"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

lunes, 16 de enero de 2017

El espiritismo es abrir de par en par las puertas al Demonio



Entrevista al exorcista Francesco Bamonte

2 noviembre 2003

«La superstición ofende a Jesucristo porque significa que no se confía suficientemente en Él», afirma el exorcista italiano Francesco Bamonte, autor de un libro sobre la acción oculta del maligno y las presuntas comunicaciones con el más allá.

El volumen, aparecido por el momento en italiano, y pronto en otros idiomas, que lleva por título «Los daños del espiritismo» («I danni dello spiritismo») es publicado por la editorial Ancora.

El padre Bamonte, religioso de los Siervos del Corazón Inmaculado de María, dedica su labor pastoral a ayudar a personas que han caído en las redes de magos o de un supuesto médium.

En esta entrevista concedida en exclusiva a Zenit, este autor de libros ya traducidos en inglés, castellano, francés y polaco, describe con precisión los daños físicos y psíquicos del espiritismo.

Con vehemencia, repite que «espiritismo y fe católica son irreconciliables».

--Usted es exorcista, ¿piensa que las personas que caen en prácticas de espiritismo buscan la verdad de manera errónea? 

-Bamonte: Desde luego. Las prácticas de espiritismo son una vía equivocada de buscar la verdad. Esperan recibir informaciones auténticas sobre Dios, el hombre, el más allá, el pasado el presente y el futuro de lo que creen que son almas de difuntos. En realidad, generalmente no son más que trucos que en algunas ocasiones hacen entrar en contacto con el propio inconsciente. En otros casos, sin embargo, se entra en contacto con espíritus demoníacos que fingen ser almas de difuntos. Porque los fenómenos y las manifestaciones de espiritismo no son siempre trucos, ficción, sugestión, mecanismo psicológico o manifestación del inconsciente o creación de la psique con la que algunos querrían explicar algo fuera de la normal, incluido aquello demoníaco o sobrenatural.

Los casos de infestación y de posesión diabólica, en los cuales los sacerdotes exorcistas han tenido que intervenir después de una sesión de espiritismo, demuestran claramente cómo esta práctica es una vía privilegiada para una acción destructiva del demonio sobre personas.

--¿Qué es exactamente el espiritismo y por qué no es conciliable con la fe? 

-Bamonte: Es la evocación de los difuntos, es decir, una práctica con la que, a través de técnicas y medios humanos, con o sin un médium, se intenta llamar a un difunto para hacerle preguntas. Cada vez que rezamos a Dios por nuestros difuntos, sin recurrir a una práctica espiritista, pedimos a los difuntos así como a los santos que oren a Dios con nosotros y por nosotros. Esta es la invocación de los difuntos, pero no la evocación, que sería lo que hacen en el espiritismo.

Los difuntos sólo se nos pueden manifestar por iniciativa libre de Dios, directamente y nunca mediante técnicas o medios como las sesiones de espiritismo. Con fines serios, Dios puede permitir a una persona difunta que se nos presente, por ejemplo para darnos un consejo o aunque sea para darnos una presencia de consuelo, para pedir sufragios o para agradecer sufragios recibidos.

Si por el contrario, somos nosotros quienes queremos provocar un encuentro con los difuntos mediante «evocación» con las técnicas espiritistas, ya desde el Antiguo Testamento Dios ha hablado claro al respecto y nos ha dicho que quien haga estas cosas lo abomina. Basta leer Deuteronomio 18, 10-12 o Levítico 19. 31.

--Las prácticas de espiritismo prometen consuelo y contacto con personas difuntas. ¿Qué se les puede decir, desde un punto de vista cristiano, a quiénes buscan esta aproximación con el más allá? 

-Bamonte: Que lean la Biblia y vean que Dios prohíbe severamente esta aproximación con el más allá porque Él sabe que es falso y engañoso al sumergirnos en la oscuridad y desviarnos de la verdad y de la fe auténtica, abriendo camino a la intervención de los espíritus del mal.

Quien quiera sentirse cerca de sus seres queridos difuntos, que se confiese con frecuencia, vaya a misa, rece por ellos y esté totalmente disponible para lo que Dios disponga. Dios le dará con certeza la posibilidad de experimentar el gozo de sentirse en comunión con los propios difuntos queridos.

--¿Cuáles son los daños principales del espiritismo? 

-Bamonte:Molestias físicas de todo tipo como dolores fuertes de barriga, en la frente, huesos, vómitos, ataques epilépticos, hormigueo en las piernas, ataques repentinos de calor o frío, sensación de angustia creciente, depresiones, continuos tics nerviosos, la imposibilidad de ingerir comida.

--Basta, basta. ¿Todavía hay más? 

-Bamonte: Me refería sólo a las molestias físicas, pero hay todavía muchas más: no dormir ni de noche ni de día, no poder estudiar o trabajar. Estar agitado, tener pesadillas, miedo a lugares oscuros, sensación de ser agarrados por los brazos o como si alguien se nos sentara en las rodillas. También se experimentan bofetadas invisibles o mordeduras que no se ven, así como golpes en el cuerpo.

--Y, ¿los daños psicológicos? 

-Bamonte: Pues fenómenos de automarginación del contexto social y cotidiano, estados de dependencia parecidos al alcohol o a la droga, pérdida de la racionalidad y de la libertad, disociación de la personalidad hasta llegar a sentir que alguien ha entrado en la propia persona y hay voces que se sobreponen a la oración y blasfeman e inducen al suicidio.

