"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

miércoles, 10 de abril de 2013

Diez verdades contra los testigos de Jehová

 
1. Mientras que la Iglesia Católica cuenta con pruebas bíblicas, históricas y arqueológicas que demuestran que fue fundada por el propio Cristo Jesús, cuando nombró al apóstol Pedro como su primer Vicario en la Tierra (Mateo 16, 17-18; Lucas 22,32; Juan 21,15-17). Los Testigos de Jehová solo empezaron a existir por Charles Taze Russeell, quien en el año de 1879, después de haberse separado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (aunque esto no lo reconocen ellos), para fundar su propia organización llamada "La Sociedad Torre del Vigía" en Pennsylvania (EEUU). (El hombre en busca de Dios, Ed 1990, Pág 352). Pero conservando gran cantidad de creencias aprendidas en su antigua congregación. Asimismo, explican en su revista ¿Qué exige Dios de Nosotros?, en la pág 26 que "Jesús fundó una sola religión cristiana verdadera. Por lo tanto, hoy en día únicamente tiene que haber un grupo de adoradores verdaderos de Jehová Dios. (Juan 4,23,24; Efesios 4,4,5)". Más adelante, en la pág 28 aclaran que "La historia moderna de los testigos de Jehová empezó en la década de los setenta del siglo XIX". Conclusión, no son ellos la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo
2. Los Testigos de Jehová adoptaron oficialmente este nombre en el año de 1931, cuando su segundo presidente Joseph F. Rutherford lo tomó de un texto del profeta  Isaías (43,10.12). (La Atalaya, Pág 11; 1 de enero de 2000). Por el contrario, la Iglesia Católica que pertenece al pueblo del "Nuevo Pacto"(Mateo 26,28); somos testigos de Cristo (Juan 1,7;15,26-27) resucitado (Hechos 1,8; 2,32; 5,31-32; 10,39; 22,15; Apocalipsis 17,6). Además,  en el Nuevo Testamento a Dios se le reconoce como ABBA (Papá) (Mateo 6,9; Romanos 8,15; Gálatas 4,6). La Virgen María dice que el nombre de Dios Padre es "Santo" (Lucas 1,49). Incluso, el término "Testigos de Jehová" no aparece en ningún pasaje de las Escrituras Griegas
3. Los Testigos de Jehová no reconocen el dogma de la Santísima Trinidad (El hombre en busca de Dios, Págs 356-357). No obstante, en el Nuevo Testamento se nos confirma que Dios es una comunidad formada por tres personas divinas distintas. Prueba de ello lo encontramos en la anunciación del ángel San Gabriel a la Virgen María (Lucas 1,35); en el bautismo de Jesús en el río Jordán (Lucas 3,21-22); en la transfiguración en el monte Tabor (Mateo 17,1-5); en el mandato del Mesías de bautizar a todas las naciones (Mateo 28,18-19). Al igual, que en la bendición del apóstol Pablo a la comunidad de fieles de Corintio: "La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes" (2Corintios 13,14); y la declaración de San Juan: "Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo (Jesús) y el Espíritu Santo; y estos tres son uno" (1Juan 5,7). Véase también (Gálatas 4,4-6; Efesios 2,18.22; Hebreos 9,14; 10,29; 1Pedro 1,2; Judas 20-21).
