"Las ideas de la Nueva Era son incompatibles con la fe de la Iglesia Católica" (Juan Pablo II, 18-05-93)

"La humanidad no encontrará la paz hasta que no vuelva con confianza a mi Misericordia" (Jesús a Sor Faustina)
sábado, 28 de diciembre de 2024
jueves, 14 de noviembre de 2024
Origen talmúdico de la secta (masonería)
Origen talmúdico de la secta (masonería) – Por F. FERRARI BILLOCH.
“La gran asociación cabalística conocida con el nombre de MASONERIA” (De la revista masónica “Latomia”.)
“La cábala disidente es la obra de los rabinos, que han falsificado la tradición talmúdica."
(Gougenot des Mousseaux.)
Pero ¿de dónde surgió y cómo surgió esa secta?
Muy vagos son los orígenes de la Masonería. Los historiadores imparciales y los historiadores masónicos no se han puesto de acuerdo — ¡ni se pondrán jamás!—. La verdad es que no se le puede precisar su oscuro origen.
“La Masonería —dicen ellos: Casard, Ragón, Clavel, Almeida, Des Etangs... — ha nacido del odio del mal y del amor al bien (dualismo). Es, por consiguiente, tan antigua como el hombre y durará mientras éste exista.”
Hay historiador masón que, de absurdo en absurdo, supone nada menos que el primer hombre, Adán, es el fundador del Arte Real y que enseñó a sus hijos la Geometría y artes conexas. La desfachatez de Oliver lleva las estúpidas suposiciones de Anderson a situar el origen del masonismo en el Paraíso Terrenal (¡ !) y hace de Moisés un gran maestre — un Morayta, por ejemplo — y de Josué un modestito hermano orador. Preguntádselo a cualquier hermano, y con fe de masón os jurará que es verdad.
¿Por ventura en el templo de la Logia Fraternidad Ibérica, de Sevilla, no aparecen los nombres de Budha, Zoroastro, Pitágoras, Moisés, Solón, etc., etc., como masones? En la desfachatez de apropiarse grandes figuras de la Historia no tienen rival los hombres del mandil. ¡Si hasta el desgraciado príncipe don Carlos, primogénito de Felipe II, lo presentan como un mártir de la Masonería! Claro que el príncipe, como es sabido, anduvo en relaciones con los herejes flamencos; pero ya veremos en el momento oportuno cómo ese MONSTRUOinvisible de los PODERES OCULTOSquiere envolver con su baba repugnante ¡¡nada menos que el solio pontificio!!
Desde luego, la Masonería no es una organización surgida esporádicamente. Se ha venido desarrollando poco a poco, y tanto sus ideas como sus medios de acción le han sido transmitidos por una porción de sociedades más o menos ocultas, y, por otra, se ha ido filtrando en ciertas agrupaciones, que ha llegado a absorber, tomando de ellas lo que consideraba necesario.
Orígenes judeocabalísticos de la Masonería. — Influencias talmúdicas. —Cómputo del tiempo.
Toda ella —su rito y sus procedimientos— está impregnada de primitivos misterios y de simbolismo hebraico. Como organización de tipo ocultista, tiene raíces que succionan en los misterios de los gimnosofistas de la India —Zoroastro, los magos y los budhistas — y en las iniciaciones egipcias. Las pruebas que se exigían para ser iniciado en los misterios de Isis y Osiris eran terribles, complicadas y célebres. Los pocos que salían ilesos de las pruebas físicas y tenían el suficiente valor para soportar las morales se igualaban a los sacerdotes y gozaban de las ventajas que pueden proporcionar la virtud y la ciencia. Esas pruebas, simbólicamente, han conservado todo su sentido, sin llegar al horror del laberinto de Eleusis, en las actuales iniciaciones de las logias. Para la Masonería, esos sacerdotes egipcios, sobre todo los de Menfis y Heliópolis, son los primitivos hermanos, por lo que el caracterizado h :. Ragón exclama:
“¡Masones de todos los ritos, he aquí a vuestros primeros fundadores: Indra, Zoroastro y Budha!”
A pesar de esa retumbante afirmación, ya veremos lo que hay debajo de tal pretensión.
Desde luego, la celebridad de los misterios egipcios excitó vivo interés. En ellos vinieron a instruirse Orfeo, Thales, Solón, Pitágoras, Licurgo y Moisés. Las enseñanzas de los magos se conservaron en el pueblo judío hasta en tiempos de Salomón, y a través de la leyenda del maestro Hiram —una fábula de triple sentido: religioso, político y social — ha pasado el espíritu esotérico de aquellas ceremonias rituálicas a las logias masónicas actuales, y en las tenidas de iniciación el neófito presta ante el Mistagogo, hoy el venerable, juramento de guardar el secreto, como se hacía al comenzar la iniciación gnóstica.
De aquí también que los ritos y símbolos más o menos tenebrosos de la Masonería y de otras sociedades esotéricas recuerden constantemente la cábala y el judaismo. Los masones — es lo primero que se dice al neófito en el discurso de bienvenida que pronuncia el hermano orador — persiguen la reconstrucción del templo de Jerusalén, reconstrucción que simboliza la obra moral que pretenden realizar.
En el capítulo El mito de Hiram y la hipótesis judeocabalística en Masonería dice la revista masónica Latomia (Esta revista, editada por la logia madrileña La Unión, se presenta como uno de los “orgullos” de la Masonería española. Llegan a centenares las cartas recibidas de todas las logias del mundo felicitando a La Unión por el tono de prestancia intelectual que ha logrado darle. Entre tantos parabienes hay también la protesta de altos grados, por entender que en algunas cuestiones se levanta demasiado la punta del velo que encubre los secretos de la secta.):
“Si el Talmud es el alma del judío, la cábala, cuyo código fundamental es el zohar, es el alma del Talmud. En los campamentos antisemitas y espiritualistas hay a ese respecto una opinión formada desde hace mucho tiempo. Dos especies existen de cábala: la antigua y la farisaica.
Los rabinos hacían derivar la antigua de Moisés. El sentido oculto de la Torah sería revelado por Yahvé en la montaña de Sinaí al propio Moisés, que la transmitiría a Josué, y que los doctores de la ley conservarían intacta. Durante el cautiverio de Babilonia se hicieron en la vieja tradición infiltraciones de carácter abstruso, y en los últimos tiempos de Jerusalén los rabinos convirtieron la teología mística en talmúdica, enseñanza oral que desnaturalizaron con adaptaciones hechas de las filosofías orientales y muy particularmente del panteísmo y del sabeísmo persa. Tal fué la iniciación de la cábala farisaica.
Renovada ésta por los rabinos del siglo II y III, dió origen a la magia y a las sociedades secretas. La cábala es la madre de las sociedades secretas, y extirpada violentamente por las prescripciones antitemplaristas, sus doctrinas y sus ritos se refugiaron en las doctrinas y los ritos conocidos aún de la Masonería antigua y moderna. La gran asociación cabalística conocida en Europa con el nombre de Masonería aparece en el mundo en el momento en que la protesta contra la Iglesia acaba de escindir la unidad cristiana. Nótese de paso que uno de los más talentosos prosélitos de Martín Lutero era el ferviente cabalista Reuchlin. Todas las religiones verdaderamente dogmáticas han salido de la cábala y a ella vuelven. Lo que hay de científico y grandioso en los sueños religiosos de todos los iluminados —Jacobo Boehme, Swedenborg, Blake, Saint-Martin, etcétera — de la cábala proceden. Todas las asociaciones masónicas le deben sus secretos y sus símbolos. La doctrina cabalística es el dogma de la alta magia.
Otro argumento probativo del origen talmúdico de la Masonería se deduce de su lenguaje simbólico. La hipótesis del origen judeocabalístico de la Masonería goza fueros de auténtica. Sería difícil — dice Bertrand en L’occultisme anden et moderne — dudar de los lazos de parentesco que existen entre la Francmasonería, de cualquier rito que sea, y el judaismo procedente de la cábala farisaica. Y para aquellos a quienes estas pruebas no basten presentaremos otras más perentorias.
¿Cuál es el medio que nos sirve para distinguir a los pueblos de distinta raza? ¿La lengua? Pues bien: la Masonería nunca dejó de hablar la lengua del Talmud. La palabra de paso del rito francés es para el grado del maestro Tubalcain, y la palabra sagrada, Jakin, nombre de las dos columnas del templo de Salomón. Booz es la palabra sagrada del rito escocés para el grado de aprendiz —se pronuncia Bogaz en hebreo (1) —. Para el grado de maestro del rito francés se adoptó Giblin como palabra de paso, que hace recordar a los giblinos que Salomón empleó para tallar las piedras, en la construcción del templo.
