luminosidad y el calor, de oscuridad, de renacimiento y muerte naturalista.

El pentáculo o estrella de cinco puntas de la Wicca es un elemento fundamental de esta religión. Es el círculo mágico protector, agrupando los 4 elementos básicos (Tierra, Aire, Fuego, Agua), y además el 5º elemento o Espíritu, que ha de colocarse en el vértice superior. Es círculo mágico y ritual y engloba y subsume toda la realidad en sus cuatro puntos cardinales.

Sobre el altar Wicca siempre está el cuchillo o “athame”, que simboliza al dios masculino, y el cáliz, símbolo de la diosa femenina, con clara alusiones sexuales cada uno.

Wicca cree en la reencarnación, creencia asumida a través de las corrientes de la Teosofía, la cual bebió del Hinduismo y el Budismo, si bien se centran sobre todo en la vida actual más que en la vida futura. Para unos, la reencarnación se da en diferentes especies animales, pero para otros siempre entre seres humanos, e incluso para otros siempre en brujos, pues "una vez brujo, siempre brujo", y así piensan que todos los brujos son reencarnaciones de brujos previos. En el tiempo que media hacia la siguiente reencarnación las almas de los brujos residen en el Mundo-Separado, aunque sus potencias son accesibles por artes mágicas y espiritismo, prácticas que no todos los seguidores Wicca consideran adecuadas.

No se conoce claramente cuántos seguidores Wicca puede haber, por la inexistencia de fieles estudios estadísticos, si bien en su mayoría son anglosajones. No obstante, podemos hablar de en torno a 200.000 miembros en todo el mundo en base a las distintas fuentes que conocemos.

Referencias:
Gerald B. Gardner, "Witchcraft Today".
Gerald B. Gardner, "The Meaning of Witchcraft".
Robin Briggs, "Witches and Neighbors".
Philip Heselton, "Gerald Gardner and the Cauldron of Inspiration: an Investigation into the Sources of Gardnerian Witchcraft".
Raymond Buckland, "The Witch Book: the Encyclopedia of Witchcraft, Wicca, and Neo-paganism".
James R. Lewis, "Witchcraft today: an encyclopaedia of Wiccan and Neopagan Traditions".

viernes, 1 de noviembre de 2013

Hechicería, Magia, Espiritismo, Ocultismo: prácticas abominables y aborrecibles a los ojos de Dios


HECHICERÍA
Ejercer un maleficio sobre alguien por medio de prácticas supersticiosas o invocación al poder de espíritus o dioses.
Magia y hechicería: acciones por la que “se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo  -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios”. -Catecismo de la Iglesia Católica 2117
La hechicería es practicada por algunas sectas, como también por personas sin religión específica, nueva era, etc.
Isaías advierte:
Vendrá sobre ti una desgracia que no sabrás conjurar; caerá sobre ti un desastre que no podrás evitar.
Vendrá sobre ti súbitamente una devastación que no sospechas.  ¡Quédate, pues, con tus sortilegios
y tus muchas hechicerías con que te fatigas desde tu juventud! ¿Te podrán servir de algo?
¿Acaso harás temblar? Te has cansado de tus planes. Que se presenten, pues, y que te salven
los que describen los cielos, los que observan las estrellas y hacen saber, en cada mes,
lo que te sucederá.
Mira, ellos serán como tamo que el fuego quemará. No librarán sus vidas del poder de las llamas.
No serán brasas para el pan ni llama ante la cual sentarse. Eso serán para ti tus hechiceros por los que te has fatigado desde tu juventud. Cada uno errará por su camino, y no habrá quien te salve. -Isaías 47,11-15

MAGIA
Magia: Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de espíritus, genios o demonios, efectos o fenómenos extraordinarios, contrarios a las leyes naturales. -Diccionario de la Lengua Española
La magia, utilizada para ejercer un maleficio, se llama “hechicería“.  Pero se debe aclarar que, aunque se pretenda distinguir entre “magia buena“ (blanca) y “magia mala“ (negra), en realidad, todo uso de magia ofende a Dios por ser una forma de idolatría. Por esa razón la magia está condenada por el Primer Mandamiento de Dios.
La magia busca sobrepasar las limitaciones de la naturaleza humana, el orden de la creación establecido por Dios y la autoridad de Dios. La magia pretende obtener poder sobre la creación y sobre la voluntad de otras personas por medio de la manipulación de los sobrenatural. La magia tiene un concepto errado de la autoridad e intenta controlar por medio de poderes ocultos.
No hablamos aquí de la magia en cuanto a un juego de meros trucos, como los que hacía San Juan Bosco para atraer a los jóvenes. En ese caso todos sabían que se trataba de un juego ameno y no se pretendía otra cosa.
-Catecismo de la Iglesia Católica #2117 (Ver también 2110-2116 y 2138).
Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.