4. Los Testigos de Jehová no son considerados como una congregación cristiana, ya que desconocen la naturaleza divina del Hijo de Dios (Filipenses 2,6-8; Colosenses 1, 15; Hebreos 1,3). Al respecto dicen de manera herética que Cristo Jesús es el arcángel "Miguel" (¡Despertad!;? Quién es el arcángel Miguel?,  págs 16-17; 8 de febrero de 2002). Desconociendo que la segunda persona de la Trinidad es llamado el "Emanuel" (que significa "Dios con nosotros"). (Mateo 1,23; Isaías 7,14); el nombre de Jesús quiere decir "Dios es salvación" (Lucas 1,31); El es superior a todos los ángeles (Colosenses 1,16; Hebreos 1,4-5; 1Pedro 3,22); el "Unigénito de Dios" (Juan 1,18; 3,16), quien también recibe en Las Santas Escrituras el prerrogativa exclusivo de "Dios" (Isaías 9,6; Romanos 9,5; Tito 3,4; Hebreos 1,5-9; 2Pedro 1,1; 1Juan 5,20). Mientras que "Miguel"(Quién como Dios), es "uno de los príncipes prominentes" (Daniel 10,13), lo que da a entender que existen otros "arcángeles" de su mismo rango, así no sean mencionados con nombres propios. Además ellos han modificado  dos citas que encontramos en su Biblia titulada "Traducción del Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras":
a. La introducción del Evangelio de Juan: "En el principio ya existía la palabra (Jesús); y aquel que era la palabra estaba con Dios y era Dios". Mientras que en su Biblia aparece: "En el principio era la palabra...y la palabra era un dios" ; lo que daría a entender que Jesucristo es un "dios" falso (Exodo 20,3). Ante esta confusión teológica agregan: "Los testigos de Jehová creemos que Jesús tiene un origen divino, pero que no es un Dios" (La Atalaya, Pág 21; 1de diciembre de 2002). Es más, el término "la palabra era un dios", no se encuentra en ninguna de las más importantes traducciones de los Textos Sagrados, como la Biblia  católica de Jerusalén y la versión protestante Reina Valera. Igualmente, en su libro de cabecera que utilizan en la predicación en la calle llamado:  "Razonamiento a partir de Las Escrituras ", en la pág 67; reconocen ellos mismos: "Algunos traductores han permitido que sus creencias personales influyan en sus traducciones".
b. Dicen ellos que la voz de  mando de un arcángel en (1Tesalonicenses 4,16), es la de Miguel (Jesús); sin embargo la palabra de Dios explica que el  "Hijo del hombre" (Cristo Jesús) es quien "mandará a sus ángeles para que con un fuerte toque de trompeta reúna a sus elegidos" (Mateo 24,30-31), véase también  (Marcos 13,26-27; Mateo 16,27;25,31; apocalipsis 4,1; 8,6; 10,7). Incluso en la Biblia Miguel y Jesús tienen características diferentes, en Judas 9 dice que el arcángel no tenía autoridad de regañar al Diablo; al contrario de Jesús (Marcos 1,25-27), quien tiene el mismo poder desde  antes de venir al mundo (Juan 17,5; Hebreos 13,8). "Porque Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús (no a Miguel) de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él" (Hechos 10, 38). Además el Hijo de Dios  (Cristo Jesús) ha venido a la tierra "para deshacer la obra del diablo" (1Juan 3,8).