En relación a los daños sobre los lugares, podríamos decir que vienen señalados por fenómenos de movimiento de objetos sin ninguna causa sensible, timbres de puertas o instrumentos musicales que suenan solos de repente. También hay que señalar golpes en el tejado, en las paredes o en el suelo, y gritos y voces en el aire, ruido de pasos, visiones de sombras o presencias monstruosas.

--¿Qué es el así llamado espiritismo pseudocatólico? 

-Bamonte: El intento inútil de conciliar la fe católica con el espiritismo. Por lo que acabo de decir se comprende cómo esto es absolutamente imposible.

--Sí, se comprende perfectamente. Pero no es raro encontrarse con cristianos algo supersticiosos. ¿Se puede corregir esta tendencia? 

-Bamonte: La superstición es un pecado contra el primer mandamiento. Fe cristiana y superstición están en abierta contradicción, y sin embargo, no pocos cristianos tienen miedo del gato negro que cruza la calle, del aceite que se derrama, del número 13 o del 17, y llevan encima amuletos o talismanes para asegurarse buena suerte o alejar la mala fortuna. También hay muchos cristianos que en la puerta de la casa tienen una herradura de caballo. No es raro ver a católicos haciendo gestos como los cuernos con la mano o que cruzan los dedos en momentos particulares. Es también grave, sobre todo si se es cristiano, creer en horóscopos, consultar a los magos, dejarse leer la mano o practicar el espiritismo.

La superstición ofende a Cristo porque revela una falta de abandono y de confianza en Él. En la evangelización, en la predicación de la misa y en la catequesis, es necesario anunciar que el cristiano se fía sin limites de Cristo, que libera y salva al hombre de las fuerzas del mal que lo amenazan. Por el contrario, la superstición no sólo no lo libera ni lo protege de las fuerzas del mal sino que es una vía que le esclaviza para siempre.
(http://es.catholic.net/op/articulos/2847/cat/19/el-espiritismo-una-forma-equivocada-de-buscar-la-verdad.html)

¡Los católicos NO DEBEN consultar adivinos, videntes, brujos, chamanes!



Todas las formas de adivinación, son una realidad que cuestiona a los creyentes que se declaran cristianos católicos. Porque son cada vez más los fieles que consultan a videntes y adivinos, por problemas personales, enfermedades, conflictos emocionales o por la simple curiosidad acerca del futuro. Otros se preguntan si esas prácticas son compatibles con su fe cristiana.

En el mundo postmoderno, las consultas a médiums espiritistas, astrólogos, brujos, "parapsicólogos", chamanes, clarividentes, tarotistas, curanderos, y toda clase de mancias (quiromancia, cartomancia, etc.), han dejado de ser un tabú supersticioso que convivía con la modernidad en forma discreta, para convertirse en algo cotidiano, socialmente aceptado, con una creciente presencia en los medios de comunicación.

Tanto en la TV, la Radio e internet, como en la educación, o en la familia, hoy no se distingue la evidencia científica de la superstición, la creencia religiosa de la magia, la fantasía de la realidad. Y así tenemos personas que ven documentales pretendidamente "científicos" sobre extraterrestres, espíritus que habitan casas abandonadas o personas que ven el futuro, creyendo que todo eso es verdad demostrada por la ciencia. La falta de pensamiento crítico y de una fe madura, arrastra a muchos creyentes a permanecer en creencias mágicas y a llenarse de miedos supersticiosos.

¿Libertad o destino?

La creencia en la adivinación del futuro, niega en sentido estricto, la libertad del ser humano. Aceptar que alguien puede adivinar el futuro con certeza absoluta, es afirmar que hay un destino del que no se puede escapar, y negaríamos la libertad en la que Dios nos creó. Cada persona es libre de construir su propia historia. Aunque estemos condicionados por muchas causas culturales, sociales, biológicas y psicológicas, seguimos siendo libres de decidir lo que hacemos con nuestra vida. Lo cierto es que muchos por curiosidad o ansiedad, miedo o superstición, desearían saber de antemano su futuro posible, como forma de querer controlarlo todo.

¿Superstición dentro de la Iglesia?

En este clima sociocultural en que nos movemos, los cristianos se ven desafiados en su fe, por el pensamiento mágico, que se filtra imperceptiblemente en la misma vivencia de la fe. Esta realidad se hace evidente cuando se presentan las verdades de la fe católica en modo infantil, mágico y supersticioso; o cuando se usan rosarios, agua bendita y medallas, no como sacramentales, sino como amuletos mágicos, que tienen poderes en sí mismos, sin referencia a la fe en Dios. O cuando se predica del demonio no desde la perspectiva católica, sino desde un dualismo maniqueo, donde coexisten dos fuerzas iguales y antagónicas, sumergiendo a los creyentes en el miedo y la superstición.




El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que:

"La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las practicas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición" (2111).

Este tipo de mentalidad, predispone a una mayor credulidad en toda clase de propuestas mágicas y supersticiosas, cuando no, esotéricas y pretendidamente paranormales. La falta de formación en la propia fe y el ambiente cultural propicio al sincretismo y el relativismo religioso, les impide ver la incompatibilidad de estas creencias y prácticas con la fe cristiana.

El discernimiento: ¿Causas naturales o sobrenaturales?

La Iglesia Católica, al igual que la ciencia, sostiene un principio básico de prudencia y objetividad, que ante un hecho extraordinario, no debe darse una respuesta de orden metafísico, preternatural o sobrenatural, si puede ser explicado naturalmente. Como en el caso de los exorcismos, cuando se han agotado las posibilidades de explicaciones naturales y de asistencia científica, se puede pensar en la posibilidad -no certeza- de un orden no natural (J.M. Baamonde).