En las logias de adopción, o Masonería de mujeres, para la recepción de una maestra, el cuadro representa: primero, la escala de la maestra; segundo, la torre de Babel; tercero, José en la cisterna; cuarto, el sueño de Jacob; quinto, la mujer de Loth transformada en estatua de sal; sexto, el incendio de Sodoma; séptimo, el sacrificio de Abraham; octavo, dos copas inflamadas; noveno, el arca de Noé sobre el monte Ararat, etcétera, etc. Babel es la palabra de paso, y Havt-jair la palabra sagrada. En hebreo, Havot-Jair significa oppida iluminationis. En el grado de maestra perfecta, el gran maestre representa a Moisés y la gran maestra a su mujer, Séphora. Al hermano depositario se le llama Aaron. La palabra de paso es Beth-Abara, del hebreo Beth-Hébet; la palabra sagrada, Achitob, de Ahhitoub.
Para el grado de elegida, sublime escocesa, el maestro tiene el mismo nombre del sumo sacerdote Eliacin, gobernador de Bethulia; el primer vigilante se llama Osias, príncipe de Judá; la hermana recipiendaria toma el nombre de Judith. Cuando se recibe al maestro secreto de los grados capitulares escoceses, la logia simboliza el Santo de los Santos. El venerable representa al rey Salomón, y la vigilante toma el título de inspector con el nombre de Adonhiram. Ziza es la palabra de paso. Era el nombre del hijo de Jonatán. Fué escogida para palabra sagrada la letra Iod; tomada en el sentido cabalístico, significa Dios, principio, unidad. En la recepción de maestro perfecto, el venerable personifica a Adonhiram, hijo de Abda. El vigilante se llama Stfkin, y el introductor, Zerbal. La primera palabra de paso es Zerbal, nombre del comandante de las guardias de Hiron, rey de Tiro. La palabra sagrada es Joah, por Jehovah.
La Masonería adoniramita presenta idénticos caracteres. Ejemplo: para el grado de maestro perfecto, la palabra de paso es Monte Líbano, y la sagrada, Jehová. En el rito de Misraim, que se compone de noventa grados, no hay palabra ni de paso ni sagrada que no provenga del Talmud. La misma observación puede hacerse con el rito de Menphis. La Masonería de los mohabitas o caballeros prusianos reteja también con palabras hebreas. Tomando el índice de la mano derecha y apretándolo con el pulgar, el retejado dice Sem, y el examinador, haciendo igual toque, pronuncia la palabra Cham. Se repite el toque y se pronuncia la palabra Jafet. La palabra de paso, pronunciada tres veces con tono lúgubre y lento, es Phaleg.
EL CÓMPUTO DEL TIEMPO.
“Los francmasones, como los judíos, hacen el cómputo del tiempo no por la nueva era, sino a partir del primero de marzo, que es para ellos el comienzo del año. Y no dicen marzo, abril, mayo, etc., sino misan, jiar, sivan, thamuz, ab, elul, thischri, marchhescvan, kislev, tebeth, shebat y adar.”
Era conveniente demostrar con textos masónicos que las logias están impregnadas, en lo externo, del espíritu del judaismo talmúdico.
(1) Queda ya dicho que entre las felicitaciones recibidas por la Logia La Unión figuraban no pocas protestas de aquellos “talleres” que mantienen un criterio cerrado y ortodoxo. Véase, por ejemplo, esa interesante “plancha” de la Logia Tánger, número 45. Dice:
“Vall:. De Tánger (Marruecos). 9 de julio de 1933 (Era vulgar). —A la Resp :. Log:. La Unión, número 88.— Wal:. de Madrid.—V:. MM:. Y QQ:. HH:. Les comunicamos que este “taller”, en su “tenida” celebrada el 6 del actual, consideró nefasta para la Masonería a vuestra publicación LATOMIA, al insertar en la misma y con ello dar publicidad al mundo profano de NUESTRAS PALABRAS SAGRADAS Y OTROS SECRETOS, LOS CUALES PROMETEMOS SOLEMNEMENTE NO REVELAR NI AUN A NUESTROS MISMOS HH:. AL INICIARNOS Y EN TODOS NUESTROS ACTOS. Les rogamos, pues, nos comuniquéis en virtud DE QUE AUTORIZACION os servís cometer tales anomalías, pues esto está fuera de nuestros Reglamentos, y, como ya lo decimos más arriba, al llegar tales conocimientos al mundo pro fano, nos vemos profanamente vendidos y perjudicada nuestra augusta Orden. Vuestra publicación para el mundo masón está profusamente redactada, y es por lo tanto también educativa; pero por lo mismo, es nuestro entender que no deben llegar tales conocimientos al mundo profano. Rogamos nos ilustréis sobre el particular. Recibid, venerable maestro y queridos hermanos, el triple abrazo fraternal y ósculo de paz que por nuestro conducto os envían todos los obreros de este “taller”. — El venerable maestro Juan Pérez; el secretario guardasellos, Benítez.” (Firmado y sellado.)
Esta logia que EXIGE es de Tánger. Lo mismo EXIGENlogias de América que de Francia, Suiza, Luxemburgo, etc.
¿Y quién puede dar o negar esa AUTORIZACION? SOLO UN PODER QUE DESDE LUEGO NO RESIDE EN ESPAÑA. ¡Y los ministros masones están sometidos a ese PODER! ¡Y los GOBIERNOS MASONES están sometidos a ese PODER!
¡Asi tuvo que aguantar nuestra Patria el turbulento bienio social- azañista-masónico!
“LA MASONERÍA, AL DESCUBIERTO”
F. FERRARI BILLOCH
31 de enero de 1936.
jueves, 17 de octubre de 2024
Halloween no es un hábito cultural, es una práctica religiosa satánica
Halloween no es un hábito cultural, es una práctica
religiosa satánica
Las
raíces celtas (paganas) de la celebración de Halloween
Ya
en el siglo VI A.C., los celtas (paganos) del norte de Europa celebraban la
fiesta de “Samhein” (o La Samon), festividad pagana en la que adoraban al sol,
que indicaba marcaba el fin del verano, el final de la temporada de cosechas y
el comienzo del invierno o la “mitad más oscura” del año. La celebración de Samhain
es una fiesta celta que comienza en la tarde del 31 de octubre y termina al
atardecer del 1 de noviembre, ya que el día celta comenzaba y terminaba al
atardecer.
El
fundamento de esta festividad pagana consiste en que ellos creían que en aquella
noche el dios de la muerte permitía a los difuntos retornar a la tierra,
fomentando un ambiente de terror.
Según
la religión celta, las almas de algunos difuntos se encontraban dentro de
animales feroces y podían ser liberadas con sacrificios de toda índole a los
dioses, incluyendo sacrificios humanos.
Una
forma de evitar la maldad de los espíritus malignos, fantasmas y otros
monstruos era disfrazándose para tratar de asemejarse a ellos y así pasar
desapercibido ante sus miradas.
Aquí
encontramos el origen de dos características centrales de Halloween: el disfraz
macabro y diabólico de quienes participan de Halloween y los sacrificios
humanos y las profanaciones eucarísticas que se llevan a cabo en Halloween, por
parte de sectas satánicas: todo se hace para complacer a los demonios, ángeles
caídos y sobre todo al Príncipe de las tinieblas, Satanás, porque en la
realidad el dios de la muerte en quien creían los celtas no es otro que Satanás
y los espectros, fantasmas y animales feroces en los que supuestamente habitaban
los difuntos, no son otros que los demonios o ángeles caídos. Es en esta fecha en
la que los grupos satánicos sacrifican a jóvenes y especialmente a niños porque
son los preferidos de Dios, y en la que también se perpetran profanaciones de
la Eucaristía en las iglesias católicas y ya vimos la razón: mimetizarse con
los demonios o con las almas condenadas, o también ofrecer sacrificios para
agradar al Demonio.
Todo
esto es confirmado por quienes han formado parte de sectas satánicas y luego
han salido de estas sectas.
Celebrada
en Irlanda y Escocia durante
siglos, los inmigrantes irlandeses y escoceses llevaron muchas costumbres de
Halloween a Norteamérica en el siglo XIX y luego, por influencia
estadounidense, Halloween se extendió a otros países a finales del siglo XX y
principios del XXI.