AMULETO
Pequeño objeto al que se atribuye el poder de alejar el mal o propiciar el bien. Generalmente la persona lo lleva consigo.
Es distinto del uso cristiano auténtico de medallas, escapularios y otros artículos religiosos.  Mientras estos son símbolos de nuestra confianza en Dios y en la Virgen Santísima, a los amuletos, por el contrario, se les atribuye un poder intrínseco o relacionado a poderes ajenos al Dios verdadero.
El Catecismo #2117: “Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a nuestro servicio y obtener poder  sobrenatural sobre el prójimo  -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible.

ESPIRITISMO
Práctica oculta por la que se evoca o trata con espíritus. La creencia de que los hombres tienen la facultad de establecer contacto directo con los espíritus. Es una forma de adivinación.
En la antigüedad, los persas, griegos y latinos rendían culto a las almas de los muertos para buscar su ayuda o aplacarlos.
El espiritismo es muy diferente a la loable práctica cristiana de orar por los difuntos, la cual se fundamenta en la doctrina que los que mueren en gracia están siendo purificados en el purgatorio (en ese caso rezamos a Dios por ellos) o están ya en el cielo (entonces pueden interceder por nosotros ante el trono de Dios, pero es Dios quien actúa con su poder infinito. Los santos jamás actúan por su cuenta y nosotros en la tierra no buscamos de ellos sino que intercedan ante Dios para que se haga Su divina voluntad. Dios ha querido esta comunión de la Iglesia militante, purgante y triunfante)
El espiritismo moderno está influenciado por Allan Kardec quien seguía el “nuevo evangelio” (evangelio del espiritismo) y fue acogido con entusiasmo por la masonería francesa.
En 1917, el Santo Oficio emitió una condena absoluta contra la evocación de espíritus, contra el hipnotismo y toda clase de manifestaciones espiritistas.
El Catecismo lo identifica como un pecado contra el Primer Mandamiento. Bajo el encabezamiento “adivinación y magia” el catecismo enseña:
El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legitima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo. -Catecismo, #2117

OCULTISMO
La teoría y práctica de invocar a poderes sobrehumanos fuera del reino de Dios, para obtener resultados que van más allá de la capacidad de la mera naturaleza.  Entre las prácticas ocultas se encuentran el Satanismo, el fetichismo, las magias blanca y negra, el espiritismo, la teosofía, la adivinación, la brujería, la mal llamada “metafísica” (la verdadera metafísica no esta relacionada con el ocultissmo) y muchas más.
El ocultismo es una seria ofensa a Dios ya que busca un interés fuera de la voluntad divina. Por tanto viola el Primer Mandamiento.
El ocultismo está bajo el poder de demonio, quien tienta con muchas promesas con el fin de atrapar el alma para el infierno.  El ocultismo sirve el reino de las tinieblas encabezado por Satanás.
Jesús dijo: “Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, sólo a él darás culto” (Mt 4, 10).
El ocultismo es muy diferente a recurso que el cristiano hace a los santos y a los ángeles buenos.  Estos son súbditos del Reino de Dios y sólamente buscan acercarnos a Dios. Jamás nos ofrecen un favor que no sea la voluntad de Dios.  No son, por tanto, una alternativa a Dios como es el caso en el ocultismo, sino al contrario, le sirven y obedecen y buscan que también nosotros lo hagamos.
Si has caído en alguna práctica oculta, arrepiéntete y recurre a la confesión.  No temas, Jesucristo te espera.
Fuente: Padre Jordi Rivero para corazones.org

