"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

miércoles, 28 de febrero de 2018

Diálogo con un chavista exiliado que demuestra cómo el socialismo, como toda secta, elimina de raíz la capacidad de razonar

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Los "logros" del socialismo bolivariano comunista del siglo XXI: hambre; miseria; reduccción de la población a la esclavitud; enriquecimiento descomunal de quienes integran el poder; desplazamiento y negación del Único y Verdadero Dios y su Mesías, Cristo Jesús; persecución a la Iglesia Católica; endiosamiento de simples seres humanos, devenidos en multimillonarios al convertir a sus respectivos países en haciendas de su propiedad. Una última consecuencia del sectarismo bolivariano: eliminación de raíz de la capacidad de razonamiento y reconocimiento de la Verdad por parte de los fanatizados, convertidos en idiotas útiles del comunismo. 

Johny Muñoz es chavista y está exiliado en Madrid. Su nombre real es otro, su apellido verdadero es, si cabe, más castizo y su nombre verdadero bastante más criollo. La entrevista la da con la condición "in-negociable" de mantener su anonimato. Tiene miedo, justificado quizás, de que la comunidad de inmigrantes venezolanos en Madrid “lo mate a palos” por ser un chavista que emigró. Quizás no le falte razón.

Autor: Frank Calviño

E: Entrevistado.

P: Periodista.

La conversación comienza en un café dentro de un conocido centro comercial madrileño. Su relato es una visión diferente de la inmigración, una visión diferente del país que dejó y, sobre todo, una visión diferente de la historia. Por momentos inclusive pareciera que es una visión diferente del universo. Esta entrevista se concertó producto de que Johny ha leído algunos de mis artículos: La Guía para el Inmigrante Venezolano en España y Relato de un Venezolano Ilegal en España. Me contactó por Facebook y quiso que se contara su historia.

P: Entonces ¿Eres chavista?

E: Si mi pana.
P: ¿Aún?

E: Aún. Y lo seré siempre. Lo que pasó en Venezuela fue algo muy bonito.

Es imposible que no se me note la mueca de incredulidad. Johny frunce el ceño. Mira la taza de café, respira hondo, y se prepara a lanzar una metralla argumentativa. El sabe lo que le voy a preguntar.

P: Johny… sí fue algo bonito… ¿Qué haces aquí? ¿Por qué te viniste Johny?

E: Porque el país está invivible. No se puede vivir más allí. Yo eso lo reconozco. A mi me mataron un tío y colectivamente, a mi familia la han robado como veinte veces chamo. Hasta secuestro express y todo. Pero eso no es culpa de Chávez. Eso no era el proyecto del Comandante mi pana. Ni es lo que el Chavismo quería para Venezuela.

P: ¿Y qué pasó Johny? Porque a la luz de la realidad, eso es lo que tenemos.

E: Pasó que se desvió el sueño mi hermano. La idea es la correcta. El camino era el correcto. Pero intervinieron muchos factores externos y se jodió la vaina.

Es difícil para mi hacer esta entrevista. No encuentro ni por dónde empezar. Por dónde entrarle a un paisano que con honestidad admira mi trabajo como escritor, pero difiere tantísimo de mi que, por momentos, quisiera clavarle un coñazo en lugar de entrevistarlo. Me río. Le agradezco su disposición a dar la entrevista y le hago saber lo del coñazo. No puedo evitarlo. El se lo toma a bien, se ríe conmigo y me pregunta si ahora entiendo su manía con el anonimato. Si, ahora lo entiendo. Proseguimos con la entrevista.
P: Pero vamos a ver Johny, un momento, yo te doy esta entrevista porque me dijiste que querías hablar con honestidad. Querías reconocer errores donde los haya. Querías explicar a los que se quedaron en Venezuela por qué tu, chavista comprometido, te fuiste. Porque esto era algo que te “pesaba” todas las noches. Eso me dijiste por Facebook. Háblame claro ¿Cómo puedes defender el chavismo aún, si tu mismo tuviste que emigrar?