Precisamente, debido a esta última característica, a
su forma de difusión, a través de la cultura anglosajona, que ha promocionado y
difundido Halloween como una inocente fiesta infantil y como un hábito cultural
y como una parte de la cultura estadounidense, sin mayores connotaciones que
esto, una simple práctica cultural, no debemos caer en este engaño, puesto que Halloween
no es un hábito cultural, es una práctica religiosa satánica. Tal vez el mayor
logro del satanismo teísta, que es el que está detrás de Halloween y su difusión,
es el haber conseguido promocionar a esta celebración satánica no como lo que
es en realidad, como una celebración satánica en toda la regla, sino como una
inocente práctica cultural sin connotaciones religiosas; en esto consiste su
mayor triunfo, porque de esta manera se practica hoy en todo el mundo el
satanismo encubierto de Halloween, disfrazado bajo la máscara de una inocente
fiesta familiar, mientas se adora y festeja al Diablo y a los habitantes del
Infierno y al mismo tiempo se maldice a Dios y a su Presencia Eucarística. Para
que veamos la verdadera importancia de Halloween y para que tomemos dimensión
de la realidad de Halloween, de que no es un hábito cultural, sino una práctica
religiosa satánica, recurrimos a una voz autorizada en el tema, nada menos que
al fundador de la Iglesia de Satanás, Anton Szandor LaVey (1930-1997), quien
dijo lo siguiente: “Me alegro de que los padres cristianos
permitan que sus hijos adoren al Diablo al menos una noche por año”. Es decir, los mismos satanistas lo admiten:
Halloween no es una inocente fiesta, un simple hábito cultural, una mera fiesta
de origen nord-europeo que se celebra una vez al año para la diversión de las
familias: es una verdadera práctica satánica, en donde se adora, explícita e
implícitamente, al Demonio y a los habitantes del Infierno, a los ángeles
caídos.
Halloween
es una fiesta importante dentro del satanismo
Según
el testimonio de algunas personas que practicaron el satanismo y luego se
convirtieron al cristianismo, Halloween es la fiesta más importante para los
cultos demoníacos porque se inicia el “año nuevo satánico”; nosotros podríamos
agregar que es como la antítesis o como la contraparte de la fiesta de Todos
los Santos: así como el Cielo celebra a sus habitantes en la Fiesta de todos
los Santos, así el infierno celebra a sus habitantes en Halloween.
La
respuesta de la Iglesia: promover la devoción a Nuestra Señora de la Eucaristía
La forma
de contrarrestar a la fiesta demoníaca de Halloween es, por un lado, evitando
toda forma de participación en esta fiesta satánica; por otra parte, celebrar a
los habitantes del Cielo, vistiendo a los niños como sus santos preferidos y no
como demonios, brujos, espectros, fantasmas, etc.; otra forma, es promoviendo
la devoción a la Virgen, en su advocación de Nuestra Señora de la Eucaristía, cuya
fiesta es el 30 de octubre y cuyo objetivo es desagraviar las ofensas y
sacrilegios cometidos contra la Eucaristía en Halloween; finalmente, rezar el
Santo Rosario, confesar sacramentalmente, asistir a la Santa Misa y comulgar en
reparación por los sacrilegios cometidos contra la Eucaristía en la fiesta
demoníaca de Halloween.
martes, 15 de octubre de 2024
Sin Cristo no hay Europa ni las Américas
miércoles, 9 de octubre de 2024
Yoga, invocación de demonios
martes, 24 de septiembre de 2024
Los 4 Objetivos Principales De Los Incendios
Los 4 Objetivos Principales De Los Incendios 🔥
Publicado en
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SI NO LO SABIA , AHORA YA LO SABE.
USTED ES CATÓLICO Y PRACTICA YOGA …
Y SE SIENTE FELIZ DE HACERLOESTO LE DA FELICIDAD ?
PUES DÉJEME DECIRLE QUE AL DEMONIO TAMBIÉN LE DA FELICIDAD Y SE PONE AÚN MÁS FELIZ DE QUE USTED LO PRACTIQUE.
LEA ESTO ...
15 RAZONES POR LAS QUE UN CATOLICO NO DEBERIA PRACTICAR YOGA
Yoga y cristianismo son esencialmente incompatibles. No diga ahora que no sabía.
Es peligroso porque…
1. Disciplina o práctica milenaria, mística-espiritual hindú (1,800 a.C.). Sus posiciones y ejercicios son inseparables de su cosmovisión; “no hay hinduismo sin yoga, y no hay yoga sin hinduismo”.
En esencia al practicar Yoga estás mesclando tu Fe con otra religión inconscientemente abres puertas a falsos dioses o dioses indues (demonios )
2. Fueron Christopher Isherwood y la Sociedad Teosófica quienes trajeron a Occidente el budismo zen y el yoga del Oriente. No se conocían antes estas creencias ni en Estados Unidos ni en Europa. Los gobiernos estadounidense y británico impulsaron sus planteamientos. La Sociedad Teosófica fue dirigida por masones y ocultistas (Helena P. Blavatsky, Annie Besant, Alice Bailey).
SU PRACTICA BUSCA ALEJAR AL CRISTIANO
DEL VERDADERO DIOS
(TODO SE SOLUCIONA CON LAS MANTRAS
SONIDOS QUE SE EXPRESAN PARA INVOCAR UNIRSE A LA DEIDAD ESTO SUCEDE AUNQUE SE REALIZE DE FORMA INCONCIENTE
LOS ENEMIGOS DE LA IGLESIA SON LOS PRINCIPALES PROMOTORES DEL YOGA )
3. En cualquiera de sus formas, la finalidad del yoga no es únicamente la relajación, la correcta respiración ni el bienestar o control físico, sino la “iluminación”. Es una “vía de perfección” (de ocho pasos) a través del control de los “elementos físicos y psíquicos” de la persona que pretende el “nirvana” (extinción del sufrimiento) para alcanzar la “iluminación” (apertura del “tercer ojo”) y la “unión con Dios”.
Dicen los yoguis hindúes que los primeros cinco pasos (disciplina moral, purificación corporal y espiritual, posturas gimnásticas-corporales, control respiratorio y desconexión sensorial) son la preparación para alcanzar los grados más altos del “yoga regio” o “raja yoga”.
. La “Iluminación” se lograría despertando a Shiva (deidad hindú) en forma de serpiente (kundalini), que se dice mora al final de la espina dorsal, o bien, en los genitales, con objeto de que ascienda desde ese punto por la columna vertebral y vaya “activando” uno a uno los seis o siete chakras (supuestos centros de energía ubicados a lo largo la espina dorsal), y así se una a su esposa Parvati (diosa “energía”) que le espera en la cabeza.
El enlace Shiva-Parvati abriría el “tercer ojo” a nivel psíquico y… ¿físico? Esta es la meta del “yoga kundalini” y de la “meditación dinámica”.(3)
5. Instructores y difusores de esta disciplina como Ana Paula Domínguez (Directora del Instituto Mexicano del Yoga) confirman que, en efecto, las diferentes posiciones de ese método encarnaban al dios Shiva, a quien solían adorar mediante un símbolo fálico llamado linga, y que “el objetivo era obtener la liberación al fundirse con aquella poderosa deidad”.(4)
6. La apertura del “tercer ojo” ha sido motivo de interés de los yoguis, swamis y “maestros” orientales, como también de los ocultistas occidentales, pues afirman que con ello se tiene acceso al conocimiento de todo cuanto existe, de toda la realidad, aún de la sobrenatural (por ejemplo, sobre el futuro).
Por ello, personalidades como el fundador del satanismo, Aleister Crowley (“el satanista más depravado de todos los tiempos”), y Jon Klimo (el “médium” más famoso de la historia), practicaban y recomendaban ampliamente el yoga.(5)
7. Asociaciones como la Masonería (excomulgada por la Iglesia Católica) promueven dicha práctica oriental. En el ritual llamado “Paladión”, el segundo paso (de cinco en total) consiste en la “iluminación” o apertura del “tercer ojo”.
Willian Shnoebelen (ex satanista y ex masón), quien practicó el ritual, afirma que ese ojo (“el Ojo que todo lo ve”) “es el punto de contacto entre los humanos y la conciencia de Lucifer”, y se comienza a “pensar como él piensa y a ver con sus ojos... No es una buena experiencia”.(6)
8. Gopi Krishna, ex yogui de Cachemira quien introdujo la teoría del “Kundalini” (“energía vital” y “serpiente”), estuvo a punto de caer en locura completa en 1937, mientras meditaba sobre su “chakra” superior (o “tercer ojo”).