La Santería, práctica maligna disfrazada con imágenes católicas


La Santería, práctica maligna

Es una religión fruto del sincretismo de religiones africanas (Yoruba) con elementos del catolicismo.
La Santería es una religión que tiene sus orígenes en la tribu Yoruba del África. Los Yorubas vivían en lo que se conoce hoy como Nigeria, a lo largo del Río Niger. En un tiempo tuvieron una poderosa y compleja estructura organizada en una serie de reinos, de los cuales el más importante era Benin. Este duró por 12 siglos hasta el 1896.
A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los Yoruba pelearon una serie de guerras con sus vecinos y entre ellos. Estas peleas internas y los ataques externos llevaron a la caída y esclavización del pueblo Yoruba. Entre 1820 y 1840, la mayoría de los esclavos enviados desde Benin eran Yorubas. Estos esclavos fueron llevados a Cuba y al Brasil a trabajar en las plantaciones de azúcar. Los Yoruba pronto fueron llamados los “Lucumi”, debido a su saludo “oluku mi”, “mi amigo”.
Las leyes españolas, al mismo tiempo que permitían la esclavitud, trataban de atenuar esa injusticia concediendo a los esclavos algunos derechos, al menos en teoría. Tenían derecho a propiedad privada, matrimonio y seguridad personal. También las leyes exigían que los esclavos fueran bautizados católicos como condición de su entrada legal a Las Indias.
La Iglesia trató de evangelizar a los negros lucumí pero las condiciones eran muy difíciles. Además de la escasez de sacerdotes, la injusticia de la esclavitud dificultaba que los lucumí comprendieran y aceptaran lo que se les enseñaba acerca de Dios. Las buenas almas que buscaban ayudarles y evangelizar eran de la misma raza que aquellos otros que les oprimían. El resultado fue que muchos aceptaron exteriormente las enseñanzas católicas mientras interiormente mantenían su antigua religión.
Con el triunfo de la revolución comunista en Cuba en 1959, más de un millón de cubanos se exilaron en otros países (principalmente en USA, en Miami, New York y Los Angeles). Entre ellos había santeros que propagaron la Santería en sus nuevos ambientes.

SANTERÍA: UNA RELIGIÓN PAGANA FRUTO DEL SINCRETISMO YORUBA + CATOLICISMO
En sus esfuerzos de esconder su religión africana y sus prácticas mágicas, los lucumís identificaron sus deidades africanas (orishas) con los santos del catolicismo, dando como resultado un sincretismo religioso conocido hoy como la Santería. 
La Santería adora una fuerza central y creativa llamada Olodumare. De él procede todo lo que existe, y todo regresa a él. Olodumare se expresa a sí mismo en el mundo creado a través de Ashe. Ashe es la sangre de la vida cósmica, el poder de Olodumare hacia la vida, la fuerza y la justicia. Es una corriente divina que encuentra muchos canales de mayor o menor receptividad. Ashe es la base absoluta de la realidad.
Creen que la vida de cada persona viene ya determinada antes del nacimiento en Ile-Olofi, la casa de Dios en el cielo. Aquellos que no lo cumplen serán castigados por los orishas y deben reencarnarse hasta satisfacer el castigo.

LOS SANTOS
Los católicos veneramos a los santos comprendiendo que son seres humanos que vivieron heroicamente su fe, murieron y están ahora en el cielo desde donde interceden por nosotros gracias a su participación en la gloria de Jesucristo.
Los santeros tomaron la figura de los santos más populares en Cuba pero para ellos ya no representa al santo sino a un orisha lucumí. Estos son dioses creados por Olodumare para manifestar su voluntad y su esencia en la creación. Estos son una personificación de Ashe. Los orishas también son los guías y protectores de la raza humana. Hicieron lo mismo con cada advocación de La Virgen Santísima conocida en Cuba.
La identificación del orisha con la figura del santo a menudo tiene que ver con las vestimentas o las razones por las que el santo o la Virgen es conocida. Así Santa Bárbara, vestida de rojo y con espada en las imágenes católicas (símbolos de su martirio), se identifica con el dios shangó, guerrero a quien se le atribuye la fuerza.
Un practicante de la Regla de Ocha (como se llama la religión en Cuba) no venera a Santa Barbara, La Virgen de Las Mercedes o La de la Caridad del Cobre, él le rinde tributo a Shangó, Obatala y Oshún, porque esos son sus orichas.
Tabla de orishas con su respectivo santo católico:
Orisha (dioses) Santo Principio que se le atribuye
Agayu San Cristóbal Paternidad
Babaluaye San Lázaro Enfermedad
Eleggua San Antonio de Padua Abridor de caminos
Ibeji San Cosme y San Damián Niños
Inle San Rafael Medicina
Obatalá Nuestra Señora de las Mercedes Claridad
Ogún San Pedro Hierro
Olokún Nuestra Señora de la Regla Profundidad
Orula San Francisco Sabiduría, destino
Osanyín San José Hierbas
Oshosi San Norberto Caza y protección
Oshún Nuestra Señora de la Caridad Eros
Oya Nuestra Señora de la Candelaria Muerte
Shangó Santa Bárbara Fuerza
Yemayá Nuestra Señora de  Regla Maternidad
Según la Santería, la vida de cada persona está supervisada por un santo (orisha) que toma parte activa su vida diaria.  En la fiesta de su santo, la persona, debe asistir a misa y a las ceremonias de ese orisha.