Johny respira hondo y comienza a contarme su vida, su historia, su realidad. Johny Muñoz es un hombre tranquilo, o al menos eso parece. De estatura media y medio regordete también. Evidentemente descendiente de españoles. Catire le diríamos en Venezuela. Su padre era canario, su madre andaluza. Es un profesional universitario y tiene la suerte de ejercer su profesión aquí en España. Llegó sin dinero, dice, pero es evidente que ahora vive holgadamente. En apenas tres años se ha comprado un coche, vive alquilado en un apartamento de dos habitaciones en una buena zona y en su casa “no falta de nada” según asegura. En España, Johny tenía más familia que en Venezuela. Pero el no se siente español, ni siquiera ahora que vive en Madrid.

E: Yo no soy español. Yo nací en Caracas. Me crié en Caracas y me moriré Caraquista y Chavista. Yo no soy español. De hecho pana, no los soporto. Son burda de alzados y de groseros. Y burgueses. Aquí nadie está comprometido con el pobre. No les importa. Ni a los de Podemos que son los que más, ni a nadie. Eso es mentira que en Madrid hay espíritu socialista. Son burda de hipócritas.

P: Bueno Johny… tu eres chavista y te escapaste de Venezuela. ¿Dónde quedó tu compromiso socialista?
E: Yo me fui porque en un año me secuestraron dos veces pana. Eso es distinto. El país no sufre un problema político, como dice la oposición, el país sufre una crisis moral. Hay demasiada hampa suelta. Y eso es porque la Revolución fue devorada por mafias. Por carteles de droga, por malandros, por mercenarios. A mi de pana me da lástima cómo murió el comandante ¿Tu me entiendes? Tiene que ser muy arrecho morirse sabiendo que todo por lo que trabajaste lo dañaron. Que tu visión la jodieron otros. Que tu proyecto país lo corrompieron unos bandidos que se hicieron pasar por tus amigos. ¡Hasta en eso Chávez y Bolívar son igualitos! Murieron traicionados. Yo te veo la cara y te ríes. Pero la historia pondrá a los dos junticos. Chávez y Bolívar son el mismo hombre en dos tiempos distintos.

Johny narra con devoción religiosa que su familia, llegada de España luego de la Guerra Civil, desembarcó en La Guaira con una mano adelante y otra atrás. Sus padres trabajaron durante años como conserjes de un edificio de lujo en Altamira. Allí nació él. En su historia, épica como una película de Hollywood, se dejan escurrir algunas verdades. Algunos episodios que por mucho que Johny quiera maquillar con la verborrea socialista, encierran temas de profunda importancia, temas que pueden explicar su manera de ver el mundo.

P: Entonces ¿Esa fue tu primera bicicleta?
E: Si chamo. Fue una bicicleta que un carajito del edificio botó porque no le gustaba el color. El papá la bajó a la conserjería y nos tocó el timbre. Mi papá abrió y el tipo le dijo que acababa de comprar una bicicleta nueva para su hijo, pero que al chamito no le gustaba el color y que en vez de botarla, que si la queríamos. Mi papá le dijo que sí y la metimos para la casa. Fue un 25 de diciembre y yo no tenía ni arbolito ni regalos ni nada. Ese fue mi regalo. Y me la tripeé un mundo. Pero de bolas que me dio como pena. Bueno… más arrechera que pena pues.

P: ¿Por qué te dio arrechera? Te estaban haciendo un regalo.

E: Si, pero eran las sobras de otro.

Al cumplir 15 Johny se empató con una niña del edificio. Ella tenía dinero. El no. La cosa duró muy poco. Pero ahora, varias décadas después, Johny aún recuerda el fallido amorío y asegura que fracaso por “culpa del capitalismo que le lava la cabeza a la gente. Yo a ella la amaba y ella a mi. Pero lo que a la chama le metía la familia en la cabeza era que tenía que buscarse un tipo con moto, con carro bueno, con billete y con casa en Higuerote. Yo no tenía ni lo uno ni lo otro. El billete pudo más que el amor”. Su historia sigue. Un relato de una adolescencia de privaciones. De frustraciones. De ver a otros conseguir lo que al se le escapaba y peor aún, de ver a otros desperdiciar y botar, lo que él anhelaba.