El mismo Ritual de exorcismos pide que el exorcista no realice el rito hasta haber realizado una exhaustiva investigación, descartando enfermedades psicológicas, excesiva credulidad, superstición, y toda clase de posibles situaciones confusas; sin por ello dejar de asistir espiritualmente a las personas. El Catecismo dice también: "Es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de una presencia del maligno y no de una enfermedad" (1673).

La prudencia de la Iglesia para pronunciarse ante fenómenos extraordinarios, tiene sus razones ampliamente difundidas y conocidas en los documentos magisteriales. El mismo criterio debe aplicarse a todos los demás fenómenos supuestamente extraordinarios. Aunque existan casos de exorcistas, que por su opinión personal se alejen de la doctrina de la Iglesia, hay que recordar que la fe de los católicos no se guía por opiniones particulares, sino por el Magisterio de la Iglesia.

¿Y en el caso de los adivinos y videntes?

En el caso de la adivinación, está ampliamente demostrado que la mayoría de los supuestos videntes y adivinos, son un verdadero fraude, que utilizan técnicas ampliamente conocidas y estudiadas por la psicología, para engañar y estafar a las personas que con credulidad aceptan que les están adivinando su vida y su futuro. Las conocidas profecías cumplidas de astrólogos y videntes, son simplemente la asociación de acontecimientos cotidianos con predicciones vagas del pasado, que al crédulo que confía en ellos, le confirma que le adivinaron el futuro.

También es cierto que hay algunos casos excepcionales, que no han sido explicados en su totalidad. En casos extraordinarios, en que alguien pudiera adivinar algo del futuro de una persona, no sería un destino inmodificable lo que ve, sino una predicción posible; y al cristiano le está prohibido consultar a una persona que diga tener ese "don", por las razones que el catecismo explica con claridad. Es un acto de infidelidad a Dios, de falta de confianza en él, y de idolatría, por poner fe en realidades ajenas al único Dios vivo y verdadero. Además, mediante estas prácticas ocultistas, las personas abren su vida espiritual a una posible influencia maligna. Sea por las razones que sea, la consulta a estos personajes, es una opción contraria a la fe cristiana.

El afán de conocer el futuro es un deseo de control y una negación de la fe y la confianza en la providencia de Dios. Además, el ocultismo esotérico y las diversas mancias, tienen una visión del hombre, del cosmos y de la vida, que diverge radicalmente de las concepciones judeocristianas contenidas en la Biblia.

Y si no son católicos los que preguntan, también hay que ayudarlos a no dejarse estafar, a no dejarse confundir, y especialmente a no caer en las redes del ocultismo y la superstición, que nunca llevan a buen puerto. Acercarse a la práctica del espiritismo, la adivinación, y la consulta a supuestos videntes, es abrirle una puerta al maligno y una forma segura de apartarse de la fe en Dios y por lo tanto, de vivir en el miedo, la inseguridad y la falta de esperanza.

¿Qué enseña la Biblia?

"Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos. Que nadie entre los tuyos sacrifique en el fuego a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia; que nadie consulte a las almas o a los espíritus, ni evoque a los muertos. Quien hace estas cosas es detestable ante el Señor" (Deuteronomio, 18,9-14).

¿Que enseña la doctrina de la Iglesia?

"Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto...

Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone "desvelan" el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "médiums" encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y , finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión... Llevar amuletos es también reprensible..." (Catecismo de la Iglesia Católica, 2215-2117).

El futuro no está en las estrellas, sino en nuestras manos

Mons. Jean Vernette, uno de los mayores especialistas en estos temas, lo sintetizaba de modo simple y claro: "Dios no es un director de teatro que ha fijado hasta el más mínimo detalle de todos nuestros pasos. No nos ha fabricado un destino, trazado de antemano. Nos ha dado la libertad. Así que no va a renegar de su obra, quitándonos con una mano lo que nos ha dado con la otra.

Sin embargo, ¿no es Él todopoderoso? Sí, pero todopoderoso por amor. No al modo de un potentado que impone un itinerario prefijado. Sino al modo de un padre que propone una ruta porque es la felicidad auténtica y la de la plena realización de uno mismo. Y no la impone nunca. Pues Dios y el hombre colaboran el uno con el otro.

La vida de cada persona es la confluencia de dos libertades, la de Dios y la del ser humano, que obran juntas para construir un destino único. Nadie tiene la llave de nuestro futuro. Nadie tiene su control. El destino está enteramente en nuestras manos. Manos que, dicen los creyentes, unidas a las de Dios, construyen hoy con plena libertad el presente, el mañana y el porvenir".
(http://es.catholic.net/op/articulos/58169/cat/19/los-catolicos-podemos-consultar-adivinos-o-videntes.html)

El regreso de los magos, de los brujos, adivinos y demás supersticiones

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Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?


Por: Dr. Enrique Cases | Fuente: Catholic.net 

Han vuelto los magos, los adivinos, los espiritistas, los satanistas e invocadores del diablo, los que leen cartas, manos y entrañas de animales... Parecía cosa superada, pero han vuelto con fuerza y superan el número de sacerdotes en todo Occidente. ¿Por qué ocurre este auge del ocultismo?