LA INICIACIÓN
Antes de la iniciación la persona debe recibir una “limpieza” para purificarse. La primera iniciación es  la de los collares, conocidos como “elekes”. Se entregan cinco collares que pertenecen a Eleggua, Obatalá, Shangó, Yemayá y Oshún y protegen del mal.  Se espera que la persona respete a los orishas y se comporte con moral.

LA JERARQUÍA
No todos los practicantes de la Santería son santeros.  Este nombre suele reservarse a los sacerdotes (omo-orishas) de la Santería a quienes acuden los creyentes para consultas y sacrificios.
La ceremonia en la que una persona se hace santo se llama “asiento”. Se forma un vínculo entre el santero y un orisha. Después de haber recibido el “asiento” la persona puede ascender en la jerarquía de la Santería. Pasan entonces por el rito del cuchillo que les permite hacer sacrificios de animales.

ADIVINACIÓN
Los sacerdotes de mayor jerarquía se llaman “babalaos”. Hacen de adivinos de modo que si hay un caso muy difícil para el santero este acude al “babalao”.
Las adivinaciones son para conocer el futuro o para descubrir alguna maldición o si a la persona se le ha pegado un espíritu maligno o bueno .  En caso de espíritu maligno, el santero procede a hacer “limpieza”. Si el espíritu es bueno, hay que reforzarlo.  Para la adivinación los santeros utilizan diferentes formas de interpretar un oráculo.
1-Una cadena de medallones que el babalao tira sobre su mesa. El oráculo se lee de acuerdo a como caigan los medallones.
2-Una bandeja de madera llamada “ifa” sobre la que se echa un polvo (eyero-sun).  Con un cuerno el babalao traza líneas y ceros para componer el oráculo.  Se pretende descubrir la presencia de fuerzas en torno a la persona y la naturaleza buena o mala de ellas.
3-Un tipo de adivinación es el “ikin” en el que tres babalaos usan 16 cocos para hacer adivinaciones.

LOS SACRIFICIOS (ebbo)
A los orishas hay que ofrecerles sacrificios (“ebbo”) lo cual necesitan para vivir. Puede ser fruta, vela, comida, un sacrificio, etc. El orisha consume el ashe invisible liberado de los sacrificios a través de una consagración (palabras sagradas de dedicación).
Cada orisha tiene unas hierbas y animales que le gusta consumir y solo estas cosas que disfruta el orisha son las que se deben sacrificar. La sangre y las hierbas se vierten sobre piedras rituales que representan a cada orisha y que contienen la esencia espiritual de los orishas. Por eso la Santería requiere de tiendas llamadas “botánicas” donde se venden las hierbas y otros objetos de la religión.
Hay tres tipos de sacrificios de animales:
1- Para limpiar de un mal o una maldición
2- Al orisha pidiendo su asistencia
3- Para la ceremonia de iniciación en una de los órdenes de la Santería.
Antes de que un “ebbo” pueda ser ofrecido se debe invocar el “eggun” o “Eleggua”, los cuales son los espíritus de los ancestros, ya sea de la persona o de la familia santera a la que pertenece.  Eleggua es el orisha que lleva la ofrenda a los otros orishas y por eso debe honrársele primero.