E: ¡Es que tu no te imaginas lo que caía por el bajante del edificio! Mientras la gente comía perrarina en el barrio, en el edificio botaban jamones plumrose y jamones serranos. Te lo juro chamo. Te lo juro.
P: Johny, lo de la perrarina se ha demostrado que era mentira. Que históricamente eso no pasó.

E: ¡Eso es verídico!

P: ¿Tú conoces a alguien de verdad, en primera persona, que te haya dicho que comió perrarina durante la Cuarta República?

E: No mi pana... ¿Pero qué preguntas? ¡Nadie va a reconocer eso! Porque es muy arrecho y muy humillante. Pero eso pasó. Todo el mundo lo dice.

Su historia continúa y yo desisto con lo de la perrarina. Johny estudió en la UCV. El asegura que en su casa nunca faltó comida. Pero si faltaron libros. Su desempeño en la Central fue mediocre.

E: Los demás tenían toda vaina. Calculadoras buenas, libros como es debido, las últimas ediciones actualizadas. Yo andaba con libros viejos y fotocopias. Y así la desventaja es muy dura. Además, yo le echaba bola a trabajar con mi padre en el edificio. Porque mi padre estaba mayor ya y mi madre estaba enferma. Yo llegaba a la casa a trabajar, a limpiar, a coletear, a tirar la basura, a atender los peos de los vecinos. Me acuerdo un día que yo entré a un piso a hacer una reparación de una tubería, una vaina pendeja de una fuguita, mi papá siempre que podía hacía esos trabajos extra para meternos unos reales. Entré al piso y cuando estaba trabajando en el grifo de la cocina veo al hijo de los dueños y me quería morir de pena. Era un carajito de tres promociones por debajo mía en la misma Escuela de XXXX en la UCV. Nos miramos, el chamo saludo y no me dijo más nada. Se metió en su cuarto y no salió más hasta que me fui. De bolas pues. Yo esa noche me quedé sentado en la cama y te digo la verdad, yo esa noche lloré de arrechera.
Ese chamo tenía todo para triunfar, sobre todo tenía tiempo. Yo ni eso. Yo escogía entre estudiar o trabajar. Quién te diga que la UCV da iguales oportunidades miente. Eso no es justicia social, es un parapeto. Y el Comandante lo vio y lo entendió, por eso creo la Bolivariana.

P: Johny, sin que te ofendas, la Universidad Central de Venezuela si ofrece igualdad de oportunidades. Lo que no garantiza es igualdad de condiciones. Yo entiendo lo que me cuentas, pero eso no es responsabilidad de la UCV. ¿No se si me entiendes? ¿Tu piensas que el Estado debe garantizar que todos tengan las mismas condiciones? ¿O que todos tengan acceso a las mismas oportunidades? Además ¿Qué ofrece la Bolivariana como modelo de universidad distinto a la UCV en el tema de las oportunidades? No ofrece nada distinto.

E: Chamo no me marees. La vaina para mí siempre ha estado clara. El rico tiene quien lo mantiene. El rico tiene como estudiar y mejorar en la vida porque el dinero de su familia lo empuja para arriba. El pobre tiene que mantenerse a sí mismo y además echarle bola a mantener su familia. La familia del rico ayuda, la del pobre jode. Es así pana. Uno tiene un lastre, ellos una ventaja.

Lo miro en silencio. No estoy ni estaré nunca de acuerdo. Creo que la gente debe lidiar con las realidades propias y hacer lo mejor de ellas, sin dejarse comer por el resentimiento. Pero le veo las lágrimas asomándose a sus ojos y me quedo callado. No estoy de acuerdo ni lo estaré jamás, pero puedo entender su frustración, su arrechera. A fin de cuentas, quizás si la vida me hubiera echado en cara constantemente que yo era un pela bola, pensaría lo mismo.
P: Bueno ¿Y cuándo te volviste chavista?