Dijo: “De aquí en adelante, durante largo tiempo, tuve que vivir pendiente de un hilo, debatiéndome entre la vida y la muerte, entre la salud y la enfermedad. (…) He pasado por casi todas las etapas de (...) tipos de mente: mediúmnica, psicótica y otros; durante un tiempo estuve alternando entre la cordura y la locura”.(7)
9. El Swami Prabhavananda advierte sobre los peligrosos efectos físicos que pueden resultar de los ejercicios de respiración yoga: “A menos que se hagan correctamente, hay una buena posibilidad de dañar el cerebro. Y las personas que practican este tipo de respiración sin una supervisión adecuada, pueden sufrir una enfermedad que ninguna ciencia o médico conocidos pueden curar
Los ejercicios respiratorios tienen como finalidad, en la religión hindú, aspirar el prana = la esencia del éter, el Atman-Brâhman, lo divino, la “fuerza vital” (“la energía”). Asimismo, el yogui Shakta Kaur Khalsa afirma:
“El mito de que el kundalini es peligroso sólo sería posible mediante una muy mala práctica... la técnica y preparación adecuadas son el aislante necesario para el flujo correcto de la energía kundalini”.(😎
10. Ana Paula Domínguez y Marco Antonio Karam (Director de Casa Tíbet México), reconocieron juntos en el programa radiofónico “¿Qué tal Fernanda?”, en 2004, que el yoga puede presentar un riesgo para quienes lo practican, debido, en parte, a que en México existen numerosos institutos o escuelas no autorizados para enseñarlo.
11. El Presbítero Manuel Guerra, un importante investigador de las sectas, afirma que es un riesgo “suprimir la conciencia”, pues según el segundo principio del “sutra” (discurso de Buda), “el yoga consiste en impedir que la conciencia/pensamiento tome formas diversas”, o sea, en la “cesación de la actividad mental”.(9)
12. El Presbítero Alfonso Uribe Jaramillo considera: “El yoga puede ser instrumento válido para el hindú que busca con sinceridad la salvación y no ha conocido la verdad revelada por el Verbo de Dios. Pero para el cristiano, es un camino erizado de peligros y, a la larga, si no lo aparta de Jesucristo, lo llevará a una gran confusión, pero no a la verdadera perfección cristiana”.(10)
13. El Cardenal Norberto Rivera Carrera señala: “El yoga es, en su esencia, un ejercicio espiritual y corporal nacido de la espiritualidad hindú. Las posturas y ejercicios, aunque se presentan como un simple método, son inseparables de su sentido propio en el contexto del hinduismo. El yoga es una introducción a una tradición religiosa muy ajena al cristianismo. La palabra ‘yoga’ significa ‘unión’. Habría que preguntarnos: ¿unión con qué?”.(11)
14. El Consejo Pontificio para la Cultura y el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso del Vaticano, ubican al yoga como parte de las muchas prácticas de la New Age, al tiempo de cuestionarla como forma de “iluminación”.(12)
15. Existen ya testimonios de posesiones demoniacas, parciales o totales, en personas que practicaron el yoga. Los mismos ocultistas y médiums ya mencionados, nos confirman lo anterior, pues usaban su cuerpo con esta técnica para entrar en contacto con los “muertos” (espíritus malignos).
Por lo tanto, el Yoga es una forma actual de idolatría, esoterismo, neopaganismo, ocultismo, adivinación, comunicación “mediúmnica”, y posesión diabólica. Así, yoga y cristianismo son esencialmente incompatibles. ¡No diga ahora… que no sabía!
NO AL YOGA NO A SUS MANTRAS
SI A LA ORACION A LA ADORACION
A LA LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
SI A LA CONFIANZA EN EL VERDADERO Y UNICO DIOS
NO A LOS SHACRAS NO A LOS DEMONIOS
SI A LA FE VERDADERA SI A LOS SACRAMENTOS
SI AL AMOR Y AL PERDON
SI HAS PRACTICADO YOGA PIDE PERDON A DIOS Y VE A CONFESARTE.
viernes, 6 de septiembre de 2024
jueves, 22 de agosto de 2024
La práctica del "Hospedaje de ángeles" es brujería absoluta e implica pecado mortal
Ya el Apóstol San Pablo en su Carta a los Colosenses 2,18-19 prevenía a los Primeros Cristianos contra estas prácticas propias del paganismo y del judaísmo cabalístico al amonestarles, diciendo: "Que nadie los prive del premio a causa del gusto por las prácticas ruines del culto de los ángeles, obesionado por lo que dice que vio, vanamente hinchado por su mente carnal, en lugar de mantenerse unido a la Cabeza, que es Cristo, de la cual todo el Cuerpo, por medio de junturas y ligamentos, recibe nutrición y cohesión, para realizar su crecimiento en Dios".
Valiéndose de la ignorancia en la fe de muchas personas ha comenzado a circular en whatsapp y otras redes sociales un mensaje que promueve este "Hospedaje".
Todo el mensaje en sí NO ES CRISTIANO, porque además de que no se menciona el SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS, está en contra totalmente de las Verdades de la Fe por lo siguiente:
1. Todas las indicaciones no son otra cosa más que VILES RITUALES DE BRUJERÍA SATÁNICA, porque no invoca el Nombre de Dios.
2. Manda colocar un "altar o espacio sagrado" que no contiene la SANTA CRUZ ante la cual HUYEN LOS DEMONIOS.
3. Los componentes del "altar" son una expresión de superstición y falsa fe.
4. Invoca a 3 "Arcángeles" con unos nombres que no son los nombres conservados por la Fe de la Iglesia:Jofiel, Zadquiel y Chamuel, pues los nombres de los 7 SANTOS ARCÁNGELES SON: SAN MIGUEL, SAN GABRIEL Y SAN RAFAEL (los cuales sí aparecen en la Biblia) y SAN URIEL, SAN SEALTIEL, SAN JEHUDIEL Y SAN BARAQUIEL, cuyos nombres están consignados en el libro del PseudoDionisio el Areopagita titulado "De la Jerarquía celeste".
5. Invoca a todos "Los seres y elementos positivos del Universo" lo cual es un lenguaje propio de la brujería y no de la Oración cristiana.
6. Descomponen la Fe al invitar a la gente a poner su confianza en estos seres como si por sí solos pudieran hacer algo, cuando no es así. TODOS LOS ÁNGELES SON CREATURAS ESPIRITUALES, PERO SÓLO LOS ÁNGELES CAÍDOS EN SOBERBIA, ES DECIR, SATANÁS Y LOS DEMONIOS SE ATREVEN A PRETENDER CONCEDER DESEOS MEDIANTE CONJUROS DISFRAZADOS DE ORACIÓN.
7. En todos los pasos del susodicho "Hospedaje" hay elementos de superstición, tanto en la hora de llegada, partida, buscar a las personas siguientes que los van a "recibir". Además de que mienten diciendo que esto comenzó en Alemania, porque yo que viví allí nunca había escuchado - salvo hasta ahora - semejante MENTIRA.
POR TANTO...
1. NO NECESITAS HOSPEDAR NI ENVIAR ÁNGELES... DIOS YA TE DIO UN ÁNGEL DE LA GUARDA QUE INTERCEDE ANTE DIOS POR TI Y TE ACOMPAÑA DESDE TU CONCEPCIÓN HASTA TU MUERTE. Diariamente puedes encomendarte a él con esta oración de la Santa Iglesia:
Ángel de Dios,
que eres mi custodio,
pues la bondad divina
me ha encomendado a ti,
ilumíname, guárdame, defiéndeme
y gobiérname.
Amén.
Puedes también orar diariamente a San Miguel Arcángel con esta otra oración:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo
para la perdición de las almas. Amén.
2. Si por ignorancia en la Fe aceptaste "hospedar ángeles y arcángeles"
A)Pídele perdón a Dios por haber caído en este engaño de Satanás y sus secuaces los brujos, adivinos, mediums, videntes y haz el propósito de confesarte por NO AMAR A DIOS POR SOBRE TODAS LAS COSAS, HABER USADO SU NOMBRE EN VANO Y HABER CREÍDO EN ESTA SUPERSTICIÓN.
B) Destruye el "altar o espacio sagrado" que hiciste y tira todo a la basura o quémalo.
C) Dile a las tres personas que habías conseguido que te equivocaste y que ya no vas a propagar esta Brujería en la que caiste sin saber la Verdad de la Fe y compárteles esta catequesis.
