"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

jueves, 6 de agosto de 2015

Luz de María, ¿quién es?

fake prophets

El solo hecho de que "Luz de María" dicte conferencias conjuntas con el pseudo-místico y falso estigmatizado Giorgio Bongiovanni, le quita toda credibilidad a sus supuestos "mensajes". 
Pero lo más importante -y lo más grave de todo- es que, en estos supuestos "mensajes", hay incorporados elementos de la Nueva Era, lo cual descarta de plano que esta "aparición mariana" sea verdadera. Una prueba contundente del alejamiento radical de la doctrina de la Iglesia Católica, se encuentra en una de sus conferencias, dada en conjunto con Giorgio Bongiovanni -quien traducía del español al italiano-: en esa conferencia (cfr. https://www.youtube.com/watch?v=xEbpJohr6ws), 
publicada por el usuario de Youtube "sabc55", a los 4'21" de la misma, Luz de María dice: "...porque Cristo necesita un pueblo FIEL. No un pueblo unido a una determinada Iglesia o una denominación religiosa, sino una Humanidad conformada en su Amor, el Amor crístico...". 
Esto se encuentra en flagrante contradicción con lo que nos enseña el Magisterio de la Iglesia, en sus números 846-848, que dice: "Fuera de la Iglesia (católica) no hay salvación", con lo que nos está diciendo que SÍ hace falta pertenecer a una Iglesia, y ésta es la Católica, cuya cabeza visible en la tierra es el Papa, Vicario de Cristo.
Es decir, en sus afirmaciones hay falsedad y mentira, lo cual es señal de la presencia del Maligno, llamado por Nuestro Señor Jescuristo: "Padre de la mentira" (Jn 8, 44). 
Y donde hay mentira, no pueden estar María, ni Jesús, ni el Espíritu Santo.

 Miguel Pastorino          
Luz de María nació en Costa Rica, pero reside en Argentina. Es una supuesta vidente que dice recibir mensajes de la Virgen María y de Jesús, en los cuales mezcla elementos típicos de las revelaciones privadas conocidas, como la llamada a la conversión a Jesucristo y a una vida de oración más intensa, con elementos tomados de la nueva religiosidad pagana. Desde hace ya un tiempo ha generado una ensalada doctrinal donde se mezclan elementos de doctrina católica con la espiritualidad de la Nueva Era.

La "vidente" ha dado conferencias junto al estigmatizado Giorgio Bongiovanni, quien mezcla la devoción a Fátima con los extraterrestres, la reencarnación y el gnosticismo de la Nueva Era.

En una reciente conferencia que compartieron, Luz de María afirmó que la Virgen sufrió mucho cuando sucedió la destrucción de Sodoma y Gomorra, expresando así que María existe desde el inicio de la humanidad. ¿Qué clase de existencia era esa? ¿Una especie de divinización de la Virgen que la hace preexistente a su vida en la tierra?

En la misma conferencia también habló del maligno y dijo: "el demonio no necesita tentar al hombre, porque que está fuera de la tierra tranquilamente, porque el hombre ha superado al demonio en la maldad".

La lista de afirmaciones de este tipo en sus escritos y conferencias son interminables, pero todas ellas están adornadas de lenguaje católico, como: "Amados hijos de mi corazón inmaculado, amen a mi Hijo...", pero el Hijo tiene poco que ver con el Jesús del Evangelio y de la fe católica.

Más allá de las confusiones doctrinales que aparecen en sus mensajes, su discurso cae también en los lugares comunes de tantos pseudovidentes y movimientos aparicionistas, avisando cosas obvias, como catástrofes naturales, guerras, atentados terroristas, infidelidades dentro de las instituciones religiosas, la crisis de la familia, injusticias económicas, persecución a los cristianos y contaminación ambiental. Para anunciar estas cosas no se necesita ser vidente.

Y para cubrirse de cualquier crítica,  advierte que no le creerán y que será perseguida o criticada y eso sería un signo de algo que Jesús le advirtió. Técnica usada por toda clase de pseudoprofetas para prevenir a sus fieles, antes de que se los critique o examine. Es posible que sea sincera y se crea todo su discurso piadosamente, pero lo cierto es que cae en lugares comunes y mezcla doctrinas de diverso origen, contrarias a la fe católica.

El pasado 18 de junio, en una entrevista radial en Argentina, afirmó que el hombre "está cambiando el ADN divino", en una concepción emanacionista de la creación, donde la contaminación ambiental estaría afectando la naturaleza misma de lo divino. Seguidamente advierte que la humanidad se ha adentrado en el camino de la perdición y se avecinan grandes castigos.

Como tantos grupos paranoicos, afirma que el anticristo estará a la cabeza de la Iglesia: "El anticristo llegará a tomar junto con su aliado, el Trono de Pedro en la tierra.” (Mensaje dado por la Virgen el 5-6-2013)
En su sitio web tiene un lugar dedicado especialmente al tema extraterrestre, en la misma línea de Bongiovanni. Tiene traducido a varios idiomas sus interminables mensajes que repiten constantemente los mismos temas, en tono apocalíptico.  Su relación con Bongiovanni no es muy clara en sus mensajes, pero ha comenzado a adquirir su lenguaje y doctrinas.

