"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

viernes, 28 de diciembre de 2012

Luego del falso apocalipsis del 21 de diciembre, las sectas ufológicas y apocalípticas entran en un nuevo delirio sectario: la "disociación cognitiva"




"Disociación cognitiva" es un término inventado por el psiquiatra León Festinger, para buscar una explicación psicológica a los desvaríos de los fundadores de sectas, cuando estos formulan prediciones, vaticiones, profecías, de tipo generalmente catastróficos, y estos no se cumplen. En tales situaciones, los fundadores de sectas aplican un esquema bien conocido: por un lado, describen al mundo y a los que se encuentran fuera de la secta, como inmersos en una situación de extremo peligro, o de catástrofe inminente, o de maldad inconmensurable, o cualquier situación dramática y amenazadora; por otro lado, se presentan ellos mismos, los fundadores de las sectas, y las sectas mismas, como el "lugar de salvación", en el que podrán estar a salvo de la locura, de la maldad, de la ignorancia del mundo: lo único que tiene que hacer el pobre desdichado que quiera "salvarse", es aceptar sin dudar, ni por un instante, acerca de la bondad sin límites y de la profundísima sabiduría del líder de la secta y,por supuesto, entrar en la secta, luego de donar, obviamente a la secta, todas sus pertenencias. 
El psiquiatra León Festinger se basó en un sonado caso, que tuvo repercusión mundial, ocurrido el 21 de diciembre de 1954, en Chicago, EE. UU., cuando la ocultista Dorothy Martin, luego de anunciar el fin del mundo y la llegada de una flotilla de ovnis con la nave nodriza a la cabeza que rescataría a los miembros de su secta y los pondría a salvo, tuvo que anunciar, al fallar obviamente su "profecía", que los ovnis no habían aterrizado porque habían decidido "perdonar" al mundo y no destruirlo, al comprobar la ferviente fe de los seguidores de Dorothy...
Es decir, el psiquiatra León Festinger acuña el concepto de "disonancia cognitiva" para explicar el penoso estado mental -y espiritual- de los fundadores de sectas, que en su delirio sectario se presentan como los salvadores mesiánicos si se unen a ellos, y que al no cumplirse las supuestas profecías, se ven obligados a "cambiar" el mensaje original, inventando la "solución" que se les ocurra. Si consideramos que todos estos pensamientos, mesiánicos, contradictorios, de salvación-condenación, de catástrofe inminente-tiempo de salvación prolongado, y así por el estilo- suceden sin pausa en las mentes de una misma persona -el fundador de la secta-, y que todo esta invención fantástica no tiene el menor asidero con la realidad, nos daremos cuenta que estos fundadores de sectas son más bien dignos de compasión que de condena. Aunque deberían ser recluidos en un psiquiátrico, por el bien de muchas almas incautas.
Ofrecemos el siguiente artículo, para esclarecer un poco el panorama, considerando que las sectas ufológicas y apocalípticas, responsables de la psicosis del fin del mundo, anunciadas para el 21 de diciembre, entraron en la segunda fase de la disociación cognitiva: la explicación de porqué el fin del mundo anunciado no ocurrió...