¡ NO TEMAS! A QUIEN NECESITAS RECIBIR Y HOSPEDAR EN TU HOGAR NO ES A ESTOS "ÁNGELES", ¡TÚ NECESITAS RECIBIR Y HOSPEDAR A JESÚS RESUCITADO, PUES ÉL QUIERE HOSPEDARSE HOY - NO EL PRÓXIMO MARTES - EN TU CORAZÓN Y EN TU CASA.
Él así lo afirma: "Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete. Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo". (Apocalipsis 3, 19 - 20)
PUEDES RECIBIRLO CON ESTA ORACIÓN QUE NOS COMPARTE EL PAPA FRANCISCO EN SU LIBRO "LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO":
«Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza contigo. Te necesito. Rescátame de nuevo, Señor, acéptame una vez más entre tus brazos redentores».
jueves, 1 de agosto de 2024
La Pachamama es un ídolo pagano y quien le rinde culto comete pecado de mortal de idolatría, el cual ofende gravemente a Nuestro Señor Jesucristo
“Pachamama (Madre Tierra) o Mama Pacha es una diosa totémica de los Incas representada por el planeta Tierra, a la que se brindaban presentes en las ceremonias agrícolas y ganaderas en el mundo andino.
Pacha Mama significa Madre Tierra: pacha, un término aimara y quechua, significa ‘tierra, mundo, universo, tiempo, época’; pacha kununuy (‘temblor de tierra con fuerte ruido’); pachamit’a (‘parte del tiempo’, cada una de las cuatro estaciones en que se divide un año); pacha k’anchay (‘luz del mundo’, la luz solar); mama: "madre”
La divinidad de la Pachamama (la Madre Tierra) representa a la Tierra, pero no solo el suelo o la tierra geológica, como tampoco solo la naturaleza; es todo en su conjunto. No está localizada en un lugar, pero se concentra en manantiales, vertientes, o apachetas. Es una deidad inmediata y cotidiana, que actúa por presencia y con la cual se dialoga, ya sea pidiéndose sustento o disculpándose por alguna falta cometida en contra de la tierra y por todo lo que nos provee.
No es una deidad creadora sino protectora y proveedora; cobija a los seres humanos, posibilita la vida y favorece la fecundidad y la fertilidad. A cambio de esta ayuda y protección, el pastor de la Puna Meridional está obligado a ofrendar a la Pacha parte de lo que recibe, no solo en los momentos y sitios predeterminados por el ritual sino, en todos los acontecimientos culturales significativos, configurándose así una suerte de reciprocidad. Sin embargo se la considera con una faz negativa: la Pachamama tiene hambre frecuente y si no se la nutre con las ofrendas o si se la ofende, provoca enfermedades.”
https://es.wikipedia.org/wiki/Pachamama
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Frente a esto, dice el Catecismo:
“2112 El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los “ídolos […] oro y plata, obra de las manos de los hombres”, que “tienen boca y no hablan, ojos y no ven”. Estos ídolos vanos hacen vano al que les da culto: “Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza” (Sal 115, 4-5.8; cf. Is 44, 9-20; Jr 10, 1-16; Dn 14, 1-30; Ba 6; Sb 13, 1-15,19). Dios, por el contrario, es el “Dios vivo” (Jos 3, 10; Sal 42, 3, etc.), que da vida e interviene en la historia.
2113 La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia” (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf Gál 5, 20; Ef 5, 5).
2114 La vida humana se unifica en la adoración del Dios Único. El mandamiento de adorar al único Señor da unidad al hombre y lo salva de una dispersión infinita. La idolatría es una perversión del sentido religioso innato en el hombre. El idólatra es el que “aplica a cualquier cosa, en lugar de a Dios, la indestructible noción de Dios” (Orígenes, Contra Celsum, 2, 40).”
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Una imagen como la de la Pachamama tiene, por tanto, un carácter idolátrico objetivo, porque objetivamente, según el valor que públicamente se le reconoce en la sociedad, tiene un carácter religioso, es una imagen religiosa y no meramente “cultural”, y ese carácter religioso es idolátrico, porque implica dar culto a algo que no es Dios, a saber, la Tierra o el Universo.
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El Papa Francisco dice que no había intención idolátrica en la presencia de estas imágenes en la Iglesia de Transpontina.
Lamentablemente las fotografías que tenemos de las celebraciones realizadas en los jardines del Vaticano y en esa misma Iglesia de Transpontina dicen otra cosa:
Aquí vemos a esas mismas imágenes recibiendo la adoración religiosa (porque evidentemente no es otra cosa) de unas personas prosternadas ante ellas en los jardines del Vaticano ante la mirada del Papa y un grupo de Cardenales y Obispos.
Supuesta la información que brinda el Papa Francisco de que esa imagen es una imagen de la Pachamama, de la cual por otra parte sabemos que simboliza a la Tierra o al Universo considerados como divinos, esto constituye un claro acto de idolatría perpetrado en el mismo Vaticano ante la mirada permisiva del Papa, Cardenales, Obispos y sacerdotes.
Y no se diga que es cuestión solamente de los “amazónicos”, que son contemplados, nada más por los católicos.
Primero, porque el Vaticano no es lugar para actos idolátricos, los haga quien los haga.
Segundo, porque se supone, pienso, que los “amazónicos” que están allí son católicos, y que por eso están allí, porque el Sínodo supuestamente está hecho para atender las necesidades de los católicos de la región de Amazonia.
De hecho, muchos de ellos hicieron o trataron de hacer la señal de la Cruz ante el Papa.
Tercero, porque en esta otra foto vemos además a un franciscano postrado de la misma manera enfrente del mismo Papa, Cardenales y Obispos sin que nadie le diga nada.
Y cuarto, porque lo que vemos en la imagen que viene a continuación sucede dentro de esa Iglesia de la Transpontina, en una celebración que supuestamente es católica, con monjas católicas, y por tanto , una celebración religiosa, y en ella está como vemos esa imagen que fue adorada idolátricamente en los jardines del Vaticano.
Una imagen que se exhibe en un templo católico en medio de una ceremonia religiosa es una imagen que recibe algún tipo de culto, el cual por otra parte no va dirigido a la imagen como tal, sino a la persona representada por ella. Puede ser una imagen de Cristo, de la Virgen, de los ángeles o de algún santo.
En el caso de la Virgen, los ángeles o los santos, no se trata de culto de adoración, que se debe solamente a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sino solamente de veneración, por el cual se les solicita que intercedan ante Dios por nosotros, como partícipes que son la única Mediación e intercesión de Jesucristo.
Pero esta imagen, según el Papa, es de la Pachamama, que es una “diosa“. No es un santo que es un ser humano servidor de Dios, sino una “divinidad” en un sistema panteísta o politeísta. Es inevitable la conclusión de que ha recibido en ese templo culto idolátrico.
Confirma esto el comunicado de la Policía romana tras haber recuperado las estatuillas (traducido del inglés):
“Los Carabineros de la Compañía Roma San Pietro, durante las investigaciones dirigidas por el Coordinador del Grupo de Protección del Patrimonio Cultural de la Fiscalía de Roma, el Abogado Asistente Dr. Angelantonio Racanelli y el Proc. Adjunto. D.ssa Maria Bice Barborini y conectada con el robo de estatuillas comprobadas en la mañana del 21 de octubre dentro de la Iglesia de Santa María en Traspontina en Via della Conciliazione en Roma, recuperaron 3 de los artefactos retirados, que representan a una “mujer embarazada".
Los mismo después de haber sido robados de un altar lateral de la iglesia mencionada donde fueron utilizados para la oración por el “Equipo Itinerante” - un grupo católico con sede en América del Sur que participa en el Sínodo en el Amazonas en curso en el Vaticano – habían sido arrojados al Tíber desde el Ponte Sant’Angelo.
Las investigaciones continúan.
¿Y entonces? ¿Ninguno de estos prelados advirtió a esos fieles que al estar adorando a la diosa, en realidad, al ídolo, Pachamama y postrándose ante él o rezándole cometían un pecado de idolatría por el cual ponían en peligro su salvación eterna?
¿Y es posible, según lo que ha dicho el Papa, que este ídolo esté presente en la Misa de clausura del Sínodo?
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En cuanto a la eventual intención con que se realice el acto idolátrico, hay que recordar que los actos humanos reciben su naturaleza ante todo del objeto al que tienden.
Dice el Catecismo:
“1751 El objeto elegido es un bien hacia el cual tiende deliberadamente la voluntad. Es la materia de un acto humano. El objeto elegido especifica moralmente el acto del querer, según que la razón lo reconozca y lo juzgue conforme o no conforme al bien verdadero. Las reglas objetivas de la moralidad enuncian el orden racional del bien y del mal, atestiguado por la conciencia.”