El año 1999 Josep Ratzinger trató el tema para una revista italiana. Con su mente clara explica la magia como el uso de fuerzas aparentemente misteriosas que sirven para tener un dominio sobre la realidad física o psicológica. Es decir, el intento de instrumentalizar las potencias sobrenaturales para el propio disfrute. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento la prohíben tajantemente. Pero la persistencia del fenómeno se explica en la sed de Dios de todo hombre que no está satisfecho sólo con lo finito y limitado, y algunos intentan saciar la sed acudiendo a la magia en medio de un mundo desorientado. Rechazan la lucha de la oración humilde y quieren dominar la realidad con sus fuerzas, también las ocultas. San Pablo en Chipre llama al mago Elimas “hijo del diablo”. Ratzinger dice que sin el demonio, que provoca estas perversiones de la creación, no podría existir este mundo del ocultismo y la magia. Que en realidad son una parodia de lo divino. En estos fenómenos encontramos la mentira en su más alto estado de pureza. Parece que van a ensanchar el poder, de las experiencias, y acaban en la autodestrucción, de un modo similar al de las drogas, pero más destructivo aún pues actúan en el núcleo de la personalidad humana.

La curiosidad hacia lo oculto parece que proviene de una mezcla entre una tendencia hacia lo divino y la desorientación. El mago ha llegado a la mentira y después utiliza todos los artilugios para engañar, incluso pervierte los elementos cristianos: imágenes, cruces, velas, para atraer gente crédula, hacerse creíble y engañar esclavizando mentalmente.

Hasta las formas que pueden parecer más ligeras como la lectura de manos, tarot, reiki, y otros son engaños. Cuando alguien se mueve en esa dirección corre el peligro de caer en una trampa todavía más profunda. Un escalón lleva a otro, ya que el terreno es resbaladizo.

La Iglesia utiliza muchos exorcismos en el catecumenado, en el bautismo y en la liturgia, cada año, se renueva el rechazo al diablo, sus pompas y sus obras. Las prácticas ocultistas son parte de sus pompas. Conviene tener en cuenta que siempre se puede alcanzar el perdón con un arrepentimiento, pero si se llega a lo que se llama el pecado contra el Espíritu Santo parece un punto de no retorno casi insuperable, porque la aversión a Dios ha hecho su mansión en esos pecadores. En la Iglesia existen modos de realizar liberaciones del demonio por diversos cauces, y muchas veces son necesarios los exorcismos realizados por el sacerdote facultado por el obispo de la diócesis. También el uso del agua bendita, del agua exorcizada, así como la sal y aceite benditos y los crucifijos, ayudan como sacramentales a este fin liberador.

Existen zonas del mudo aún no evangelizadas en que estos fenómenos son mayores y el miedo a los demonios y a los brujos crea un clima de inmovilidad paralizante. En esta hora de tentación pagana profunda –añadía Ratzinger– debemos anunciar el Evangelio en toda su sencillez y grandeza como la verdadera y única liberación.

Las religiones orientales ofrecen muchas cosas que se pueden asimilar al ocultismo, que son utilizadas por los demonios para introducirse, como es el caso de algunos yoga que llegan más allá de la gimnasia, pues se convierte en un medio de autorredención y los movimientos del cuerpo no son inocuos en relación al alma. Los mantras no son oraciones porque no se dirigen a Dios sino a otras divinidades que son ídolos y acaban en manos del Señor de las tinieblas. Los médiums, la meditación transcendental, la medicina alternativa, tan utilizados en la New Age son ventanas abiertas por donde puede entrar el diablo y encadenar al hombre.

El materialismo del siglo XX ha sido vencido en sus contradicciones, pero la vuelta a lo sagrado de tantos puede que yerre en el camino quedando una copia falsa de religión que aleja de Dios mismo y del camino hacia Él que es Jesucristo.
(http://es.catholic.net/op/articulos/2843/cat/19/el-regreso-de-los-magos-de-los-brujos-adivinos-y-demas-supersticiones.html)

Magia, tarot, supersticiones: incompatibles con la fe católica


Artículo de Danierl Arasa que reflexiona en un análisis hecho por el escritor católico Chesterton sobre la magia y la superstición.

Dejad de creer en Dios y creeréis en cualquier cosa", que dijo Chesterton.


Naturalmente asentados

        Desplazarse por el centro de las grandes y a veces no tan grandes ciudades permite encontrarse con un buen número de personas sentadas en taburetes tras unas mesitas con letreros en las que nos anuncian la lectura de las manos, descubrir nuestro futuro a través de las cartas, sumergirnos en los secretos del horóscopo, ...

        En las bocas del Metro algunos de los nuevos inmigrantes dan octavillas en las que nos aseguran que de acudir a tal o cual vidente o gurú hallaremos la solución a nuestros problemas de salud, amorosos, matrimoniales, laborales, de negocios, ... Es decir, diremos adiós a cuanto nos preocupa o incomoda y nos transformará en personas nuevas, seres felices. Lo mismo se repite en las páginas de anuncios clasificados de la prensa, en algunas cuñas radiofónicas o en páginas de Internet.

        No parece que la presencia de videntes operando en plena calle se haya detenido con las nuevas normas de civismo implantadas por algunos ayuntamientos, quizás porque los ediles entienden que pueden perseguir a prostitutas y vendedores de “top manta” pero que magos y adivinos son inocuos.

        Los hijos de la Ilustración y todo el abanico de laicistas nos habían asegurado que cuando hubiera más escuelas, más cultura, desaparecerían todo tipo de supersticiones, incluyendo en el mismo saco la religión. Y los materialistas, no desde ópticas liberales sino marxistas, habían vaticinado algo similar cuando la gente, el proletariado, saliera de la miseria económica: no haría falta ya ‘inventarse’ dioses ni mitos que le garantizaran una felicidad futura enfrente de las miserias presentes.