E: ¿Cuándo? No me estas escuchando mi pana. Yo no me volví nada. Yo nací Chavista. Ser Chavista es creer que el pobre tiene un derecho. Una oportunidad. Una esperanza. Yo cuando vi al Comandante defendernos, hablar de que nos tenían jodidos sin razón, que nos tenían oprimidos, sentí que por fin alguien le echaba bola a decir la verdad.

P: Tu verdad Johny, no “la verdad”.

E: Bueno pana, verdad hay una. Yo sé lo que viví. Venezuela necesitaba justicia. Había pobreza arrecha y riqueza arrecha. Y el rico no miraba pa bajo ni para escupir. Chávez vino y puso fin a los ricos.

P: ¿Y puso fin a los pobres Johny?

E: No me marees. Te estoy contando la verdad.

P: “Tu verdad”. Yo no viví eso que tu dices. Y mi familia no era rica.

E: ¿Tú vivías en edificio?

P: Si

E: ¿Tenías conserje?

P: Si

E: ¿Era tú papá?

P: No Johny, mi papá no era el conserje.
E: Entonces tu nunca vas a entenderme, ni vas a entender al Comandante, ni al pobre huevón que comió perrarina mientras tu comías jamón Plumrose. ¿Ves el peo chamo?

P: Lo que veo es que el Chavismo es la doctrina del resentido. Eso es lo que tu explicas.

E: No mi pana, es la doctrina del desvalido. Es la arrechera del jodido. Es la indignación del pobre. Por eso el Chavismo no va a desaparecer nunca. Porque es lo más justo que Dios a puesto sobre la Tierra.

P: Yo creo, Johny, que el Chavismo no desaparece porque al Chavismo no le interesa acabar con los pobres. Porque si acabara con la pobreza dejaría de existir y tu me lo confirmas. El Chavismo alimenta la miseria para mantenerse.

Johny desiste. Llevamos rato alzando la voz uno sobre el otro. Hay tensión. Yo también me tomo un respiro.

P: Volvamos a lo que estamos ¿Qué pasó, por qué te viniste?

E: Porque jodieron el sueño del Comandante. Jodieron el país.

P: ¿No fue el propio Chávez el que jodió Venezuela?

E: No. Chávez no tuvo la culpa. El propuso un camino y su equipo se corrompió. Se pusieron a traficar droga, a robar, se volvieron como los ricos. Se aburguesaron.

P: Johny, Chávez se murió con una fortuna en cuentas de banco en el extranjero. Hay reportajes enteros de varios medios muy prestigiosos sobre eso. ¿No se aburguesó Chávez?
E: No. A Chávez lo manipularon. Le mintieron. Y murió traicionado como Bolívar.

P: Ok Johny, pero no me negarás que las políticas que él aplicó fallaron.

E: Nómbralas

P: ¿El control de cambio?

E: La política no fue el error, los que tenían que hacerla cumplir no aguantaron la presión y traficaron las divisas creando el mercado negro.

P: ¿Los hospitales Johny? La gente está muriendo allí sin medicinas ni nada.

E: Los hospitales fueron sustituidos por Barrio Adentro, esa era la idea mi pana. Crear un sistema de salud para el que de verdad la necesitaba. Para el pobre. Pero los líderes regionales y los médicos cubanos traicionaron. Yo conocí a un médico cubano que estuvo seis meses en el programa, cuando vio que ya no lo vigilaban se dio a la fuga y se escapó a Colombia. Sendo mamahuevo. Dejó varado un gentío en el barrio que se quedaron sin doctor.

P: Johny… ese médico que vino de Cuba “vigilado” como tu dices, vino “vigilado” porque era un esclavo de los Castro. ¿No te das cuenta que el tipo escapó porque era miserable? ¿Por qué lo explotaban?

E: Nada pana. Es un traidor a su clase.
P: Ok Johny. Háblame de la inseguridad. Tú mismo pones eso como principal razón de tu emigración. ¿Chávez hizo lo correcto creando la Policía Nacional Bolivariana y disolviendo instituciones que tenían décadas de servicio por razones políticas?

E: ¿Lo dices por la PTJ y la Metropolitana? No chamo que bolas tienes… esos bichos eran una parranda de malandros con chapa. Más nada. Bien hecho que los disolvieron. Lástima que no los fusiló a todos, sendas ratas.

