"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

domingo, 7 de julio de 2013

Características de la Nueva Era o New Age, la religión del Anticristo





Nace a mediados de los 70.
Es un movimiento pluriforme y no estructurado, una corriente fragmentada en muchos pequeños grupos que se expresan a través de libros, revistas, música.
Es un neopaganismo gnóstico, una nueva religiosidad light pletórica de hiperindividualismo espiritual.
Según una pastoral del cardenal belga Gotfried Danneels este nuevo espiritualismo se basa en 4 pilares: una subestructura científica, las religiones orientales, la nueva psicología y la astrología.
El ya fallecido obispo argentino Carmelo Giaquinta lo había definido como “una religiosidad etérea, que se nutre de las necesidades espirituales insatisfechas del mundo superindustrializado, asume datos de las religiones orientales, huye de toda formulación doctrinal y apela vagamente a lo divino, a la armonía, a la paz del espíritu”.
La New Age se sitúa en una atmósfera gnóstica y esotérica. Intenta integrar ciencia, poderes mágicos, fuerzas ocultas, y todo ello para lograr la liberación espiritual del hombre. Muchas de sus ideas proceden de la teosofía y del esoterismo.
¿Por qué se califica de gnosticismo a este movimiento?
El gnosticismo es una racionalización de la fe que refiere la salvación del hombre a un conocimiento de contenido esotérico. La esencia de la gnosis reside en el descubrimiento de una sabiduría primordial venida de los ignotos arcanos de la historia.
Con fundamentos astrológicos impregnados de mesianismo, se anuncia el advenimiento de la era Acuario donde supuestamente se vivirá una época de armonía [una fecha clave era, lógicamente, el año 2000, más tarde fue el 2012, según una lectura del calendario maya].
Rechaza la filosofía y la religión de la “vieja época”, que incluye tanto al cristianismo como a todo el pensamiento occidental, clásico y moderno. Considera que Occidente siempre ha entendido el Universo como dualidad: Creador y criaturas, Dios y hombre.
Y para superar este dualismo, propone:
1. La humanidad es una. La división ente yo y los demás es sólo aparente, todos somos sub-personalidades de un único Hombre originario. Según esta concepción no hay lugar a la responsabilidad ni al mérito individuales.
2. La naturaleza y la humanidad son una sola cosa. Somos el Universo.
3. El Universo y Dios son uno.
Ejercicio de la espiritualidad a través del channeling, es decir, el convencimiento de que “somos fragmentos del mismo Ser Universal: o, como algunos afirman, que nosotros somos Dios” (Jon Klimo). Por lo tanto se trata de una religión que da culto a la Naturaleza: es ecologista y pagan. Se revaloriza la “meditación”, en cuanto una de las formas “alteradas” de la conciencia. Se asegura científicamente que los que practican la oración como actividad cerebral alcanzan una mayor armonía interna.
Religión a la carta. Rechaza las etiquetas previas y se sitúa por encima de la doctrina y de las denominaciones religiosas típicas. Hiperindividualismo espiritual: no se trata de pertenecer a una fe determinada sino de irse haciendo una religión a  medida.
Rechazo a un cuerpo de doctrina concreto. Busca satisfacer el sentimiento más que la mente y, en consecuencia, el interés por aprender una doctrina es bastante escaso. Las creencias que se admiten son etéreas y no exigen una adhesión firme.
No se admiten exigencias morales sin prohibiciones. Desaparecen los mandamientos. No hay disposición a cambiar de conducta ni se desea oír hablar de obligaciones, responsabilidades o castigos. Nada de pecados personales.
En  definitiva, se busca una satisfacción fácil de las inquietudes religiosas, sin problemas de conciencia ni complejidades doctrinales. Es una religión ecléctica que se fabrica conforme a la propia conveniencia con una fe sin aristas y un dios que no manda nada.
(Elementos tomados de un artículo de Roberto Bosca, en Palabra 325, abril de 1992)

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