Aunque parezca un tanto paradójico
        Pero resulta que en las sociedades del Primer Mundo, aquellas en las que la inmensa mayoría de ciudadanos tienen más que cubiertas las necesidades vitales y hay muchos más problemas de obesidad o de anorexia buscada que de hambre, en donde la escuela no falta a nadie y gran parte de los jóvenes pueden acceder a estudios superiores, en una sociedad del desperdicio, del consumismo desaforado, cuando la cantidad de información nos desborda por todas partes y no somos capaces de asimilarla, ..., resulta que se han disparado los videntes, quirománticos, leedores de manos, magos, descifradores de horóscopos y similares.

        Datos de hace tres años del Centro Europeo de Estudios sobre las Nuevas Religiones señalaban que cerca de la quinta parte de la población de Europa Occidental y de los Estados Unidos iba como mínimo una vez al año a visitar un mago o cualquier otro profesional de “lo oculto”.

        En el año 2002 había en Italia 7.250 magos que se anunciaban por los medios tradicionales o por Internet. No es un caso especial, sino que en todo Occidente la situación es similar.

        El mismo organismo detalla que a este tipo de intérpretes de lo oculto va más gente rica que pobre. Cierto que aquellos tienen más dinero, pero, al menos teóricamente, también han podido tener más acceso a la educación y, en consecuencia, ser menos vulnerables a las supersticiones.

        En paralelo a este fenómeno son precisamente estas sociedades del Primer Mundo donde buena parte de la población ha abandonado la práctica religiosa, se declara agnóstica o atea y hasta en muchos casos ha olvidado sus raíces y base cultural cristiana.

        Les ha pasado aquello que dijo Chesterton, y con fórmulas similares han manifestado muchos otros, “dejad de creer en Dios y creeréis en cualquier cosa”.

Así lucha Francia contra las sectas


Aumentan los grupos con derivas sectarias, y no sólo en el ámbito religioso

JOSE LUIS VÁZQUEZ BORAU  
En Francia, la Misión Interministerial de Vigilancia y Lucha contra las Derivas Sectarias (MIVILUDES) trabaja para entender el cambiante panorama religioso que se va produciendo desde el año 1970 y se asesora de los sociólogos de la religión y los “nuevos movimientos religiosos” para establecer una serie de afiliaciones basadas en formas de espiritualidad, creencias, filosofías o formas de religiosidad. Su finalidad es vigilar y evaluar los riesgos para los más vulnerables, en particular los menores de edad, los enfermos y los ancianos.

Con fecha de septiembre de 2016, la MIVILUDES ha publicado su último informe, donde leemos que en los últimos años las derivas sectarias se perciben menos si no se es consciente, ya que existe un aluvión de ofertas no sólo religiosas o filosóficas, sino en muchas otras áreas de interés como la salud, el bienestar, el trabajo, la económica, el medio ambiente, etc.

Las derivas sectarias se observan también en los grupos cuya finalidad puede ser humanitaria, de formación, el desarrollo personal, la educación o la salud. Pequeños grupos de individuos aislados que explotan la debilidad de algunas personas, desempleadas, enfermas o jóvenes. Y todo esto viene favorecido por un fomento de ofertas gracias a las nuevas tecnologías de Internet y de las redes sociales.

Preocupación por el proselitismo

En el año 2015 la MIVILUDES, como organismo gubernamental, recibió 54 consultas e informes centrados en el proselitismo en el espacio público de los Testigos de Jehová y la Iglesia de la Cienciología. Esta institución recordó que el proselitismo y la difusión de folletos no están prohibidos, si bien en el caso de los folletos debe siempre identificarse la impresora.

No obstante la atención pública deberá vigilar los mensajes ambiguos o en los que no se anuncie la pertenencia a un determinado movimiento. Es el caso de la Iglesia de la Cienciología, que desarrolla campañas de publicidad, folletos sobre las drogas o la psiquiatría sin que esté de una manera clara su filiación a este movimiento.

Las quejas vienen de los lugares donde se desarrollan actividades de proselitismo que pueden afectar a los jóvenes: las estaciones de tren, estadios, los lugares cercanos a los centros escolares o los hospitales especializados. Pero las regulaciones en el espacio público no se pueden realizar ya que son neutrales por los principios de la laicidad. Las limitaciones solo se pueden aplicar cuando existe un claro riesgo de alterar el orden público.

Las sectas en los espacios públicos

El uso de espacios públicos de alquiler o préstamo de salones comunitarios de las instituciones públicas y hoteleras es también motivo de preocupación por las 36 consultas realizadas en 2015. La MIVILUDES sólo puede fomentar el enfoque en la vigilancia, ya que las reuniones en una sala pública con reputación o un reconocimiento que inspira confianza son precisamente el objetivo buscado por ciertos movimientos, más allá del interés de obtener el local público gratuito o barato.

Los funcionarios públicos deben garantizar la justificación de la petición y atender a los objetivos declarados de la asociación, el título de la conferencia y su calidad. La denegación se basará en la naturaleza del evento organizado y los riesgos para el orden público si la solicitud es de un grupo de deriva sectaria probada.

Ofertas de meditación

Además de las actividades de ocio o de ofertas culturales, se observa la multiplicación de propuestas relacionadas con la meditación, adornadas con todas las virtudes para todas las edades, pero especialmente para los niños. Estas propuestas se desarrollan en el marco curricular. La MIVILUDES llama a una vigilancia especial sobre las propuestas de la práctica de la meditación para los más jóvenes.

Alerta también sobre los cursos intensivos de meditación perturbadores para adultos, impartidos por los movimientos sectarios, aún no equivalentes con respecto a los niños. La dificultad en esta área es que no hay referencias para validar o rechazar las prácticas de los riesgos para el desarrollo del niño.