P: Johny pero mira el desastre… No hay seguridad ninguna. No hay garantía de nada en Venezuela. Te matan como perro.

E: Eso lo fomentó la oposición. Guarimba va y guarimba viene. La gente pelando bola porque la oposición no quería que el pobre mejorase. Porque los jodía a ellos. Y quebraron la economía. Y la gente roba porque no puede conseguir las cosas. Eso se llama hurto famélico y Chávez lo dijo. Que eso era expresión de la miseria, que eso no era punible, por condición humana eso había que respetarlo. ¡Yo también robaría si no tuviera con qué comer!

Lo miro. Me callo. No tiene sentido. Johny es una persona que ha decidido creer en un conjunto de verdades, sus verdades, y que morirá creyendo en ellas. Hablarle de cómo el FMI ha estimado la inflación en Venezuela en una cifra cercana al 2000% siendo una de las peores inflaciones de la historia de la humanidad, es perder el tiempo. Explicarle que un desabastecimiento de 86% en algunos rubros es producto de la destrucción de la industria nacional por las expropiaciones, los controles de precio, los controles de divisas y la importadera loca de productos a precios subvencionados que terminaron destrozando el país, es imposible. El cree en la guerra económica. Intentar que se de cuenta de que la inseguridad es responsabilidad del gobierno que no entrena, ni paga ni administra las policías con criterio, y que ha fomentado el delito y lo ha banalizado ex-culpándolo con tonterías como el “hurto famélico”, es un ejercicio inútil. Para Johny el tuvo que emigrar, que “exiliarse” como él mismo lo dice, porque la oposición en su afán de acabar con Chávez, acabó con el país. Es culpa de la oligarquía, de AD y de COPEI, de Capriles y Leopoldo que Johny Muñoz esté ahora aquí en España. Es otro mundo el que Johny percibe. Lanzo dos últimas preguntas. Una para ver si logro el milagro de despertarlo, otra por puro morbo.

P: Johny, nómbrame un país donde el comunismo haya funcionado.

E: Yo no caigo en eso - se ríe- esa es una pregunta trampa burda de pajua. ¡Claro que no hay ninguno! Porque en ningún país han dejado prosperar un verdadero comunismo. ¡En todos lados el Capital lo ha atacado y lo ha perseguido y lo ha destrozado!

P: ¿Y en España, tú que eres español también aunque lo niegues, por quién votas?

E: Por Podemos, tú lo sabes. Yo soy consecuente. Esos panas están más o menos claros. Al menos son los únicos socialistas de verdad.

P: ¿Si Podemos llegara a gobernar España, tu crees que si tendríamos un verdadero comunismo? ¿Uno que funcione?

E: Ser socialista es ser un hombre de esperanza. De fuerza revolucionaria y sueños de justicia. Yo creo que si. Si se puede Contesta Johny riéndose, ha usado el slogan de Podemos para rematar la pregunta y para definir el drama del socialismo. Nos despedimos. No le digo lo que pienso, aunque sospecho que él lo sabe. No creo en ningún socialismo. En mi mente, eso nunca ha funcionado porque no funcionará jamás. Pretender que todos seamos iguales cuando somos por naturaleza únicos e individuales es contra natura. Mata al hombre. Disuelve al individuo en toda su belleza con sus errores y aciertos, en una especie de masa colectiva que no puede funcionar como una colmena porque no somos abejas. Para mi el comunismo es una buena intención, no una buena idea. Y de buenas intenciones está pavimentado el camino al infierno. El comunismo, como de una forma indirecta lo definió Johny, es la esperanza del desesperado. El sueño de los oprimidos y los pobres, que se convierte siempre en la pesadilla de todos. Una esperanza que en sí misma es una enfermedad. Los griegos ya lo sabían bien cuando la pusieron al fondo de la caja de Pandora, junto con todos los demás males. La esperanza ciega, hace al hombre olvidar la realidad por soñar con fantasías, y eso mata.

CREATED BY
Frank Calviño

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