"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Una adolescente italiana muere por leucemia tras confiar en la Nueva Medicina Germánica


Luis Santamaría, el 3.09.16

¿Tiene derecho una persona menor de edad a negarse a recibir un tratamiento de quimioterapia? Y los padres, ¿deben apoyar sin oponerse esa decisión? Italia se plantea estas cuestiones después de que esta semana muriera una joven a causa de un tumor después de que se negara a recibir un tratamiento de quimioterapia. Lo cuenta, desde Milán, Soraya Melguizo para el diario El Mundo.

Sus padres, que habían perdido otro hijo tres años antes a causa de otra enfermedad, no sólo la apoyaron en su decisión, sino que incluso la animaron a curarse a través de tratamientos alternativos, según recogen los medios locales.

A Eleonora Bottaro le diagnosticaron una leucemia linfoblástica aguda el pasado mes de enero. La joven, que entonces era todavía menor de edad, decidió junto a sus padres que el mejor método para vencer a la enfermedad era el que propone el médico alemán Ryke Geerd Hamer, que considera que este tipo de tumores son una reacción del organismo a traumas no resueltos y desaconseja el uso de los tratamientos habituales a base de combinaciones de fármacos que se utilizan durante los ciclos de quimioterapia.

Hace un año, la mejor amiga de Eleonora murió a causa de otro tumor. Y en 2013 Luca Bottaro, el hermano de la joven, falleció a causa de un aneurisma cerebral. Suficientes traumas “no resueltos”, según los padres, que justificaban la enfermedad de Eleonora.


Los médicos que se ocupaban de su caso en la unidad pediátrica del Hospital de Padua denunciaron a los padres ante el Tribunal de Menores de Venecia. En un primer momento, el juez les dio la razón y retiró la patria potestad a los progenitores de manera provisional. Eleonora envió entonces una carta escrita de su puño y letra al magistrado, donde le explicó las razones de su negativa a acceder a los tratamientos tradicionales.
El juez, tras reunirse con la joven, decidió que Eleonora –que el pasado 14 de agosto cumplió 18 años, apenas dos semanas antes de morir– era suficientemente madura para tomar por sí misma la decisión, a pesar de que todavía era menor de edad. Y les devolvió la patria potestad a los padres.

La familia se trasladó entonces a Suiza. En una clínica privada de Bellinzona, en el cantón Ticino, la joven recibió una terapia alternativa a base de “cortisona y vitamina C, que le dio un cierto beneficio”, según ha confirmado el abogado de la familia, Gian Mario Balduin. Pero a principios del verano tuvo una recaída que no pudo superar. Murió el pasado 29 de agosto.

“Mi hija ha muerto por culpa de la presión del Tribunal y de los médicos”, asegura en una entrevista al Corriere del Veneto el padre de Eleonora, Lino Bottaro. “Para empezar, la quimioterapia en personas de su edad tiene una tasa altísima de fracaso”, añade Bottaro. El padre de Eleonora asegura que la joven tenía pánico a sufrir las consecuencias de la quimioterapia como las padeció su amiga, que falleció un año antes.

“Los médicos suizos han continuado con los tratamientos tradicionales, los mismos que funcionaban hace 40 años, antes de que la quimioterapia se convirtiera en un imperativo. Ha sido tratada sólo con cortisona y otros fármacos”, explica el padre. Bottaro reconoce que en un momento determinado, cuando las condiciones de la joven eran ya extremas, su mujer y él valoraron la posibilidad de someter a su hija a un ciclo de quimioterapia, pero Eleonora se negó.

“Su enfermedad hoy es curable para cuatro de cada cinco enfermos. Podía salvarse”, asegura, por su parte, el médico Giuseppe Basso, responsable de Oncohematología pediátrica del Hospital de Padua, donde la joven fue ingresada tras el diagnóstico. “Desgraciadamente para actuar necesitamos el consentimiento informado firmado de los padres, siendo ella menor de edad. Pero ellos se negaron a firmarlo. Una desafortunada elección”, añade el doctor.