5. Los Testigos de Jehová dicen en su artículo "Un dilema teológico"  en La Atalaya del 1 de marzo de 1995, págs 29-31; que "los primeros cristianos rechazaban la enseñanza apóstata sobre la inmortalidad del alma humana". Por otra parte, la Iglesia Católica al igual que las más importantes iglesias cristianas y en compañía del judaísmo y el islamismo; creen firmemente que el hombre al haber sido creado a "imagen" y "semejanza" de Dios (Génesis 1,26), está dotado de una sustancia inmortal (el espíritu) que sobrevive después de la muerte (Génesis 35,18; Eclesiastés 12,7). Así lo testifica Jesús en el Calvario: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23,46), al igual que el diácono Esteban (Hechos 7,59); San Pablo nos dice que tenemos cuerpo, alma y espíritu (1Tesalonicenses 5,23). En esta "partida" (Filipenses 1,23) que es la muerte, el espíritu se separa del cuerpo (1Corintios 5,5); "Porque todos tenemos que presentarnos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponde mientras que estaba en el  cuerpo" (2Corintios 5,10); "Para resucitar en Cristo es necesario dejar este cuerpo para ir a morar cerca del Señor"(2Corintios 5,8); "estamos siempre confiado, sabiendo que mientras habitemos en el cuerpo, caminamos lejos del Señor" (2Corintios 5,6); "Gemimos en este estado, deseando ardientemente que sea revestido de nuestra habitación celestial" (2Corintios 5,2; Hebreos 13,14), para ser trasladados "al reino de su amado Hijo" (Colosenses 1,13), y estar  "siempre con el Señor" (1Tesalonicenses 4,17). Si Cristo está en vosotros, el cuerpo ciertamente está muerto por el pecado, más el espíritu vive por la justicia" (Romanos 8,10-11); "hasta a los muertos ha sido anunciada la Buena Nueva" (1Pedro 4,6); Véase también (Hechos 2,31; Efesios 4,8-9; 1Pedro 4,6). Pues el Altísimo "no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para El todos viven" (Lucas 20,38); asimismo "Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de muertos y vivos" (Romanos 14,9); y todo el que crea en su poder "aunque muera vivirá" (Juan 11,25). "Porque el hombre se va a su morada de eternidad" (Eclesiastés 12,5), a la Jerusalén celestial (Gálatas 4,26; Hebreos 12,22), "los lugares celestiales en Cristo" (Efesios 1,3; 2,6-7), ya que somos ciudadanos del cielo (Filipenses 3,20). Aquí también están las almas de los mártires (Apocalipsis 6,9-11; 20,4). Incluso , la parte que resucita en el hombre es el "espíritu" que vuelve a unirse al "cuerpo material"  (1Reyes 17,22; Ezequiel 37,5).
6. Los Testigos de Jehová escriben en su artículo "El pequeño ha llegado a ser mil" de la revista La Atalaya, del 1 de enero de 2000; pág 12. Que solamente 144000 elegidos "quienes, junto con  Jesucristo, son coherederos del reino celestial". Mientras que en el año 1935 se entendió que las "otras ovejas" pertenecen a la "gran muchedumbre" de todas las naciones...tienen la esperanza de vivir para siempre el en paraíso terrestre". De igual manera, afirman en otras publicaciones que el resto de la humanidad que no acepte sus enseñanzas, serán aniquilados de la faz de la tierra, incluyendo "todo el sistema de cosas perverso de Satanás, con su religión falsa (el cristianismo), sus políticos corruptos, su sistema comercial avariento y sin escrúpulos, y sus ejércitos destructores" (La Atalaya, 1 de febrero de 2004; pág 12).
Sobre este punto, han tomado al pie de la letra dos pasajes bíblicos del libro de las Revelaciones (7,9-14; 14,1). Sin embargo, los exegetas han explicado que el número "144000" es un número simbólico que no aparece en ningún otro texto de Las Escrituras, descifrado de la siguiente manera [12(equivalente a las doce hijos de Jacob) X 12(equivalente a los doce apóstoles) X 1.000 (equivalente a plenitud)]; es decir muchos serán los seres humanos que alcancen la salvación eterna en el cielo.
Jesucristo nos enseña a pedir por el reino de Dios en los cielos (Mateo 6,9-10. 33); Es más, en el sermón del monte, nos exhorta a creer que "los de corazón humilde recibirán la tierra como herencia", pero al final; ellos con los otros "bienaventurados" tendrán su recompensa en el cielo (Mateo 5,3-12, comparar con Salmo 37,11). Tampoco Cristo Jesús da un número preciso de los que irán al "reino de su Padre" en el juicio de las naciones (Mateo 25,31-46). Ya que "vendrán de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, y se sentarán a la mesa del reino de Dios" (Lucas 13,29); "muchos son los que vendrán" (Mateo 8,11); "la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos" (Hebreos 12,23), "todos los hombres verán la salvación de Dios"(Lucas 3,6; Isaías 40,5), que es "una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros" (1Pedro 1,4). Incluso en el  Apocalipsis los "144000" elegidos "han sido rescatados de entre los hombres como primicia para Dios y el cordero" (14,4). Sí los llama "primicia" significa que solo son los primeros en recibir la salvación, y aún faltan muchos más por venir  llamados "la gran muchedumbre" (7,9; 19,1).