Ese “según que la razón lo reconozca y lo juzgue conforme o no conforme al bien verdadero”, no quiere decir que el objeto de la acción dependa de lo que la razón de cada uno crea que es bueno y verdadero, sino que el objeto de la acción no es la cosa física considerada en sí misma sin más, sino esa misma cosa física en tanto es objeto de un acto voluntario del ser humano y en tanto todo ello cae bajo las leyes del orden moral objetivo.
En este caso el objeto es un ídolo, la Pachamama, y por tanto, los actos de culto dirigidos a ese objeto son actos idolátricos, y por tanto, son moralmente malos, constituyen un pecado.
Es decir, se trata de actos intrínsecamente malos, porque son malos por su misma naturaleza, al ser malos por su objeto, que es el que determina la naturaleza o especie del acto humano.
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La intención con que se realiza el acto, no cambia la especie del acto si éste es malo, y la intención es buena, sino que solamente la cambia si el acto es bueno por su objeto, y la intención es mala.
Así lo dice el Catecismo:
“1753 Una intención buena (por ejemplo: ayudar al prójimo) no hace ni bueno ni justo un comportamiento en sí mismo desordenado (como la mentira y la maledicencia). El fin no justifica los medios. Así, no se puede justificar la condena de un inocente como un medio legítimo para salvar al pueblo. Por el contrario, una intención mala sobreañadida (como la vanagloria) convierte en malo un acto que, de suyo, puede ser bueno (como la limosna) (cf Mt 6, 2-4).”
Como la naturaleza o especie del acto viene del objeto, y como la especie moral del acto consiste ante todo en que sea bueno o malo, decir que una intención buena no hace bueno un acto que es malo por su objeto es lo mismo que decir que la buena intención no cambia la naturaleza o especie moral de ese acto, que por tanto, sigue siendo, en este caso, un acto idolátrico, o sea, un pecado contra el primer mandamiento.
martes, 30 de julio de 2024
jueves, 13 de junio de 2024
Naturaleza y gracia: "El error de de Karl Rahner" - Conferencia de Mons. Brunero Gherardini
Naturaleza y gracia
El error de de Karl Rahner
Conferencia de Mons. Brunero Gherardini
Exposición
magistral de Monseñor Brunero Gherardini: “El grave error de Karl Rahner”[1]
Cualquier
intento de análisis crítico de la inmensa producción filosófica de Karl Rahner,
debe comenzar desde su “anfang”, desde su “begining”, desde su “punto di
partenza”, y es el idealismo trascendental kantiano y hegeliano, basado en el “olvido
del Ser” que Martin Heidegger lanzó impiadosamente contra toda la
tradición occidental. Éste es el punto de partida sobre el cual Rahner apoya la
base de su concepción de Dios y del mundo, confundiendo los conceptos de
naturaleza y gracia.
Ésta
es la CONFUSIÓN de Karl Rahner entre naturaleza y gracia.
Es
una confusión de valores metafísicos y teológicos que mistifican
irreparablemente el sano dualismo del Aquinate, cuya primera víctima es la
razón humana, despojada de su capacidad de abordar la Verdad, descubriendo el
Ser y de aislar el Acto de ser (esse ut actus); despojada también de su
natural apertura a la trascendencia, que es sustituida por el denominado
“sobrenatural existencial”. Junto a la razón, es también víctima la
trascendencia en sí misma, en su donarse como revelación del misterio divino, como
Encarnación del Verbo, como proyecto de salvación en su cumplimiento, es decir,
como gracia. La razón y la fe naufragan de tal manera en el maremágnum del
inmanentismo kantiano, hegeliano, heideggeriano y junto a ellos naufraga lo que
debería ser el “contributo” original, de teólogo novedoso al servicio de la
verdad y de la fe, el naufragio de Rahner, la “svolta antropológica”, herida
mortalmente por parte de un intrépido Cornelio Fabro. (13.40)
Es
el naufragio de su auto-encapsulamiento inmanentístico, en una posición
teorética, es decir, que asumiendo al hombre a medida absoluta del ser,
renuncia -aun cuando habla de Dios y de su ser- metodológicamente a la
metafísica; es el naufragio del pensador, antes que del teólogo, que abre
una brecha a la invasión del neomodernismo con el ariete del nihilismo, al
cual, aun involuntariamente, aborda. Subrayamos lo de “involuntario”, porque no
juzgamos la intención; quienes han conocido a Rahner lo recuerdan como hombre
de fe, de oración, y nos alegramos por eso, pero no estamos de acuerdo con este
influyente proceso dañino que, si no se corrige, es irreparable, para la sana
teología, la fe y el intelecto.
Regresamos
al punto de partida: Kant, Hegel, Heidegger: lo que interesa es el aporte
cualitativo (razón especulativa, los límites de la sola razón, el historicismo
hegeliano, existencialismo heideggeriano) del cual depende Rahner, ya que es
cualitativamente tributario; no importa cuánto; importa que este es su punto de
partida y depende de este punto de partida.
Puedo
dar un ejemplo (16.48). Para Kant -cito literalmente-, “a la razón especulativa
no le cuesta nada hacer desaparecer sin el más mínimo obstáculo la premisa
metafísica en base al hecho de que el ser es la posición de una cosa en sí
misma y no el predicado real, (el ser es) el concepto de
una cosa que pueda añadirse a otra”[2]; Kant está todo
aquí, (el ser, N. del R.) no está en la cosa; (el ser está) en el concepto, en
el tentativo, en su capacidad de conocer la cosa, no en la
cosa (el ser no está en la cosa). El deshacerse de la metafísica no cuesta
nada, lo dice él (Kant).
El
autor de la religión en sus límites puramente racionales (Kant) puso a Dios en
el hombre y con Dios, en el hombre, el origen mismo del bien y del mal. Después
de Kant, el golpe decisivo contra la razón especulativa confundiendo Dios y las
cosas de Dios en pura y simple antropología fue obra de una “nouvelle vague”
teológica de la cual Karl Rahner fue, en tiempos a nosotros cercanos, exponente
de primer orden.
Pasemos
a Hegel. En él, la razón kantiana es espíritu, es historia, es identificación
del ser en el pensamiento, en la dialéctica de su devenir, y en la indudable
derivación hegeliana, resuena, siempre a través de la influencia heideggeriana,
en casi toda la “nouvelle vague” teológica y Rahner no hace excepción, sino que
la confirma, allí donde el jesuita define “genuina” solo “la teología abierta a
toda la interpretación profana que el hombre posee en una determinada época.
Con esta interpretación profana dialoga, la asimila, se deja fecundar en el
lenguaje, en la cosa misma”, y así el “anfang” (comienzo, N. del R.), está bien
individuado, ahora debemos ver bien adónde nos lleva.
A
través de esto llegamos al punto de llegada, a su posición de llegada, la
relación de naturaleza y gracia, un debate antiguo ya desde hace siglos, que
había tomado fuerza en el pontificado de Pío XII, atravesó las aulas
conciliares y no se aplacó, al menos aparentemente, sino bajo el pontificado
wojtiliano. Pero el aplacarse vino luego de desencajar todas las contrapartes
de la distinción real entre naturaleza y gracia, que se habían deshecho
realmente.
Desde
el siglo XIII, “natural” y “sobrenatural” se definen según las definiciones del
Aquinate. Esto tuvo oposición de inaudita virulencia en el siglo XVIII a partir
de Bayo, quien declaró que la gracia es “el cumplimiento más apropiado de la
naturaleza humana”; entonces, si es el “cumplimiento más apropiado de la
naturaleza humana”, es un elemento “debido” a la naturaleza misma; es “natural”
y no “sobrenatural” o, si es “sobrenatural”, es tal, en cuanto “naturalizada”,
inserta constitutivamente en la naturaleza creada.
Cuatro
siglos después, un protestante, Rudolf Bultmann, repropuso casi lo mismo,
sosteniendo que aun Cristo, en el orden creatural, no habría tenido nada de más
que los otros hombres y que en el orden de la Redención hace comprender mejor,
a la luz de Dios, la propia creaturalidad. Lo que nosotros llamamos
“sobrenatural”, es decir, no debido a la naturaleza humana, es en cambio
elemento constitutivo de la misma, que perfecciona a la naturaleza humana y sin
el cual la naturaleza humana no sería perfecta. Es un elemento debido,
exigitivo, constitutivo. Bultmann, además, se encontró, en el lado católico,
con quienes defendían, con mayor o menor coincidencia las mismas ideas:
Marechal, Lubac, Metz, Rahner (25.43).