Pese a la atención que han recibido las predicciones sobre el fin del mundo basadas en el calendario maya, la vida en la Tierra sigue su curso sin más. ¿Qué harán ahora los que creían que todo se iba a acabar este 21 de diciembre? Se lo pregunta la BBC, y contesta uno de sus redactores, Jon Kelly. Según explica, en el transcurso de la historia, el fin del mundo ha sido pronosticado en numerosas ocasiones y, en cada una de ellas, un grupo de fervientes creyentes ha quedado decepcionado ante la ausencia de muerte y destrucción.
En esta última ocasión, miles de personas habían tomado precauciones en todo el planeta. En la provincia china de Sichuan se informó de la compra masiva de velas. En Rusia, se disparó la venta de fósforos y comida en lata, y el primer ministro Dimitri Medvedev urgió a sus conciudadanos a mantener la calma. Por su parte, las autoridades francesas tuvieron que lidiar con decenas de personas que se acercaron a una montaña de la pequeña localidad de Bugarach, convencidos de que unas naves voladoras iban a rescatar a los seres humanos allí concentrados.
Lo cierto es que nada de esto es nuevo. Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha estado fascinada con el fin del mundo. Los habitantes de Roma fueron presa del pánico ante las predicciones que aseguraban que su ciudad sería destruida en el año 634 a.C. y el temor al nuevo milenio se propagó por Europa ante la llegada del año 1000 d.C.
Ya en nuestros días, los seguidores de las profecías de Nostradamus se prepararon para el advenimiento del "Rey del Terror" en 1999. Mientras, el telepredicador estadounidense Pat Robertson pronosticó que "algo similar a un ataque nuclear" ocurriría a fines de 2007. Por su parte, el predicador radiofónico californiano Harold Camping ha establecido una fecha para el fin del mundo en por lo menos seis ocasiones, siendo la última el pasado 22 de octubre.
Para aquellos que creían en sus predicciones, darse cuenta de que la vida seguía su curso tras el supuesto día del apocalipsis debió ser una experiencia traumática. Según explica Lorne Dawson, experto en sociología de la religión de la Universidad de Waterloo, en California, los grupos que han pronosticado el fin del mundo suelen seguir adelante sin problema una vez se incumplen las profecías.
De los 75 grupos identificados por Dawson que predicaban el fin del mundo, todos excepto seis continuaron existiendo después de que la catástrofe no se materializase. De hecho, algunos incluso han ganado adeptos. Los Testigos de Jehová han esperado el apocalipsis en varias ocasiones y cuentan con siete millones de seguidores. La Iglesia Adventista del Séptimo Día tiene unos 17 millones de miembros en todo el mundo. Este grupo surgió del movimiento milenarista, cuya fallida predicción del fin en 1844 se conoció como "La gran decepción".
"Cuando la profecía falla"
Uno de los mejores estudios sobre estos casos es "Cuando la profecía falla", en el que el psicólogo Leon Festinger explica cómo él y sus estudiantes se infiltraron en un grupo que pensaba que el mundo se iba a acabar y que iban a ser rescatados en un platillo volador. Cuando las naves espaciales no llegaron, el líder del grupo aseguró que sus seguidores que habían "irradiado tanta luz" que Dios había perdonado al planeta. Entonces, los apocalípticos se dedicaron a dar a conocer la buena noticia entre los no creyentes, en lo que para Festinger fue un claro caso de disonancia cognitiva.
En un ejercicio similar, el psiquiatra Simon Dein pasó un tiempo con miembros de la comunidad judíaJabad-Lubavitch en Stanford Hill, en el norte de Londres. Durante años, los integrantes de esta organización creyeron que su líder espiritual, Menachem Mendel Schneerson, conocido como "ElRebe", era el mesías. Según sus creencias, él anunciaría el fin de la civilización y los guiaría a una nueva era. Su fe sería puesta a prueba en 1994, cuando el "El Rebe" murió.
"Yo estaba allí cuando falleció", explica Dein. "Lloraban, se lamentaban, no podían aceptarlo, no podía morir; ¿iba a manifestarse?". Pero pese a todo, los miembros de la comunidad no abandonaron su sistema de creencias y se dividieron entre los que creían que "El Rabi" seguía vivo pero no podía ser visto y los que pensaban que, de que algún modo, regresaría de la muerte. "Hay mucha tensión entre los que creen que está muerto y los que creen que está vivo, pero su fallecimiento no parece haber disminuido el número de seguidores", explica Dein.
Según Lorne Dawson, las 200 familias de la comunidad Jabad-Lubavitch de Stanford Hill contaban con uno de los rasgos imprescindibles para mantener al grupo unido tras un fallido apocalipsis: un fuerte sentimiento de comunidad. "Si el grupo ha estado cohesionado y libre de disidencia, puede seguir adelante", explica. Dawson también cree que es importante la presencia de un liderazgo fuerte que pueda dar una explicación. "Si la racionalización llega pronto, el grupo puede soportar que los ridiculicen desde afuera", asegura.
Cambio de fecha
Cuando pasa la fecha señalada, la mayoría de los grupos que creen en el fin del mundo suelen adaptarse a la realidad sin más. Muchos líderes lo que hacen es dar una nueva fecha para el apocalipsis. Otros se disculpan ante sus seguidores por haberse equivocado de día. Tristemente, algunos toman medidas más drásticas. En 1997, 39 miembros de la secta Heaven's Gate (Puerta del Cielo) se quitaron la vida, creyendo que así se subirían a una nave espacial que seguía la estela del cometa Hale-Bopp.
Pero pese a estos casos trágicos, la mayoría de los grupos que creen en el fin del mundo suelen adaptarse a la realidad sin más. "Cuando se ha invertido tanto en una creencia, se tiene un interés en conservar algo de ella", asegura Philip Jenkins, historiador de las religiones de la Universidad Baylor, en Texas, EE.UU. Según Jenkins, la atracción que despiertan los líderes que predican un cataclismo va más allá del contenido de sus profecías.
"Es una especie de rechazo a la manera en la que el mundo está hecho. Tiene que ver con la necesidad de imaginar algo mejor. Cuando se hace evidente que el nuevo orden no va a llegar, siempre se encuentran maneras de ajustar el mensaje", afirma Jenkins. Parece que los que pronosticaron el fin del mundo para este 21 de diciembre deberán hacer precisamente eso.
(extraído de: https://mail.google.com/mail/ca/?ui=2&ik=b922bf007d&view=lg&msg=13bcd3411307dc0c )

1 comentario:

  1. Un breve comentario... si puedes poner un fondo distinto al blog, no se puede leer el texto, cuesta mucho verlo, igual esta imagen de cabecera y luego un fondo más liso que resalten las letras, porque acá no se puede leer... y parecen interesantes los artículos. Un saludo

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