Desviaciones religiosas

Se reciben consultas e informes sobre las desviaciones observadas en los movimientos religiosos, grupos o predicadores que se relacionan más o menos con las grandes corrientes religiosas. La MIVILUDES responde explicando los límites de su acción, que se ciñe al estricto respeto de la laicidad. No es su misión condenar las desviaciones respecto a una corriente religiosa, pero sí ver en la práctica ciertos comportamientos de los predicadores.

La MIVILUDES tiene en cuenta el fuerte aumento de los informes, 130 en 2015, donde se ponen de manifiesto ciertos comportamientos perturbadores de los pastores “evangélicos” o de sus seguidores que, a juicio de sus familiares, utilizan mucho tiempo y dinero encerrados en este ambiente. Las preocupaciones que plantean están relacionadas con el carácter exuberante e inusual de sus eventos religiosos, que causa extrañeza a los europeos, si bien son comunes en África o el Caribe, pero que no tienen nada de reprobable.

La Federación Protestante Unida y el Consejo Nacional de Evangélicos (CNE) que representan al 70 % de las iglesias Evangélicas no controlan otros grupos que no se inscriben para escapar del riesgo de ser desenmascarado el fundador, que, a menudo, no tiene el conocimiento y la legitimidad moral para guiar a los fieles.

Estos autoproclamados pastores no escatiman en utilizar técnicas de promoción con espectaculares shows que se presentan en numerosos vídeos y sitios web donde las peticiones para las donaciones son a veces más visibles que el mensaje religioso con sistemas de pago de servicios en línea.

No escatiman en las promesas más inesperadas, incluyendo las curaciones milagrosas, que se realizan tanto a través de la oración y los actos de devoción según los regalos financieros en beneficio del pastor-gurú. Entre los informes, hay situaciones a veces graves, con los líderes carismáticos que reciben verdaderos beneficios que van más allá de las donaciones, como el abandono del tratamiento médico; depender menos de la oración como la palabra inspirada de “pastor”; hasta favores sexuales y el abuso sexual de menores.

La MIVILUDES ha recibido una serie de preguntas sobre viajes al extranjero, especialmente para los jóvenes, principalmente en África, país de origen del pastor. Sin embargo, parece que estos no ofrecen estancias con ninguna garantía sobre las actividades de supervisión y condiciones encomendadas por sus padres. Más que una estancia cultural se trata de una formación religiosa intensa que puede ser muy desestabilizadora para sus hijos.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que la superstición es un pecado contra el Primer Mandamiento.


Por: P. Gabriel Dominguez | Fuente: defiendetufe.org 
Definición: Del latín: superstitio -onis

1. Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. 2. Fe desmedida o valoración excesiva respecto de una cosa o a una práctica. Así se puede hablar de superstición de la ciencia cuando se apela irracionalmente a esta para defender una posición.

Catecismo de la Iglesia Católica, 2111.

La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (cf Mt 23, 16-22).

Superstición es atribuirle a prácticas legítimas un valor erróneo.




Referente a los sacramentales y oraciones, se cae en superstición cuando se confía en la materialidad del acto sin la necesaria disposición interior. Cuando, en vez de valorar un objeto religioso por lo que representa, se le atribuye un poder intrínseco. Es supersticioso, por ejemplo, quién lleva un escapulario pero no guarda en su corazón fidelidad a la Virgen Santísima sino que se entrega al pecado pensando que tan solo por llevarlo se salvará.

La superstición puede conducir a la idolatría y a distintas formas de adivinación y de magia.
La "suerte", entendida como una fuerza que pueda afectar el destino, no existe. El cristiano sabe que depende de la Providencia divina y que es responsable por su libre albedrío.
La superstición es producto de ignorancia o de un vacío espiritual.
No se debe confundir tradición con superstición. Las tradiciones serían supersticiosas sólo si se les atribuyen poderes mágicos.
Ejemplos de supersticiones: "la maldición del #13, de los gatos negros, de pasar bajo una escalera; comer uvas el año nuevo para atraer la buena suerte. Hay fiestas que reúnen un conjunto de supersticiones, por ejemplo, Halloween, el vestir ropa interior de colores amarillo o rojo en visperas de año nuevo para "atraer" dinero o amor, salir a dar la vuelta con maletas "para atraer viajes", el poner lentejas a coser para atraer el dinero, etc, todas estas supersticiones que se realizan en fin de año, tienen un componente que desvia nuestra fe del Unico y Verdadero Dios providente y misericordioso, para poner nuestra fe en un objeto, con esto ofendemos gravemente a Dios, al tentarlo y desconfiar de su amor y providencia.

Jesus en su evangelio nos enseña que el Padre sabe lo que necesitamos y no tenemos que fijar nuestra fe en objetos y ritos paganos esoterios, sino en Jesucristo Camino, Verdad y Vida: "Después dijo a sus discípulos:

"Por eso les digo: No se inquieten por la vida, pensando qué van a comer, ni por el cuerpo, pensando con qué se van a vestir. Porque la vida vale más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosecha, no tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que los pájaros! ¿Y quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un instante al tiempo de su vida? Si aun las cosas más pequeñas superan sus fuerzas, ¿por qué se inquietan por las otras? Fíjense en los lirios: no hilan ni tejen; sin embargo, les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana es echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! Tampoco tienen que preocuparse por lo que van a comer o beber; no se inquieten, porque son los paganos de este mundo los que van detrás de esas cosas. El Padre sabe que ustedes las necesitan. Busquen más bien su Reino, y lo demás se les dará por añadidura." (Lc 12, 22-31)
(http://es.catholic.net/op/articulos/55614/cat/18/supersticiones.html)