Un
lector no muy preparado podría engañarse por expresiones de Rahner en donde
habla de “gracia”, “trascendente”, de “auto-comunicación de Dios al hombre” y
en donde reconoce que “todo es gracia” -alguno recordará el romance de Bernanós
en donde dice que “todo es gracia”-, y así es, pero si no se hacen las debidas
distinciones, sobrevienen las confusiones.
De
entre los autores indicados, particularmente Rahner, la distinción de los dos
órdenes, es una distinción puramente lógica, para ellos y para él todo está ya
en el orden de la naturaleza, todo; es decir, parece hacer eco a Martin
Heidegger que, considerando al hombre determinado solamente por su
existencialidad, define existencial a todo el componente humano, de todo orden
y nivel, todo siendo medido y determinado por el tiempo del hombre. Hay algunos
conceptos rahnerianos que muestran una indudable semejanza con algunas premisas
heideggerianas como redención y creación, dos realidades diversas pero
inescindibles, 1959, la declarada diversidad de dos planes sería, en la línea
de la más pura tradición católica, pero no en la explicación, que es contradictoria,
que asume creación y redención como realidades adecuadamente distintas, de las
cuales sin embargo, la una es, literalmente, el momento interno y esencial de
la otra y si es así -el momento interno y esencial de la otra-, cae toda forma
de distinción real adecuada y así estamos solamente de frente a una distinción
solamente lógica, con la consecuencia que la realidad de la creación aun como
hecho natural, lo dice Rahner, pertenece a la redención. Y si pertenece a la
redención, ¿dónde está la distinción? Esto se deduce de sus ensayos de
antropología sobre lo sobrenatural, una serie de escritos de textos rahnerianos
dedicados totalmente a la relación entre naturaleza y gracia. Rahner retoma un
tema apreciado por él ya desde sus primeras obras: Dios, revelando
su Logos, revela la íntima esencia del hombre (31.04); de tal
modo, Rahner pretende, como él lo dice, superar el extrinsecismo formal y
abstracto de la gracia, reprochado por él a toda la teología clásica,
sustituyéndolo por una relación entre el Creador y la creatura que el Creador
mismo puso, no ya en una mutación accidental de la existencia identificable en
aquel aliquid super aditum de la teología escolástica -la
gracia- en “sentido extrínseco”, como él dice, sino identificable en el don de
la gracia misma como elemento del ser esta creatura, esta creatura humana, el
individuo humano. La consecuencia es que en la ratio mentis rahneriana,
la “radical apertura ontológica a la gracia” -lo que él llama “vocación al
orden sobrenatural”-, su redención, su salvación, constituyen lo que él llama
un “existencial sobrenatural”: une los dos conceptos, “existencia” y
“sobrenatural”, hace de los dos un solo concepto único, y el resultante es la
fusión que constituye la esencia “natural” del hombre. Es decir, la existencia
en cuanto tal, su misma creaturalidad, toda por sí misma coordinada, con
aquello que la trasciende, eficazmente, nativamente, orientada a un
trascenderse que forma parte de su misma naturaleza y que en concreto se
especifica como gracia, dicha “santificante”, solo en cuanto pone al pecador en
relación con aquello que lo trasciende. O dicha también “gracia” en cuanto
visión beatífica solo en cuanto corona la vocación natural versus la relación
existencial con Dios.
Entre
los escritos dedicados por Rahner a esta “antropología sobrenatural”, figuran
algunos que confirman la continuidad con Heidegger; en una obra, entre las más
devastadoras, del genuino pensamiento católico, un émulo de Rahner, Jans Küng,
da esta confirmación de este resbalar rahneriano hacia un iluminismo hegeliano
y de existencialismo heideggeriano. Haciendo homenaje a lo que él llama
“vigorosa apertura modernista” de Rahner, lo explica enlazándolo con el
espíritu insigne que aletea sobre el fondo de este abismo,
el espíritu de Hegel, y de Heidegger, lo cual es la confirmación de lo que
hemos dicho hasta ahora (35.40).
Encuentro
contradictorio en Rahner el “sí”, al menos declaratorio, a la “potentia obedentialis”,
a la que define “existencial sobrenatural”. Para mí, este “existencial
sobrenatural” es absolutamente contradictorio respecto al concepto tomasiano de
“potencia obedencial”. Nos encontramos siempre frente a la cuestión de la
distinción real, adecuada, entre los dos órdenes; si no se parte y si no se
arriba a esta distinción, desgraciadamente, nos privamos de los instrumentos
lógicos a través de los cuales decimos un “sí” o un “no” a Karl Rahner y a su
escuela.
Una
distinción real, adecuada, del orden creatural y del orden redentivo, es
afirmada, también de Rahner, una vez afirmado el existencial sobrenatural pero
como “ordenación íntima de la naturaleza
humana a la gracia”, -este afirmación, reconocimiento, real, adecuada, de la
distinción real entre natural y sobrenatural, comienza a ser fascinante-,
porque se habla de una “ordenación natural a la gracia”, es algo que ya está en
la naturaleza, es algo debido a la naturaleza, algo que presenta a la gracia
como elemento debido a la naturaleza que perfecciona a la naturaleza, en su
realidad de naturaleza, no aliquid super habitum (38.09), porque solo en cuanto
es “super habitum” es gracia, en cuanto es “exigitive e constitutive” en el
concepto de naturaleza creada. Rahner, a estas cosas, no las dice en un solo
renglón; he aquí el porqué hemos tenido el deber de decir que es esencial un pensamiento
del género traducido en teología.
Una
vez afirmado el existencial sobrenatural como ordenación íntima de la
naturaleza humana a la gracia se hace de la gracia un constitutivo esencial de
la naturaleza creada, en el constitutivo esencial de la misma, se introduce el
Dios del amor personal que se dona a sí mismo y que constituye el punto de
apoyo del hombre en su realidad concreta (39.17). Estas palabras tienen un
significado lógico hasta su último desarrollo, estamos frente a Hegel, que
reconoce en el hombre lo que entendemos por Dios y que unifica el concepto de
Dios y del hombre (39.35).
Es
preceptivo que Rahner se obstine a llamar real e indebita/ilícita la capacidad
del hombre para Dios -estas son palabras suyas-; más allá de las palabras, está
el significado, si esto es para el hombre concreto, no hay contorsión
dialéctica que pueda compellire/obligar a la capacidad para Dios, que pueda
obligar al existencial sobrenatural un sentido distinto para lo que se entiende
cuando se dice natural y constitutivo formal de la naturaleza humana. Todo está
mezclado, es un popurrí de gracia y naturaleza.
Y
ahora veamos el epílogo, luego de haber visto el viaje desde el punto de
partida hasta el punto de llegada. Es un epílogo “envenenado”. Es “veneno”,
para el sano pensar y para el sano hacer teología. Un epílogo que sobre todo
con la denominada tesis del “cristiano anónimo” se refugia en el indiferentismo
y en lo que el Papa actual (Benedicto XVI) ha llamado “tiranía del
relativismo”, perdiendo el contacto con la fuente revelada, a la cual se hace
referencia. La trayectoria recorrida tiene un procedimiento dialéctico que, en
el acto mismo de hacer referencia a la fuente revelada, trae consecuencias
aberrantes en las que no se salva nada, porque todo depende de aquel “anfang”
que es contaminado y contaminante: Kant, Hegel, Heidegger. Hace referencia a la
fuente revelada, pero es decepcionante, más allá de las intenciones, porque
engaña cuando dice estas cosas. Si el cristianismo anónimo es la síntesis, el
trascendentalismo es la matriz de derivación idealista revisada y corregida en clave
existencialista. Esta palabra, “trascendentalismo”, no debe hacer caer en
engaño; es verdad que es cercana a “trascendente”, cuando nosotros decimos
“trascendente”, sabemos qué es lo que decimos, es un acto de fe cuando digo
“trascendente”; el “trascendentalismo” es otra cosa y no un acto de fe, por eso
no nos debemos engañar con este “parentesco” entre estas palabras. Es evidente
que “trascendentalismo” desciende de “trascendente”, pero no hay relación entre
uno y otro. Cuando digo “trascendente”, me refiero a Aquel que, en el absoluto
original de su Ser Es su mismo Ser -Ipsum Esse Subsistens-, cualitativamente
Otro, por el cual se Auto-dona y permanece cualitativamente Otro, más allá del
mundo por Él creado y providencialmente mantenido en su ordenamiento creatural.
Permanece siempre y de todas formas separado, incluso hasta en el don de Sí,
porque en el don no cambian las naturalezas: una es la (naturaleza) del hombre,
otra la (naturaleza) de Dios.