Del mismo modo, el "paraíso" que menciona la palabra de Dios es el cielo como el que le promete Jesús en la cruz al buen ladrón (Lucas 23,42-43), y no un paraíso venidero en la tierra. Así lo da a entender el apóstol Pablo: "Conozco a un hombre que cree en Cristo y en que hace catorce años fue llevado al tercer cielo. No sé si fue llevado en cuerpo o en espíritu, Dios lo sabe. Pero sé que ese hombre fue llevado al paraíso"(2Corintios 12,2-4).
7. Al referirse a la Iglesia Católica utilizan términos como "falsa cristiandad", "Babilonia la grande", "religión apóstata" o "religión falsa" (La Atalaya, págs 4-5; del 1 de noviembre de 2001; La Atalaya, págs 19-22; del 1 de mayo de 2002). Para tener una clara idea del odio que sienten por nuestra religión, encontramos en La Atalaya del 15 de diciembre de 1999, en la pág 18, la siguiente descripción textual: "Poco después de la muerte de los apóstoles, se formó una clase clerical separada que oprimía al rebaño y usaba vestiduras distintivas. La apostasía se extendió como gangrena. Cuánto desanimó este hecho a los cristianos fieles. Vieron cómo un culto corrompido eclipsaba a la provisión recién establecida para la adoración pura, y todo ello sin siquiera haber transcurrido un siglo desde que Cristo fundó la congregación".
Lo que no tienen en cuenta  los Testigos de Jehová es que el Mesías al fundar su Iglesia, había advertido que de la misma "congregación de creyentes" iban a salir "falsos profetas" que querrán acabar con Ella (1Corintios 1,10; 11,18-19; Gálatas 1,6-9; 1Tmoteo 6,3-5; Tito 3,10-11; 1Juan 2, 18-19); lo que ya había sido pronosticado en la parábola de la "cizaña en el trigo" (Mateo 13,24-30), pero que en ningún momento podría exterminarla(Mateo 16,18; 28,20; 24,35). Pues es la misión de los pastores del verdadero rebaño (desde los inicios del cristianismo), cuidar de que esto no suceda (Hechos 20,25-30; Hebreos 13,7.17; Filipenses 1,1; Tito 1,5.9; 2.1), con la asistencia del Espíritu Santo (Juan 14,26; 16,13). Porque existe una íntima unión entre Dios, Jesús y la Iglesia "por todos los siglos y para siempre" (Efesios 3,21); y no a partir del año 1914, como lo dan  a entender en su tratado "Cultivemos la obediencia mientras se acerca el fin", La Atalaya,  págs 18.19; de octubre 1 de 2002.
8. Por ser una congregación fatalista, los Testigos de Jehová han anunciado de manera equivoca la segunda venida del "Hijo de Dios". Russell aseguró primero que sería en el año 1874 (El arpa de Dios, Ed 1954, Págs 239-242); después cambió la fecha para 1914 (La Atalaya, 15 de enero de 1892). Por su parte, el juez Rutherford lo hizo para 1925 (Millones que ahora viven no morirán jamás, Ed 1921, pág 88); y para ello, mandó a construir una enorme mansión en San Diego (California), llamada "la casa de los príncipes" para cuando resucitarán los patriarcas del Antiguo Testamento[La Biblia nos explica que Abraham, Isaac y Jacob estarán es en el reino de los cielos (Lucas 8,11)] .  Pero al ver que esto no sucedió, se fue él mismo a vivir allí hasta su muerte ocurrida en el año de 1942. Por último, su tercer presidente Natahn H. Knorr, le encomendó la misión a su vice-presidente, Federick W. Franz (quien luego sería el cuarto presidente); quien la profetizó para el año 1975 (Vida eterna en la libertad de los hijos de Dios, Ed 1966). Hoy en día, no se atreven a especificar otra fecha por temor a caer en la misma encrucijada, ya que muy tarde comprendieron la señal del Evangelio: "Manténganse ustedes despiertos, porque no saben qué día va a venir su Señor" (Mateo 24,42).