COMO ENTENDER LA SANTERÍA
En los cinco años que fui capellán en la Ermita de la Virgen de la Caridad en Miami, tuve oportunidad de evangelizar a muchos santeros que venían pensando que visitaban al dios Oshún. Generalmente no tenían entendimiento de Jesucristo como Salvador, ni de la necesidad de conversión. Al no tener conocimiento de la revelación cristiana no veían conflicto entre ser católicos y santeros.
Las personas suelen entrar en la Santería buscando resolver un problema. Por ejemplo, una enfermedad, la infidelidad de un esposo, problemas económicos, etc. Se les ha dicho que el santero tiene contactos especiales con el mas allá y poco se preocupan si ese contacto es con Dios o con el demonio, con tal que les de resultado. En algunos casos, la persona ha tratado de resolver el problema recurriendo a  Jesús y a Su Iglesia pero no les ha “funcionado”.  He escuchado muchos testimonios en que dicen haberlo probado todo antes de entrar en la Santería. No dudo que eventualmente sientan una experiencia de Dios, pero en la santería no encontrarán la revelación de Dios que nos ha dado todo Su amor en Su Hijo Jesucristo.
Una vez iniciado a la santería, se le dice que debe seguir para obtener mejores resultados. El santero va tomando control de la persona hasta que el miedo la gobierna.  Se le dice que si se separa, algo muy malo va sucederle…  El Santero se va convirtiendo en un personaje indispensable que domina toda la vida y del cual no hay salida.  En esto es parecido a la relación con la mafia.
Es natural que se busque resolver problemas, pero el auténtico encuentro con Dios no se puede centrar sino en el amor de Dios y en hacer la voluntad de Dios por amor aunque requiera abrazar la cruz. Dios es un Padre bueno que nos dará la fuerza para llevarla. Esa confianza, aunque no comprendamos Sus designios, es la base de nuestra fe cristiana. La obediencia muchas veces requiere abrazar grandes problemas por amor.
Mateo 7, 21 «No todo el que me diga: “Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.”
Jesús mismo nos da el mejor ejemplo: «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» Lucas 22, 42
He aquí la radical diferencia: Cristo nos invita a negarnos a nosotros mismos y abrazar la cruz por amor obediente a Dios, la santería busca los poderes divinos para resolver problemas y el santero se va enfrascando en mundo espiritual que exige ciertos ritos para asegurar su bienestar. Quien es ese dios que proporciona seguridad no tiene aparente importancia para el santero. El cristiano vive en el Espíritu Santo, el santero se somete a otros espíritus.
El relativismo de la santería queda ilustrado en una carta que me escribió un babalao:
No lo trate como anatema o herejía, trate de comprender a las gentes que van de rodillas el día de San Lázaro ante Babalú-Aye para pedirle salud. Esas gentes son tan dignas de nuestro amor y comprensión como lo son los que van ante la Virgen de Guadalupe o El Cristo de Medinacelí. Trate de abrir su mente y su corazón hacia esas gentes y no las trate con desprecio y sorna, no se lo merecen aunque le recen a Yemayá o a Obatalá, al fin y al cabo tienen las misma fe y la misma necesidad que los que van a rezar a la Virgen de las Mercedes o a la Virgen de Regla……..
Es precisamente por amor que anunciamos a los santeros el amor de Dios en Jesucristo. Ciertamente que son dignos de amor y comprensión. Por eso son dignos de que se les diga la verdad sobre el amor perfecto: Cristo.
Quien ha estado en Santería necesita mucho amor y apoyo de la comunidad cristiana para librarse del miedo y de la ansiedad.  Hay que insistirle en Dios amor que viene a salvarnos, que tiene todo poder para defendernos.  Hay también que explicarle que por amor estamos dispuestos a ser fieles y obedecer sus mandamientos aunque tengamos que sufrir hasta la muerte.