Ahora,
el trascendentalismo rahneriano, aun y a pesar de este parentesco con
“trascendente”, está totalmente fuera de la órbita del trascendente y fuera
también del acto de fe con el cual yo rebajo mi cerviz de frente al Dios todo
Santo y Omnipotente que ha creado el cielo y la tierra y ha redimido al hombre
de su pecado y de esta confesión de fe, en el trascendentalismo, no hay
nada, ¿y porqué no hay nada?, porque no hay, en esta palabra, más que
un vago parentesco con lo que entendía Kant cuando hablaba de estas cosas. El
trascendentalismo rahneriano está fuera no solo de la relación con el
trascendente, sino también con la órbita escolástica, que llama
“trascendentales” a los atributos predicables de todo ser -acto de ser, esse ut
actus-: bueno, uno, verdadero; no es esto lo que interesa a Rahner; no son las
categorías aristotélicas las que provocan su pensamiento y reflexión. El
trascendentalismo del cual él (Rahner) habla, se enlaza a la tradición kantiana,
para la cual “trascendental” es la “crítica” -es el Machiavelo que nos hace
entender todo-; trascendental es la crítica, es decir, el estudio, no de
los objetos, sino del modo de conocerlos mediante principios a priori -y
el problema está todo aquí-, principios que no se deducen de la experiencia
sino que se aplican solo a los datos de esta experiencia, como el tiempo, el
espacio. Un trascendentalismo de este modo, aun concibiendo lo que él llama
“existencial sobrenatural” no es apertura al trascendente. ¿Por qué no es
apertura al trascendente? Porque une lo que él llama trascendente con
inmanente; diseña una trama confusa, torcida, de ontología, de idealismo y de
existencialismo; relativiza los conceptos dogmáticos, favorece una “mística
gnóstica”, tanto más dudosa y equívoca; elimina peligrosamente los confines
entre naturaleza y gracia; suprime la trascendencia divina para reducirla al
horizonte de la auto-trascendencia humana; concibe al hombre como tensión hacia
Dios haciendo incomprensible el sentido del pecado y de la redención;
relativiza la ley moral y natural reduciendo idealísticamente el ideal moral a
una pura y simple experiencia trascendental atemática preconceptual, es decir,
común a todas las religiones, cristianismo incluido; en fin reduce
substancialmente lo sobrenatural al trascendental, insertando en el
cristianismo una innatural tendencia panteística y transformando el
cristianismo en una visión gnóstica.
Esto
es lo que se puede concluir: no parte Rahner del dogma, de la Revelación, no de
la historia de la espiritualidad cristiana tal como ha evolucionado en los
siglos, por la cual Dios sí se ha encarnado, pero permanece siempre el Otro, el
Absolutamente Otro, el Cualtitativamente e Infinitamente Otro, sino que parte
de un popurrí en el que mezcla naturaleza y gracia; Rahner se mueve a su gusto
y placer en un esquema existencialista por el cual el existir es solo apertura
a Dios, del mismo modo que Dios es apertura al hombre. Todo esto se dice
abusivamente como “gracia”, “redención”, “salvación”, y decimos “abusivamente”
porque en la historia del pensamiento cristiano católico, “gracia”,
“redención”, “salvación”, poseen un contenido bastante diferente. Un
esquema tal depende de una mentalidad idealística evidente en la misma
explicación de lo que él llama “apertura a Dios”, es decir, en el espíritu que,
saliendo de sí, se pone en la historia, para hacerse historia y sintetizarse en
la historia y esto es Hegel. Hay que tomar en seria consideración la
declamada apertura de Dios al hombre. Hago un paréntesis: si me pongo delante
de Dios como hombre de fe, pero como hombre, podría llegar a este exceso, pero
quién lo ha hecho hacer de abrirse al hombre; Dios, siendo el Ser en cuanto
tal, ¿qué tiene que ver esta “apertura natural de Dios al hombre? O es una
gracia, por lo tanto, una decisión de su libre voluntad o si no es una
estupidez enorme (52.59); entonces, es una estupidez enorme, por no decir una
blasfemia. La apertura de Dios al hombre la llama “gracia”, para todo hombre,
que lo sepa o no lo sepa, que lo crea o no lo crea, así consigue una
fundamental hermandad humana que hace iguales a todos, en la misma condición;
todos, no solo en la culpa, sino sobre todo en la gracia, en la apertura de
Dios al hombre y en la condición del hombre radicalmente abierto a Dios por la
razón es que Dios es abierto al hombre y así se deriva la presencia en todo ser
humano de una pre-conceptual, atemática, “opción por Dios”: pre-conceptual,
atemática, porque por fuera del conocimiento reflectivo -aquí está explicada la
tesis del cristianismo anónimo-, elaborada para poner al cristianismo en
relación con las otras religiones, no cristianas, más que con el ateísmo mismo.
El resultado del cristiano anónimo es idéntico, sea que provenga del fin del ateísmo,
sea que provenga de las religiones no cristianas. De una o de otra parte, es
siempre el mismo hombre; en cuanto este mismo hombre es una apertura divina, es
un cristiano anónimo. Esta es una elaboración que tiende exclusivamente a
representar la fe como una posible forma de interpretación religiosa de la
existencia humana, tal vez superior a otras (formas), pero siempre y
exclusivamente una interpretación religiosa de la existencia humana. De tal
interpretación deriva una tal pertenencia a la Iglesia; no una pertenencia
ascendente, que partiendo del ser bautizados en la plena profesión de la fe
cristiana, en el reconocimiento del gobierno visible de la Iglesia, se llega la
comunión de vida en la Eucaristía y en los otros sacramentos, que finaliza en
la santidad, sino que es esa pertenencia que llamaremos “descendente” que se
coagula en un cristianismo que es precisamente anónimo, debido al hecho de que
el hombre, ya en cuanto hombre, se dirige hacia la salvación -aunque no se sabe
“salvación” de qué cosa, porque no se dice nunca de qué “cosa” se salva el
hombre; se dice que se “salva” algunas veces, pero casi como una broma; no se
dice nunca “de las consecuencias letales del pecado original”; nunca se dice “salvación”
en este sentido, se dice “salvación” y punto y nada más-; el hombre, en cuanto
hombre, es portador de valores salvíficos que concluyen con la salvación final
y es cristiano anónimo propiamente por esto. Rahner, a decir verdad, no
pretende unir este modo anónimo e implícito -todos, lo sepan o no lo sepan, son
cristianos anónimos y así se salvan, con una contribución personal de salvación
subjetiva a la salvación objetiva obrada por Cristo, pero esto no tiene sentido
en una teología verdaderamente racional y bien fundamentada-; sin embargo, Rahner
no pretende unir de este modo anónimo de relacionarse al cristianismo mediante
una relación unida al mismo ser hombre, porque eso le quitaría, al instante, la
cualidad de gracia, y une sin embargo al hombre al cristianismo, sobre la base
de su capacidad de recibir y acoger -son sus palabras- la nueva beneficencia de
Dios de su nueva revelación.
Ahora,
discúlpenme, pero si incluso se retirasen estas palabras, ninguno podrá jamás
concederles plausibilidad lógica y mucho menos teológica; estas palabras
demuestran que el mismo Rahner era consciente del peligro de una naturalización
de la gracia y que para afrontar este peligro confiaba su cristianismo anónimo
-he aquí sus palabras- “a la ilimitada apertura del hombre hacia Dios y de Dios
hacia el hombre”: una tautología evidente y con ella, un verdadero sin sentido,
además de grosero “error theologicus”, y decimos así para no decir “herejía”,
pero el error está todo ahí. El error, que desciende desde sus premisas idealistas
y existenciales, de las cuales, en su discurso teológico, se da curso al
ostracismo a la función fundante de la prueba bíblica y de la prueba
magisterial. A un análogo ostracismo los condena él (Rahner, N. del T.), los
grandes maestros del pasado, sobre todo los escolásticos, aun cuando se los
cita, como a Santo Tomás de Aquino, ya que se los cita incorrectamente; se los
analiza en la incorrección; (es válida, N. del T.) la propia y solo la propia
interpretación. La suya es una revisión-corrección comandada por el desprecio;
la consecuencia es que el efecto tiene el sabor del veneno.
[2] N. del R.: para Kant, el ser (esse
ut actus) no es un predicado de un ente, sino un concepto; no es algo que
está fuera del espíritu, sino que es un “producto” del espíritu, un concepto y
no un predicado real de un ente real objetivo.