Las sectas que vienen: Bioneuroemoción

máster en neuropsicología

El fenómeno sectario no es algo novedoso, todas las personas tienen más o menos una idea general de por qué hay que evitar a estos grupos coercitivos y existe amplio material procedente de la Psicología Social analizando las pautas que los caracterizan. Pero resulta necesario añadir que este fenómeno ha sufrido una lógica evolución a lo largo de los siglos, aun manteniendo sus características principales, las cuales siguen siendo hoy en día bastante claras y discernibles. Someramente podrían definirse las sectas como un movimiento totalitario, presentado bajo la forma de asociación o grupo religioso, cultural, etc. que exige una absoluta devoción o dedicación de sus miembros a alguna persona o idea, empleando técnicas de manipulación, persuasión y control destinadas a conseguir los objetivos del líder del grupo, provocando en sus adeptos una total dependencia del grupo, en detrimento de su entorno familiar y social (Rodríguez Caballería 1992).

Hoy día, sin embargo, existen y se están creando muchos grupos que, aun sin cumplir las características clásicas de secta tal como la categoriza y estudia la Psicología Social, poseen los suficientes puntos en común como para entrar en la categoría de lo que se ha dado en llamar en ingles Large Group awareness Trainings o “programa de concientización de grupos grandes” (Margaret Singer 1995,2003 y Langone 1998). Hasta que sea completamente validada esta nueva denominación nos permite encuadrar de manera provisional a muchos de los nuevos grupos emergentes que no entran en las categorizaciones clásicas y que, sin embargo, producen efectos perjudiciales en sus seguidores, tales como el coaching coercitivo por ejemplo. Estos grupos se muestran más lejanos del prototipo clásico de los movimientos sectarios a los que estaba acostumbrada la sociedad en el siglo XX, más vinculados a movimientos religiosos, políticos o paranormales, como las sectas dirigidas por Jim Jones o el Heavens Gate (ambas terminadas en sendos suicidios colectivos). Ahora bien, en lo que concierne al ámbito de la salud mental, en las últimas décadas nuestra sociedad ha asistido a la creación de un autentico psicomercado, donde se ofrecen una amplia gama de formas de ayuda psicológica o pseudopsicologica disponibles fuera del ámbito de la psicología profesional y fuera del campo de la red de salud mental pública en ámbitos como el asesoramiento, la orientación y el desarrollo personal (Enquete Commission 1998).


El núcleo de estos movimientos cuando se mueven en el ámbito de la salud es atribuir a las enfermedades físicas puntuales, hereditarias o degenerativas, independientemente de su gravedad, pronóstico o curso a una causa emocional, pero entendida esta de forma completamente causal, siguiendo una falacia de afirmación del consecuente del tipo si A entonces B, B entonces A (ejemplo: Si conflicto de pareja entonces cáncer, si es cáncer entonces conflicto de pareja), dando aplicación a esto mediante interpretaciones idiosincrásicas sobre trastornos de índole psicológica o médica, como la sintomatología ansiosa o depresiva, a respuestas inmunitarias como las alergias o trastornos metabólicos como la diabetes, ignorando la literatura médica y psicológica existente y fomentando interpretaciones ingenuas de la enfermedad o del problema, de forma que se termina depositando toda la responsabilidad del padecimiento y de la curación en la persona afectada por esta. Esta falacia produce un doble efecto en el sujeto, que puede resultar psicológicamente devastador ya que puede tratarse de personas que están en un estado de vulnerabilidad debido a la recepción de algún diagnostico de gravedad. Al cabo de un proceso de indoctrinación pueden llegar a percibir en este argumento falaz la posibilidad de liberarse de una molestia crónica, prescindir de supervisión medica o de esquivar los posibles efectos secundarios de una medicación o procedimiento quirúrgico no deseado.

Esta relación causal directa que promueve el origen emocional de la enfermedad es cualitativa y cuantitativamente distinta de la aproximación de la Psicología al ámbito de la salud. Esta, como sabemos, admite la interrelación mente-cuerpo a través de los efectos de señales químicas y eléctricas hormonas, neurotransmisores, etc., y no niega el importante papel que juegan los factores psicológicos en prácticamente todas las enfermedades o trastornos que pueda sufrir una persona. Pero no por ello afirma que al tratar exitosamente el problema o trastorno ello conlleve por necesidad curación de enfermedades físicas como promueven estos grupos; generalmente estos la sugerirán de forma indirecta al principio, citando casos anecdóticos y ejemplos no falseables ni supervisados, no sometidos al método científico, por tanto, y posteriormente, lo irán afirmando de forma más determinante conforme se va progresando en sus filas. El paso siguiente suele ser la proposición de una terapia u/o método para alcanzar este objetivo, generalmente descubierta o recibida en inspiración por el líder del grupo, o bien tomada y adaptada de alguna fuente anterior, resultando este un punto básico de la constitución de los grupos coercitivos, los cuales dirigen muchos recursos a mostrarse como grupos exclusivos con capacidades únicas, e intentaran dejar claro que la satisfacción de las necesidades que busca el adepto (curación, salvación, despertar, etc.) solo podrán conseguirse dentro de su grupo, no existirán otras formas alternativas de conseguir dichos fines (José Miguel Cuevas Barranquero, 2006). Los demás grupos, profesionales o no, son tildados de farsantes o bien de inferiores. En los casos más paranoides estos grupos externos son denunciados como parte de una conspiración para evitar el progreso del grupo propio u ocultar “la verdad”. Las industrias farmacéuticas, instituciones gubernamentales y los propios profesionales médicos y psicológicos son victimas a menudo de denuncias, ataques y acusaciones de este estilo.