Ahora, según informa la agencia Efe, la Fiscalía de Padua ha abierto una investigación que ha sido confiada a la fiscal adjunta Valeria Sanzari.

El “doctor” Hamer y la Nueva Medicina Germánica

En el diario italiano La Stampa leemos que la Fiscalía de Turín está investigando, justamente en estos días, sobre los casos de otros pacientes de cáncer que han sido víctimas de las teorías del “ex doctor” alemán Hamer. El periódico afirma que existe el derecho a la libertad de tratamiento, pero también el Estado tiene el deber de defender a sus ciudadanos de los charlatanes.

La Nueva Medicina Germánica (NMG) es una popular terapia alternativa que se basa en las teorías de Ryke Geerd Hamer, un ciudadano alemán que fue expulsado de la profesión médica. Según este gurú, las enfermedades son la consecuencia de un conflicto físico y no se curan con medicamentos.

Este sistema (falsamente) explicativo y curativo lo elaboró Hamer tras la muerte de su hijo Dirk, que murió en 1978 porque le alcanzó parte de un disparo de Víctor Manuel de Saboya. Al año siguiente el doctor Hamer desarrolló un tumor testicular que atribuyó a la conmoción que le causó la muerte prematura de su hijo.

La llamó NMG porque representa, según él, una alternativa “germánica” a la medicina clínica oficial, que formaría parte de una conspiración judía para diezmar a los no judíos. En 1986 un tribunal alemán le revocó la licencia para ejercer la profesión médica, con una sentencia confirmada en el año 2003.

El “método Hamer” se basa en cinco afirmaciones principales, que sus defensores consideran “leyes de la biología”: 1) toda enfermedad es causada por un conflicto; 2) si se da la resolución del conflicto, toda enfermedad se desarrolla en dos fases: una con el conflicto activo y la otra de curación; 3) existe una correlación entre la psique, el cerebro y el órgano enfermo desde el punto de vista evolutivo; 4) los microbios tienen un papel en la evolución y están en relación con los tres niveles embrionarios en los que se desarrollan los órganos; 5) toda enfermedad debe ser entendida como un “programa biológico especial de la naturaleza” creado para resolver un conflicto biológico inesperado.

Por ello, para la NMG, toda enfermedad está causada por un conflicto de tipo psíquico, y la curación de cualquier patología pasa por la resolución del conflicto. Como señalan los escépticos de la AIRC, “desde el punto de vista científico, las leyes de la biología de Hamer no son otra cosa que invenciones, en contraste con lo que se conoce y se ha demostrado de la fisiología humana”.

Los defensores de la pseudoterapia se lavan las manos

En este momento, informa La Stampa, la mayoría de las asociaciones que defienden la NMG toman distancia con respecto a la muerte de la joven Eleonora. “Ninguno de nuestros operadores está conectado con el caso de esta chica”, precisa rápidamente Fabrizio Camilletti, que dice ser antiguo seguidor de Hamer y que preside la Academia de Medicina Biológica Emocional.

Y se defiende con el ya típico rodeo que viene a decir que no se postulan como sustitución de la medicina científica, sino como complementarios, o en un enfoque holístico: “No les decimos a los enfermos que abandonen el tratamiento oficial, sino que proponemos una aproximación terapéutica integrativa que trabaja sobre el plano emocional”.

También se defiende el psiquiatra Danilo Toneguzzi, que fue en su día presidente del “comité científico” de la asociación ALBA –entre las primeras que defendieron y difundieron la NMG en Italia– y que dice no pertenecer a la misma. El hecho es que serían decenas las víctimas italianas de la NMG. Y algunos centenares en todo el mundo.
(http://infocatolica.com/blog/infories.php/1609031027-una-adolescente-italiana-muer#more31610)

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