TRAS LA CONVERSIÓN
Cuando ha aceptado salir de la santería, es necesario que se le exhorte a no guardar ningún amuleto ni artículo relacionado con la santería, ya que frecuentemente se sienten que no pueden soltarse del todo por miedo a castigos. Debe confesarse y se debe orar por él. Recomendamos que el sacerdote ore por liberación de cualquier espíritu maligno y le ayude a renovar su compromiso bautismal. Además la persona que sale de la santería necesita una catequesis completa y el el apoyo para incorporarse a la comunidad cristiana.
Ante toda esta realidad de lo oculto, no podemos mas que orar y sacrificarnos por todos aquellos que se encuentran atados y engañados por el demonio. Pidamos a la Santísima Virgen María que interceda por toda la humanidad trayendo las gracias de conversión a todos los hombres.
Bibliografía:
-González-Wippler, Mingene. Santería: the Religion, New York: Harmony Books, 1989.
-Murphy, Joseph M. Santería: an African Religion en America. Boston: Beacon Press, 1988.
-Steffon, Jeffrey J. Satanism, is it Real?. Ann Arbor: Servant Publications, 1992.

DEBEMOS CONSERVAR LA PUREZA DE NUESTRA FE.
Carta Pastoral de Monseñor Eduardo Boza Masvidal, Obispo Cubano
Se está produciendo un fenómeno en nuestro pueblo cubano del exilio que nos debe preocupar profundamente a todos los que queremos una Cuba verdaderamente cristiana. Me refiero al auge de la Santería y del sincretismo religioso, especialmente en algunas zonas como Miami, Nueva York, y Nueva Jersey, hasta el punto de que ya la Santería ha sido admitida oficialmente como una “religión” a la par con las demás en algunos estados de los Estados Unidos.
Quizás en el fondo de todo esto subyace un ansia de lo sobrenatural como contrapeso al vacío espiritual de una sociedad secularizada y tecnificada, unido a una deficiente atención religiosa por la diversidad de idioma y de costumbres. No es mi propósito detenerme aquí a estudiar las causas de este fenómeno, sino sólo fijarme en algunos puntos que nos ayuden a superarlo positivamente y hacer un llamado a todo nuestro pueblo para que conservemos la pureza de nuestra fe.
ORIGEN: El origen de la Santería en Cuba es perfectamente explicable. Poco después del descubrimiento, junto con los conquistadores, vinieron los misioneros que hicieron una profunda labor evangelizadora y sembraron en nuestro pueblo la semilla de la fe cristiana. Pero cuando se cometió aquella tremenda injusticia de traer de Africa negros como esclavos, arrancados inhumanamente de su patria y de su familia, aquellos hombres no pudieron ser debidamente evangelizados. Ni los sacerdotes sabían sus lenguas africanas ni ellos entendían el español. Se les hacia ir a la iglesia y practicar la religión católica, pero sin que hubiera habido una verdadera conversión: por dentro ellos seguían pensando en sus dioses paganos, “y cuando veían en los templos católicos las imágenes de los santos cristianos, sin ninguna mala intención de su parte, los identificaban con alguno de sus dioses, con los que les encontraban algún parecido o algún punto de contacto. Así nació y fue creciendo esa mezcla y confusión religiosa que después se extendió aún a personas de otro origen y raza.
¿Por qué no se pueden conciliar el Cristianismo y la Santería? Vamos a señalar dos o tres diferencias fundamentales:
1- El Cristianismo es monoteísta, cree en un solo Dios. El Dios cristiano es el Dios de la Biblia, uno en naturaleza y trino en personas, Creador y Señor de todas las cosas. Esta creencia en un solo Dios es tan fundamental en nuestra fe, que para defenderla lucharon mucho los profetas en el Antiguo Testamento, ya que el pueblo de Israel tenía constantemente la tentación de volverse hacia los dioses de los pueblos paganos vecinos y los profetas les hacían una crítica dura e irónica haciéndoles ver que esos eran dioses falsos, hechura de manos humanas, que tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen, tienen boca y no hablan y es por eso que la ley de Moisés les prohibía hacerse imágenes para apartarlos de esa tentación. Jesucristo es ese único y verdadero Dios hecho hombre por amor a nosotros.
La Santería, en cambio, es politeísta, cree en muchos dioses, cuyos nombres ha dado a las imágenes de la Virgen María y de los santos cristianos. Pero la Virgen María y los santos cristianos no son dioses; son puras criaturas humanas, personas reales que han existido, y en su vida han dado ejemplo de fidelidad a Dios y de santidad de vida. Es algo completamente distinto.