Para ilustrar un ejemplo de lo anterior, tomaremos en este articulo a uno de los grupos que cuenta en la actualidad con uno de los mayores porcentajes de crecimiento en España y que supone un ejemplo casi perfecto de lo anterior. Su líder y fundador fue el psicólogo Enric Corbera del cual el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña manifestó en el mes de febrero del 2014 su desvinculación cuando este o cualquier otro colegiado realice estas actividades. Tal como manifiesto en su nota informativa “a consecuencia de la creciente inquietud que diversos colegiados han trasmitido a esta institución, y la recepción de diversas quejas presentadas por ciudadanos en relación al supuesto modelo explicativo de la enfermedad denominado bioneuroemocion… el Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña en cumplimiento de las funciones sociales que le impone la ley y sus estatutos se ve en la necesidad de hacer público su posicionamiento, y manifestar que… no considera que este modelo y las prácticas derivadas de este cuenten con aval y garantía suficiente para ser definidos y situados en los estándares científicos y de calidad propios de la practica psicológica” (extractos del texto del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña publicado en su portal de Internet).

La Bioneuroemoción que se define a si misma como un método de consulta humanista,  es resultado de la fusión de varios movimientos anteriores, cuatro principalmente: la Nueva Medicina Germánica de Ryke Geerd Hamer, la llamada Biología total de Claude Sabbah, discípulo del anterior, las constelaciones familiares de Bert Hellinger que se usan para encontrar causas emocionales de la enfermedad en los antepasados del sujeto en caso de que el sujeto no sea capaz de “encontrar la causa en su vida actual” (transgeneracional), y frases tomadas del ya clásico libro canalizado por la psicóloga neoyorquina Helen Schucman, titulado Un Curso de Milagros (1975), el cual escribió al dictado de una voz en su cabeza que identificaba como Jesús. También dice contar con aportaciones que, por supuesto, son malinterpretadas, malentendidas y mal explicadas de la epigenética y de la física cuántica, degenerando esta última más bien en algo más aproximado al misticismo cuántico que a posturas aceptadas por la física científica y realizando declaraciones realmente distorsionadas respecto a la mecánica cuántica. Todos estos movimientos e influencias son usados en mayor o menor medida para generar una mezcolanza que cristaliza en la llamada Bioneuroemoción.

A pesar de todos los avisos de la comunidad científica sobre de estas actividades el movimiento se extiende de forma exponencial, mediante libros, vídeos de las conferencias colgados en plataformas, la creación de un Instituto en Bioneuroemoción, una Asociación de Bioneuroemoción e incluso dos convenios firmados con universidades en México (Universidad Iberoamericana Torreón) y Argentina (Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario), así como colaboraciones con periodistas que le prestan su apoyo a Corbera, como en el libro recientemente publicado titulado “No soy de este mundo” (Gaspar Hernández Burgos, 2016). Basta con levantar las solapas de este para leer un ejemplo dramático de la culpabilización que se realiza de la victima señalada en párrafos anteriores. Y es que, a pesar de todo ello, la Bioneuroemocion sigue ganando adeptos defendiendo, por ejemplo, procedimientos que incrementan el aislamiento, así como una la interpretación intensa y continuada de los problemas del cliente como algo causado por la familia, amigos o la pareja, y recomendando el distanciamiento de estas personas. Como bien señala el psicólogo Miguel Perlado, experto en prevención y extracción sectaria, para cumplir fielmente la famosa “cuarentena” que pauta la Bioneuroemoción (en este caso mediante la prescripción de tiempos de aislamiento a sus adeptos de noventa días de aislamiento prescritos con la excusa de que es “sanador” para el sujeto desvincularse de la familia) hay que señalar que probablemente ya se tiene que haber dado un cambio de personalidad muy marcado, produciéndose la clásica desestructuración de la personalidad previa del adepto (Pepe Rodríguez 1997,2000); asimismo se da un intenso proselitismo mediante la formación de “acompañantes en Bioneuroemoción” (personas adeptas que pregonan el método ideado por Corbera, los cuales toman cursos de miles de euros y actúan convencidos de la validez de la doctrina dictada por este). De este modo se perpetúa el modelo piramidal ya que les propondrán que tomen cursos para ser maestros y, luego, les pagarán para que den clases a nuevos integrantes, de este modo el dinero saldrá y entrará al mismo lugar (Miguel Perlado, Hemerosectas 2013). Esto conllevará, de forma inevitable y debido a la temática que toca la Bioneuroemoción (enfermedades físicas y trastornos psicológicos y sus presuntas causas)  a incidencias de intrusismo profesional al carecer de los correspondientes títulos que otorgan dichas competencias. Por ello, al parecer, se opta por esta denominación de acompañante que no de terapeuta.

En vista de todo lo anterior, hoy más que nunca resulta necesario, respetando siempre la libre voluntad de expresión, de creencias y de elección de las personas, informar y priorizar intervenciones basadas en métodos suficientemente contrastados y, recordar que el ejercicio de la profesión no debe ser mezclado, ni en la práctica, ni en su presentación pública, con otros procedimientos y prácticas ajenos al fundamento científico de la psicología (Art.17 Código Deontológico del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos). Y, en este sentido, merece la pena hacerse eco de las declaraciones de Miguel Perlado, proféticas ante la infiltración de los grupos sectarios en los ámbitos de salud mental: “lo que está en juego no es tan solo nuestra credibilidad como profesionales, sino también la misma salud mental de las personas afectadas por estas practicas abusivas”.

Esta entrada fue publicada en Neurociencias el 5 mayo, 2016 por Carlos Sanz Andrea.
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