"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

martes, 15 de marzo de 2016

Un arquitecto mexicano diseña un observatorio esotérico como homenaje a la ocultista Blavatsky

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La satanista y ocultista Helena Blavatsky, propulsora de la consagración planetaria a Lucifer mediante la secta neo-pagana de la Nueva Era.

El arquitecto mexicano Santiago Borja, que expuso el pasado mes de febrero, la Semana del Arte de Rotterdam, transformó el techo de la casa-museo Sonneveld en un observatorio que aísla al visitante del bullicio de la gran ciudad y le permite centrarse en la contemplación del cielo y las estrellas. Lo cuenta El Diario de Coahuila. Esta intervención artística se llevó a cabo en Sonneveld, una casa que en los años 30 del siglo pasado fue considerada vanguardia de la arquitectura moderna y que ha sido reconvertida en museo.

La obra es un homenaje a Helena Blavatsky, cofundadora de la Sociedad Teosófica. "La idea es desafiar los cánones modernistas del techo plano y de simplicidad para construir este espacio íntimo pero al mismo tiempo en el exterior", dijo. "Uno de los presupuestos de la arquitectura moderna era romper con la historia, hacer lo que ellos llamaban la 'tabula rasa', pero en realidad eso no es posible", agregó.

Su argumento es que siempre hay residuos y trazas que tienen que ver con creencias, tradiciones e ideologías. "La techumbre que añado es una manera de incorporar la tradición a un edificio que pretende ser totalmente moderno, reflejando un contraste muy evidente", explicó Borja. A esta confrontación de estilos hay que añadirle el componente esotérico, reflejado en la carta astral dibujada en el suelo del observatorio. "Pintores de las vanguardias abstractas como Kandinsky, Mondrian o Malévich tenían en común creencias esotéricas, y los elementos de esta casa son también vanguardistas, con sus colores puros y su funcionalidad", señaló.

La obra de Borja, que aún estaba en construcción horas antes de su estreno, se erigió en medio de la grandiosidad de Rotterdam, cuyos altos rascacielos desafían la gravedad día a día. La techumbre de caña elimina la vista del resto de edificios y hace elevar la vista hacia el cielo, mientras que unos bancos de madera incitan a los invitados a sentarse para disfrutar de la noche en un ambiente de relajación y sosiego. La muestra no sólo permaneció abierta durante la Semana del Arte de Rotterdam, sino que podrá ser visitada hasta el 22 de mayo. Borja volverá a exponer otro trabajo dentro de ocho meses en Arizona, Estados Unidos, donde llevará a cabo un proyecto de reconstrucción de ruinas arqueológicas.

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