Seguramente Luz de María se mantenía al comienzo de sus mensajes dentro de la fe católica, pero últimamente utiliza el mismo vocabulario de Bongiovanni, incluso se refiere a los grupos como "Arcas", al igual que "el estigmatizado".
           
La Iglesia y las revelaciones privadas

Más allá de que los casos analizados en este artículo, se encuentran muy lejos de la fe católica y confunden a muchos fieles, es cierto que hay muchos cristianos ávidos de este tipo de literatura, que detrás de una u otra aparición, terminan siguiendo a videntes no católicos como los mencionados. Todavía existen muchos creyentes que leen con más entusiasmo revelaciones privadas no aprobadas por la Iglesia, que el mismo Evangelio. Aun en el caso de supuestas apariciones que se mantienen dentro de la fe católica, es preciso recordar que nunca son un dictado del cielo, ni siquiera las aprobadas por la Iglesia, como Lourdes o Fátima. Es necesario recordar siempre la doctrina de la Iglesia al respecto de las revelaciones privadas:

El mismo maestro espiritual san Juan de la Cruz nos advertía: “Si la fe ya está fundada en Cristo y en el Evangelio, no hay para qué preguntar más. En Cristo, Dios ya dijo todo lo que tenía que decir. Y buscar nuevas revelaciones y o visiones sería una ofensa a Dios, pues sería como sacar los ojos de Cristo, buscando alguna otra novedad” (Subida al Monte Carmelo, libro II, cap. 22).

Por otra parte, la mayoría de las veces que la Iglesia aprueba ciertas “revelaciones privadas”, lo que aprueba es el culto a tal o cual devoción y la autenticidad de la experiencia mística del vidente y que sus mensajes no contradicen la doctrina de la Iglesia. Los mensajes aprobados, aunque los recomiende como lectura edificante, éstos no agregarían nada a lo ya revelado, y además nadie está obligado a creerlos, ya que no pertenecen al depósito de la fe de la Iglesia. No tienen el mismo valor que la revelación contenida en la Biblia.

En 1738 el Papa Benedicto XIV (dos años antes de ser nombrado Pontífice) publicó un tratado titulado: “La Beatificación de los Siervos de Dios”, donde escribe: “Las revelaciones privadas aunque hayan sido aprobadas por la Iglesia, no se les debe atribuir un asentimiento obligatorio. Por lo tanto uno puede rechazarlas y negarse a aceptarlas”.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos aclara al respecto: :”A lo largo de los siglos hubo revelaciones llamadas privadas, algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Guiados por el Magisterio de la Iglesia, los fieles deben discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia” (Nº 67).

Y el mismo Concilio Vaticano II en su constitución dogmática sobre la Iglesia afirma: “El Romano Pontífice y los Obispos, por razón de su oficio y la importancia del asunto, trabajan celosamente con los medios oportunos para investigar adecuadamente y para proponer de una manera apta esta Revelación; y no aceptan ninguna nueva revelación pública como perteneciente al divino depósito de la fe”. (LG 25)

En el anterior Código de Derecho Canónico (1917) el canon 1385 prohibía “los libros y libelos que narran nuevas apariciones, revelaciones, visiones, profecías y milagros, o lanzan nuevas devociones, aun bajo el pretexto de que son privadas”. Fue Pablo VI quien abolió este canon en 1970, dando mayor libertad a estas manifestaciones, sin embargo él mismo advertía ya en 1964[1]:

“Algunos piensan con ingenua mentalidad que la Virgen es más misericordiosa que Dios. Con juicio infantil sostienen que Dios es más severo que la Ley, y que necesitamos recurrir a la Virgen ya que, de otro modo Dios nos castigaría. Es cierto que la Virgen es intercesora, pero la fuente de toda bondad es Dios”.

En cualquier catequesis sobre el tema, es preciso recordar que aún en el caso de las devociones y “revelaciones privadas” aprobadas,  nunca hay que considerarlos como revelación directa de Dios, en el sentido de un dictado divino, ni mucho menos proponerlo como una novedad que agrega algo a lo ya revelado en Cristo de una vez para siempre. Porque si hay algo claro en el cristianismo, es que Jesucristo es la última Palabra de Dios a los hombres y en él se manifiesta la plenitud de la revelación de Dios para toda la humanidad (DV 5).


[1] L´Osservatore Romano, 18 de agosto de 1964

1 comentario:

  1. Muchas gracias por esta informacion, he caido en cuenta de que mis conocimientos sobre estos temas son muy limitados, al grado que cai en panico por esta "vidente" y sus predicciones, un abrazo y de nuevo muchas gracias.

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