Algo que sí han reconocido honradamente es en admitir que sus jefes máximos (siete en total), llamados como "el cuerpo gobernante" o también "el esclavo fiel y discreto": "Este grupo de fieles hermanos ungidos siguen siendo cristianos imperfectos. Aun teniendo las mejores intenciones, pueden equivocarse". (La Atalaya, pág 17; 1 de diciembre de 2002).
9. Otro error característico es la interpretación que tienen de la muerte de Jesucristo, pues todas sus representaciones artísticas de los últimos tiempos, lo muestran clavado en un "madero" en forma vertical, con las manos encima de la cabeza sujetadas por un solo clavo (El hombre más grande de todos los tiempos, Ed 1991; pág 125). No obstante, el Nuevo Testamento enseña que el Salvador murió en una Cruz (1Corintios 1,17), tal como aparece en su anterior libro "El arpa de Dios" pág 132; y en La Atalaya del 1 de enero de 2000, pág 9; aclaran que hasta "en la década de los años veinte, muchos Estudiantes de la Biblia (así se llamaban en ese entonces) llevaban una insignia con una cruz y una corona". Igualmente, el texto de Mateo (27,37), especifica que fue por encima de la cabeza del Señor que "pusieron un letrero, donde estaba escrito la causa de su condena", o también, en Juan (20,25), se habla de "las heridas de los clavos" en sus manos.
Por el lado de la arqueología también le da la razón a la Iglesia Católica y a las demás confesiones cristianas, pues se sabe de un descubrimiento realizado en 1968 al norte de Jerusalén, de los restos humanos de un condenado de unos 35 años de edad, crucificado y con los huesos aún perforados por un clavo de 18 centímetros. El estado de los huesos indicaba que los brazos de la víctima estaban efectivamente desplegados hacia los lados, y los tobillos fijados a la cruz.
10. En el plano médico los Testigos de Jehová han sido noticias muchas veces cuando alguno de sus integrantes o familiares, incluyendo pequeños niños han muerto por no suministrares una transfusión sanguínea para salvarles la vida. Según ellos, la sangre es sagrada y no hay que usarla para  ningún propósito humano (La Atalaya, Págs 29-31; del 15 de junio y del 15 de octubre, págs 30-31; del año 2000), y para ello, demuestran tal prohibición argumentando dos citas bíblicas (Levítico 17,11; Hechos 15,28-29).  Claro está, que la revelación divina nos explica que lo que contamina al hombre, no es lo que entra al cuerpo sino lo que sale de él (Mateo 15,11); porque "la sangre de Jesús es verdadera bebida de salvación eterna"(Juan 6,54-55). "Cristo puso fin a la ley que consistía en mandatos y reglamentos" (Efesios 2,15); con El se da una "nueva ley" (Romanos 7,6; 2Corintios 3,6); la prohibición del decreto mosaico de la sangre (1Samuel 14,32-33); queda completamente abolido en la "Nueva Alianza" (Hechos 10,9-15; Romanos 14,6.17; 1Corintios 8,8.10; 10,25-31; Gálatas 5,1.18;  Colosenses 2,16; 1Timoteo 4,1-4; Santiago 4,12). Dios es amor (1Juan 4,8), y sus mandamientos, son mandamientos de amor (1Juan 5,3); por lo tanto ¿Qué es más importante para Jehová: la ley antigua y al pie de la letra, o el amor?

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