2- El Cristianismo es una religión de amor. Ese único Dios verdadero es un Padre que nos ama y al que nosotros amamos. En la oración acudimos a El con confianza de hijos y en su Providencia descansamos confiados.
La Santería, en cambio, es la religión del temor, del miedo. Hay que hacer cosas para librarse de males y apartar poderes maléficos, o para tener suerte y hacer propicios los dioses. Se teme mas que se ama.
3- El Cristianismo nos lleva a hacernos mejores, a transformar nuestra vida. En la medida en la que vayamos viviendo de verdad tenemos que hacernos mejores, vencer nuestros defectos y adquirir más virtudes, más dominio de nosotros mismos, más caridad, más humildad, más espíritu de servicio, en una palabra, más santidad.
La Santería, en cambio, se queda en prácticas externas, en ritos y ceremonias que no nos transforman por dentro y que adquieren cierto sentido mágico cuyo efecto depende de los actos en sí, sin que cambiemos interiormente.
Señalaremos finalmente algunas normas pastorales. Nuestra actitud con las personas que practican la Santería no ha de ser una actitud cerrada, de rechazo total, sino una invitación a la reflexión y a la purificación de la fe:
1- Un llamado a no mezclar. La Iglesia Católica, en el Concilio Vaticano II, proclamó el principio de la libertad religiosa, o sea, el respeto que merece cada hombre que sinceramente y de buena fe practica una religión. Por eso la Iglesia mira con ese respeto las religiones africanas para aquellos que han nacido en ellas y allí tratan sinceramente a Dios. Pero a lo que no hay derecho es a la mezcla de elementos de dos religiones distintas, no siendo así una cosa ni otra. Esto que en su origen tuvo una explicación razonable y sin mala fe, como apuntábamos anteriormente, no la sigue teniendo cuando ya no existen esas razones. Si creemos en los dioses africanos, digámoslo claramente y esa será entonces nuestra  religión; si somos cristianos, seámoslo de verdad y aceptemos nuestra fe en toda su pureza.
2- Aprovechemos los elementos válidos que hay en toda religión para purificarlos a través de una verdadera labor evangelizadora. El Concilio Vaticano II en la declaración “Nostra Aetate” sobre la “Iglesia Católica y las Religiones no Cristianas”, dice que en toda religión hay “un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombre” aunque esté también mezclada con muchos errores. Así hemos de partir de estos elementos positivos que hay en la Santería para llevar a una verdadera fe. Así por ejemplo, la creencia en Dios. Estas personas no son ateas ni materialistas. Creen en lo sobrenatural, en un ser supremo. Aquí ya tenemos un poco de terreno ganado. Lo que hay que hacer es purificar esa idea de Dios hasta llegar al Dios Uno, Creador y Señor, al Dios Padre, al Dios Amor. Estas personas dan culto a los santos. Habría que partir de ahí para llegar a lo que es verdaderamente un santo, que no es un ser mitológico, sino un ser real, cuyo nacimiento y vida conocemos, que amó heroicamente a Dios y al prójimo y nos dio un ejemplo y nos señala un caminó.
Ciertamente, esta labor evangelizadora es dura, lenta y difícil, y sería más fácil rechazar todo y quedarnos tranquilos pensando que somos los verdaderos cristianos, pero entonces no estaríamos acercando estas personas al verdadero Dios.
Hay un último punto que creo no se puede pasar por alto: la explotación comercial de la Santería, y esto sí debe merecer nuestra repulsa y condenación.  Vemos corno proliferan las llamadas “Botánicas” en las cuales se venden toda clase de objetos, yerbas, pomadas, collares, etc. por personas que muchas veces no creen absolutamente en nada de eso, pero la hacen porque esa les deja dinero y es un buen negocio. No se puede explotar así la fe del pueblo. Es algo absolutamente reprobable ante Dios y es un signo más de la entronización del dios “dinero” que para muchos es el supremo valor.
Que estas palabras sirvan de invitación a todos para vivir un cristianismo auténtico y profundo, sin mistificaciones ni deformaciones, alimentado en la palabra de Dios contenida en la Biblia, y que la devoción a la Santísima Virgen María de la Caridad. nuestra Madre y Patrona, sea para nosotros camino para ir a Jesús y formar así un pueblo verdaderamente cristiano.
Fuentes Padre Jordi Rivero y Monseñor Eduardo Boza Masvidal en corazones.org